AZUAJE, UN LUGAR ESPECIAL

Por Miriam Díaz, Alba Domínguez, Cristina Espino y Sara Quevedo (alumnas de 4º ESO A)

El pasado 17 de diciembre de 2018 los alumnos y las alumnas de 4º ESO fuimos de caminata a la Reserva Natural Especial de Azuaje, un espacio natural con la peculiaridad de que la mitad pertenece a Moya y la otra parte a Firgas.

En este lugar, si se guarda el suficiente silencio, se puede escuchar el sonido de los pájaros y el sonido del agua continuamente corriendo. Se pueden observar multitud de especies de aves, como las agachadizas a pesar de ser poco común.

Al llegar, nos encontramos con una disyunción columnar, que es un tipo de diaclasado que se forma cuando el magma o la lava se enfría muy bruscamente. Tras esto, Mario Marrero, un voluntario del grupo ecologista La Vinca, nos guió durante un rato por el barranco y nos contó cosas de interés. Lo primero que vimos fue lo que era un travertino, un tipo de roca caliza y que en Moya alojan fósiles de hojas de plantas. También estuvimos hablando acerca de las plantas rupícolas de la zona, son plantas que se hallan en paredes de rocas, como el gongarillo o góngaro, que es un endemismo (Aeonium canariense).

En este barranco también podemos encontrar ranas, que ayudan a la contención de mosquitos. Además, si nos fijamos bien, encontramos sanguijuelas y, al llegar la noche, murciélagos endémicos de las islas.

Y si hablamos de la flora, la planta más peculiar del barranco, el sauce canario, solo crece cuando se encuentra en contacto con el agua. Tiene infinidad de raíces, aunque las más pequeñas las usan para alimentarse y, además, tiene efectos calmantes: producen ácido salicílico, presente en las aspirinas.

En las aguas dulces de este barranco se han detectado cinco nuevos tipos de algas. Otra de las muchas plantas que vimos es la rejalgadera (Solanum vespertilio doramae), una planta que se caracteriza por tener frutos como pequeños tomates naranjas, los cuales no se comen, ya que pueden ser venenosos, y que son de la misma familia que las tomateras y las papas y que se protegen gracias a las espinas que encuentras en su tallo. Otras plantas que podemos encontrar en este viaje serían los eucaliptos y el palo blanco.

Vimos el palo blanco, que se caracteriza por sus hojas enfrentadas y unos puntos blancos en el tronco que, cuando se ven desde lejos, se detecta fácilmente.

Después avanzamos hacia el Balneario de Azuaje, perteneciente al municipio de Moya y creado en 1868, cuya agua es de la heredad de Azuaje y de San Andrés. También visitamos el Hotel de Azuaje, perteneciente al municipio de Firgas, al cual venían turistas a curar sus enfermedades con esas aguas medicinales. Llegó a tener 36 plazas alojativas; a causa de una inspección de sanidad (1924) tuvieron que cerrar estos espléndidos lugares. Ahora todo está en ruinas a pesar de ser un espacio protegido. Ahora ya no tanto, pero antes se veían patos y cisnes en los alrededores del hotel.

Los comentarios sobre ciertas plantas y árboles de este lugar nos han ayudado a recapacitar y a pensar el por qué tratamos con desprecio estos sitios si en realidad son los que nos dan la vida.

A continuación nos tomamos un descanso y nos dividimos en grupos para seguir subiendo hacia la parte alta de Azuaje o para regresar al inicio de la ruta a tomar fotos de 360º o a buscar más información de los profesores de Tecnología, Geografía e Historia y Biología y Geología.

Nos ha gustado caminar por el barranco y descubrir más sobre un lugar tan especial que debemos cuidar. Una experiencia inolvidable.