Tu intención… ¿buena o mala?

El título no tiene mucho que ver con la entrada, pero es que «Modalidades oracionales según la intención del hablante o de la hablante» me parecía poco acogedor… ¿No crees?

Vamos a ello.

Todas las oraciones que salen de nuestra boca, de nuestro boli o de nuestro teclado, tienen una intención. Cuando llegas a casa y preguntas qué hay para comer, tu intención es interrogar a quien haya preparado la comida para descubrir qué almorzarás. Cuando tu profe, durante el examen, te dice que guardes las cosas, te está dando una orden. Cuando tu compañero de clase comenta que ojalá mañana sea sábado, está expresando un deseo (que normalmente tod@s compartimos).

Hay seis modalidades oracionales. Prestemos atención al siguiente vídeo:

Yo creo que ha quedado más o menos claro, ¿no? ¿Tienes alguna duda? Coméntamela. (¿Ves? Estas tres últimas oraciones son dubitativa, interrogativa directa total y exhortativa, respectivamente).

Es imposible hablar o escribir sin que haya una intención.

Por eso es tan importante valorar lo que decimos en una conversación, en un debate en clase, en una discusión familiar o en un chat de un grupo… Porque detrás de todo lo que decimos o escribimos hay una intención. Puedes ofender, herir o halagar, sin ser plenamente consciente de que lo estás haciendo. Hemos de controlar lo que decimos o escribimos. No vale esconderse tras el «yo soy así».

Actividad

Lee el siguiente texto:

  1. Identifica las modalidades oracionales presentes en él.
  2. Escribe tu propio texto en el que estén presentes todas las modalidades. Como ves, no hace falta que sea un texto larguísmo. Puedes hacerlo en unas pocas líneas.

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