Reto Literario tercera entrega

Les presentamos las nuevas creaciones del reto literario propuesto el 22 de abril y sus dos ediciones anteriores:

En esta ocasión te presentamos los siguientes relatos:

  • ANÉCDOTA EN COLONIA

    En las navidades del 2018-2019 fui con mis padres, mi hermana y mi primo a una ciudad alemana llamada Colonia. A nuestra llegada al aeropuerto nos vino a buscar un taxi que nos llevó hasta una casa que teníamos alquilada por cinco días situada a 3 minutos del centro de la ciudad. Nos instalamos y decidimos salir a dar un paseo y de paso encontrar algún mercadillo de Navidad. Solo eran las cuatro de la tarde, pero el cielo ya no lucía azul sino por el contrario era de noche. Hacía mucho frío y para poder salir a la calle tuvimos que abrigarnos con guantes, bufandas, gorros y nuestros mejores abrigos. El aire frío me helaba las mejillas. Estuvimos caminando un buen rato buscando algún sitio donde merendar porque habíamos almorzado en el aeropuerto de Madrid muy temprano antes de partir para Alemania, así que estábamos todos muy hambrientos. Después de un rato caminando vimos una panadería que nos gustó en la que había comida para llevar. Decidimos entrar a ver que tipo de comida podíamos comprar. Tenían bocadillos, croisants, cafés y chocolate caliente. Yo elegí un bocadillo de pollo y un chocolate que estaba delicioso. Pagamos y al salir del establecimiento… ¡Cuál fue nuestra sorpresa…! Justo enfrente de nosotros había un cartel que ponía: “TENERIFFA, JETZT, 22ºC, LORO PARQUE Puerto de la Cruz”. Estábamos alucinados de ver el nombre de nuestra isla en una de las calles más importantes de Colonia, ya que era la que llevaba hasta la catedral, y nos sacamos muchas fotos.

Guillermo Almeida Sicilia, 1.º ESO

  • CRUSH

    Era una mañana de sábado, una mañana tranquila, silenciosa y solitaria, aunque maravillosa. Así que aproveché para salir a caminar por el pequeño pueblo. Eran apenas las 7:30, el sol ya estaba saliendo, muchos pajaritos volaban libremente por aquel cielo lleno de dulces colores y hermosas nubes. Era una mañana perfecta. Me dirigí a la plaza para sentarme en un banco, y ahí cerrar los ojos y sentir la fresca brisa en mi cara. Llegué y me encontré algo que no creía encontrar, en un banco, había un chico muy hermoso, él estaba tranquilo mirando sus alrededores mientras se tomaba un café bien calentito. Nada más ver aquel chico, sentí como un flechazo en mi pecho. ¿Será Cupido? Ni idea, pero solo sé que en un momento caí perdida en su rostro, ojos almendrados y color café, si te digo, sus ojos eran muy tiernos para mí, también tenía una tierna naricita redondita, y unos labios algo gruesos, pero besables, en serio, esos labios eran hermosos. Y bueno, su cuerpo era delgado, pero algo corpulento. Aunque estaba sentado, se me hacía que era un chico alto. Llevaba un atuendo muy casual, un suéter blanco, una chaqueta oscura y con unos vaqueros azules.
    Deje de contemplarlo, y me dirigí al banco que estaba su lado. Cuando pasé al frente de él le dí los buenos días, él también me dijo buenos días mientras me regalaba una pequeña sonrisita, y dios, su voz era, MARAVILLOSA, era grave pero a la vez dulce, además con esa sonrisita, ya creo que ya estoy enamorada. Me senté en el banco y empecé a observar aquel cielo hermoso, aunque de vez en cuando observaba a ese chico. Y así estuve hasta que en un momento, cuando dirijo mi mirada hacia él, justamente él también me estaba observando. Una conexión pasó por nuestros ojos para luego ambos apartar nuestras miradas y empezamos a reír por lo sucedido. Su risita era encantadora, reía dulcemente mientras mostraba una espléndida sonrisa, mostrando una hermosa sonrisa.
    – Pareces muy encantadora. – dijo el chico luego de reír. No creo que me esté hablando, ¿esto es real? – Oh, gracias. – le respondí – aunque tu pareces más encantador. – Tú lo eres más – ríe – Por cierto, me llamo Dorian, ¿y tú? – Me llamo Mabel.
    Y hablamos y paseamos por el pueblo hasta que llegó el mediodía y teníamos que irnos a comer. Ya cuando volví a mi casa, me acosté en mi cama y pensé en todo lo que pasó por la mañana, no me lo creía. Dorian, además de guapo, era un amor de persona, no creía haber conocido a alguien tan maravilloso como él. Creo que estoy enamorada de Dorian.

    -BY COFFEE 💕

    Anónimo. 2.º ESO

  • MI HERMANA

    Yo nací en 2007, era una niña muy pequeña con las ilusiones de tener a alguien igual que yo, con la que compartir juguetes. Entonces, yo ya con 2 añitos, estaba en casa de mi abuela cuando de repente se abre la puerta y veo entrar a mi hermana. Allí estaba ella. Pasaron los años y las dos nos hicimos mayores, actualmente yo con 13 y mi hermana con 10. Mi hermana es una niña de cabello rizado, de piel morena y con unos ojos marrones. Ella es para mí única porque en nuestra familia la consideramos el terremoto de la casa… Pero también la alegría de todos los días. Tenemos nuestras discusiones y no son pocas, pero para mí eso es algo normal… No creo que haya hermanas que no peleen. Mi hermana es a la vez la pesada pero la que con solo decir un golpe bueno nos hace reír a todos. Yo a mi hermana la quiero mucho, y creo que tener una hermana es lo mejor, porque tienes a una “amiga” que siempre está a tu lado (aunque a veces te agotas).Pero esa es la cuestión. 

