San Valentín – Ganadora de cartas de amor

Carta de amor

¡Qué difícil esta carta! Escribir todo lo que siento sin rozar la cursilería. Me dejaré llevar por mi corazón e intentaré plasmar aquí todos mis sentimientos.

Conocerte me ha hecho ver la vida de forma diferente. Lo que antes era insignificante, ahora adquiere un gran valor.

Una flor, una canción, el mar, emocionarme con una puesta de sol, disfrutar de las estrellas, temblar por un simple roce de tu mano…

Sentir que mi corazón late muy fuerte cuando te ve. Que mis mejillas se sonrojan cuando me miras. Que mi voz se entrecorta cuando te habla…

Eres capaz de cambiar cualquier día triste y gris tan solo con tu presencia y convertirlo en un hermoso día de primavera.

Contigo he aprendido el verdadero significado de la palabra más hermosa del mundo: AMOR.

Laura Quevedo Quintana 1º ESO B

San Valentín- Ganadora de poemas de amor

BUENO SERÍA….

Bueno sería despertar a tu lado,

bueno sería derretir tu corazón helado,

horrible sería que por ti fuera olvidado,

horrible sería que tu corazón por mí fuera manchado.

 

Ayer me rendí a la fragancia de tus palabras,

hoy contemplo como mi corazón labras,

mañana sentiré como lentamente te marchas,

¡oh, tiempo inmundo! ¿Por qué mi desgracia parchas?

 

¿No soy yo digno de un pequeño anhelo de alegría?

¿No soy yo el mayor profeta de la armonía?

¡Oh desdichado sino! ¿Qué debo hacer para dejar de bailar en agonía?

¿Me darás al menos la suerte de recordar de dónde ella provenía?

 

Es asombroso como de injusta es la vida,

hombre ansioso soy de querer estar con la amada por mí elegida,

mas la vía que recorro no está pulida,

siendo el rozar tu mano, la más difícil travesía.

                                                                           Aislinn Ruth Ramírez Santana 4º D

 

Encuentro con David Lozano

Los alumnos de 3º y 4º de la ESO se han leído las novelas de David Lozano «Donde surgen las sombras» y «Valkiria» respectivamente y el día 11 de febrero han realizado un encuentro con el autor en el salón de actos de nuestro Centro. En dicho acto, se han intercambiado opiniones, comentarios y preguntas sobre los libros. Además, los alumnos han realizado diversos trabajos que le han sido entregados al autor como muestra de agradecimiento.

     

Texto argumentativo en inglés sobre el uso del móvil.

 

Students mustn’t use their mobile phones while they are in school. Do you agree?

I’m going to explain my point of view in response to a popular opinion about the use of mobile phones in school. I believe students mustn’t use any kind of technological devices (that they own) in school, since it only brings in problems.

Firstly, it is clear that phones are extremely distracting for pupils, therefore students are less concentrated during a lesson. Overtime, this creates a decrease in the quality of their work and their overall grades, which is one of the most popular consequences that occur in schools where mobile phones are allowed. The fact that some schools are another place where the youth are allowed to utilize them, only enhances their addiction to these devices, which is also mentally harmful.

In addition, phones mustn’t be used in these centres, which in reality have the purpose of emphasising education, due to the issues with the relationships between students that mobiles create. It is demonstrated that schools where they are allowed have higher numbers of cases about bullying and cyberbullying, since pupils are exposed to cameras. This invasion of privacy doesn’t affect students only, but teachers as well. I think it is absolutely disrespectful that the staff in schools has been filmed or has been photographed without their consent.

In conclusion, no one can deny that we live in a modern society where technology is key. However, allowing the students to use phones in schools definitely doesn’t help young students to achieve better results, as it neither improves socializing and respect.

Samuel Rodríguez Arencibia 1ºBach. D.

¿Es correcto prohibir el uso de los móviles en la escuela?

Voy a explicar mi punto de vista sobre una opinión popular que trata el uso de los móviles en los institutos. Pienso que los estudiantes no deben usar ningún tipo de dispositivo electrónico (de su posesión) en el instituto, ya que esto solo crea problemas.

