Una república independiente

   Entre el siglo XII y el XIX tres aldeas del sur de Ourense decidieron organizarse en una república federal. En todo ese tiempo no llegaron a superar los 1000 vecinos, pero tenían su propio Gobierno, elegido de forma democrática por todos los habitantes y eran independientes de sus dos vecinos: España y Portugal.

   Sus dirigentes eran elegidos por los vecinos; el Parlamento estaba en el atrio de la iglesia; todos los acuerdos se ratificaban en asamblea; no se consideraban españoles ni portugueses; estaban exentos de pagar impuestos o de acudir al servicio militar y no podían ser detenidos a no ser que se alejasen más de cinco kilómetros de sus casas. El gallego lo utilizaban en sus conversaciones y el castellano, para los documentos escritos.

   Este antiguo microestado independiente se llamó Couto Mixto y existió durante 700 años, entre los siglos XII y XIX. Estaba formado por tres aldeas -Santiago, Meaus y Rubiás-, que ahora pertenecen a la provincia de Ourense, muy cerca de la frontera con Portugal.

   La máxima autoridad, que tenía poderes ejecutivos, legislativos y judiciales, era elegida de forma democrática por todos los vecinos. Su mandato duraba tres inviernos. El Gobierno estaba compuesto también por los homes do acordo, tres personas que representaban a cada uno de los tres pueblos que formaban este territorio independiente. Junto a ellos se sentaba el vigairo do mes, que era el encargado de ejecutar las órdenes de este particular Ejecutivo.

   Cada uno de los tres homes do acordo tenía una llave que abría cada una de las tres cerraduras de un arca donde se guardaban todos los documentos. Para abrirla se organizaba una ceremonia en la que tenían que estar presentes los tres portadores de las llaves.

   Los habitantes contaban con numerosos privilegios y no tenían que rendir cuentas ni a la Corona de España ni a la de Portugal. No estaban obligados a adquirir ninguna de las dos nacionalidades; estaban exentos de pagar impuestos; podían dar asilo a todos aquellos que estuviesen huidos de la Justicia española o portuguesa; no podían ser detenidos ni en el Couto ni a una legua (5,5 kilómetros) de distancia, y tampoco aportaban hombres a ningún ejército. Sin embargo, sí podían llevar armas.

MANUEL RODRÍGUEZ, en Faro de Vigo (08/10/2017) (adaptación).

¿Te gustaría vivir en un país como Couto Mixto? ¿Por qué?

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *