PARA ELLAS

 

«Manos las de mi madre, tan acariciadoras,

tan de seda, tan de ella, blancas y bienhechoras.

¡Sólo ellas son las santas, sólo ellas son las que aman,

las que todo prodigan y nada me reclaman! (A Espino)

¡Gracias y Felicidades a todas nuestras madres, abuelas, bisabuelas paredillenses!