En primer lugar, está claro que los móviles distraen mucho a los estudiantes, así que los jóvenes están menos concentrados en clase. Al cabo de un tiempo, esto produce una disminución en la calidad de su trabajo y de sus notas en general, lo cual es una de las consecuencias más vistas del uso del móvil en los centros en los que está permitido. El hecho de que algunos centros educativos sean otro sitio más donde la juventud pueda utilizarlos, solo fortalece su adicción a estos dispositivos, lo cual perjudica también a la salud mental.

Además, los móviles no se deberían utilizar en estos centros, cuyo objetivo es realmente educar, debido a los problemas de comunicación y relación entre los estudiantes que los móviles producen. Está demostrado que en los institutos donde están permitidos ocurren más casos de bullying y ciberbullying, ya que los jóvenes están expuestos a cámaras. Esta invasión de privacidad no solo afecta a los estudiantes, sino también al profesorado. Pienso que es una falta de respeto que los profesores hayan sido grabados y fotografiados sin consentimiento.

En conclusión, nadie puede negar que vivimos en una sociedad moderna donde la tecnología juega un papel muy importante. Sin embargo, permitir el uso de los móviles en institutos no ayuda a que los estudiantes obtengan mejores resultados, y tampoco mejora la socialización y el respeto.

Texto argumentativo en inglés sobre el uso del móvil.

Students mustn’t use their mobile phones while they are at school. Do you agree?

Nowadays, mobile phones have become not only a way of communication but a source of information, entertainment and even leisure. However, it also increases the lack of concentration. In my view, it ought to be forbidden at schools.

First and foremost, given the fact that almost every mobile phone has access to social networking sites and messages, teens would go easily distracted by it. In fact, it would also disturb their classmates that would not pay as much attention to the lessons as they are supposed to.

Moreover, students could take advantage of this device and cheat on their exams. There is also the possibility that they may refuse the challenge of doing homework by themselves and just look for it on the Internet.

Finally, it has been proved that modern societies tend to get addicted to mobiles phones with ease, especially young people. Therefore, it might have an impact on their academical results since it is an issue from the current times.

To conclude, I believe that using mobile phones in class is a drawback rather than a benefit. As I see it, it involves a temptation for misusing it and not acquiring the necessary knowledge.

Patricia Espino Santana, 1º Bach. B

¿Es correcto prohibir el uso de los móviles en la escuela?

Hoy en día, los móviles no solo constituyen un medio de comunicación, sino que también se han convertido en una fuente de información, entretenimiento e incluso de ocio. No obstante, puesto que su uso incrementa la falta de concentración, considero que deberían estar prohibidos en las escuelas.

Antes que nada, debemos tener en cuenta que la mayoría de los teléfonos móviles disponen de acceso a las redes sociales y mensajería, lo cual hace que los adolescentes se distraigan con facilidad. De hecho, también podrían distraerse el resto de compañeros, llegando a no prestar la debida atención en clase.

Asimismo, los alumnos podrían beneficiarse de este dispositivo para copiar en los exámenes. Existe también la posibilidad de que llegaran a abstenerse de hacer los deberes con autonomía y en su lugar los hicieran buscando la solución en internet.

Por último, está demostrado que las sociedades modernas tienden a convertirse en adictas al uso de los móviles con facilidad, especialmente los más jóvenes. Todo ello implica un impacto en los resultados académicos en los tiempos que corren.

Para concluir, considero que el uso de los móviles en clase tiene más perjuicios que beneficios. Desde mi punto de vista, su uso supone una tentación que aboca al mal uso, llegando a no adquirir el conocimiento deseado.

Texto argumentativo en inglés sobre el uso del móvil.

Students mustn’t use their mobile phones at school. Do you agree?

Nowadays, most people think that using mobile phones in class is not appropriated. Having your electronic device at school is forbidden in most schools of my island. However, this is not as bad as they believe and it could be even beneficial for students to use their phones.

