Assur

   Gutier no había preguntado al muchacho hacia dónde se dirigía o cuáles eran sus planes. Había preferido mantenerse en silencio, y no solo por respeto al duelo del chico, sino también porque él mismo necesitaba meditar sobre los acontecimientos.

Y… ¿podrías decirme qué piensas hacer ahora? —preguntó, intentando no sonreír ante el ansia mal disimulada del chico por la comida.

Seguiré yendo al sur, hasta el Ulla —respondió el muchacho—. Por lo que sé, llegaron remontando el río, así que, si yo voy siguiendo la orilla, antes o después los encontraré.

Y… cuando los encuentres, ¿qué?

Pues no lo sé… Lo sabré cuando llegue. Ya se me ocurrirá algo…

Pero, muchacho, ¿de verdad crees que tú solo vas a poder rescatar a tu hermana?

Y a Sebastián, no os olvidéis de Sebastián, si no estaba… Si no estaba…, tienen que haberlo capturado, también… Furco y yo los ayudaremos a escapar, ya se me ocurrirá algo, ¿verdad? —Se giró y palmeó el cuello del lobo mientras le hablaba—. ¿Verdad que sí, Furco?

Hijo, ¿en serio crees eso? —No esperó a la respuesta—. Yo he visto su campamento, son alrededor de tres mil, ¡tres mil!

   A Assur no le impresionó el número, sino el hecho de que el infanzón hubiese visto el campamento.

¿Lo habéis visto? ¿Dónde? ¿Río abajo?

Chico, parece que nunca escuches. ¿De verdad piensas que puedes enfrentarte a tres mil normandos?

No, claro que no, ¿me tomáis por loco? No voy a enfrentarme a tres mil normandos… Ni a tres mil ni a tres… Si ni siquiera sé cuántos son tres mil… Yo solo quiero rescatar a mis hermanos.

Muchacho, se acerca el otoño, esos normandos no irán a ningún sitio. Pasarán el invierno aquí, no se arriesgarán con el mal tiempo, créeme. Ven conmigo y buscaremos el modo de rescatarlos más adelante. No voy a permitir que tú, solo, te plantes en el campamento normando.

Pues entonces, venid conmigo, así ya no iremos Furco y yo solos.

¡Está bien! ¡Tú ganas! Mañana te llevaré hasta su campamento y veremos lo que puede hacerse. Pero no prometo nada… Y dile a ese maldito bicho que se calme, casi me lo hago encima —protestó antes de marchar en busca de un lugar en el que descargar la vejiga.

FRANCISCO NARLA, de Assur (adaptación).

¿Qué quiere hacer Assur?

¿Quiénes le acompañan?

 

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