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Historias de la música. “Del muro de sonido a los muros de una prisión”


El inventor de la técnica “El muro de sonido” Phil Spector terminará sus días entre los muros de una prisión. Un jurado de Los Ángeles lo condenó por haber matado a la actriz de serie B Lana Clarkson en su mansión de Los Ángeles en 2003. No obstante, el veredicto final no se emitirá hasta […]

Autor: «Mª Victoria Marcos Andrés» descargar pdf Descargar pdf. Publicado el 29 Jun, 2011 en Colaboraciones (Revista I), Revista I | 0 comentarios

El inventor de la técnica “El muro de sonido” Phil Spector terminará sus días entre los muros de una prisión. Un jurado de Los Ángeles lo condenó por haber matado a la actriz de serie B Lana Clarkson en su mansión de Los Ángeles en 2003. No obstante, el veredicto final no se emitirá hasta mayo del presente año. Supuestamente Lana habría  muerto a consecuencia de un disparo en la casa del músico el 3 de febrero de 2003, horas después de que ambos se conocieran en un club de Sunset Strip, donde trabajaba.

Un jurado condena por asesinato a Phil Spector

El productor musical Phil Spector y su esposa Rachelle llegan al edificio de los tribunales penales en Los Ángeles 13 de abril 2009

El primer juicio contra Spector fue declarado nulo en septiembre de 2007 ya que los miembros del jurado no fueron capaces de dar un veredicto.  El jurado mantuvo una tensa deliberación: declarar culpable a Spector por disparar contra la actriz en un acceso de ira o, declararle inocente ya que como sostuvo su abogado defensor, Spector tan sólo presenció el suicidio de la mujer. Posteriormente las pruebas presentadas en el juicio, que arrancó en octubre, fueron suficientes para que se determinase que Spector mató a Lana Clarkson. La acusación retrató a Spector como un sádico misógino con un largo historial de malos tratos en el que había estado «jugando a la ruleta rusa con las vidas de las mujeres». De hecho su matrimonio con Ronnie Spector, vocalista de las Ronettes, fue un infierno de malos tratos y varias  mujeres declararon en el juicio que Phil las había apuntado en alguna ocasión con una pistola.

Paradójicamente, Phil Spector contribuyó al éxito de los grupos de chicas, llamados «girl groups», durante los 60. Recientemente Amy Winehouse reconoció la influencia que Spector había ejercido en ella, tras haber realizado una versión de su canción   “To Know Him Is To Love Him” en “Back to Black”. Precisamente esta canción fue el primer número uno de la carrera de Phil Spector en 1958 que con 17 años había conseguido un hit nacional con su grupo The Teddy Bears en el que comenzó como compositor, productor, guitarrista y corista  La canción  toma su título de la lápida de su padre, que se había suicidado cuando Phil tenía sólo 8 años, es en todos los sentidos un punto clave en su carrera. Esta muerte violenta se citó en el juicio como la causa de su inestabilidad emocional.

Tras su paso por The Teddy Bears, volvió de Los Ángeles a su Nueva York natal, donde fundó su propio sello,  Philles Records que  acogería a bandas tan míticas como  Ike & Tina Turner o The Ronettes. Phil Spector les produjo, entre otras muchas, ‘Be My Baby’ (una de las canciones más versionadas de la historia). El matrimonio entre su cantante principal, Ronnie, y Phil (1968 y 1974) terminó tan mal que incluso Ronnie se vio obligada a denunciar a su ex marido por impago de ‘royalties’.’Be My Baby’, de 1963, sería el estandarte de esta nueva técnica. A pesar de todo, el fracaso matrimonial de los Spector no enturbió el gran logro profesional de Phil, probablemente el más importante de su carrera: la consecución de su mítico «muro de sonido».

EL MURO DE SONIDO

Esta técnica de producción musical que desarrolló Spector durande la década de los 60 en los Gold Star Studios junto a Larry Levine (ingeniero de sonido) consistía en crear una densa capa de texturas sonoras reverberantes que se reproducían muy bien en AM (onda media) y en los jukeboxes populares de la época.