First of all, from my point of view, mobile phones are so common in our daily life. To restrict them at schools is causing anxiety in most students. They should be the ones who decide not to use them because they are interested on what they are doing.

Secondly, in my opinion, mobile phones could be a great tool in class as they could substitute paper in a lot of moments. Phones are also personal and each student owns one. Giving them the normality and possibility to use it as a help may cause that they won’t use it that much or such in a bad way.

Finally, as I see it, we can’t fight against technology, we have already introduced it in our lives. That is why we shouldn’t make prohibitions. I believe we could give advice and tell students proper ways to use mobile phones in class.

All in all, technology is part of our daily life and it won’t change. We need to find ways to use it appropriately to each moment or place. I highly recommend to teach kids how to make a responsible use of it and restrictions of use are not the way.

Laura González Santana. 1º Bach. B

¿Es correcto prohibir el uso de los móviles en la escuela?

Hoy en día, la mayoría de la gente piensa que usar el móvil en clase no es apropiado. Tener tu dispositivo electrónico en la escuela está prohibido en la mayoría de colegios de mi isla. Sin embargo, esto no es tan malo como se cree y usar el teléfono podría incluso ser beneficioso para los alumnos.

En primer lugar, desde mi punto de vista, los teléfonos móviles son muy comunes en nuestra vida diaria. Restringirlos en los colegios está causando ansiedad en la mayoría de los estudiantes. Ellos deberían ser los que decidan no usarlos porque están interesados en lo que están haciendo.

En segundo lugar, en mi opinión, los teléfonos móviles podrían ser una gran herramienta en clase ya que sustituirían al papel en muchos momentos. Los teléfonos son además personales y cada alumno posee uno. Darles la normalidad y posibilidad de usarlos como ayuda podría llegar a ocasionar que no los usaran tanto ni de tan mala manera.

Finalmente, como yo lo veo, no podemos luchar en contra de la tecnología, ya la hemos introducido en nuestras vidas. Por eso no deberíamos hacer prohibiciones. Creo que podríamos dar consejos y decir a los alumnos maneras adecuadas de usar los teléfonos móviles en clase.

Considerando todo lo anterior, la tecnología forma parte de nuestra vida diaria y eso no cambiará. Necesitamos encontrar maneras de usarla apropiadamente en cada momento o lugar. Recomiendo bastante enseñar a los niños cómo hacer un uso responsable de ella y las restricciones de uso no son el camino.

Texto argumentativo en inglés sobre el uso del móvil.

Students mustn’t use their mobile phones at school. Do you agree?

Nowadays, technology has grown in a very fast way, not just because of the new things they have discovered and created, it is also because it has a big influence in our daily life. For example, mobile phones help us in a lot of things. We can talk with people, we can learn new things or we can even watch a series. For this reason, using mobile phones in class is a good idea.

In my point of view, the use of the phones isn’t bad but it has a lot of advantages. First, in the school we sometimes have to do projects in which we have to look for information. The phone is an essay way to find it.

Also using mobile phones in class could help teachers to make different activities and catch the attention of the students.

To sum up, the fact of using mobile phones in class has a lot of advantages but this depends on the person, if you know that you are using it to learn and study you shouldn’t get distracted with it.

Carla Herrera de la Nuez. 1º Bach. D

¿Es correcto prohibir el uso de los móviles en la escuela?

Hoy en día, la tecnología ha crecido muy deprisa, no sólo por las nuevas cosas que se han descubierto y creado, sino también por la gran influencia que ejerce en nuestra vida cotidiana. Por ejemplo, los móviles nos ayudan en muchas cosas: podemos hablar con personas, podemos aprender cosas nuevas o incluso podemos ver una serie. Por esta razón, considero que utilizar móviles en clase es una buena idea.

Desde mi punto de vista, el uso de los móviles no es malo, tiene muchas ventajas. Primero, en el colegio a veces nos mandan trabajos en los que tenemos que buscar información, y el móvil es una manera fácil de hacerlo.

También, el uso de los móviles en clase podría ayudar a los profesores a realizar actividades diferentes con las que captar la atención de los alumnos.

