RECUPERANDO LAS TRADICIONES

Este año nos hemos saltado, un poco, las celebraciones anglosajonas y hemos dado a conocer a nuestro alumnado otras maneras de celebrar el 1 de noviembre. Partiendo desde nuestra tradición el objetivo ha sido hacerles llegar cómo han sido nuestras celebraciones en estas fechas y cómo suelen celebrarlas al otro lado del océano.

Las tradiciones no pueden caer en el olvido pero caen. Si hoy preguntas a alguno de nuestros jóvenes ¿qué son los Finaos? , no nos sabrían responder. “Finaos” significa “persona muerta”. La tradición celebra la “muerte de los difuntos” el 1 de noviembre. Recordar a los muertos se ha convertido en disfrazarse de muertos para convertir la tradición en un carnaval donde los difuntos piden caramelos.

Aquí Los Finaos era una fiesta popular que familiar. El día de los finados se celebraba el 2 de noviembre. La víspera de ese día, la mujer de mayor edad de cada familia recordaba a los muertos, los finados. «La madre o la abuela contaba anécdotas de los finados de la familia y los hacía presentes con sus palabras. Mientras tanto, se compartía una merienda a base de nueces, castañas y almendras.

Luego se salía a la calle y la celebración pasaba a ser cosa de todos, con cantos que rondaban el pueblo o el barrio, según se tratase, al son de malagueñas. Particularmente, en el pueblo, VEGA DE SAN MATEO, lleva realizándose muchos años, y simplemente consiste en aparecer por la plaza del pueblo, coger un cono de papel y un puñado de castañas tostadas entre cientos de personas que se apelmazan delante de los fogones de leña donde las tuestan. También son muy nombradas por la zona de Agüimes, Ingenio, Santa Lucia y por muchos barrios de la parte sur de la Isla.

Vegueta se ha convertido en el último reducto de la capital donde se celebra esta fiesta donde se huye de las calabazas, los trajes de brujas, las telarañas y todo lo que conlleva la fiesta anglosajona. Desgraciadamente esta tradición se está perdiendo en muchos rincones de las islas debido en gran parte por el auge de la influencia anglosajona en al celebración de Halloween (una costumbre celta, que fue popularizada en EEUU por los irlandeses en la segunda mitad del siglo XIX y que comenzó a celebrarse en forma masiva en 1921, cuando se realizó el primer desfile de Halloween en Minnesota y que con el paso de los años ya se ha extendido al resto del planeta).

CALAVERAS O PANTEONES

Cuando hablamos de la vida, la muerte siempre tiene lugar. Pero no son el temor ni la tristeza las compañeras de la “calaca” en esta ocasión. Son la escritura en verso y los grabados que dan vida a imágenes divertidas y jocosas, transformadas en una alternativa de desahogo cuando se vive una pena.

Una de las tradiciones mexicanas en peligro de extinción son las “calaveras”, antiguamente llamadas “panteones”. Las calaveras son como un epitafio-epigrama lacónico, dice el zamorano Eduardo del Río “Rius”, y están escritas en forma de verso dedicado a los amigos, familiares o conocidos solo en Día de Muertos. Una de sus características es que constituye una oportunidad para expresar lo que se piensa acerca del otro, de espacios, funciones o cosas, de un régimen del pasado y del presente. No es fácil decir lo que uno piensa de los demás, por eso las calaveras constituyen una forma de literatura valiente.

Quienes escriben panteones son personas que ven la muerte con un sentido del humor, combinado con ingenio que le imprimen a sus escritos. Gustan desarrollar su imaginación para decir lo que piensan, aceptando el reto de comunicarse en verso, octavas o décimas de todos los sabores y gustos.

Esta forma de escritura se desarrolló desde el siglo XIX. Al cobrar fuerza en el siglo pasado, las calaveras comenzaron a ser censuradas por los gobiernos en turno debido a que una gran cantidad sirvió como crítica a los funcionarios, pues en ellas se manifestaba la inconformidad que imperaba entre los gobernados. La policía llegó a confiscar o destruir muchas de estas, por eso no es fácil encontrarlas en las hemerotecas. Hay quienes hicieron periodismo atrevido con las calaveras dedicadas a magistrados, maestros, poetas, militares, artistas y otros personajes, mismas que publicaban en hojas sueltas, en periódicos o revistas y se vendían al público el 2 de noviembre.

MP Llinares Quintero

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