EN BUSCA DE LA CULEBRA REAL DE CALIFORNIA

                                                                                                                           Por Lucía García y Vanessa Molina (4º ESO A)

Los días 22 de mayo y 2 de junio, los alumnos de 4º ESO yde 1º Bachillerato B respectivamente, realizamos una excursión a la Montaña de Amagro, en Gáldar, como parte y punto final del proyecto sobre la repercusión que tienen las especies invasoras en los ecosistemas, concretamente sobre cómo afecta la presencia de la Culebra Real de California (Lampropeltis getula californiae) a nuestra isla.

En la primera fase del proyecto, se nos informó sobre las especies invasoras y sus repercusiones, como por ejemplo, la progresiva desaparición de especies endémicas y autóctonas, como el lagarto gigante de Gran Canaria. Posteriormente, efectuamos la disección de una culebra y conocimos su anatomía y su dieta, pues estudiamos su contenido gástrico. En clase proyectamos un vídeo sobre los diferentes focos conocidos en los que habita actualmente la serpiente, por qué es tan perjudicial y qué métodos se han puesto en práctica para erradicarla o contenerla. En esta tercera fase dimos fin al proyecto participando en esta salida al campo para buscar y capturar manualmente ejemplares en el foco secundario situado en Gáldar.

Los monitores de Gesplan nos prestaron a cada uno un par de de guantes que debíamos llevar puestos en todo momento. A continuación nos pasaron tres serpientes vivas para que las pudiésemos observar y manipular. Nos explicaron cómo debíamos de cogerlas si nos las encontrábamos por el trayecto: cogerla por la punta de la cola y agitarla un poco y, finalmente, cogerla por la cabeza con cuidado de que no nos mordiera.

Poco después comenzamos a caminar cuesta arriba en dirección a Reptilandia; teníamos que dividirnos en grupos pequeños y dispersarnos por todas partes para abarcar una mayor superficie. Durante el camino, yo y mis otros tres compañeros, en una zona donde había una roca grande, en una esquina, encontramos huevos de serpientes ya eclosionados. Tras finalizar la subida, desayunamos, dimos media vuelta y volvimos a la Fábrica de Piensos de donde partimos.

Revisamos los diferentes tipos de trampas que hay (de tubo, de cajón y plancha de cartón) y escuchamos las explicaciones detalladas de los monitores sobre el funcionamiento de cada una. Las más eficaces son las que tienen una “guía” que lleva a la serpiente hasta la trampa. Estas consisten en una malla alargada, que una vez que la serpiente choca contra ella ésta sigue hasta llegar a la trampa de la que no puede salir. La desventaja es que a veces otros animales también caen. Si los voluntarios no revisaran las trampas regularmente, muchos ejemplares de diversas especies morirían.

En la zona de Montaña Amagro se encontraban numerosas plantas invasoras, como las chumberas y los “rabo de gato”. El terreno era muy inclinado, árido y lleno de piedras, la mayoría de ellas con líquenes (Joel Guerra, 1º Bachto. B).

Desafortunadamente, lo único que cogimos en la Montaña Amagro fue un par de púas de tunera y unos cuantos huesos que había por allí. No obstante, repetiría esta experiencia todas las veces que pudiera. Es más, me gustaría presentarme como voluntario algún día, al igual que algunos de mis compañeros, para intentar atrapar unas cuantas “invasoras de Canarias” (Isán Abreu, 1º Bachto. B).

Fue una experiencia muy enriquecedora que me permitió aprender más sobre esta culebra, pero también acerca de la importancia del voluntariado. También me hizo tomar consciencia sobre la importancia de ser responsable a la hora de comprar y mantener un animal, ya que un descuido por parte del propietario puede tener graves consecuencias para todos.