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DIA MUNDIAL DE LA SALUD 2017. HABLEMOS DE LA DEPRESIÓN

Introducción

El Día Mundial de la Salud se celebra cada 7 de abril para conmemorar el aniversario de la creación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), y se elige para este día un tema que pone de relieve una esfera de interés prioritario para la salud pública mundial. El tema propuesto por la OMS para este año 2017 es La Depresión. Se trata de un problema que afecta a personas de todas las edades y condiciones sociales y de todos los países. Provoca angustia mental y afecta a la capacidad de las personas para llevar a cabo incluso las tareas cotidianas más simples, lo que tiene en ocasiones efectos nefastos sobre las relaciones con la familia, los amigos y sobre la capacidad de ganarse la vida.

Un año más, la Consejería de Sanidad, a través de la Dirección General de Salud Pública del Servicio Canario de la Salud, se adhiere a la Campaña del Día Mundial de la Salud y que en esta edición la Organización Mundial de la Salud, bajo el lema "Hablemos de la Depresión", está dedicada a la Salud Mental, en concreto a una patología que tiene una elevada prevalencia y un estrecho vínculo con el suicidio.

Considerando que la depresión se puede prevenir y tratar, una mejor comprensión de cómo hacerlo contribuirá a reducir la estigmatización asociada a la enfermedad y conllevará a un aumento del número de personas que piden ayuda.

La Campaña del Día Mundial de la Salud 2017 desarrollada por la Dirección General de Salud Pública, cuenta con 13.000 ejemplares de un cartel y 20.000 de un libreto. Estos materiales han sido distribuidos en diversos centros de la Consejería de Sanidad, en el Servicio Canario de la Salud, Oficinas de Farmacia, Consejería de Educación, Universidades, Juventud, Cabildos, Ayuntamientos, Colegios Profesionales (Médicos, Psicólogos, Farmacia y Enfermería) y ONGs de salud mental.

Entre las actividades que se realizan con motivo del Día Mundial de la Salud, el Dr. Antonio Cano Vindel impartirá dos conferencias sobre "El Arte de NO Deprimirse", en el Colegio Oficial de Médicos en Santa Cruz de Tenerife (6 de abril a las 12:00 hs.) y en el Colegio Oficial de Médicos de Las Palmas de Gran Canaria (7 de abril a las 12:00 hs.).

Qué es la depresión

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La Organización Mundial de la Salud (2017) considera que la depresión es una enfermedad frecuente en todo el mundo, afectando a más de 300 millones de personas. Es preciso distinguir la depresión de las variaciones habituales del estado de ánimo y de las respuestas emocionales breves a los problemas de la vida cotidiana. Dicha enfermedad es susceptible de convertirse en un problema de salud serio, especialmente cuando es de larga duración e intensidad moderada a grave, pudiendo causar gran sufrimiento por alteración de la vida personal, familiar, escolar y laboral. En el peor de los casos puede llevar al suicidio. Se estima que cada año se suicidan en el mundo cerca de 800.000 personas, siendo la segunda causa de muerte en el grupo etario de 15 a 29 años.

La depresión, tal y como señala la Organización Mundial de la Salud (2017), es una enfermedad que se caracteriza por una tristeza persistente y por la pérdida de interés en las actividades con las que normalmente se disfruta, así como por la incapacidad para llevar a cabo las actividades cotidianas, durante al menos dos semanas. Además, las personas con depresión suelen presentar varios de los siguientes síntomas: pérdida de energía, cambios en el apetito, necesidad de dormir más o menos de lo normal, ansiedad, disminución de la concentración, indecisión, inquietud, sentimiento de inutilidad, culpabilidad o desesperanza, y pensamientos de autolesión o suicidio.

Tipos de depresión y síntomas

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La Organización Mundial de la Salud (2017) clasifica a las depresiones dependiendo del número y de la intensidad de los síntomas, los episodios depresivos pueden clasificarse como leves, moderados o graves.

Una distinción fundamental es la establecida entre la depresión en personas con y sin antecedentes de episodios maníacos. Ambos tipos de depresión pueden ser crónicos y recidivantes, especialmente cuando no se tratan.

