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Menuda experiencia con las competencias


“Pudimos reflexionar, junto con personas de todas las islas, sobre todo lo referido a la evaluación en CCBB. Hay mucho que aprender todavía, estamos en pañales, pero vamos creciendo.”

Autor: «Arabia Domínguez González. CEIP Puertito de Güímar» descargar pdf Descargar pdf. Publicado el 7 Jun, 2011 en Experiencias (revista 17)

Menuda experiencia con las competencias

Cuando me propusieron escribir sobre mi experiencia con el seminario de formación en centros “Prográmate en competencias”, intenté recapitular y comenzar por el principio, como en los cuentos.

Era el mes de septiembre cuando una maestra, demasiado inquieta, llegó al colegio de Punta Larga. Era la primera experiencia como funcionaria y, después de casi diez años en la isla de El Hierro, comenzaba un curso en un centro de la isla grande. Al principio me propuse pasar desapercibida, no meterme en nada, dar mis clases y ya está. ¡Qué ilusa!, siendo como soy, eso es algo muy difícil de conseguir. En el primer claustro, oír, ver y callar. Pasaban los días y aquello estaba muy aburrido, entonces propuse al centro el Seminario “Prográmate en Competencias”. Cerré los ojos y, con toda mi buena intención y  muchas ganas, arrastré al claustro casi en su totalidad al seminario.

¡Bien! Hemos dado el primer paso. Algo más difícil fue enfrentarnos con la plataforma Moodle. Pero en lugar de desanimarme, intenté que aquellos que no sabían, supieran o por lo menos lo intentaran. “Duro es el camino y piedras encontraré”, pero también encuentro las herramientas para retirarlas. En nuestra profesión solemos encontrar muchas satisfacciones, y las que no lo son han de pasar muy deprisa.

Durante mi estancia en la isla de El Hierro tuve la oportunidad de empezar a trabajar en competencias, pertenecer a un seminario de formadores en Competencias, donde pudimos reflexionar, junto con personas de todas las islas, sobre todo lo referido a la evaluación en CCBB. Hay mucho que aprender todavía, estamos en pañales, pero vamos creciendo.

Aproveché mi pequeña experiencia anterior, para ser la ponente de nuestro seminario, es una gozada ser parte de un claustro que está aprendiendo y con ganas de hacer y saber. Por supuesto que no todo son flores y caminos despejados. Por eso hay que motivar doblemente a los compañeros y hacerles saber que todo lo que están haciendo está muy bien, que podemos seguir trabajando en esa línea, pero sin dejar de vigilar lo que está a la orden del día, es decir, Las Competencias. Nos cuesta informarnos, leer, investigar…porque hay mucho que hacer en el aula, hay muchos papeles que rellenar, muchos niños a los que atender… Encontramos una solución al “problema”, es importante que el centro tenga su concreción curricular y que mejor forma de hacerlo, un seminario de trabajo con el que obtendremos una certificación, por fin un reconocimiento de todo el trabajo que hacemos.

No es la primera vez que me enfrento a un grupo de personas que reciben formación, pero sí ante un claustro tan numeroso y con tantos interrogantes. Noté cómo el ambiente se iba relajando a la vez que avanzábamos en el conocimiento. A veces no somos capaces de exponer nuestras dudas ante el resto, por temor al qué dirán, pero durante el último encuentro fuimos capaces de mantener una gran reflexión sobre el trabajo de grupo, lo que no entendíamos, la inseguridad que nos invade con lo que estamos haciendo, preguntándonos si estará bien o mal. ¡Una gran victoria! Ya queda menos para ganar la guerra. Somos buenos profesionales y plantearnos dudas sobre nuestro trabajo es perfecto y en esa línea debemos continuar.

Comenzamos el seminario planteándonos sobre qué trabajar. Desde luego la concreción curricular del centro había que terminarla, pero ¿y cómo podemos programar con las famosas Competencias Básicas? Decidimos revisar lo que había hecho el claustro el curso pasado y de ahí partir con el trabajo. Comenzaron las dudas, muchísimas dudas, por lo tanto primero tocaba aclararlas, y eso es lo que seguimos intentando hacer. En el tiempo en el que llevamos trabajando, que ya son unos meses, estamos releyendo los criterios de evaluación y desmenuzándolos en indicares. Tarea ardua y difícil, ya que el trabajo en grupo es bastante complicado. Poner de acuerdo a todo un equipo educativo compuesto por nueve miembros es trabajoso, pero no imposible. Durante la formación tratamos de explicar qué son Tareas, cómo desarrollarlas, cómo aplicarlas y cómo evaluarlas. Creo que hemos conseguido algunos logros y el resto vendrán por sí solos.

El grupo se toma muy en serio las tareas marcadas en la plataforma y tienen en cuenta la fecha límite de entrega, aunque luego siempre la retraso, para darles un respiro.

Y de esta manera, poquito a poquito estamos reflexionando, debatiendo y aprendiendo sobre Competencias y sobre todo sobre nuestra práctica en el aula. Muy poquito a poco construimos nuestra concreción curricular, la nuestra y única, que nos servirá para hacer esas “Tareas” y “Unidades de programación” acordes con las Competencias.

Lo más importante para mí, es que mis compañeros sean felices y sus preocupaciones con respecto “al papeleo”, sean mínimas y llevaderas. Un centro con maestros felices, es un centro feliz que hace que sus alumnos también lo sean. Es muy agradable llegar por las mañanas y recibir a los compañeros con una sonrisa y que ellos te la devuelvan, así comprobamos que la Competencia Social y Ciudadana está presente en nuestro entorno y se desarrolla por completo.

Estoy muy contenta de trabajar en este centro y de tener unos compañeros tan reflexivos, trabajadores y competentes.