Museos vivos: La escuela.

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La experiencia didáctica y etnográfica desarrollada a partir de 1980 hasta el presente, por el Proyecto cultural de desarrollo comunitario, del pueblo de La Aldea, en Gran Canaria, se ha convertido por sus objetivos y por su particular metodología en un encomiable ejemplo de respeto, identificación y revalorización de la cultura popular tradicional de Canarias. Este arduo trabajo ha sido coordinado por dos maestros de La Aldea de San Nicolás, quienes más allá del ejercicio estricto de sus tareas profesionales en la Escuela Hogar de San Nicolás, Colegio Público Cuermeja y posteriormente en la Escuela de Adultos de La Aldea, han sabido implicar a la mayor parte de los miembros de su comunidad vecinal para que, de manera conjunta y simultánea por parte de tres generaciones de aldeanos, se pusiera en marcha el Proyecto Cultural de Desarrollo Comunitario de La Aldea.
Este proyecto desde sus inicios ha sido integrador en cuanto a las relaciones intergeneracionales y en él, prácticamente, de una manera u otra, participa todo un pueblo.
Durante su dilatado tiempo de trabajo, no solo se ha investigado nuestra cultura tradicional y popular, sino que todos sus trabajos se vuelcan en el pueblo trabajando con niños y niñas, jóvenes y adultos, en la recuperación de todos los aspectos de nuestra identidad canaria: los deportes autóctonos, las fiestas populares ( los ranchos de navidad, los carnavales tradicionales, las fiestas de la Cruz, los bailes de taifa, los cantos y romances, etc…)
Llevan una de las experiencias museísticas más novedosas y enriquecedoras, como son los museos vivos: La Gañanía, LA ESCUELA, El Almacén de Tomates, La Tienda de Aceite y Vinagre, El Molino de Gofio, La Zapatería, La Barbería, La Medicina Rural, El centro Alfarero y La Música, donde los niños y niñas, jóvenes y adultos de Canarias pueden disfrutar un día con las tradiciones: ordeñar, arar, trillar, amasar, hacer el queso, conocer en vivo todas las tradiciones artesanales recuperadas de nuestro pueblo, visitar una escuela tradicional guiado por la maestra jubilada, un almacén de tomates acompañado por el capataz, también jubilado, la tienda de aceite y vinagre por un tendero de estas tiendas, etc.
Todo esto ha sido posible gracias a la participación en todas las actividades de los mayores del pueblo de una forma desinteresada y altruista: Su filosofía es que la cultura tiene que estar al alcance de todos y no tiene precio.