Descubriendo las BARRERAS a la inclusión en el ABP

Fuente: http://siesporelmaestronuncaaprendo.blogspot.com.es/
Autor: Antonio Márquez
De todos es conocido que el Aprendizaje Basado en Proyectos, por definición, es una forma de trabajo en el aula que permite ofrecer un modelo de participación para todos, un modelo inclusivo. Pero la gran pregunta es: ¿es el modelo de ABP, por sí solo, inclusivo? ¿También para los ACNEAE?
No debemos caer en el error de realizar afirmaciones tan explícitas y directas si no damos unas adecuadas herramientas para que se produzca esa auténtica participación y progreso de todo el alumnado, incluidos los ACNEAE.

 

 

Por ello, este post me gustaría que fuese el primero de una serie de entradas en las que comparta con vosotros algunas sugerencias sobre cómo ajustar cada una de las fases de desarrollo de cualquier ABP, siempre desde mi punto de vista y con miras a ser abierto a sugerencias y aportaciones.

AJUSTES DEL MODELO ABP PARA LA INCLUSIÓN

Para la puesta en práctica del ABP en las aulas, se han de seguir una serie de fases o etapas desde su planificación hasta su evaluación. El objetivo que aquí se va a perseguir es el de tratar algunas sugerencias para la inclusión de los alumnos con NEAE. Y para ello vamos a comenzar con la fase de Planeación o Planificación Previa por parte de los docentes.

Planificación Previa

Para la planificación de cualquier Proyecto en el Aula debemos comenzar por definir a grandes rasgos una serie de elementos principales que nos irán guiando en la elaboración posterior y pormenorizada de cada una de las tareas, actividades y ejercicios que lo configurarán, así como en la propuesta didáctica del mismo.
Una buena forma de comenzar un Proyecto nos la propone el portal Conecta13 con su Canvas de ABP.
 
Para que un ABP se convierta en inclusivo debe partir de una evaluación inicial y análisis previo de los alumnos a los que va dirigido, su singularidad y sus necesidades educativas. Un mismo diseño de Proyecto puede funcionar en un grupo bien y en otro no tan bien porque las sinergias de cada grupo son diferentes. Por ello, yo propongo que a este Canvas le añadamos un nuevo cuadro al que llamaremos: BARRERAS.

Barreras debe ser un elemento que tenga un valor muy importante en el diseño del Canvas Inicial, ya que partiría del conocimiento y evaluación inicial de todos sus alumnos. Al diseñar el Canvas tendríamos que tener presentes en todo momento a cada uno de los alumnos que tenemos y prever con antelación las posibles barreras que puede suponer para ellos la elección del producto final, el diseño de las tareas, la difusión del proyecto, los recursos planificados…
Supone un gran cambio de mentalidad docente al entender que es el propio diseño del proyecto el que puede poner barreras a la participación de TODO el alumnado, y no como hasta ahora, donde es el alumno el que tiene problemas para ajustarse y participar en el modelo pre-diseñado.
Las barreras que podemos ponerles a nuestros alumnos pueden ser:

  • Barreras cognitivas: si sabemos de antemano que tenemos alumnos con dificultades para la comprensión de mensajes complejos, para la generalización, para la abstracción, para la relación o conexión de aprendizajes, dificultades en la autoevaluación, monitoreo…, debemos tenerlo presente en la fase de planificación, intentando que en cada uno de los elementos del Canvas propuesto se salven las barreras que puedan presentarse en el desarrollo del Proyecto.
  • Barreras comunicativas: puede que alguno de nuestros alumnos tenga problemas en la comprensión de mensajes, tanto orales como escritos; puede que tengamos alumnos a los que les suponga una barrera la expresión escrita de su trabajo; tenemos que prever si la comunicación entre iguales puede estar dejando algún alumno fuera. Solo con tener esto presente en el diseño previo del ABP ya estaremos dándonos cuenta de las posibles vías de exclusión del proyecto.
  • Barreras sociales: el aprendizaje cooperativo, la tutoría de iguales, los equipos de trabajo, son métodos de trabajo vinculados inequívocamente con el ABP. No obstante puede que algunos alumnos no tengan adquiridas las habilidades sociales necesarias para ponerlas en práctica, o que teniéndolas adquiridas no han alcanzado unos niveles adecuados de competencia social para participar en estos métodos. Son barreras que tenemos que prever para ofrecer alternativas en el diseño o ajustes en el modelo inicial planteado.
  • Barreas sensoriales o físicas: Un exceso de información visual (vídeos, imágenes, uso de TIC o TAC…) sin una adecuada previsión de ajuste supondrá una barrera a los alumnos con problemas perceptivo-visuales. Productos finales, tareas, actividades con un componente alto de información auditiva, sin los apoyos visuales o gestuales pueden ofrecer una fuerte barrera a los alumnos con problemas perceptivo-auditivos. Igualmente debemos prever las posibles barreras físicas que puedan suponer actividades que requieran de un basto conjunto de coordinaciones motrices complejas para la obtención del producto final.