Para finalizar, el hecho de usar móviles en clase tiene muchas ventajas, pero todo depende de la persona que lo use. Si sabes que estás utilizándolo para aprender y estudiar, no deberías distraerte con él.

Encuentro de radios escolares

El pasado viernes 24 de enero nuestros alumnos del segundo curso de PMAR asistieron al encuentro de radios escolares, De palique, celebrado en Las Palmas de Gran Canaria y al que asistieron centros de todas las Islas Canarias. Allí tuvieron la oportunidad de emitir en directo su programa Con P de PMAR y de asistir a diferentes diferentes charlas.

En cuanto recibamos el archivo de sonido con el programa lo emitiremos en el blog de Radio Arencibia.

¡¡Enhorabuena, chicos!!

España, el país que me quitó pero también me regaló

Hola, mi nombre es Mariem y, a continuación, voy a relatarles cómo mi vida cambió de la noche a la mañana, por un hombre que pasó de ser mi libertador a mi más cruel verdugo.

Nací en Mauritania hace 42 años, en el seno de una familia compuesta por ocho hermanos, de los cuales era yo la mayor. Pertenecíamos a una etnia denominada Haratines, considerada en mi país como una casta inferior y, por tanto, condenados históricamente a ocupar los trabajos más duros de cuantos son habituales en mi región.

Cuando era niña, mi padre se dedicaba al pastoreo de unas pequeñas cabezas de ganado que, pese a las secas y colgantes ubres con que contaban, ayudaban a la subsistencia de la familia. Recuerdo cómo mi pobre madre poco podía valerse por sí misma y, mucho menos, ayudar en la economía familiar. Estaba mutilada de una mano desde muy joven, fruto del intento fallido de escapar de las manos de su amo, y digo bien «amo», porque en mi país la esclavitud permaneció hasta 1981, siendo prácticamente el último país del mundo que se mantuvo inquebrantable a lo que hoy conocemos como «¿Derechos Humanos?».

Mi niñez y adolescencia las pasé prácticamente trabajando, pues desde los 9 años tuve que abandonar la escuela para ayudar en las tareas de casa. Aún recuerdo aquel fatídico día en que, al llegar de la escuela, mi padre me dijo que al siguiente día empezaría a ayudar en la familia. Me quedé paralizada, miré fijamente y con rabia a mi padre, mis ojos comenzaron a humedecerse mientras me imaginaba cómo sería mi vida a partir de ahora, sin poder disfrutar de la compañía de mis amigas en la escuela: saltar, jugar, reír y aprender… ¡Cómo me gustaba aprender los números mientras, al unísono, cantábamos todas las niñas!

Entonces mi vida se convirtió en una rutina. Ir a buscar la escasa agua que aún nos daba un viejo pozo, ayudar a mi madre con la crianza del resto de mis hermanos y preparar la única comida del día. Rápidamente me acostumbré. Total, antes o después, a nosotras las niñas nos preparaban para ello. ¿Qué podía hacer yo? Sin pensarlo y de forma inconsciente, sería esta la primera vez que me subyugaría a las decisiones de un hombre, aunque fuesen las de mi propio padre.

Recuerdo cuando cumplí los catorce años, probablemente uno de los días más aterradores de mi vida. Hacía unos escasos meses que ya me había convertido en mujer, lo que implica en mi país que, a las jóvenes, nos hagan la ablación, o lo que es lo mismo, la mutilación genital; según las leyes y cultura de mi país, todo ello para que las mujeres no sientan placer a la hora de mantener relaciones íntimas. Mi cuerpo se estremece cada vez que recuerdo a la anciana de la aldea, cómo, con una pequeña hojilla de afeitar, introducía sus manos por debajo de mis ropajes, lo hacía con premura y sin consideración alguna, tal vez, fruto de la ingente cantidad de veces que llevaba a cabo esta práctica, como si cada «niña» fuese un número más de la larga lista acumulada, fruto de los años con que ya contaba.

