Un San Valentín… ¡ESPECIAL! por Raquel García Jiménez

Hola, me llamo Carolina, voy a contarles una historia, que viví hace un tiempo, con un chico fácil de querer, difícil de encontrar e imposible de olvidar.

Todo empezó gracias a mi mejor amiga Ariadna, ella fue la que me lo presentó, bueno…sin querer.

Era 13 de febrero, su cumpleaños, invitó a mucha gente, incluida a mi, pero, a propósito, invitó a chicos del equipo de fútbol de un amigo suyo. Ella me dijo que lo había hecho para ver si me gustaba alguno, y yo sabía, que si ella se proponía algo lo hacia.

Y vaya que si lo hizo, ¡La que se montó en el cumple! Hizo

citas de 10 minutos con cada chico, para ver quien me gustaba más. En vano. Hasta que apareció él.

– Hola, me llamo Miguel, soy el hermano de Víctor, no estoy en el equipo pero…¿podría tener yo una cita también? – Parecía mentira lo que estaba viendo, un chico guapo, alto, moreno de ojos verdes. Me quedé embobada mirándolo, hasta que el gracioso de mi mejor amigo Mario, que me conocía bastante bien, me puso su gorra debajo de la barbilla, y por si fuera poco añadió:

– Ten cuidado Carol, ¡que te deshidratas!

En ese momento tuve ganas de matarlo, pero me detuvo la tímida risa de Miguel.

–        Claro, me encantaría. – ¡Por fin!  Roja como un tomate, pero le respondí.

Como imaginarán la cita no fue precisamente de 10 minutos, más o menos fue de 2 horas, nos hicimos una foto súper bonita con mi cámara, pero se hizo de noche, por desgracia, y nos tuvimos que ir.

 –        ¿Quedamos mañana a las 7 en la playa?

–        ¡Claro! – No me lo pensé ni un segundo, Miguel me había invitado a la playa, ¿Cómo le iba a decir que no?

En ese instante, empezó lo peor; El interrogatorio de Ariadna.

    – ¿Qué pasó? ¿Te gusta? ¿A que hora quedaron?           ¿Dónde? Y lo más importante, ¿Qué te vas a poner?

–        Ari déjalo ya, solo somos…amigos.- Se me da fatal mentir, ni yo misma me creí lo que dije.

–        Si claro, hasta mañana en la playa, por la noche, ¿verdad?

–        Pero si ya lo sabías, ¿para que me preguntaste?

–        No sé, fue de la emoción.

–        Ah claro, la famosísima emoción, bueno, me tengo que ir ya, mañana paso por tu casa a por mi chaqueta lila ¿vale?. Nos vemos. – Con un beso y un abrazo nos despedimos.

Al llegar a mi casa, abrí el ropero y preparé tres conjuntos de ropa, uno por si al día siguiente hacia frío, otro por si hacia calor, y el otro…bueno, el otro por si acaso los otros dos se mancharan..

 14 de febrero, San Valentín, y la cita con Miguel, ¿sería casualidad? O…¿lo habría hecho a posta? No lo sabía, pero… lo quería descubrir, y cuanto antes, mejor. Así que me puse uno de los conjuntos que había preparado la noche anterior, me peiné como nunca, y me dirigí a la casa de Ariadna. Pasé allí la tarde, y después me fui a la playa, cuando llegué, me dirigí  al sitio exacto donde habíamos quedado, y allí estaba él, tal y como lo recordaba, ¡Como para olvidarlo!.

Estuvimos mucho tiempo hablando, y cuando ya se había hecho de noche, dijo algo, que nunca pensé que diría.

 –        ¿Alguna vez has estado ahí arriba?

–        ¿A qué te refieres?

–        Al cielo, todos lo vemos, pero muy pocos lo podemos alcanzar, sentirnos libres, sin importarnos lo que piensen los demás, dejándote llevar por lo que sientes… Cuándo te enamoras, pareces estar ahí, ¿verdad? ¿Alguna vez has estado?

–        No, todavía no… ¿Y tu?

–        Si, es más, estoy.

–        ¿Ah si? Y… ¿Se podría saber de quién?

–        De ti, ¿no te has dado cuenta?, la forma en la que me miras, no me importa nada más, solo tú, todo lo que digas, de la forma en que lo digas…¡me importa!.

En ese momento se hizo el silencio, los dos mirándonos a los ojos, las olas rompían contra las rocas, todo era muy bonito. Miguel me agarró de la mano, y me dijo susurrando al oído: <<Te Quiero>>, acompañado de un beso. En ese instante, casi sin darme cuenta, me empecé a sentir como él me había dicho, no me importaba nada, y no sabía pensar en algo, que no fuera él.

Nos levantamos y nos dirigimos hacia un árbol, tallamos un corazón que encerraba: <<C+M 14-2-11 >>

Fue el mejor San Valentín de mi vida. Me acompañó hasta mi casa, y nos despedimos, hasta muy pronto. ¡Todo fue genial ese día!

A la mañana siguiente, me levanté muy tarde, pensando que todo había sido un sueño, revisé la ropa que creía haberme puesto el día anterior, y para mi sorpresa, en el bolsillo del pantalón, encontré un pequeño papel, con granos de arena. ¡Era el número de Miguel! Así que…¡Todo había sido real!

                               Continuará

 Ahora les toca a ustedes imaginar lo que pasó, pero no  vale ponerle: “Fueron felices y comieron perdices”, porque eso ya está muy visto. Así que no le cierren las puertas a la imaginación, y venga, ¡a soñar con los ojos abiertos!

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5 respuestas a Un San Valentín… ¡ESPECIAL! por Raquel García Jiménez

  1. Naomi dijo:

    Raaaqueel a ver si me pongo las pilas cn jose juan y delia bexitos y demas preosfesores

  2. Raquel dijo:

    Jajajajj sii:$ que tenemos que pasar todos juntos al ies^^!!

  3. Ylenia dijo:

    Que bonito esta ese cuento Raaquel : )
    Jajajajaja

  4. Alexia ^^ dijo:

    Quee Monoo Raqueel XDxD
    MuuY Bonitoo Mee Encantaaa =)

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