«VIVIR ASÍ, TODOS JUNTOS, MOLARÍA UN FLEJE»

garanon-nov-2016-3            Esta expresión, pronunciada por Brian Servide (alumno de 3º ESO A) durante la acampada en el Aula en la naturaleza El Garañón resume bien la valoración de los estudiantes de esta actividad extraescolar. Decía así: «En verdad, vivir así, todos juntos, molaría un fleje».

            Un total de 48 alumnos y alumnas de 3º ESO participaron en esta actividad. Se realizó entre el lunes 7 y el miércoles 9 de noviembre de 2016. Fue organizada por el departamento de Religión. Fueron acompañados por los siguientes profesores: Gregorio Guerra (Religión), Rafael Núñez (Matemáticas), Miguel Rodríguez (Educación para la ciudadanía y los derechos humanos) y Alberto Segura (Matemáticas).

            Aunque había varias muy bien escritas, hemos elegido para publicar la simpática crónica de Paula García, de 3º ESO A. Dice así:

«¡MADRE MÍA, QUÉ PELETE!»

                                                                                                                             Por Paula García (3º ESO A)

Pues sí, esa fue  una de las frases típicas de nuestra acampada, junto a otras como: «¡Este potaje sabe a aguachirri!» o “Yo me baño mañana»… Entre otras. Pero mejor empecemos por el principio:

1º día: lunes 7 de noviembre de 2016, ocho y media de la mañana. Una gran masa de estudiantes de 3º ESO del IES DORAMAS esperábamos ansiosos a la guagua que nos llevaría a nuestro frío pero divertido destino. A medida que subíamos de altitud la temperatura que marcaba mi móvil iba disminuyendo notablemente “22ºC…17ºC…15ºC… Pero no fue hasta que pisamos tierra cuando…“¡Chas coño 10ºC, qué barbaridad!”.

Según nos bajamos nos reunimos en el Tagoror,  lugar de encuentro de los  guanches que pasaba a ser nuestro. El monitor nos explicó las normas, horarios, etc, y el profesor de Religión, Don Gregorio, nos asignó a cada mini grupo las cabañas.

Antes de comer, un grupo de alumnas nos fuimos a inspeccionar el terreno y nos topamos con unas maravillosas vistas del Roque Nublo. Mientras otros y otras prefirieron ir a la cancha a practicar diversos deportes o simplemente como decimos sutilmente “a darle a la lengua”.

Llegó la hora de almorzar y la verdad que todo estaba aceptable pero…»¡Puré para almorzar!» y a continuación  «¡Qué asco, sabe a aguachirri!».

El reloj marcaba las tres y media, de repente suenan unos tambores con un sonido primitivo y eso significaba que: ¡Todos al Tagoror!  Bueno, tampoco fue para tanto, pero de vez en cuando mola darle vidilla al asunto.garanon-nov-2016-portada

1ª actividad: ¡Escalada! Los monitores Saray y Adrián nos explicaron las reglas para poder escalar bien y no estamparnos contras las rocas al bajar, pero aún así, alguno que otro como decimos entre jóvenes “¡se comió la roca tío!”. Lo positivo fue sacar alguna que otras risas inocentes entre el grupo, incluido a los profesores. Al llegar nos duchamos y fuimos a cenar y cómo no, de primer plato ¡puré recalentado!… Voy a pasar al siguiente acontecimiento porque como dice un profesor nuestro muy querido  “¡me estoy exasperando!” con este tema.

2ª actividad: ¡Velada nocturna! No piensen mal que los conozco. La actividad trataba básicamente de relacionarnos entre nosotros con un juego común muy gracioso. La segunda parte fue lo mejor ya que junto a Adrián y Saray sacamos nuestra vena andaluza, quedándonos con otra frase que sonaría muy repetitivamente entre nosotros «¡Olé mi pozo!».

Medianoche, todos estábamos cada uno en nuestra cabaña “supuestamente” durmiendo o bien hablando entre nosotros.

2º día: ¡A desayunar! La verdad que un vaso de leche con cola cao o gofio nos venía de lujo.10:30 A.M. ronda de actividades.

El grupo que ganó la prueba de Orientación

El grupo que ganó la prueba de Orientación

1ª actividad; Orientación, y para mi, la más divertida. Consistía en que básicamente en grupos de cuatro o cinco y con el mapa y la brújula teníamos que orientarnos por fuera del campamento. Debíamos ir consiguiendo encontrar las seis balizas que nos proponía el juego y todo esto lo teníamos que hacer entre más rápido mejor, con lo cual estuvimos corriendo un buen rato.

Previamente al almuerzo, el profesor de Ciudadanía, Don Miguel, y un pequeño grupo fuimos a caminar y de paso él y yo cogimos castañas, es decir, puse en práctica mi habilidad emprendedora y empresarial, cosa que el profesor de Empresariales, Don Rafael, que también nos acompañó me va a valorar muy positivamente para la evaluación. Otros sin embargo sacaron su lado deportista en la cancha. El resto a ver la tele o en las cabañas hablando o durmiendo.

A las tres y media empezó la última actividad del campamento. Se dividía en dos partes. Una era ir a una gran cabaña a practicar juegos alternativos: tres en ralla, birilé… La otra parte consistió en dar un paseo por el bosque haciendo un recorrido en el que los profesores nos fueron explicando los oficios que allí se hacían.

Última noche en el campamento y mi termómetro marcaba 3 grados fuera de la cabaña, pero eso no nos impidió pasarlo en grande haciendo diferentes cosas.

3º día, 8:30 de la mañana, me despiertan, nos vamos. Desayunamos y recogimos las cosas, que en mi caso tardamos un poco más porque mi grupo tuvo que recoger el comedor, pero gracias a la ayuda del profesor de matemáticas Don Alberto, terminamos más pronto.

Once y media, hora de salida. A medida que bajábamos de altitud nuestros dedos se iban descongelando poco a poco y mientras tantos nosotros hablábamos de anécdotas que nos ocurrieron, cantando, oyendo música o hablando de las horripilantes elecciones de Estados Unidos ganadas por Donald  Trump.

Conclusión: me ha encantado la actividad, a pesar del resfriado que he cogido por el frío. Ha sido una experiencia nueva e inolvidable y muy divertida que me hizo reflexionar. Y es que si todos colaboramos bien, las cosas salen mucho mejor que haciéndolas solo.

Galería de imágenes (Total: 82 fotos)

Fotos: Miguel Rodríguez