Pasaron algunos años, no demasiados, cuando mi familia consideró que debía «formalizarme» como mujer y esposa. Para ello, me escogieron a un señor, procedente de la aldea más cercana y, según mis padres, un hombre de familia honrada que me daría una buena vida. Desde niña, al caer rendida en mi camastro, soñaba con el día de mi boda. Sería el día en que me uniría a la persona de mi vida, ese hombre que solo con verlo, me haría sentir mariposas en mi barriga y mis ojos brillarían de una forma especial… Nada más lejos de la realidad.

El esposo «ejemplar» que me habían escogido prácticamente me doblaba la edad. A decir verdad, no gozaba de buena salud, pues tenía una movilidad notablemente reducida, fuertes dolores estomacales y una ceguera que iba en aumento, a medida que pasaban los meses. Debo reseñar que, además, yo era su segunda esposa, pues se encontraba casado con otra mujer que le había regalado cinco hijos, algunos de ellos incluso mayores que yo.

Sufrí malos tratos, indiferencia y ultrajes que me hicieron sembrar en mí la semilla del miedo, la vergüenza, la ira, la baja autoestima y, por qué no decirlo, las ganas infinitas de desaparecer y dejar este mundo de forma intencionada. Por segunda vez, mi vida volvería a estar subyugada a la voluntad de un hombre.

Pero como dicen aquí en España, «no hay mal que cien años dure», o algo parecido, así que mi desgraciado matrimonio no duró mucho tiempo. Un día, mientras me encontraba preparando el arroz para el yantar, me comunicó uno de los ancianos de la aldea que mi marido acababa de fallecer mientras regresaba de camino del mercado de abastos. Al escuchar las palabras del anciano mientras me comunicaba la noticia, en mi interior afloró velozmente una sensación de paz y sosiego, pues ya no iba a tener que preocuparme ni sentir el miedo voraz al oír sus pasos, cuando poco a poco iba acercándose a la casa; o cuando al caer la noche, en la intimidad, me obligaba a satisfacer sus deseos… Pero ¡qué ilusa yo! Ahora sí que tenía otro grave problema: ¿Cómo iba a sobrevivir siendo viuda, si mi esposo era el único que traía el sustento a casa? ¿Cómo podía yo salir adelante si siempre me habían enseñado a depender de un hombre para sobrevivir? ¿Volver a que mi padre me diese cobijo? Eso ni pensarlo.

Un buen día me presentaron al hermano de mi amiga Amina. Era mucho mayor que nosotras y, a juzgar por su apariencia, le habían ido las cosas bastante bien en los últimos años. Había conseguido un buen trabajo aquí en España, concretamente en unas islas que hasta ese momento desconocía. Me refiero a Canarias. Me comentó que eran unas islas donde prácticamente todo el mundo tenía posibilidades económicas, ya que era un lugar donde vivían del turismo europeo y, ya sabes, ahí sí que se mueve dinero. No solo le pagaban casi como diez veces el sueldo que podría cobrar un habitante de mi país, sino que, por hacer bien el trabajo, existían unos complementos llamados propinas que prácticamente doblaban el jornal. !Con razón disponía hasta de un teléfono móvil!

Le pregunté por la dificultad del idioma y me respondió que eso no había sido problema alguno, pues, entre un poquito de francés que ya hablamos aquí y que el español era una lengua que se aprendía en dos o tres meses, pues… eso me tranquilizó mucho, a decir verdad.

A medida que me iba contando su vida en esas islas paradisíacas, una pequeña bombilla se encendió en mi cabeza mientras que en mi corazón surgían nuevas esperanzas, nuevas ilusiones, ganas de salir de aquel horripilante país que me asfixiaba cada vez más; en definitiva, una sensación desgarradora de sobrevivir. Con mis ojos prácticamente fuera de las órbitas y con unas ansias tremendas por escuchar lo que más anhelaba, le pregunté al que iba a ser mi salvador:

–¿Qué tengo que hacer para poder llegar hasta allí? ¿También hay trabajo para las mujeres?