 

Como he citado anteriormente, solo el hecho de tener este cuadro sobre barreras en el CANVAS supone una llamada de atención sobre los procesos inclusivos que determinará la forma de redactar el modelo, y la previsión de ajustes que necesitará en su desarrollo:

 

 

REAJUSTE DEL PROCESO

En esta fase de planificación docente previa del proceso, creada en grupo o de forma individual, tener en cuenta las posibles barreras ayuda a diseñar cada fase del mismo con una mente abierta a la diversidad de los alumnos. No obstante, podemos apelar al reajuste del proceso de diseño del ABP siguiendo la propuesta del mismo portal Conecta 13: SCAMPER

  • Sustituir aquellas propuestas que supongan la presentación de barreras por otras más accesibles y abiertas, que lancen puentes a la participación de todos.
  • Combinar diferentes formas de presentación de las actividades, uso de materiales y recursos, herramientas para la evaluación, uso de TIC… de forma que todos los alumnos tengan la posibilidad de elegir aquellas que mejor se ajusten a sus capacidades
  • Adaptar la propuesta didáctica del Proyecto partiendo de las evaluaciones iniciales de sus diferentes participantes y los logros o desempeños esperados para cada uno de ellos.
  • Minimizar las posibilidades de excluir a los alumnos con menos recursos cognitivos, sociales, físicos, sensoriales, comunicativos. Maximizar las formas de participación de los mismos.
  • Poner en otros usos las diferentes opciones planteadas a priori con un diseño estándar o cerrado. Prever alternativas, pensamiento divergente para ponernos en puntos de vista, intereses y emociones también diferentes. Contar con las expectativas de todos ante el Proyecto.
  • Eliminar todas aquellas propuestas que nos lleven a que los alumnos puedan ver la exclusión como una forma de ventaja sobre el otro, la segregación como modelos elitistas. Eliminar procesos donde no se entienda que todos sus miembros pueden participar de forma efectiva y exitosa en el desempeño global del producto.
  • Reordenar el proceso para que todos los pasos estén bien diseñados, sin obstáculos, sin barreras, con alternativas, con recursos, con materiales diversos, con actividades multinivel, con reformas accesibles.

Los 5 puntos clave del ABP: Aprendizaje Basado en Proyectos

Educación 3.0

Por Pablo Espeso

Uno de los temas más manidos en el mundo de la educación es el Aprendizaje Basado en Proyectos, ABP (o PBL, Project Based Learning en inglés). Una vuelta de tuerca sobre el proceso formativo más tradicional que se ha implantado aulas por todo el mundo, y del quelos expertos han hablado hasta la saciedad exponiéndonos los beneficios de esta nueva metodología.

Pero ¿sabemos exactamente cuáles son los puntos clave del Aprendizaje Basado en Proyectos? Para no olvidarlo y tenerlo siempre en mente, hoy vamos a repasar los grantes hitos del ABP que nunca está de más tenerlos bien presentes para poder aplicarlo correctamente en nuestras aulas.

El alumno toma el protagonismo

Clase con biblia @ PixabayAl contrario que en la enseñanza más tradicional, basada muchas veces en clases magistrales, en el ABP son los alumnos los que toman el protagonismo de la enseñanza. Los que deciden el ritmo y van avanzando en la adquisición de nuevos conocimientos.

