ESPAÑOL DE CANARIAS, EL ESTÁNDAR Y EL HUMOR: CHARLA CON JUAN MANUEL PÉREZ VIGARAY

Por José Luis Benítez (alumno de 1.º Bachillerato)

El pasado día 20 de febrero de 2018, el alumnado de 1.º y 2.º de Bachillerato recibimos una charla sobre varios aspectos relacionados con la lengua española, concretamente con el dialecto hablado en Canarias. Esta fue dada por el profesor titular de Lengua Española de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria don Juan Manuel Pérez Vigaray, quien expuso, con la ayuda de una simpatía que mantenía al público atento y de varias ingeniosas comparaciones, cómo de importante es este dialecto para nosotros,  y de qué manera, muchas veces sin darnos cuenta, lo despreciamos en nuestro día a día, especialmente en el sector del humor.

La charla comenzaba con Pérez Vigaray presentándose, añadiendo la curiosidad de haber sido profesor de José Miguel Perera, actual docente de los ambos cursos que recibimos la charla, en su etapa universitaria. Tras esto, sin más dilación, comenzó a exponer una combinación de las dos charlas que traía preparada: una sobre el español de Canarias y el llamado estándar y otra sobre el uso de este en el humor canario.

Lo primero que hizo fue una comparación, que facilitaría mucho la comprensión del resto de la charla, entre el calzado y el lenguaje, argumentando que para nosotros, los canarios, muchas veces hablar nuestro dialecto es considerado como algo similar a andar en cholas, cómodo pero poco formal, y el tratar de hablar el español estándar, se asemeja a llevar zapatos, es más elegante, pero en ocasiones nos molestan, llegando a ser muy incómodo, haciendo referencia a esta molestia como los fallos de expresión o gramaticales que cometemos al mezclar ambos dialectos. Además, recalcó que nuestro idioma, y en concreto nuestro dialecto, es como «nuestra madre», es decir, aquello que nos enseñó a entender el mundo y con quien lo aprendimos, por lo que tendríamos que estar muy orgullosos de él.

Entonces, a partir de ahí, nos comentaba que en un registro informal llevar esas cholas está bastante bien; pero, en un registro más formal, sería incorrecto llevarlas, por lo que habría que adaptarse al registro «poniéndose los zapatos», pero siempre conservando la comodidad, esto es, con nuestro dialecto. Sin embargo, acorde a sus palabras, el problema radica en que, a veces, por ser aún más elegantes, llevamos unos zapatos que nos hacen daño, y, en suma, nos hacen lucir peor, haciendo referencia al español estándar, a la pronunciación y a sus consiguientes errores ya mencionados en el párrafo anterior.

Y es cuando comenzaba a contarnos algunas de las causas por las que las personas, especialmente los jóvenes, trataban de disimular su acento canario, al creer que es menos «chachi o guay» que el resto de dialectos. Tras ello, procedió a comentar las causas que fomentaban esta opinión de las personas, que de forma inconsciente, o no, se ven afectadas por ella. Según el profesor, estas son el uso en televisión, incluso en los informativos locales o regionales, del español de forma monótona y sin acentos; la influencia de las redes sociales de distintas formas y el despectivo uso que se le da a nuestro dialecto en el propio humor canario, factor en el que luego se centró.

Y es que, atendiendo a lo que nos contó, en los anuncios o cuñas publicitarias, se usa un personaje con el acento característico canario actuando como el «tonto o el que no se entera de nada», y como objeto de gracia, mientras que aquel que transmite la información principal, siendo también canario, trata de evitar ese mismo acento. Además, también destacó ciertos doblajes canarios y diversos humoristas, así como el programa En clave de Ja (ahora En otra clave) como burlas hacia nuestro dialecto; haciendo especial hincapié en este último, pues ha trabajado el tema y lo conoce bastante bien, dando dos razones principales de por qué lo critica: aquel que representa al supuesto típico personaje canario (bruto, malhablado, etc.) es el único que exhibe nuestro dialecto, mientras que el resto trata de evitarlo, y por una sección del programa que consiste en expresiones españolas al canario, jugando el español canario el papel de «auténtico payaso», en la que nos burlamos de nuestro propia forma de hablar sin reparo.

Sin embargo, por otro lado, también destacó que hay humoristas que sí usan el humor como arma de reivindicación a favor de nuestro dialecto así como del resto de las costumbres y tradiciones canarias, humor que sí defiende Pérez Vigaray. También dedicó un pequeño intervalo de tiempo para destacar los textos del escritor modernista insular Alonso Quesada, a quien le dio gran importancia en la defensa del humor canario reivindicativo, y de quien incluso se atrevió a recitar unas palabras relacionadas con el asunto tratado en la charla.

En conclusión, este fue un encuentro acerca de un tema que nunca habíamos tratado como charla y del que, por ende, estábamos ciertamente desinformados. Por tanto, nos ha hecho conocer varias cosas muy interesantes y abrir los ojos hacia un asunto que nos afecta directamente pero que, debido a no mirar eso de lo que nos reímos o eso que nos cuentan en la radio o la televisión desde la perspectiva del análisis, no nos habíamos percatado de él y de cómo desprestigiamos nuestro dialecto, «¡nuestra propia madre!», como diría Pérez Vigaray.

En mi opinión, en la mayoría de los aspectos coincido con el profesor. Además, creo que el lenguaje es la base de todo así, como una de las herramientas que más usamos, por lo que, si no estamos a gusto con él y no sabemos manejarlo completamente, tendremos un grave problema. Por lo tanto, no puedo ver de mejor manera las charlas de este tipo. En ese sentido, espero poder seguir aprendiendo sobre este asunto, tan interesante como necesario, ya sea por propias investigaciones, en las clases de Lengua y Literatura o mediante nuevas charlas.