PROYECTO "ENLAZA": BOLA CANARIA

PROYECTO “ENLAZA”: BOLA CANARIA

El juego de bolas como manifestación cultural, en el que las personas se reúnen y compiten siguiendo unas reglas y objetivos, tiene un origen muy antiguo que se remonta a la noche de los tiempos, aunque existen datos históricos que revelan su uso desde hace 2600 años y en distintos continentes.

Primero utilizando piedras que terminaron siendo redondas, después bolas de madera con o sin clavos para darle más peso, y luego de metal, unos las usaron como demostración de fuerza (griegos), otros para mostrar habilidad (romanos). La primera dio lugar a dos modalidades deportivas, el lanzamiento de peso y de martillo, mientras que la otra a la petanca, una de cuyas variantes es el juego de “bola canaria“.

Este tipo de actividades que normalmente se practican al aire libre, requieren de un espacio adecuado a las reglas que lo regulan. En la petanca, como afición no competitiva, necesita un terreno delimitado y admite cualquier tipo de superficie, mientras que para las competiciones está reglamentado entre 12-15 metros de largo y 3-4 de ancho con los bordes definidos.

En el caso del juego de “bola canaria” el espacio para competir se amplía a 18-25 y 3.5-6 metros, respectivamente, debiendo estar el perímetro circundado por un borde 15 centímetros que se amplía a 50 en el fondo.

El punto de partida para crear un parque urbano que sirva de zona de reunión y espacio para el juego son las estructuras de madera laminada que forman parte del Proyecto Enlaza, en este caso, la seta de cuatro ejes:

 

El diseño del conjunto parte de la geometría de un calado de la Orotava, en el que los puntos singulares del dibujo sirven de inspiración para el urbanismo del parque.