Para obtener este “sello sonoro” solía emplear grandes grupos de instrumentos como guitarras acústicas y eléctricas, que generalmente no se usaban conjuntamente y con los  que se interpretaban partes orquestadas (duplicando o triplicando partes al unísono) para obtener una sonoridad más plena. El propio Spector denominó a su técnica como “un acercamiento wagneriano al Rock and Roll: pequeñas sinfonías para niños”.

Era conocido como una persona temperamental y con ideas poco convencionales sobre la música, se oponía a la emisión del sonido en stéreo lo que hacía más compleja la labor del productor en beneficio del oyente. También prefería los sencillos a los álbumes describiendo estos últimos como “dos éxitos y diez piezas de mierda”.

Los Gold Star Studios de Los Ángeles poseían unas paredes cuyo eco era esencial en esta técnica.  Una sencilla habitación en el sótano provista de micros y altavoces resultaba una “cámara de eco” en la que la señal del estudio  emitida por los altavoces, reverberaría alrededor de la habitación siendo posteriormente recogida por los micrófonos.    Esta reverberación natural de los muros le daba a sus producciones una sonoridad de especial profundidad. Esto contrasta con otros estilos de espacios abiertos como las texturas del funk o el reggae que invitan al oyente a integrarse y participar. “Be My Baby” de 1963 canción de “The Ronettes” escrita por Jeff Barry y Ellie Greenwich y producida por Spector es considerada como la “quintaesencia” de esta técnica,

A finales de los 60 y principios de los 70, Phil Spector protagonizaría otro momento clave en la historia del pop produciendo el último álbum de los Beatles, ‘Let It Be’, y los primeros de John Lennon, incluido ‘Imagine’. Sus arreglos para los Beatles fueron duramente criticados por “recargados” y Paul McCartney publicaría en 2003 “Let It Be” (naked versión) las mismas canciones sin los arreglos de Phil. El enfadado Spector  declaró que, Paul no había tenido ningún problema con “Let It Be” cuando recibieron el Óscar por esta canción, aparecida en la película del mismo nombre.

Durante los 70, tras un grave accidente de coche, Phil siguió marcando la carrera de aquel que se cruzaba en su camino. Para Leonard Cohen produjo ‘Death Of A Ladies’ Man’ y para los Ramones,  ‘End Of The Century’. Ambos álbumes serían rechazados por los fans por alejarse del sonido al que estaban acostumbrados, pero hoy en día no tiene precio escucharlos. Míticas son las sesiones de grabación de ambos discos, a las que Phil Spector acudía siempre acompañado de una pistola como se ha dicho tantas veces.

Sin embargo,  también podemos escuchar esta técnica en canciones de otros productores. Es el caso de The Beach Boys en “Pocket symphony” de “Good Vibrations” y de “Everybody`s Talkin”,  tema de la película “Midnight Cowboy”. En los 70 ABBA usó similares técnicas para “Waterloo” o “Dancing Queen”. Un ejemplo más sofisticado del “muro de sonido” lo hallamos en los 80: entre otros en “Two Tribes” de “Frankie Goes to Hollywood”, quienes utilizan una orquesta de cuerda de sesenta instrumentistas, docenas de sintetizadores y guitarras con efectos. Bruce Springsteen imitó su sonido deliberadamente en “Born to Run” y los shoegazers a finales de los 80 y principios de los 90, capitaneados por My Bloody Valentine o The Jesus & Mary Chain, utilizarían texturas muy parecidas.

En los últimos años, hubo un intento de que Phil Spector produjera ‘Falling Into You’ de Celine Dion en 1996, que no se materializó. Pero ya era tarde para intentar que una estrella del pop de nuestros días y el gran genio se llevaran bien. Cuando se le contrató para trabajar en ‘Silence Is Easy’ de Starsailor en 2003, sólo pudieron terminar juntos un par de canciones, debido supuestamente a «diferencias artísticas». Probablemente Phil Spector, en su delirio, estaba ya encaminado a la tragedia.

El término de “el muro de sonido” apareció por primera vez impreso el 22 de Junio de 1884 en el New York Times como una descripción del Teatro de Bayreuth en Alemania, en el que Richard Wagner colocó a la orquesta en un foso profundo, no al mismo nivel que la audiencia. Además deja un espacio de 18 pies libre que denominó “El espacio místico” en el que intenta crear una pared de música (“wall of sound) invisible, a través de la cual conseguiría que los espectadores separasen lo real de lo ideal.

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