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Manuel Pérez Cedrés, la emoción hecha escritura


Manuel Pérez Cedrés es escritor y poeta, amante de la música, el cine y la fotografía, interesado en el ámbito educativo, además de comunicador en la radio. Después de haber publicado su primera novela, El Samurái desnudo (Éride ediciones), en 2013, acaba de ver la luz Apóstol, cuya portada muestra toda una declaración de intenciones […]

Autor: «CEP Santa cruz de Tenerife» descargar pdf Descargar pdf. Publicado el 20 Dic, 2015 en Entrevistas (revista 21), Revista 21

Manuel Pérez Cedrés es escritor y poeta, amante de la música, el cine y la fotografía, interesado en el ámbito educativo, además de comunicador en la radio. Después de haber publicado su primera novela, El Samurái desnudo (Éride ediciones), en 2013, acaba de ver la luz Apóstol, cuya portada muestra toda una declaración de intenciones de lo que nos podemos encontrar en sus páginas, con el primer plano de una oveja y una sentencia que habla por sí misma, “El amor es el principio”.

Manuel Pérez Cedrés

¿Es realmente el amor el principio de todo?

El poeta y escritor Facundo Cabrales, dijo: “el amor no se hace; el amor te hace”. A mí me parece que no puede haber consciencia liberada del concepto de amor puro, libre, de ese amor que crea y que da sentido a la idea misma de supervivencia. Más allá del hecho, banal o no, de la coexistencia humana, el amor trasciende incluso al mismo hecho antropológico; siento que nos acerca a los dioses aun siendo un sentimiento puramente humano.

¿Hacia dónde nos conduce?

Seguramente a un nuevo ser, a un nuevo y tembloroso ser humanista. Quiero pensar que estamos asistiendo a los albores de un nuevo paradigma basado en el amor, en la co-creación, en todos los sentidos.

¿Eres tú apóstol de la sentencia impresa en la portada?

Un apóstol es el discípulo de alguien; alguien que sigue a alguien, normalmente a un líder. En la novela, la idea de apostolado es al mismo tiempo simbólica; el protagonista crece a un nivel más emocional que esquelético, y se convierte en una persona nueva a través del conocimiento del amor que a mí me gusta llamar “amor con mayúsculas”. A partir de ese crecimiento, emerge un ser susceptible de predicar una filosofía sobre ese nuevo modelo del mundo. Visto así, por supuesto que creo en el poder creativo y renovador del amor como principio, en tanto que axioma y también como inicio de ese ser nuevo, y fin de todo.

Lucas es un personaje que se oculta, que no llama la atención, que se guarda para sí sus sentimientos, que tiene sus miedos, pero que también aprende. A buen seguro, muchos lectores pueden identificarse, aunque sea parcialmente, con él y con su evolución a lo largo del relato. ¿En qué medida pueden servir los aprendizajes del protagonista a los lectores?

Me gusta pensar que lo que escribo al menos hace reflexionar al lector, espero que se haga algunas preguntas y, tal vez, si soy capaz, que encuentre algunas respuestas. Siento que mi responsabilidad como autor es esa. En la novela hablo de un personaje que podría ser cualquiera de nosotros, es verdad, pero no pretendo una identificación gratuita del lector. Si sé trasmitir lo que deseo trasmitir en un principio, ya me siento realizado como escritor.

Apóstol de Manuel Pérez Cedrés

Y llevado al terreno de la educación, ¿qué puede aportar la novela a los docentes y al alumnado?

Espero que reflexión, que pueda suscitar debate, que los alumnos puedan acercarse a una historia que les haga sentirse partícipes del proceso de comunicación a través de la emoción. Ojalá sea así.

De la primera novela dices que “parece una historia escrita con el hígado”. De Apóstol, ¿podemos afirmar que es un homenaje al amor, escrita con el corazón?

Cuando digo que El Samurái desnudo es una novela escrita con el hígado, es porque siento que está escrita desde las vísceras, y eso le da un toque de brutalidad y, al tiempo, a mi modo de ver, resulta natural, de manera que lo que a priori parece un sinsentido alimenta la vida desestructurada de los personajes de la novela. Confieso que para escribirla necesité reconocer mis propios demonios y expulsarlos como si me hubiera practicado a mí mismo un exorcismo. Apóstol es todo lo contrario: es una obra sentida desde el corazón, desde la verdad misma del amor.

Y para la novela que tienes en el laboratorio, ¿podrías adelantarnos si te has inspirado en alguna parte del cuerpo?

Pues no sabría decirte. Creo que me acerco más a lo demoníaco que lo arcangélico (ríe). Me está saliendo algo muy musical y muy coral de nuevo. Veremos a dónde me llevan los personajes.


Manuel Pérez Cedrés