¡ A LEER!

LA LECTURA: CÓMO CONTAGIAR ESE VIRUS TAN BENEFICIOSO

Ves a tu hijo mirando la tele, dando patadas al balón…todo menos coger un libro y leer. Tu primer impulso es echarle una bronca; pero hay otros procedimientos, más lentos, pero más efectivos. La afición a leer ha de actuar por contagio porque cuando se contrae la afición a la lectura, es difícil ya curarse…

 SUGERENCIAS

  • Crear en casa un ambiente de lectura. Reservar alguna hora del día o del fin de semana para ello. Eso hace suponer que en la familia hay ratos dedicados a la lectura a los que los hijos se pueden unir.
  • Hablar sobre los libros. Oír cómo se comenta el interés, la pasión, el aburrimiento o la tristeza que suscita el libro que tienes entre manos,  es muy importante para despertar el gusto lector.
  • El libro es un elemento físico a través del cual se establecen infinidad de vínculos emocionales entre padres e hijos. Acercarse al hijo que lee, sentarse a su lado, interesarse por la historia que está leyendo y escuchar lo que nos cuenta, es una forma preciosa de mostrar nuestra afectividad. Y nuestro hijo lo agradecerá. La lectura tiene mucho que ver con la afectividad.
  • Leer libros apropiados para tu hijo. Conocer la inmensa oferta actual de libros infantiles y compartirlos con los hijos va a suponer para muchos padres el descubrimiento de una literatura rica y variada, que proporciona momentos de conversación e intercambio con los niños.
  • Buscar temas que conecten con las aficiones de nuestros hijos. Hay libros infantiles sobre muchos campos y dirigidos a mentalidades y edades muy variadas. No hay duda de que sobre lo que le gusta a tu hijo hay también títulos interesantes que le pueden atrapar.
  • Convertir la tele en una aliada, no en un enemigo. Si la pequeña pantalla es lo que realmente le engancha, hay que fijarse en sus programas y películas preferidos y tratar de buscar libros relacionados con su pasión.
  • Conocer la biblioteca del colegio. Tiene muchos más libros de los que se puedan comprar en casa.
  • Incluir en las salidas de compras una vuelta por una buena librería. Aunque no se compre nada, es bueno ver las novedades que han aparecido, o qué hay sobre un autor o un tema que le interesó.
  • No empeñarse en que le guste lo mismo que a sus padres. Hay que recordar que se está forjando su gusto por la lectura, no el de papá y mamá. Y hay que saber esperar para dar los libros adecuados en el momento oportuno.

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