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DÍA DE LOS FINAOS

Dentro del eje de Comunicación Lingüística, Bibliotecas y Radios Escolares hemos  realizado algunas actividades con motivo de la celebración de los Finaos. Para este curso nos hemos propuesto mejorar la Comunicación Lingüística, pues consideramos de vital importancia que el alumnado enriquezca tanto su léxico como la expresión escrita y oral.

En primero de la ESO, se trabajó la narración y sus elementos, a partir de ello se crearon diferentes relatos. Con respecto a segundo de la ESO, se visionó la película COCO y a partir de ella se trabajó en una situación de aprendizaje. Con cuarto de la ESO también se crearon relatos de terror. Ha sido difícil recoger una muestra de ello pues los trabajos tienen bastante calidad.

Aquí le dejamos el relato de Lucas Lado Uhía de 4º D y Laura Rodríguez Suárez de 4º C.

Deseamos que lo disfruten.

Un nuevo libro

Un nuevo Libro. Año 2020, 31 de octubre, 11.37 pm. Mis tres amigos y yo estamos pidiendo caramelos, sin tener en cuenta nuestra avanzada edad de 14 años. Llevamos las bolsas llenas, desde caramelos hasta fruta, que no rechazamos por educación, tocamos la puerta de una casa, y la puerta vieja y chirriante se abre “ñiiii”. Un señor de entre 40 y 50 años nos abre la ya chirriante puerta, nos sonríe y nos da unos caramelos caseros que nos pide que probemos nosotros. Encantados nosotros aceptamos pero no antes de que uno de mis amigos pregunte si contiene una de esas sustancias a las que tan alérgico es. El señor se lo piensa entre uno y dos segundos, pero lo niega. Nosotros estábamos tan entusiasmados por poder probarlos, que nos lo llevamos a la boca de una, felices por probar ese ansiado sabor, pero… ¡blooof! ¡Booommm! ¡Paaaaff! Abro los ojos pero no se donde estoy, estoy mareado y ¡AHHH!, ese grito desgarrante de dolor esta…. “fras”, ese sonido es inconfundible, es el de la carne quemándose. “Cof, Cof, Cof, ogg”… y ese es el sonido de alguien que se está ahogando en toses. Giro la cabeza hacia el lado del que procede ese sonido, pero no puedo hacer nada, mi cuerpo entero está atado a una mesa metálica, dura y fría. Sigo oyendo a alguien ahogándose pero ya no oigo a nadie gritar y quemarse. Las toses ahogadas, después de dos minutos, de repente se detienen pero ahora, empiezan gritos seguidos de “crack”, que es el sonido inconfundible de huesos rompiéndose. Esto sigue así durante dos minutos, pero de repente, durante uno de estos gritos de dolor, se queda todo en silencio. Estoy notando movimiento y algo pone mi mesa en paralelo, después de eso me entró el terror más grande que he tenido en mi vida, debido a que lo que mis ojos vieron fue a mis tres amigos muertos. Uno de ellos con quemaduras por todo el cuerpo y una cara de dolor de inframundo, otro ahogado con los caramelos que tanto habíamos tardado en recolectar, taponándole la boca con lágrimas en los ojos y estos casi afuera de las cuencas. El último en una posición antinatural, con las piernas, los brazos y el torno doblados totalmente. De repente, empiezo a oír un “boom, boom, boom”, cada vez más rápido, solo puede ser mi corazón. En ese momento, veo a alguien que creo que me está hablando pero no lo oigo, solo oigo mi corazón a punto de salirse de mi torax, al momento mi cara se llena de rojo y mi corazón empieza a ir cada vez mas lento, hasta que en un momento se para. Noto cómo mis ojos, son tapados por mi párpados involuntariamente. El señor de entre 40 y 50 años se regocijaba mientras sacaba un machete de mi cuerpo ya sin vida, mientras riendo decía: “Con esto podré hacer UN NUEVO LIBRO”.

Lucas Lado Uhía 4ºD

RELATO DE TERROR

¿Morir o vivir? Esa no es la finalidad de nuestro se, el objetivo es disfrutar al máximo cada detalle de nuestra vida, cada hora, cada minuto, cada segundo. Esta es una lección que aprendieron Emma y Kaly tal día como hoy…

Era la noche de Halloween, Emma y Kaly habían salido a pedir caramelos como todos los años. Ellas siempre habían tenido miedo a la muerte, las cosas sobrenaturales, los monstruos,… por ello solo iban a pedir caramelos por su complejo, bueno, menos por el tercer bloque, habían rumores que allí vivía el fantasma del antiguo propietario desde hacía siglos.

Emma tenía 14 años y Kaly tenía 15 años, ellas decidieron que ya eran lo suficientemente grandes como para superar esa cobardía así que quedaron en entrar a este.

Todo iba bien hasta que llegaron a la 4ª planta, todo estaba oscuro, al final del pasillo había una luz parpadeando, estaba todo lleno de telarañas, había sangre en las paredes y había un esqueleto de decoración una puerta que se habría poco a poco al final del pasillo escalofriante.

Ellas aunque estuvieran aterrorizadas siguieron adelante, Emma le había pedido una linterna a la madre y la llevaba en la mano para poder ver con más claridad, continuaban avanzando cuando de repente… ¡AHHH! Un macabro zombie las asustó, ellas salieron corriendo de allí tirando la linterna al suelo. Cuando salieron, se dieron cuenta que Emma se había dejado la linterna en el suelo pero no querían volver ya que iban a morir como volvieran a ese tenebroso pasillo.

Kaly le recordó a Emma que su madre le había dicho que era muy importante que le devolviera la linterna ya que la necesitaba con mucha frecuencia, así que se hicieron la gran pregunta… ¿morir o vivir? Ellas como era lógico decidieron volver a su casa sin la linterna ya que les daba terror volver a ese sitio tan turbio. Cuando llegaron a su casa la madre de Emma les echó una buena bronca por haber perdido la linterna… resulta que era de su tatarabuela y había pasado de generación en generación. Kaly se quedó a dormir en casa de Emma así que se escaparon por la ventana ya que vivían en un bajo y fueron de nuevo a la casa, cuando llegaron a la casa había un señor que se hacía llamar Gerard de Nerval y les dijo que él era quien les había asustado antes y que si habían ido a buscar la linterna tenían que pasar a su casa, ellas con la intriga de ver como estaba decorada la casa entraron. La casa tenía un ambiente de tensión y lúgubre, habían esqueletos por el suelo, una tumba en el salón y una lápida de un cementerio en la entrada. Encima de la mesa estaba la linterna junto a un cuenco de fruta podrida salieron con un poco de angustia con su linterna porque en verdad había sido divertido y no querían irse. Cuando el señor fue a cerrar la puerta se fijaron en que se elevó un poco, miraron hacia abajo y… ¡ERA UN FANTASMA! Ellas salieron corriendo y se lo contaron todo a la madre cuando volvieron a casa. La madre les dijo que eso les había pasado a todas las generaciones de sus antepasados, así conocieron a su difunto y desconocido vecino.

Ya sabes, tienes dos opciones, arriesgarte o arrepentirte, elige bien pero recuerda que puedes divertirte solo en una de las opciones.

Laura Rodríguez Suárez 4º C