Errores comunes en los textos creativos

Sitúate: un lunes cualquiera de octubre. En clase de Lengua y Literatura.

Te pido que en una semana me entregues un texto creativo sobre… no sé… cualquier cosa… Esta imagen, por ejemplo:

Te dejo dos horas de esa semana para trabajarlo en el aula. Tienes a tu disposición diccionarios, la ayuda de tus compañer@s y a mí misma, que me ofrezco a resolverte las dudas que pueda.

Llega el día de entrega y me presentas un texto del que estás, como mínimo, content@.

Pasan dos semanas. ¿Y el texto, profe? ¿Y los trabajos, profe? ¿Todavía no has corregido los textos, profe? Pufff, hoy tampoco trae los textos.

Y así hasta que otro día, dos semanas más tarde (con optimismo), yo te devuelvo esto:

Tú recoges medio alucinad@ la corrección y te enfadas, te asombras, te levantas indignad@, callas anonadad@, te rebelas (Esto es imposible, pero si estaba bien…), lo rechazas (Toma, quédatelo, no lo quiero. No lo voy ni a mirar), te niegas a volver a escribir nada para clase de Lengua (Si es que es imposible con esta tía…), te hundes en la miseria, te entristeces… Todas estas versiones del mismo sentimiento de decepción y de haberte/les/me defraudado ya las he vivido.

Es importante que sepas que yo también me siento mal. No quiero entregarte esa corrección. Yo quiero decirte que eres estupend@, que eres la alegría de la clase, o una persona súper interesante, que tu participación en el aula es fundamental o que tu actitud es ejemplar… Pero me toca darte esa lección: cometes errores (en clase de Lengua). Y puedes superarlos.

Lo importante es no desanimarse demasiado (es duro, lo sé) e intentar hacerlo mejor la próxima vez.

¡Ojo! No se te da mal Lengua. Nadie nace sabiendo. Todo es cuestión de aprender, de practicar, de darte la oportunidad de mejorar. Lo lógico, lo humano, es empezar no sabiendo. El error sólo es un paso, no un obstáculo que te impida seguir en la carrera cuya meta es que te sientas feliz, y que encuentres aquello que deseas hacer en el futuro.

Peeeeeeeero… la mejoría no viene sola, no hay ninguna hada madrina que por la noche te toque con su varita y te diga: «Ya no cometerás más faltas de ortografía. A partir de hoy escribirás divinamente. Chin». No, no: hay que currársela. Hay que estudiar, intentar entender los errores que has cometido, aprender de ellos, leer, imitar la escritura de otr@s, practicar…

Y, bueno, para ayudarte, he grabado este vídeo. Quizás el audio en algunos momentos se escuche un poquito peor, pero es que, cuando me apasiono, me alejo del micro… Lo bueno y lo malo de las nuevas tecnologías… Es lo que tiene.

Aquí está el enlace. Es largo, así que, si quieres, para no cansarte y retener mejor la información, puedes verlo de dos veces.

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