Trastorno depresivo recurrente: como su nombre indica, se caracteriza por repetidos episodios de depresión. Durante estos episodios, hay estado de ánimo deprimido, pérdida de interés y de la capacidad de disfrutar, y reducción de la energía que produce una disminución de la actividad, todo ello durante un mínimo de dos semanas. Muchas personas con depresión también padecen síntomas de ansiedad, alteraciones del sueño y del apetito, sentimientos de culpa y baja autoestima, dificultades de concentración e incluso síntomas sin explicación médica.

Dependiendo del número y de la intensidad de los síntomas, los episodios depresivos pueden clasificarse como leves, moderados o graves. Las personas con episodios depresivos leves tendrán alguna dificultad para seguir con sus actividades laborales y sociales habituales, aunque probablemente no las suspendan completamente. En cambio, durante un episodio depresivo grave es muy improbable que el paciente pueda mantener sus actividades sociales, laborales o domésticas si no es con grandes limitaciones.

Trastorno afectivo bipolar: este tipo de depresión consiste característicamente en episodios maníacos y depresivos separados por intervalos con un estado de ánimo normal. Los episodios maníacos cursan con estado de ánimo elevado o irritable, hiperactividad, logorrea, autoestima excesiva y disminución de la necesidad de dormir.

La depresión en Canarias

El Registro de Casos Psiquiátricos de Canarias (RECAP) dependiente del Servicio de Salud Mental de la Dirección General de Programas Asistenciales señala que en Canarias en el año 2016 se atendieron 8.271 pacientes con un diagnóstico de Trastorno Depresivo lo que supuso un 14% del total de pacientes atendidos, y se generaron 34.069 consultas, el 11% del total de las consultas realizadas.

El 75% eran mujeres y, respecto a la edad, el rango más prevalente, tanto en mujeres como en hombres, fue de 46 a 60 años. En el rango de edad de 15 a 29 años se atendieron 385 pacientes lo que supuso un 4,6% del total de pacientes atendidos con este diagnóstico.

El suicidio

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La Organización Mundial de la Salud señala que el suicidio figura entre las 20 causas de defunción más importantes a todas las edades a nivel mundial. Entre los factores de riesgo se encuentran las enfermedades mentales, principalmente la depresión y los trastornos por consumo de alcohol, el abuso de sustancias, la violencia, las sensaciones de pérdida, y diversos entornos culturales y sociales constituyen importantes factores de riesgo de suicidio.

Los trastornos mentales (especialmente la depresión y los trastornos por consumo de alcohol) son un importante factor de riesgo de suicidio en Europa y América del Norte; en los países asiáticos, sin embargo, tiene especial importancia la conducta impulsiva. El suicidio es un problema complejo, en el que intervienen factores psicológicos, sociales, biológicos, culturales y ambientales.

Asimismo La Organización Mundial de la Salud (2012) destaca que cada año se suicidan casi un millón de personas, lo que supone una tasa de mortalidad "global" de 16 por 100.000, o una muerte cada 40 segundos.

En los últimos 45 años las tasas de suicidio han aumentado en un 60% a nivel mundial. El suicidio es una de las tres primeras causas de defunción entre las personas de 15 a 44 años en algunos países, y la segunda causa en el grupo de 10 a 24 años; y estas cifras no incluyen los tentativas de suicidio, que son hasta 20 veces más frecuentes que los casos de suicidio consumado.

Se estima que a nivel mundial el suicidio supuso el 1,8% de la carga global de morbilidad en 1998, y que en 2020 representará el 2,4% en los países con economías de mercado y en los antiguos países socialistas.

Aunque tradicionalmente las mayores tasas de suicidio se han registrado entre los varones de edad avanzada, las tasas entre los jóvenes han ido en aumento hasta el punto de que ahora estos son el grupo de mayor riesgo en un tercio de los países, tanto en el mundo desarrollado como en el mundo en desarrollo.

Las estrategias que contemplan la restricción del acceso a métodos comunes de suicidio, como armas de fuego y sustancias tóxicas (por ejemplo plaguicidas), han demostrado ser eficaces para reducir las tasas de suicidio, no obstante se deben adoptar enfoques multisectoriales con muchos niveles de intervención y actividades.