El docente debe llevar el guión general de la clase, pero cada proyecto específico —generalmente propuesto por el profesor— será interpretado y desarrollado por los alumnos. Esto implica que serán ellos los encargados de tomar ciertas decisiones, que pueden ser muy valiosas para su presente y futuro.

Es aprender a aprender

El concepto de tomar el protagonismo en un determinado proyecto va acompañado de unanecesidad de aprender a aprender, innata en el ABP. Dado que son los propios alumnos los que deciden algunos parámetros del aprendizaje, también serán los encargados de crecer y evolucionar en este proceso.

Biblioteca con libros @ Pixabay

Ya no se trata únicamente de escuchar y memorizar; en ABP los alumnos deberán investigar y pensar cómo continuar aprendiendo, ya sea resolviendo los contratiempos que puedan ir surgiendo en el proceso de aprendizaje o buscando las líneas para continuar con él. También se abre la posibilidad a que puedan aparecer nuevos proyectos e ideas a desarrollar, según las expectativas de cada uno.

No es por el fin, es por el medio

En la sociedad actual estamos continuamente resolviendo retos y problemas, y el ABP promueve este proceso tan imbuido en nuestras vidas. Que un estudiante tome las riendas de su aprendizaje conlleva a que en un futuro sabrá tomar mejor las riendas de su vida, de su trabajo, o de cualquier otro ámbito.

No es sólo por aprender un terminado concepto del temario de infantil, primaria o secundaria, es porque unos cuantos años después sabrá “recoger lo sembrado” y aprovechar este proceso de aprendizaje en otros ámbitos de su vida, de forma completamente transparente y automática.

La autoestima, la colaboración, las habilidades sociales…

Ejercicio colaborativo @ PixabayLa diferencia entre comer una tortilla de patata que te dan y una que has hecho tú es ese orgullo de haber hecho un buen trabajo. La diferencia entre aprender algo que te dan “mascado” o aprenderlo tras un importante trabajo de investigación también se llamaorgullo y autoestima al haber sido capaz de sacarlo.

Pero no sólo eso. El ABP puede implementarse de múltiples modos, incluyendo proyectos en grupo en los que los chavales deberán cooperar entre si. De este modo podremos promover la colaboración y las habilidades sociales de cada uno, siempre y cuando el docente de la libertad necesario para mejorar estas aptitudes.

El ABP sirve para todo lo que imagines

No es algo que pueda aplicarse sólo a una determinada temática, todo lo contrario: el aprendizaje basado en proyectos es universal y puede adaptarse a múltiples asignaturas, sean cuales sean y con un amplio abanico de edades. Tanto letras como ciencias o las artísticas, la clave es encontrar ese proyecto, esa idea cuya consecución implique la adquisición de nuevos conocimientos.

Y esto se enfoca tanto a las horas que los chavales pasan en el colegio/instituto, como a otras entidades educativas (centros de formación profesional, universidades, talleres…) o incluso cualquier actividad, sea formativa o no. El ABP es universal y todo el mundo puede sacarle provecho.

Los proyectos invisibles

Por: Fernando Trujillo

José Gimeno Sacristán decía en un texto de 2002*: “Un aspecto esencial de la educación es el ser proyecto”. En efecto, trabajar en educación supone vivir volcado hacia el futuro, pensando cómo prestar servicio hoy para construir la sociedad del mañana. En sentido aristotélico, en la escuela vivimos en la frontera entre el acto y la potencia.

En los últimos años, además, la palabra “proyecto” ha conjurado el deseo de mejora a través de la innovación. La Administración promueve decenas de proyectos internacionales, nacionales y autonómicos; organismos, instituciones, fundaciones, asociaciones y empresas de todo tipo rodean a la escuela con sus proyectos y con propuestas para que los docentes diseñen y desarrollen sus proyectos ya sea individualmente, en grupos o como centros educativos completos.

