Ingenio azucarero de Los Picachos

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En la historia económica de la isla de Gran Canaria, ha tenido un papel relevante el cultivo de la caña de azúcar y en cuya producción y exportación estuvo involucrado de forma especial el municipio de Telde. De los cinco ingenios azucareros construidos antaño en la rica vega, solo se mantiene en pie las ruinas de Los Picachos, que aún en el 2016 sigue abandonado y sufriendo un importante deterioro, pese a los esfuerzos de grupos vecinales que presionan cada año por su conservación y a pesar de que existe un proyecto de recuperación para este emblemático lugar.

Historia

Tras la Conquista de Canarias, el cultivo industrial de la caña de azúcar y el posterior tratamiento de ésta para la obtención de azúcar y de ron, se consideró una actividad crucial para el florecimiento económico de el Archipiélago Canario. El origen de las plantas para el cultivo y de los maestros especialistas era de Madeira. La construcción de los mecanismos también corrió de la cuenta de expertos portugueses, que utilizaron la madera como materia prima para la fabricación de las diferentes piezas. Se llegaron a contabilizar hasta 25 ingenios en la isla de Gran Canaria y gran parte de la recolección se destinaba al mercado europeo, hasta el punto de que las islas llegaron a ser conocidas como las “islas del azúcar”. Escritos de la época cuentan hasta cinco ingenios: primero el de Alonso de Matos, en los aledaños de la Plaza de San Juan; segundo el perteneciente a Cristóbal García del Castillo, en San José de Las Longueras; tercero y cuarto los levantados por Bartolomé Martín Zorita y María Mayor, y por último el que hoy en día mantiene erguido su recuerdo, el de “los Picachos”, llamado así por las dos características columnas de piedra y cal que fueron levantadas por Bernardino García del Castillo, quien según cuentan, se retiró a este lugar para hacer vida penitente.

Construcción

Los Picachos son unos pilares de mampuesto y muro hecho en piedra y bloques de cantería, que en su estado primigenio sustentarían un elemento transversal a los mismos. Este elemento transversal debió ser un canal de madera. La función de las columnas era la de elevar el caudal del agua que servía de fuerza motriz para el ingenio, haciéndola caer de más altura y aumentando así su potencia. No solo el agua sirvió como fuente motora en los ingenios, la tracción animal también fue un recurso. Hoy en día se conservan los restos de un acueducto del que hay sólo los pilares de piedra, habiendo desaparecido el canal y otros elementos sustentantes de madera.

¿Sabías qué?

Para el cocimiento de los jugos, también se empleaba la leña que provenía de la tala de árboles de distintas zonas de la isla, hecho que llegó a poner en peligro la existencia de muchos de nuestros bosques… pero paradójicamente no fue esto lo que acabó con la producción de la caña de azúcar, lo hizo la competencia del azúcar de otras procedencias.

Referencias

Informaciones Canarias, S.A. (Ed.). Canarias Monumental, Obras del Hombre y la Naturaleza. Las Palmas: Canarias7, Gobierno de Canarias.