Los datos disponibles demuestran de forma contundente que la prevención y el tratamiento adecuados de la depresión y del abuso de alcohol y de sustancias reducen las tasas de suicidio, al igual que el seguimiento de las personas que han intentado suicidarse.

A nivel mundial, la prevención del suicidio es una necesidad que no se ha abordado de forma adecuada debido básicamente a la falta de sensibilización sobre la importancia de este problema y al tabú que lo rodea e impide que se hable abiertamente de ello. De hecho, solo unos cuantos países han incluido la prevención del suicidio entre sus prioridades.

Dicha prevención requiere también la intervención de sectores distintos del de la salud y exige un enfoque innovador, integral y multisectorial, con la participación tanto del sector de la salud como de otros sectores, como por ejemplo los de la educación, el mundo laboral, la policía, la justicia, la religión, el derecho, la política y los medios de comunicación.

Factores de riesgo y de protección del suicidio

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En relación a los factores de riesgo y protección de la salud la Organización Mundial de la Salud (2014) incide en que muchas veces hay varios factores de riesgo que actúan acumulativamente para aumentar la vulnerabilidad de una persona al comportamiento suicida. Entre los factores de riesgo asociados con el sistema de salud y con la sociedad en general figuran las dificultades para obtener acceso a la atención de salud y recibir la asistencia necesaria, la fácil disponibilidad de los medios utilizables para suicidarse, el sensacionalismo de los medios de difusión en lo concerniente a los suicidios, que aumenta el riesgo de imitación de actos suicidas, y la estigmatización de quienes buscan ayuda por comportamientos suicidas o por problemas de salud mental y de consumo de sustancias psicoactivas.

Entre los riesgos vinculados a la comunidad y las relaciones están las guerras y desastres, el estrés ocasionado por la aculturación (como entre pueblos indígenas o personas desplazadas), la discriminación, un sentido de aislamiento, el abuso, la violencia y las relaciones conflictivas. Y entre los factores de riesgo a nivel individual cabe mencionar intentos de suicidio previos, trastornos mentales, consumo nocivo de alcohol, pérdidas financieras, dolores crónicos y antecedentes familiares de suicidio.

Las estrategias para contrarrestar estos factores de riesgo son de tres clases. Las de prevención “universal”, diseñadas para llegar a toda una población, pueden procurar aumentar el acceso a la atención de salud, promover la salud mental, reducir el consumo nocivo de alcohol, limitar el acceso a los medios utilizables para suicidarse o promover una información responsable por parte de los medios de difusión. Las estrategias de prevención “selectivas” se dirigen a grupos vulnerables, como los de quienes han padecido traumas o abuso, los afectados por conflictos o desastres, los refugiados y migrantes y los familiares de suicidas, mediante “guardianes” adiestrados que ayudan a las personas vulnerables y mediante servicios de ayuda como los prestados por líneas telefónicas. Las estrategias “indicadas” se dirigen a personas vulnerables específicas mediante el apoyo de la comunidad, el seguimiento a quienes salen de los establecimientos de salud, la capacitación del personal de salud y una mejor identificación y manejo de los trastornos mentales y por uso de sustancias. La prevención también puede desarrollarse fortaleciendo los factores protectores, como relaciones personales sólidas, un sistema personal de creencias y estrategias de afrontamiento positivas.

El suicidio en Canarias

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La Unidad de Mortalidad dependiente del Servicio de Epidemiología y Prevención de la Dirección General de Salud Pública, en su informe “Mortalidad por suicidios en Canarias y España. Año 2015. Evolución 2007-2015” concluye lo siguiente:

En el año 2015 se señala que:

 

  1. Los suicidios representaron la primera causa de muerte violenta, siendo el riesgo de morir en Canarias un 20% superior respecto a España.
  2. Los hombres contribuyeron con 3 de cada 4 cuatro suicidios.
  3. Con relación al año anterior (2014), los suicidios se incrementaron un 6,7% en Canarias, mientras que en España descendieron un 7,9%.
  4. En el grupo de 15-29 años los suicidios fueron la primera causa de muerte, seguida por los accidentes de tráfico. En este grupo de edad se concentró el 6,8% (8,2% en España), siendo el riesgo de morir un 10% inferior en Canarias respecto a España.
  5. En el grupo de 45-64 años se concentró el mayor número de defunciones por suicidios (52,4% en Canarias, 37,3% en España). En los hombres el mayor riesgo de morir se localizó en este grupo de edad, mientras que en las mujeres el riesgo mayor se observó en el de 65 y más años.