Me respondió con lo que yo en ese momento más esperaba: un sí rotundo. Me explicó que aquí en Canarias las mujeres eran muy respetadas, prácticamente como los hombres. Me quedé estupefacta. También me explicó que, como las personas de aquí tenían alto poder adquisitivo, necesitaban de muchas mujeres que cuidaran de sus hijos pequeños o a ancianos, mientras sus familias trabajaban fuera del hogar. Además, había mucha demanda en la limpieza de casas. Enseguida me di cuenta de que yo podía desempeñar esos trabajos a la perfección, pues toda mi vida la había dedicado prácticamente a esas labores.

Pero contaba con un problema: no disponía de dinero suficiente para poder permitirme un billete hasta tan lejos, yo, que jamás me había montado en un avión. Eso era un lujo solo para los blancos. Mi salvador me dijo que para nada me preocupase, que para eso estaban los paisanos y que a él, gracias a Allah, le habían ido bien las cosas y podía ayudarme. Ya se lo devolvería cuando pudiese. Esa misma mañana firmé mi sentencia de muerte.

A los dos días salía el vuelo directo desde Nuakchot hasta Canarias. Preferí no despedirme de mis padres. Total, no lo iban a aceptar o ni siquiera a permitírmelo; y eso me produciría un mal añadido. Les dejé una carta en donde les explicaba mis razones y les pedía perdón por no ser quizás el modelo de hija que habían soñado.

Al llegar a Canarias recuerdo cómo todo me parecía como si estuviese viviendo en el más puro de los lujos. Tenía una mezcla de ansias por descubrir, miedo por la incertidumbre y nervios por mi nuevo trabajo. Todo era nuevo para mí. La sensación de subir a un avión, ver tanta gente de piel blanca, el agua que salía en cantidades abismales con solo pulsar un botón, toda la luz eléctrica que quisieses, la vestimenta, los edificios y hasta unos nuevos olores que, a decir verdad, me producían una mezcla de fatigas con bienestar, eran los perfumes.

La casa donde iba a vivir y trabajar conjuntamente estaba en un lugar llamado Arinaga. La casa tenía apariencia de palacio, pero en su interior iba a albergar las cloacas más asquerosas de cuantas el ser humano pudiese imaginar. Antes de entrar, mi salvador me dijo que necesitaba mi pasaporte para tramitar los papeles necesarios en el consulado de Las Palmas y que, tan pronto lo tuviese arreglado, me lo devolvería.

Nada más cruzar el dintel, me sorprendió que en el interior hubiese muchísimas mujeres, especialmente de piel negra como yo. Sus rostros, al cruzar nuestras miradas, me estaban intentando decir que huyese, que aquello iba a ser el auténtico infierno. ¡Y vaya si lo era! Una vez dentro, mi paisano cambió su actitud repentinamente. Su mirada se volvió fría, diría que aterradora, hasta tal punto que me cogió del brazo de una forma agresiva y me tiró sobre un viejo sillón maloliente.

Le pregunté por qué estaba allí y le dije que no era el sitio del que me había hablado. Su risa burlesca despertó odio sobre mí, y me dijo:

–¡Eres una ilusa! ¿De verdad creías que una mujer como tú iba a trabajar de algo que no fuese prostituta?

Un frío aterrador me recorrió todo el cuerpo. Mis piernas y mis manos comenzaron a temblar mientras notaba cómo se me humedecía parte del muslo, fruto de no poder controlar mi propia orina. ¿Has sentido alguna vez lo que es verdaderamente el miedo? Yo sí, y desgraciadamente esa vez a un nivel estratosférico.

Mis días se convirtieron en un auténtico infierno. Los primeros, recibía paliza tras paliza, tanto por parte de la madame de la casa, como de mi falso, a partir de ahora sí, falso salvador. Me obligaban a mantener relaciones sexuales con hombres, era como una máquina de hacer dinero, pues cuantos más hombres me escogían, más dinero ganaba el susodicho. No recibía nada de él, pues según decía, el billete me lo había pagado muy caro y aún tenía que recuperar la inversión. Teníamos que aguantar de todo: borracheras, drogas, abusos e, incluso, malos tratos por parte de los clientes.

