Chuck Berry

Marty McFly interpreta «Johnny B. Goode» en Regreso al Futuro (1985), dirigida por Robert Zemeckis.

   Si dentro de un milenio llegasen los extraterrestres a la Tierra, necesitarían ver una pirámide para saber qué fue la cultura egipcia, la Mona Lisa para apreciar el valor de la pintura, aventurarse en El Quijote o Hamlet para explicarse el acontecimiento de la literatura o recrearse en la Novena Sinfonía de Beethoven para conocer la magia de la música clásica. A esos mismos alienígenas les bastaría el explosivo riff de ‘Johnny B. Goode’ para saber qué fue el rock’n’roll, ese sonido electrizante que puso patas arriba al mundo occidental a mediados del siglo XX.

   Los extraterrestres, como toda la humanidad, no podrían evitar mover el esqueleto, o lo que sea que tuviesen, gracias al creador de la canción: Chuck Berry, muerto el 18 de marzo a la edad de 90 años en el condado de Saint Charles, en Misuri (EE UU).

   Más que el mismísimo Elvis Presley, fue este músico, nacido en St. Louis, quien inventó el lenguaje del rock’n’roll. Bajo una sutil y vibrante base de rhythm and blues, Berry desarrolló un idioma excitante y fresco que sonaba como si viniese de otro planeta. 

   Berry nunca supo escribir ni leer bien, pero con la guitarra se comunicó como nadie. Componía y cantaba su propio material, que luego defendía en actuaciones trepidantes llenas de espectáculo. Incorporó en sus conciertos gestos y movimientos nunca vistos sobre un escenario, haciendo célebre el conocido duckwalk (baile del pato), que terminaría por convertirse en el baile más icónico del rock’n’roll imitado por decenas de artistas. De adolescente, cultivó una gran afición por la fotografía, algo que de alguna manera le sirvió para desarrollar una lírica de potentes imágenes.

   Bob Dylan le admiraba, los Beatles lo versionaron en su segundo disco, los Rolling Stones no existirían sin él, Bruce Springsteen siempre le tuvo como referencia compositiva, Led Zeppelin o AC/DC le citaban en su santoral… y así hasta nuestros días, cuando un ejército de bandas y músicos todavía intenta conseguir un himno tan irrepetible, tan lleno de futuro pese a que representa el sonido de otra época ya extinta, como es Johnny B. Goode.

FERNANDO NAVARRO, publicado en El País (19/03/2017) (adaptación).

¿Crees que el «rock and roll» merece tener la misma importancia que el Quijote o la Mona Lisa?

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