 

En relación a la Evolución 2007-2015, se destaca:

 

  1. Las tendencias de los suicidios son, en general, homogéneas y sin significación estadística.
  2. En los hombres en el grupo de 15-29 años la tendencia es decreciente en Canarias y creciente en el de 45-64 años en España, con significación estadística en ambos casos, En el resto de los grupos, las tendencias son estables o decrecientes.
  3. En las mujeres, las tendencias son crecientes, con significación estadística en Canarias en el grupo de 15 y más años.

A modo de conclusión en Canarias, el 30% de las muertes violentas en el año 2015 se produjeron por suicidio, lo que supuso un aumento del 7 % con respecto al 2014. De la misma forma, en el año 2015 en el grupo etario de 15 a 29 años el suicidio representó la primera causa de muerte, seguida de los accidentes de tráfico, lo que significó un incremento de un 30% con respecto a 2014.

 

Promoción de la Salud Mental

La Organización Mundial de la Salud (2016) señala que la salud mental es un estado de bienestar en el que la persona realiza sus capacidades y es capaz de hacer frente al estrés normal de la vida, de trabajar de forma productiva y de contribuir a su comunidad. En este sentido positivo, la salud mental es el fundamento del bienestar individual y del funcionamiento eficaz de la comunidad.

La salud mental individual está determinada por múltiples factores sociales, psicológicos y biológicos. Por ejemplo, las presiones socioeconómicas persistentes constituyen un riesgo bien conocido para la salud mental de las personas y las comunidades. Las pruebas más evidentes están relacionadas con los indicadores de la pobreza y, en particular, con el bajo nivel educativo.

La mala salud mental se asocia asimismo a los cambios sociales rápidos, a las condiciones de trabajo estresantes, a la discriminación de género, a la exclusión social, a los modos de vida poco saludables, a los riesgos de violencia y mala salud física y a las violaciones de los derechos humanos.

También hay factores de la personalidad y psicológicos específicos que hacen que una persona sea más vulnerable a los trastornos mentales. Por último, los trastornos mentales también tienen causas de carácter biológico, dependientes, por ejemplo, de factores genéticos o de desequilibrios bioquímicos cerebrales.

En 2013, la Asamblea Mundial de la Salud aprobó un plan de acción integral sobre salud mental para el período 2013-2020. En el marco del Plan, los Estados Miembros de la OMS se comprometen a adoptar medidas específicas para mejorar la salud mental y contribuir al logro de los objetivos mundiales.

El Plan de acción tiene el objetivo general de promover la salud mental, prevenir trastornos mentales, dispensar atención, mejorar la recuperación, promover los derechos humanos y reducir la mortalidad, morbilidad y discapacidad de personas con trastornos mentales. Está centrado en cuatro objetivos principales orientados a:

 

  1. Reforzar el liderazgo y la gobernanza eficaces en lo concerniente a salud mental.
  2. Proporcionar en el ámbito comunitario servicios de salud mental y asistencia social completos, integrados y adecuados a las necesidades.
  3. Poner en práctica estrategias de promoción y prevención en el campo de la salud mental.
  4. Fortalecer los sistemas de información, los datos científicos y las investigaciones sobre la salud mental.

 

Promoción de la Salud Mental en Canarias

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La promoción de la salud mental en nuestra comunidad autónoma se vincula a “El Arte de Despertar el Gusto por la Vida”, dentro de la estrategia Los Círculos de la Vida Saludable perteneciente al Servicio de Promoción de la Salud de la Dirección General de Salud Púbica del Servicio Canario de la Salud.