Así, por ejemplo, en los últimos años se ha difundido ampliamente la promoción del Proyecto Lingüístico de Centro (PLC) a través de las distintas comunidades autónomas. El PLC no es más que un proyecto educativo que pretende concentrar todos los recursos del centro para promover la competencia comunicativa del alumnado a través de actuaciones que van desde el Plan de Lectura y Biblioteca, la atención a la diversidad lingüística y cultural o la reflexión en torno a las actividades lingüísticas más eficaces en el aula, entre otras.

¿Es fructífero hablar de proyectos? Estoy convencido de que sí lo es. Diseñar un proyecto es un ejercicio de diagnóstico de necesidades, diálogo, coordinación y evaluación que necesariamente ha de ser positivo para la institución que lo realiza y, sobre todo, para su alumnado – incluso si no alcanza el éxito previsto, siempre será una experiencia de aprendizaje para el centro y su profesorado. En este sentido, no hay otra forma de afrontar un futuro cada vez más complejo y lleno de incertidumbres: diseñar proyectos supone planificar los procesos de mejora y de cambio que permiten ajustarnos a una realidad cambiante y superar las dificultades y los problemas que inevitablemente surgen en nuestra profesión.

Sin embargo, junto a todos estos proyectos visibles en los centros educativos hay también proyectos invisibles. Son proyectos de los que nadie habla y que nadie conoce, cubiertos por una espesa capa de opacidad que no permite que les llegue la luz.

Por un lado, hay proyectos invisibles que tienen lugar en el interior del aula pero que no trascienden más allá de sus paredes. Estos proyectos invisibles quedan en silencio porque los agentes implicados, normalmente un docente en solitario, no tienen o no han planificado una difusión a la altura de los esfuerzos de sus estudiantes y del propio docente. Es una pena: la invisibilidad de estos proyectos no redunda en una mayor autoestima de sus estudiantes ni tampoco en un mayor conocimiento por parte de las familias y de la sociedad de nuestra labor. Creo que superar el carácter discreto de los proyectos de aprendizaje que realizamos en el aula reporta claras ventajas para los estudiantes, el docente y el centro** – cuidando siempre, obviamente, todos los aspectos relacionados con la protección de los datos y la imagen de los menores.

Sin embargo, hay otro tipo de invisibilidad que me preocupa más. Cuando recomendamos a los centros que diseñen su Proyecto Lingüístico de Centro, por ejemplo, no podemos dejar de ver que todo centro tiene, en realidad, un Proyecto Lingüístico de Centro, como siempre hay un Proyecto de Coeducación o de Educación para la Salud, aunque estos sean invisibles.

La idea es bien sencilla: no se puede no enseñar Educación para la Salud, Coeducación o el uso de las lenguas. Cuando no trabajamos de manera reflexiva, ordenada y cuidada en un centro educativo estas cuestiones, de hecho las estamos trabajando de manera inconsciente y, probablemente, irreflexiva, desordenada y descuidada. Peor aun, cuando nuestro proyecto es invisible, todas estas cuestiones pueden estar simplemente en manos de prácticas tradicionales más o menos atávicas o de intereses personales o de terceros ajenos a la educación (sean otras instituciones, empresas relacionadas con la educación o, simplemente, los medios de comunicación como agentes socializadores).

Ahora pregúntate a ti mismo: ¿cuántos proyectos invisibles existen en tu centro?¿En qué medida se está no-enseñando cuestiones tan importantes como la educación para la igualdad entre hombres y mujeres, el uso eficaz y seguro de las TIC, la educación para la salud o el desarrollo consciente de las competencias claves? Con esos proyectos invisibles y esas no-enseñanzas también se construye un tipo concreto de sociedad: una sociedad invisible de ciudadanos invisibles presos de poderes invisibles que no dan la cara para no perder sus derechos ni asumir sus responsabilidades a lo largo de toda una vida de aprendizajes permanentemente invisibles.


 

* Gimeno Sacristán, J. 2002. “La educación que tenemos, la educación que queremos”. En F. Imbernón (coord.) La educación en el siglo XXI. Barcelona: Graó, pg. 30.

** Sobre la idea de la invisibilidad de los proyectos, la necesidad de difundir nuestro trabajo y de repensar nuestra imagen pública colectiva se han publicado esta misma semana tres entradas que recomiendo vivamente:

Esta entrada se ha publicado en el Periódico Escuela hoy día 25 de febrero de 2016 junto a la columna del amigo Miguel Sola titulada Groucho se equivocaba.

