17 de Mayo – Día internacional contra la homofobia la transfobia y la bifobia

El pasado día 17 de mayo se celebró el Día Internacional contra la Homofobia, Transfobia y Bifobia, día en el que se conmemora la eliminación de la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales por parte de la Asamblea General de la Organización Mundial de la Salud (OMS), lo que tuvo lugar el 17 de mayo de 1990. Cuyo objetivo principal es el de coordinar todo tipo de acciones que sirvan para denunciar la discriminación de que son objeto las personas homosexuales, bisexuales y transexuales y para hacer avanzar sus derechos en todo el mundo. En 2015 se incorporó la bifobia al nombre de la campaña.

En nuestro centro nos enorgullecemos de ser diversos/as y de tener un alumnado muy comprometido. Por esto, hemos decidido publicar en nuestra web el trabajo elaborado por Nerea Muñoz, de 1º de ESO, que ha querido reflexionar en este día y nos ofrece su reflexión en forma de texto.

17 de mayo: Día internacional contra la homofobia, la transfobia y la bifobia.

«Este es un tema que te hace darte cuenta de que las elecciones de una persona no pueden ser una burla ni un chiste para nosotros, ya que podemos estar ahí en su puesto insatisfechos y sin poder decir nada. Personalmente sé de varios casos tanto de homosexualidad como de transexualidad en los que han podido reírse en ciertos momentos y no nos ha sentado bien ni a esa persona ni a mí.

Nunca he visto ninguna mala conducta con nadie en el instituto, pero sí en el colegio y fuera de las clases. Los profesores en este tipo de casos siempre defienden a la persona afectada porque sin haber hecho nada se han ganado la maldad y frialdad de muchas personas, en el caso del alumnado hay dos tipos: los que se meten con esa persona y le siguen el juego y los que defienden al que lo está pasando mal. Y por último, hay familias que les aceptan sean como sean y otros que llegan hasta a echarlos de la casa.

Podemos ayudar todos poniendo nuestro granito de arena y en vez de mirarlo con desprecio y rechazarlo, podríamos pensar, reflexionar y acogerlo como otro cualquiera sin burlas.

La verdad, si yo tuviese que ayudar a alguien que sea homosexual, transexual o cualquier cosa no me importaría porque si ayudo a un heterosexual ¿por qué a uno homosexual no? Yo a un compañero que sienta mucha presión por algo así le diría que cuente conmigo y que no se preocupe que no debe de cambiar porque a alguien no le guste.

A mí la verdad es que no me importa ayudar a las personas y menos cuando es un tema que meterse con él/ella no tiene ni pies ni cabeza, vale la pena hablar y resolver conflictos si así todos estamos mejor y ninguno se siente peor que nadie por sus elecciones.»

Nerea Muñoz Vélez 1º ESO

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