25 de noviembre: Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres.

Quien niega los derechos de otro ser, niega los suyos propios.

Durante la mayor parte de la historia, la labor de la mujer se ha reducido al ámbito doméstico. Sólo cuando ella misma comienza a reivindicar una posición en la sociedad que le permita educarse, trabajar, opinar, votar y realizar, en fin, todas aquellas funciones que cualquier ciudadano desarrollaría, empieza, en cierto modo, a ser admitida y valorada, teniendo que vencer para ello muchas barreras.

Hasta hace no mucho tiempo, las mujeres han sido testigos mudos de la historia, anónimas protagonistas que deben su situación actual al esfuerzo que muchas de ellas hicieron para sobrevivir en un mundo hostil, luchando tenazmente por desterrar las trabas que les impedían sencillamente

ser ellas mismas.

En muchos lugares del mundo sufren las más terribles pesadillas: son sexualmente utilizadas, agredidas y sometidas a castraciones genitales; su trabajo es poco reconocido y está peor remunerado que el del hombre y además sigue apartada de los principales centros de poder de la sociedad, lo que, consecuentemente, hace que esté aún lejos de participar en aquellas áreas de influencia en las que se toman decisiones que por desgracia inciden en su propio destino.

Afortunadamente el impulso que se ha imprimido a la problemática de la mujer ha logrado un importante avance en varios aspectos. Aún así, en el tema de la mujer aún hay un currículo oculto con muchas asignaturas pendientes.

Pero los cambios no se hacen con leyes sino con la modificación de conductas y ésta es, sin duda, una cuestión educativa.

Los grandes problemas no tienen sexo. Las mujeres y los hombres necesitamos cambiar nuestras mentalidades y consensuar una jerarquía común de intereses e inquietudes en los que se luche por una convivencia en paz, libertad e igualdad.

En este día de la ELIMINACIÓN DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO, los centros educativos de Fuerteventura queremos manifestar nuestro más profundo rechazo a esta violencia, queremos luchar por un mundo en donde seamos todos y todas iguales y libres, en letras mayúsculas. Y esa lucha va a tener su mayor fuerza en la escuela, porque los jóvenes vamos a alzar nuestra voz para contarle al mundo que la violencia no conduce a nada, que sólo alimenta nuestro terror y que supone un atentado contra el derecho a la vida y a la dignidad de las personas.

Hoy QUEREMOS Y DEBEMOS alzar nuestra voz al unísono transmitiendo el único mensaje posible: NO MÁS VIOLENCIA.

Desde aquí, queremos manifestar nuestro compromiso para erradicar, definitivamente, esta lacra social haciendo respetar los derechos de las mujeres y las niñas usando la palabra como el único medio viable para hacer posible la comunicación, el diálogo y la comprensión.

Relacionarnos respetuosa y solidariamente nos enriquece como personas y contribuiremos a construir una sociedad igualitaria, tolerante y pacífica. ¡CONSTRUYAMOS ESA SOCIEDAD!

En nuestras manos está que se consiga este cambio social que deseamos y que algún día desaparezca de nuestras vidas y de todos los calendarios del mundo el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres.

Gracias a todos y todas.

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