Imagen: Igor Stevanovic via Shutterstock

Juan José Vergara: “Los docentes deben mirarse al espejo y no buscar recetas”

 

Fuente: Educación 3.0

Formador, docente y especialista en metodologías activas, Juan José Vergara cuenta con una dilatada trayectoria en el ámbito de la enseñanza que le ha permitido participar en diferentes proyectos educativos. Educación 3.0 ha tenido la oportunidad de charlar con él acerca del Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP), temática escogida para su última obra: ‘Aprendo porque quiero. El Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP), paso a paso’.

El ABP parece estar de moda, e incluso a veces se presenta como la panacea y la respuesta a todos los problemas del sistema educativo. ¿Cuál es tu opinión?

Juan José VergaraPor supuesto que ni el ABP, ni cualquier otro enfoque, tienen respuesta a todos los problemas del sistema educativo. Lo que creo es que tiene algo muy valioso para encontrar soluciones a muchos de los problemas actuales porque permite entender el aprendizaje y la enseñanza desde un punto de vista radicalmente distinto al desarrollado hasta ahora. El ABP obliga a los docentes a redefinir su función en el aula, a los alumnos a sentirse protagonistas de su propio aprendizaje y a la comunidad en su conjunto a intervenir directamente en el proceso educativo. Además, busca que lo que el alumno aprenda tenga un impacto directo tanto en el plano personal como en su entorno. De alguna manera el enfoque del ABP hace posible llevar a la práctica aquel viejo dicho africano: ‘para educar un niño hace falta toda una aldea’.

¿Qué diferencia a esta metodología de otros métodos de enseñanza-aprendizaje? ¿Qué resultados ofrece y qué aporta al alumno?

Me gusta decir que el ABP no es una metodología, sino un marco para entender el aprendizaje desde una óptica distinta a la enseñanza tradicional; un marco en el que caben muchas de las herramientas que se están demostrando eficaces como el trabajo cooperativo, las inteligencias múltiples, técnicas de gestión creativa de la participación, pensamiento visual o uso normalizado de las tecnologías. Sobre el tema de la tecnología en el aula creo que hay un gran malentendido. Muchos docentes se sienten abrumados porque creen que trabajar desde el ABP les obliga a convertirse en verdaderos ‘frikis’de la tecnología. Nada más alejado de la realidad, porque lo que hace el ABP es demostrar que la tecnología puede integrarse de forma normalizada en las tareas del aula y convertirse en algo totalmente transparente que permita la comunicación, la creación y difusión de ideas, la organización de contenidos o la evaluación.

En la actualidad, el ABP permite llevar a la práctica un modelo de enseñanza que parte de los intereses concretos de los alumnos y donde los contenidos curriculares son las herramientas que sirven a sus necesidades de conocimiento. Asimismo, es un modelo que pretende que los estudiantes comprendan el mundo que les rodea y sepan actuar en él, desarrollando capacidades intelectuales de orden superior y trabajando con la realidad.

El ABP es un modelo que pretende que los estudiantes comprendan el mundo que les rodea y sepan actuar en él

¿Cómo se consigue ‘encender’ la emoción en los estudiantes?

A esto lo llamo crear ‘La intención’ y es uno de los momentos que más importancia doy en todo el proceso de un proyecto. La idea fundamental es entender que crear la Intención no es motivar. De lo que se trata es de interrogar al alumno sobre su relación directa con el objeto del proyecto y llevar a la primera persona el tema tratado. Creo que el aprendizaje es un acto fundamentalmente intencional. Sólo conseguiremos aprendizajes relevantes si el alumno expresa su intención de emprenderlo como un proyecto vital, y este  es el motivo del título de mi libro ‘Aprendo porque quiero’.

¿Qué les diría a los docentes que quieren poner en práctica el Aprendizaje Basado el Proyectos?, ¿qué es lo que necesitan y  deben saber para iniciarse?