El Servicio de Promoción de la Salud en colaboración con el Programa de Parentalidad Positiva del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, promueve actuaciones orientadas a reconocer la importancia de ofrecer a todos los niños y niñas un buen comienzo en la vida. Los datos avalan la significativa influencia que el contexto familiar ejerce en el desarrollo psicológico de las personas; la psicología y otras ciencias sociales y de la salud han identificado los mecanismos de esa influencia y, sobre todo, han mostrado cuáles son aquellas variables que resultan claves para potenciar desde la familia la felicidad y la salud mental de sus integrantes. El objetivo último de este espacio es que las familias se apropien de manera eficaz, a través de los profesionales, de toda esa información que les pueda ayudar a potenciar un saludable desarrollo psicológico de sus hijos e hijas.

En esta línea de actuación, se coordinan actividades formativas orientadas a promover la formación en Parentalidad Positiva y dirigidas a la capacitación de equipos profesionales del Servicio Canario de la Salud y de la Consejería de Educación y Universidades.

La web de Familias en Positivo es una plataforma online impulsada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad y la Federación Española de Municipios y Provincias que tiene como fin promover el ejercicio positivo de la parentalidad y reforzar el apoyo a la parentalidad positiva en las políticas y servicios públicos de los Gobiernos Locales y en el tejido asociativo.

Por otra parte, la Dirección General de Ordenación, Innovación y Promoción Educativa de la Consejería de Educación dispone en el currículo de Educación Primaria de la asignatura Educación Emocional y para la Creatividad. La revista Infocop online señala que la asignatura, que se imparte en todos los colegios de esta comunidad autónoma, es una materia obligatoria y evaluable, que tiene entre sus objetivos que los alumnos de 1º, 2º, 3º y 4º de Primaria aprendan a reconocer y expresar sus emociones, así como a regularlas, controlarlas y utilizarlas de manera productiva. La asignatura comprende tres bloques temáticos: la conciencia o alfabetización emocional (aprender a percibir, validar, aceptar o clasificar y comunicar las propias emociones y las de los demás), la regulación emocional (desarrollar la capacidad de manejar y modificar sus emociones de manera apropiada a los contextos y relaciones, así como aprender a gestionar los conflictos) y la creatividad (fomentar la autoconfianza en las propias capacidades creativas, así como estimular la sensibilidad a la realidad y la actitud favorable hacia lo novedoso). En esta línea, algunos de los contenidos que contempla la asignatura son el desarrollo de la empatía, el reconocimiento y manejo de la frustración y de los miedos, el desarrollo de la resiliencia, el control de la impulsividad, etc.

Por otra parte, el Servicio de Promoción de la Salud de la Dirección General de Salud Pública del Servicio Canario de la Salud cuenta con una estrategia comunitaria de vida saludable, orientada a promover la salud y a prevenir las Enfermedades No Transmisibles, conocida como Los Círculos de la VIDA SALUDABLE. Esta estrategia pretende promover la salud a través de intervenciones educativas en el ámbito comunitario sensibilizando e informando a la población, en las áreas de sin tabaco, alimentación saludable, actividad física diaria, alcohol cuanto menos mejor y control del estrés. Siendo estas dos últimas áreas fundamentales en la prevención de la depresión y del suicidio.

El Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad (2013) señala que el estrés influye sobre los estilos de vida, por un lado propicia conductas adictivas como el consumo de tabaco y alcohol, y por otro, hace más difícil entre las personas ya consumidoras el abandonar estos hábitos. En general, el estrés se asocia con peores estilos de vida, influye sobre la práctica del ejercicio físico y sobre los hábitos alimentarios. Los estilos de vida y las enfermedades crónicas también influyen, a su vez, sobre los niveles de estrés. Desde esta perspectiva, todas las actuaciones que se realizan desde la estrategia de VIDA SALUDABLE están orientadas a promover la salud física y mental.

Por último, frente a la depresión y a la prevención del suicidio el Servicio de Evaluación del Servicio Canario de la Salud cuenta con un programa de pacientes expertos en Depresión, “Participa y Decide sobre tu Salud (PyDeSalud)” es una plataforma web (abierta y gratuita) de servicios integrados para promover el conocimiento, la autonomía y la participación activa de las personas sobre sus problemas de salud.

Materiales de la campaña

ONGs de Salud Mental en Canarias

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Documentos de Interés

Enlaces de interés

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Notas de Prensa de la Organización Mundial de la Salud

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