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Nos visita la «Pardela Cenicienta»

  El jueves 7 de noviembre de 2013, nos visitó D. Alberto Carrión, padre de Mararía, alumna de 3º A de nuestro Centro. Él pertenece a la Asociación “Amigos de las Pardelas”,  nos dio una charla sobre las pardelas y lo mejor de todo, nos trajo una para que la pudiésemos ver bien de cerca.

        Esta iniciativa, surgió a raíz de un tema de Conocimiento del Medio sobre las especies en peligro de extinción, y cuando hablé sobre las pardelas, mi alumna me comentó que su padre es “pardelero” y nos explicó que significaba el término y qué hacía su padre.

        Como me pareció interesante, lo comenté con mi compañera de nivel y le pareció buena idea. Así pues, me puse en contacto con D. Alberto y le manifesté nuestro interés en que nos hiciera una visita y nos hablara sobre las pardelas al alumnado de tercer nivel. Muy amablemente nos confirmó que daría la charla.

         Nos mostró bastante material, mediante el cual el alumnado pudo observar y aprender sobre la vida de las pardelas:

  • Que son aves marinas adaptadas a vivir en el medio oceánico. Sólo pisan tierra firme durante la reproducción. La Pardela Cenicienta puede llegar a vivir más de 30 años en condiciones naturales. De su pico sobresalen unas prominentes narinas. Por estos orificios nasales expulsan el exceso de sal resultante de la ingestión de agua mar. Los pescadores de nuestras islas se han servido desde siempre de las pardelas para localizar a los grandes bancos de peces.
  • Es capaz de atravesar el océano atlántico y regresar cada año a los mismos lugares de cría, se aparean con la misma pareja año tras año. Lo hacen en su nido o hura (una estrecha cueva u oquedad del terreno) que utilizan fielmente cada temporada para reproducirse. Ponen un único huevo cada año, que nunca es repuesto si se pierde.
  • La incubación la realizan tanto el macho como la hembra, se alternan en turnos que pueden durar entre 3 y 9 días. Durante este tiempo uno de los adultos estará procurándose alimento en alta mar mientras el otro no saldrá para nada de su hura o nido, ocupado en la transmisión de calor al huevo y en su protección. La sincronía entre la pareja debe ser perfecta y deberá mantenerse durante todo el periodo reproductor.
  • En agosto, durante las primeras semanas de su nacimiento, el pollo nunca está sólo en la hura, al menos uno de los padres permanece junto a él mientras el otro ha salido a pescar algo que comer. Ahora las raciones de alimento al regresar al nido deben incluir lo necesario para nutrir también a su hambrienta cría.
  • Pasado este tiempo, el pollo ha acumulado reservas suficientes y los padres comienzan a dejarlo sólo, regresando durante las noches a traerle algo de comida. Los adultos le ceban generalmente con bogas, caballas o calamares capturados vivos en alta mar y que llegan al nido parcialmente digeridos en el buche de cada animal.
  • En septiembre, los adultos ya no regresan todas las noches a alimentar a sus crías, éstas aguantan a menudo varios días sin comer, consumiendo sus reservas de grasa en completar el desarrollo de sus alas y de su nuevo plumaje, hasta que alguno de sus progenitores vuelva a la hura con más comida.
  • Menos de la mitad de las parejas que empiezan a criar cada temporada consigue sacar adelante a 1 pollo hasta su completo desarrollo. La incidencia de predadores como: ratones, ratas y gatos, sobre sus huevos y sus pollos es muy elevada.
  • En diciembre, la temporada reproductora ha llegado a su fin y las pardelas recorren las aguas del atlántico. Los adultos regresarán hacia mediados de febrero, cuando se inicia de nuevo la época de cría. Sin embargo, los jóvenes nacidos este año no volverán a pisar tierra firme en sus lugares de nacimiento hasta alcanzar la madurez sexual, entre 2 y 9 años más tarde.
  • A mediados de octubre, la mayoría de los pollos están preparados para volar por primera vez y tratar de alimentarse por sí mismo en la superficie del océano. De forma instintiva abandonan la oscuridad de sus cuevas durante la noche, para dirigirse al mar. Sin embargo muchos de ellos se desorientan por el efecto de la contaminación lumínica de nuestras ciudades y pueblos costeros, cayendo irremediablemente al suelo. Gracias a que los “Amigos de las pardelas” las ayudan a llegar al mar.

       Y lo más interesante de todo, lo que dejó expectante al alumnado fue que trajo una pardela pequeña y nos fue explicando en vivo todo lo referente a dicha especie. También nos dejó material interesante sobre las pardelas. Este material le va a ayudar al alumnado  a hacer un trabajo de investigación sobre las pardelas.

      Rosi, mi compañera de nivel, y yo, le estamos muy agradecidas por compartir su tiempo y sus conocimientos con el alumnado de nuestro nivel. La experiencia ha sido bonita y hemos aprendido mucho. Gracias Alberto.

       A partir de esta visita, los alumnos y alumnas de Tercero, realizaron trabajos sobre los que aprendieron, unos trabajos preciosos y unas maquetas de gran laboriosidad. Agradecemos la labor de los padres y las madres que se implicaron en el trabajo y ayudaron a sus hijos e hijas, resultando para ellos tambien muy enriquecedor, dado que, además de compartir un ratito con sus hijos e hijas, pudieron aprender de lo ellos y ellas les contaron. Un gran trabajo y un gran esfuerzo. Enhorabuena Familias por su participación!!

Pepa Martín y Rosi Gil

Tutoras de 3º A y 3ºB