Aprendo porque quieroA lo largo de los más de veinte años que llevo trabajando en educación me he dado cuenta que un modelo educativo que aleja lo que los estudiantes aprenden de su realidad diaria es un camino sin sentido. No provoca la emoción, la curiosidad o la necesidad de conocer cosas nuevas que pueden utilizar en su día a día. Y aunque pronto comencé a trabajar desde el marco del ABP ha sido un camino de ensayo y error. Hoy conocemos muchas herramientas que lo hacen posible y que permiten confeccionar un menú al alcance del docente que quiere cambiar sus clases para convertirlas en algo que responda acertadamente a las necesidades de aprendizaje de su alumnado.

Me gustaría transmitir que lo más importante para trabajar en el marco del ABP es desarrollar una actitud basada en la escucha a los alumnos, sus intereses y necesidades, aquello que sabes les será útil para entender mejor el mundo y ponerlo a su disposición para invitarles a que se comprometan con él. Creo que para trabajar desde el ABP sólo hace falta asumir una actitud de cambio y compromiso con las necesidades reales de aprendizaje. El resto, las herramientas, vendrán de forma sencilla en el día a día.

Lo más importante para trabajar en el marco del ABP es desarrollar una actitud basada en la escucha a los alumnos, sus intereses y necesidades

Su experiencia y trayectoria profesional es muy completa, dedicándose también a la formación de docentes. ¿En qué consiste esta formación y qué conocimientos les transmite?

Cuando me invitan a que hable de educación normalmente esperan que les ofrezca una receta, una ‘metodología’ nueva y que asegure el éxito. Se equivocan. Creo que mi función en el trabajo con docentes es hacer que se olviden de buscar recetas y ponerles delante de un espejo: un espejo que les invite a reflexionar sobre sus prácticas y sus deseos: ¿Cuáles son tus sueños como docente comprometido con tu profesión? Una vez que nos miramos en este espejo puedo describir decenas de experiencias que han funcionado, momentos clave en el desarrollo del ABP, ofreciendo herramientas que lo facilitan, discutiendo sobre cómo programar, evaluar, organizar los grupos, gestionar los centros o la relación con las familias y el entorno.

Foto: Teresa Rodríguez

 

Recursos sobre #ABP: dos colecciones

AUTOR:  Fernando Trujillo

FUENTE: http://fernandotrujillo.es/

Partamos de dos ideas sencillas:

  1. El Aprendizaje basado en proyectos NO es una innovación en el sistema educativo, aunque pueda serlo para un centro o para un docente en particular: el ABP es una estrategia metodológica con más de un siglo de historia, cuyas fortalezas y debilidades son bien conocidas y que ha sido utilizado – de diversas maneras, pues es una estrategia abierta – por un sinnúmero de docentes en las más variadas situaciones.
  2. La Red ofrece una gran variedad de recursos para las personas interesadas en el ABP: lecturas de todo tipo, vídeos, ejemplificaciones, modelos, plantillas, etc.

En este sentido, a continuación se ofrecen dos colecciones de enlaces relacionados con el aprendizaje basado en proyectos para resolver dudas o eliminar ansiedades respecto a la “ausencia” de modelos o referentes.

El primer recurso es un tablero de Pinterest con enlaces sobre ABP con dispositivos móviles. En él se plantean las claves de qué es el ABP, cómo se puede diseñar un proyecto y algunos posibles artefactos digitales que se pueden generar usando ordenadores y tablets:

MÁS INFORMACIÓN

Ventajas del aprendizaje basado en la resolución de problemas

Fuente: Aula Planeta

El aprendizaje basado en la resolución de problemas o Problem-Based Learning (PBL) es una metodología que sitúa al alumno en el centro del aprendizaje para que sea capaz de resolver de forma autónoma ciertos retos o problemas. Esto le permitirá desarrollar las destrezas, habilidades y actitudes necesarias para afrontar situaciones de la vida real, y a construir y aplicar de forma eficaz el conocimiento, dotándole de significatividad. Te explicamos qué ventajas tiene esta modalidad de aprendizaje para que te animes a ponerla en práctica el próximo curso.

