¿Lees? Aquí, tus derechos

Vamos a hablar de los derechos de las personas que leemos. Estos derechos son superfamosos ya en el mundo literario, porque son la parte más llamativa de la relevante obra de Daniel Pennac, Como una novela.

Esta obra es un ensayo sobre cómo se «construye», cómo se «llega a hacer» un buen lector, una buena lectora. A mí la obra de Pennac, sin haber leído nada más del autor (que, como tal, es bastante polémico), me encantó cuando me la leí (¿hace como 20 años?). Se publicó por primera vez en 1992 y supuso un revulsivo en todo el panorama de la didáctica de la Lengua y la Literatura. Especialmente, claro, sobre qué estamos haciendo (mal) todas aquellas personas que ejercemos la profesión de la docencia.

Sobre los derechos del lector, hay ya muchas ilustraciones, pero nos quedamos con la clásica, la ilustrada por Quentin Blake (al que conocemos gracias a los dibujos que acompañan, por ejemplo, al texto de Las brujas, de Roald Dahl):

https://soybibliotecario.blogspot.com/2014/03/derechos-del-lector.html

Vamos a enumerarlos aquí, para que se puedan leer más cómodamente:

  1. El derecho a no leer.
  2. El derecho a saltarse páginas.
  3. El derecho a no terminar el libro.
  4. El derecho a releer.
  5. El derecho a leer cualquier cosa.
  6. El derecho al bovarismo.
  7. El derecho a leer en cualquier lugar.
  8. El derecho a hojear
  9. El derecho a leer en voz alta.
  10. El derecho a callarnos.

Además, últimamente estos derechos se han popularizado en la comunidad de BookTube gracias a un booktag homónimo. Puedes ver aquí debajo el vídeo realizado por el propio creador del cuestionario, Carlos Carranza, cuyo canal de YouTube se llama «La cueva de Charles».

En el vídeo también podrás entender mejor estos derechos, ya que Carlos los explica de manera muy sencilla.

Habiendo visto ya el vídeo y reflexionado un poco sobre estos derechos, se me ha ocurrido proponerte una actividad. No la obvia, claro: hacer tu propio booktag de los derechos del lector. No.

Te propongo que elijas uno de los derechos y hagas un texto creativo partiendo de él. Una narración corta, una pequeña historia, un juego de la imaginación. En este texto puedes convertirte en una madre que lee a sus hijos, en una niña de siete años que está aún aprendiendo, en un adolescente rebelde que se niega a leer lo que le mandan, en una anciana que vuelve a leer tras sesenta años… Puedes transformarte en quien tú quieras. Ponle chispa.

Y, para darte una idea, aquí tienes el mío:

Ahora, tú. ¡Adelante!

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