Cada noche, al caer extenuada en el viejo colchón que compartía junto a otras dos chicas más, mis lágrimas se derramaban amargamente al sentir esa sensación de engaño. Pensaba y pensaba en cómo siempre los hombres han jugado con mi vida, han hecho de mí lo que han querido y, lo peor de todo era que no veía un poco de luz al final de ese oscuro túnel. Lo que iba a ser mi paraíso se convirtió en mi infierno, y lo que se iba a convertir en el mayor sueño de mi vida se convirtió en la pesadilla más horrible.

Cuando llevaba aproximadamente dos años metida en esa prisión deleznable, ya mis fuerzas y esperanzas se habían disipado. Pero una bendita noche de la que jamás me podré olvidar, de repente, se oyó un estruendo muy grande en la parte baja de la casa; lo acompañaban unos gritos de hombres que decían:

–¡No se mueva nadie! ¡Todo el mundo contra la pared!

Resultó ser una decena de policías perfectamente ataviados con uniformes antibalas y armas. Yo en ese momento no entendía nada. Me quedé desorientada y mi cuerpo hierático no podía levantarse de la cama. ¡Habían venido a rescatarnos de nuestros verdugos!

Yaiza. Así se llamaba la policía que estuvo conmigo en todo momento mientras acometían las diligencias oportunas por toda la casa. No podré olvidar jamás su mirada en ese momento. Era una mirada de compasión y sufrimiento compartido, de mujer a mujer, sin juzgar y, todo ello, reforzado con el calor de su mano sobre la mía, como si me estuviese brindando el bastón que necesitara para el serpenteante camino que me esperaría.

Mi vida a partir de ese momento cambió radicalmente. ¡Si les contase todo lo que vino posteriormente, no tendría hojas suficientes para ello! Solo les digo que ahora mi vida ya no es de color negro. De ese color solo tengo la piel. Soy una mujer libre que ha encontrado el amor de verdad, ese que te complementa y nunca resta, y fruto de ello tengo una niña maravillosa.

Trabajo en un hotel del sur de la isla, tengo independencia económica y me encuentro perfectamente integrada en la sociedad canaria, una sociedad solidaria que me ha devuelto las ganas de vivir. Por eso, y como una manera de devolver el favor que he recibido, soy voluntaria en una ONG de ayuda a las chicas que trabajan en la calle, víctimas de otros hombres como el que desgraciadamente me topé aquel maldito día.

Me causa asombro y hasta risa que una parte de la sociedad piense que en pleno siglo XXI no existe la esclavitud. ¡Claro que existe o, si no, miren mi vida! La trata de blancas, es así como la denominan actualmente, es un problema cada vez mayor y que, según dicen, mueve cantidades ingentes de dinero negro. Con esta práctica se están vulnerando los artículos 4 y 5 de los Derechos Humanos, en donde perfectamente se nos dice que «Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre, la esclavitud y la trata de esclavos están prohibidas en todas sus formas» o «Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes».

Cada cual es dueña de su cuerpo, y por tanto, no hago mención a las chicas que de forma voluntaria utilizan su cuerpo para salir adelante en la vida, eso es diferente.

¿Quiénes somos nosotros para juzgar? Yo me refiero a tantas otras que, como yo en el pasado, están controladas por un hombre que las anula como personas, abusan de ellas, convirtiéndolas en animales sometidos que, por miedo y pudor, no pueden gritar su situación a los cuatro vientos. Es un compromiso de toda la sociedad acabar con esta maldita lacra que denigra a la mujer.

Y para finalizar, me gustaría enviarles un mensaje de ánimo y esperanza a todas esas personas que se encuentran sometidas a cualquier tipo de abuso y no encuentran la salida.

La verdad siempre prevalece, la injusticia se paga, el dolor se supera, el coraje te fortalece, los errores te enseñan y el amor verdadero llega. ¡La vida te brindará siempre otras oportunidades, y si no, miren mi ejemplo!

Echedey Bassó Falcón

RELATO GANADOR DEL PRIMER CONCURSO DE RELATOS POR LOS DERECHOS HUMANOS