PBL, UNA METODOLOGÍA PARA UN APRENDIZAJE ACTIVO

Frente a sistemas tradicionales, en los que el profesor detecta las necesidades del alumno y actúa para solventarlas mediante la exposición de contenidos, en el aprendizaje basado en la resolución de problemas el propio alumno identifica sus necesidades y pone en marcha los medios y las estrategias a su alcance para dar respuesta al prblema. El docente ejerce como impulsor de ese primer reto y como apoyo en el camino hacia su solución, a modo de guía, supervisor y facilitador. Se trata, además, de un proceso continuo, en el que los nuevos conocimientos no solo consiguen resolver el reto propuesto, sino que además plantean nuevos problemas y nuevas necesidades que siguen impulsando el aprendizaje. Estos son algunos ejemplos de aplicación de esta metodología:

SEIS VENTAJAS DE APRENDER RESOLVIENDO PROBLEMAS

El aprendizaje basado en la resolución de problemas supone grandes ventajas tanto para el estudiante como para el profesor.

  1. 1. Permite un aprendizaje significativo. Esta metodología fomenta que el estudiante relacione la información nueva con la que ya posee, ya que para resolver el problema debe incorporar nuevos conocimientos y experiencias a los que ya había asimilado anteriormente, modificar y reconstruir ambos de forma interrelacionada. Esto implica, además, que los alumnos deben ser capaces de juzgar y decidir la pertinencia de los conocimientos, detectar matices y diferencias, reformular o ampliar sus certezas.
  2. 2. Es muy versátil. Como docente, el aprendizaje basado en la resolución de problemas te permite estructurar actividades abiertas sobre cualquier tema, desde diversos enfoques multidisciplinares y en distintos contextos. También puedes ajustar su complejidad y la longitud del proyecto, para que se adapte a tus necesidades y a las de tus alumnos.
  3. 3. Fomenta la autonomía. Esta metodología se asienta sobre la importancia del aprendizaje activo y de aprender a aprender, es decir, de dar al alumno libertad y dotarle de las herramientas y las estrategias necesarias para que organice y construya su proceso de aprendizaje. El aprendizaje basado en problemas mejora la toma de decisiones, la capacidad de análisis, la detección de necesidades y objetivos y, por lo tanto, potencia la autonomía, la responsabilidad y la independencia del estudiante.
  4. 4. Resulta motivador y ameno. Enfoca el conocimiento desde un punto de vista práctico y a través de un reto, lo que apela a la curiosidad, establece metas y crea expectativas. Este proceso motiva a los alumnos y les anima a aprender con una finalidad específica: solucionar el problema.
  5. 5. Prepara para el futuro. Esta metodología potencia la habilidad para identificar, analizar y resolver problemas y puede utilizarse para simular situaciones y retos reales. Ayuda al alumno a desarrollar destrezas de todo tipo que le ayudarán no solo en sus estudios y en el centro escolar, sino también en su día a día y en su vida como adulto. Entre otras habilidades, trabajan la creatividad, la adaptación a los cambios, el razonamiento y la lógica o el pensamiento crítico. Además, si se combina el PBL con el trabajo cooperativo se potencian también otras capacidades como la colaboración por un objetivo común, la comunicación o el respeto a los demás.
  6. 6. Ejercita la competencia digital. Si integras las nuevas tecnologías en el aprendizaje basado en problemas ofrecerás al alumno la posibilidad de utilizar y dominar las nuevas herramientas de la información y la comunicación como instrumentos para construir su aprendizaje, y le darás acceso a contenidos en diversos lenguajes y formatos. Al utilizar las TIC para resolver problemas, los estudiantes ejercitarán el manejo del ordenador o la tableta, aprenderán a utilizar programas o aplicaciones, desarrollarán técnicas de búsqueda, selección, análisis y gestión de la información que se encuentra en Internet y comprenderán los usos de la tecnología para expresarse y comunicarse.

Infografía Ventajas del aprendizaje basado en la resolución de problemas

Descarga en PDF la Infografía “Seis ventajas del aprendizaje basado en la resolución de problemas”

¿Conoces el aprendizaje basado en la resolución de problemas? ¿Lo has utilizado en clase? ¡Cuéntanos cómo fue la experiencia!

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