    Lara Ouedraogo González 1.º ESO

  • MI MADRE

    MI MADRE….ella es muy cabezota, divertida y alocada. Ella físicamente es alta, morena, canta siempre que puede, a la hora de una de sus locuras no hay quien la pare y me da siempre muy buenos consejos, siempre me dice: “hijo, menos es más”. Ella casi siempre va con ropa oscura, no le gustan los colores vivos, es trabajadora y es muy chistosa. Es fuerte y tiene mucho carácter, pero, como ella dice, necesario para sobrevivir en un mundo de injusticias. Su defecto es su mayor virtud, el gran corazón que tiene. Es la persona que más me importa en el mundo. 

    Anónimo. 2.º ESO

  • NOCHES QUE LLENAN LOS DÍAS DE INVIERNO

    El sueño llena sus días, ocupa el espacio de unas horas que corren por llegar a su fin. Horas que nosotros vivimos a través de nuestra presencia en la tierra, a través del tacto de nuestro alrededor. Él, a través de todo eso que existe pero alejado del movimiento de nuestros ojos. A través de una realidad intangible que se mueve por su mundo, paralelo al nuestro. A través de lo que le dejan ver unos ojos cerrados en la oscuridad de un cuarto con unas cortinas demasiado oscuras.

    Nosotros, lo tocamos todo y miramos a través de eso que no se puede tocar, yo acepto que las carreteras sean negras e intento olvidar la falta de color, la falta de silencio, de pausas. Me he acabado acostumbrando a ver el cielo en invierno. Y él, sin tocar nada, viendo lo irreal de su mundo, alejado del nuestro, en el que vive aunque siga presente en éste.

    Las ocho horas que nunca dormiremos, los días que se comen las noches en nuestra realidad. Pero sus noches, se comían sus días. A nosotros, nos quita el sol el tiempo, él perdió este sol y vive con su ausencia.

    El cielo azul y el color de las flores que no mueren en su invierno. Su vida, alejada de la mía y de un mundo que no es capaz de ver. Él, se perdió entre estos sueños que ocupaban sus días tumbado en la cama, presente en la tierra, pero viviendo en esta otra realidad lejana a la nuestra. Se quedó olvidado entre la luna que, a veces, se queda en el cielo aunque sea de día, entre unas sábanas blancas y un colchón frío, aún sin serlo.

    Él, lejos de la cama en la que estoy sentada, mientras lo miro en la oscuridad de un cuarto vacío. No se puede quemar al sol, pero lo ve brillar, cerca pero sin tacto, sin poder acariciar las flores que crecen en su invierno. Sin poder tocarlas aún existiendo en su realidad, en esa realidad alejada donde se encuentra. Olvida las carreteras grises, la lluvia y el cielo lleno de nubes, siendo lo único real entre sus noches que llenan los días de invierno.

Anónimo 2.º ESO

  • SOBRE CIRCUNSTANCIAS DIFÍCILES

El pasado mes de febrero, exactamente el día 6, todo iba normal en clase; me sentaron con mis dos amigas y todo genial. Después del instituto tuve coro, y seguido atletismo. Ese día tuvimos que hacer series.
Cuando acabó atletismo yo iba bajando a mi casa y me empezaron a entrar grandes dolores de barriga, entonces aceleré el ritmo para llegar pronto. Cuando llegué me tomé algo pero no surtió efecto.
A la hora nos vimos bajando al hospital. Allí me pusieron en una silla de ruedas y me cogieron una vía y una sonda por la nariz. Me hicieron muchas pruebas pero no veían que estaba pasando. Al día siguiente, tras hacerme más pruebas, dijeron de hacer una laparoscopia para ver los intestinos. Entré en quirófano atontada de la anestesia. Lo que había pasado era una torsión intestinal y no estaba pasando sangre por el intestino. Y menos mal que lo vieron a tiempo porque se podría haber estallado o a saber el qué.
Debido a la torsión me tuvieron que cortar 36 cm de intestino delgado. Estuve dos días en la UCI y me vinieron a visitar muchos amigos. No salí del hospital hasta una semana después.
En todo ese tiempo me sentí triste y dolorida, aunque estuviera acompañada por mis padres y amigos.
Después vino la fase de recuperación en casa durante un mes y por fin, en marzo, empecé de nuevo las clases aunque solo pude ir tres días debido a que me sentía muy dolorida y en mal estado. A esto se sumó que también vino la calima, que eso a mí me hace bastante daño, y tampoco pude salir.
Y finalmente vino el coronavirus, y ahora todos estamos en casa esperando a que mejore la situación y ver cómo vamos a seguir con otra vida, aunque más diferente.
Y lo que vamos a valorar ahora son las amistades y el poder estar con tu familia.

Daniela Martín Moscoso, 2.º ESO.

1 comentario en “Reto Literario tercera entrega

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