Historia de nuestro centro

            El municipio de Santa Lucía vivió entre 1980 y 1985 un quinquenio repleto de obras públicas. Para la infraestructura escolar de la zona fue sin lugar a dudas el periodo más fructífero. La mayoría de los colegios en pleno funcionamiento de la zona fueron puestos en marcha en este periodo de tiempo. La actividad docente de los años setenta estaba mediatizada por dos graves problemas; la masificación y el desdoble. Vecindario, Sardina, El Cruce, Doctoral, Casa Pastores… contaban solo con una serie de edificios de RAMs complementando las escuelas unitarias de estas localidades. El desdoble (los colegios escolarizaban a unos niños en horario de mañana y a otros en horario de tarde) fue la solución aportada para escolarizar los miles de alumnos de la zona. En Vecindario se contaba con el Colegio Tagoror (en aquella época C.P. Vecindario 1), en Sardina el Colegio Tamogante y en Doctoral con el Colegio Cerruda. Vivió por tanto la zona un periodo intenso de obras escolares que culminaron en el año 1985 con la puesta en funcionamiento de los Colegios Canario, Cardón, La Paredilla y Camino la Madera.

            La Paredilla comenzó siendo un centro de once unidades, 270 alumnos, catorce profesores. Surge como segregación del Colegio Tamarán. Se ubica en el lugar conocido por la trasera de La Ciel. Hoy la circunvalación de Vecindario lo une a la Avenida La Unión.

            Comienza su funcionamiento este colegio en el curso 85-86.  El alumnado y la mayor parte de su profesorado proviene de la segregación del Colegio Tamarán y de las unidades que funcionaban en el antiguo almacén del Ayuntamiento situada en la calle Luis Vives. La trasera de La Ciel es el nombre popular con el que se conoce a este barrio. Había que dar solución al famoso problema del desdoblamiento de los centros de Vecindario.

            Su nombre lo hereda de una antigua finca situada a unos trescientos metros al sur de su emplazamiento y que recibe el nombre de La Paredilla. Nombre consecuente con las pequeñas paredes que delimitan los cercados de estos llanos. Primero fueron terrenos de cereales, cultivos de secano, más tarde cultivos de tomateros, allá por los años cuarenta, y hoy en ellos se asienta un populoso barrio que todavía está en plena expansión.

            Un colegio de ocho unidades fue programado en el año 1980. Colegio insuficiente para el alumnado previsible. Se acepta como mal menor y como solución inmediata. Sus sótanos albergaron las aulas suficientes para dar cabida a los cursos de preescolar en los tres primeros años. En el curso 89-90 se le suma al edificio dos unidades de preescolar. Se construye a su lado un pequeño edificio con su correspondiente jardín que completan el centro de 10 unidades, más una unidad de Pedagogía Terapéutica, para componer un claustro de quince profesores. Doscientos setenta alumnos es la media del alumnado curso tras curso.

            Aquel pequeño núcleo humano que vivió en un principio en las cuarterías aledañas al almacén de La Ciel, primero al servicio agrícola como centro de empaquetado y posteriormente como gran ferretería para la venta de materiales de la construcción es hoy, un núcleo urbano, que cuenta con su colegio como centro aglutinador del mismo.

            En la actualidad el barrio ha sufrido algunas transformaciones y donde hubo un almacén de empaquetado de tomates hoy se levanta un centro comercial, y la población de nuestro barrio como la de todo Vecindario ha crecido mucho en los últimos años.

Vivienda de la Finca La Paredilla