DÍA DEL LIBRO 2016

DÍA_DEL_LIBRO_2016

Introducción y relatos de 1º y 2º de Primaria

«Las emociones», «Relatos de 5º» y «El patito feo»

«The missing painting»

Después del éxito cosechado en el «IV Drama Meeting» celebrado en el Teatro Teobaldo Power de La Orotava el 12 de abril, llega al colegio esta historia de envidias, misterio y música.

Somos solidarios 

Marcapáginas 2016

Carrera solidaria.

Concurso Literario del IES Lucas Martín Espino

Primer Premio de Poesía en su categoría: Nicolás Pérez González, de 6º B, con el poema «Sin rumbo»

Caminar, caminar, estoy solo en cualquier lugar.
Sin un rumbo que seguir, sin familia y sin hogar,
acorralado y sin destino, busco el final de mi camino.
¿Por qué no soy aceptado?
¿Por qué el mundo ha cambiado?

Ahora refugiar, resguardar, acoger, amparar
significan lo contrario,
rechazar, ignorar, despreciar y maltratar.
No podemos permitirnos nada,
la comida ya se acaba.
No podemos tener tele, no podemos ir a la escuela,
y menos la alegría de compartir la cena.

Caminar, caminar, estoy solo en cualquier lugar.
Dejo las huellas en el camino,
trazando el rumbo de la soledad
Aun así, no pierdo la esperanza,
cuento los días del retorno, cuento los días
para la calma, cuento mi vida en estas palabras.

Realizado por: Nicolás Pérez González (A los refugiados)

Segundo Premio ‘exaequo’: Cuento, en su categoría:
Nombre y apellidos: Andrea Michelle del Pino Pisani.
Colegio y curso: Baldomero Bethencourt Francés, 6ºB

“LA PELIRROJA”

Hace muchísimos años, vivía en un pueblo de Irlanda una joven mujer, lavandera, que caminaba todos los días dos kilómetros hasta el río más cercano para lavar la ropa.

Un caluroso día de verano, mientras iba cargada con sábanas, se encontró con un joven, quién la llevó al pueblo con su carreta, tirada por dos caballos blancos. Durante un tiempo, el joven la trasladó ida y vuelta en ese trayecto. A los cuatro meses de haberse conocido, se hicieron novios y algo más tarde se casaron. Al poco de casarse, con todos los ahorros de su vida, la joven fundó una lavandería, y meses más tarde el joven se compró otras seis carretas, convirtiéndose en dueño de la mayor compañía de transporte del pueblo.
Era una de las parejas más adineradas del pueblo y decidieron formar una familia. Un año y medio más tarde, nació una preciosa niña, pelirroja y con ojos verdes claros. Pero la pareja tenía un grave problema: su hija era pelirroja. En esa época, se decía que las pelirrojas eran brujas y se les condenaba a muerte. Nadie se podía enterar de que la recién nacida tenía ese color de cabello y por eso, decidieron que se quedaría en su casa para siempre.

Había cumplido once años, nunca había salido a la calle, pues permaneció toda su vida en su habitación. Ella se sentía triste, sabía que los habitantes del pueblo, menos sus padres, creían que ella había muerto al nacer.

Meses después, hubo un terrible incendio en la lavandería y, desgraciadamente, la joven tuvo que cerrarla, ya que quedó prácticamente carbonizada. Además, como esa calle era muy transitada, se dejaban aparcadas cuatro carretas, que también resultaron quemadas. Por suerte, los animales que tiraban de ellas, cuatro caballos y cuatro vacas, pudieron huir.

La familia dependía de tres carretas, cuatro caballos, que se le alquilaban a familias ricas para dar paseos por el pueblo, y cuatro vacas a las que, en un pequeño establo, la joven ordeñaba.

Desgraciadamente, el joven enfermó y su mujer quedó embarazada. Desde ese día la niña tuvo que vender leche en pueblos cercanos, y tenía que ir andando, ya que, si iba en carreta, los carreteros podrían descubrir que era pelirroja. La niña tuvo que salir con un pañuelo en el cabello y caminar cuatro kilómetros cargada de leche, al pueblo más cercano para conseguir dinero y mantener a sus padres.

De vuelta a su casa, se le ocurrió empezar a investigar por qué su cabello era de ese color. En un mercadillo, con el dinero que había conseguido vendiendo leche, compró un microscopio. De paso, visitó a un famoso químico del pueblo y el hombre aceptó iniciar la investigación. Tras la visita, se encontró con un agente de policía que la miró atentamente, tiró del pañuelo del pelo, y descubrió que era pelirroja.

La detuvieron y la condenaron a muerte. Cuando llegó el día, ella dijo que ese color se debía a algo que tenía el pelo, no porque fuese una bruja. El juez no le creyó y cuando estaban a punto de echarla a la hoguera, salió de la multitud el famoso químico del pueblo y dijo que había descubierto por qué el cabello era de ese color: se debía a la gran cantidad de hierro que contenía el cabello. El juez se convenció, suspendió la condena y no se volvió a sacrificar a otra persona con este tipo de cabello en Irlanda.

Una semana más tarde, el padre de la niña mejoró y con el dinero que consiguió su hija vendiendo leche, compró otra carreta. Cinco meses más tarde, nacieron dos gemelos con cabello negro y ojos verdes: los dos hermanos pequeños de la niña. La madre de los niños continuó vendiendo leche y abrió una fábrica de quesos. La niña terminó siendo química y, a los veinticuatro años, escribió un libro sobre el color del cabello humano. Tras su publicación, se acabó con la creencia de que los pelirrojos eran brujos, desde entonces, no se sacrificó a más personas pelirrojas en el mundo.

Fue la heroína de los pelirrojos.

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