La casa de las llaves, en Lovecraft (Locke and Key)

Esta entrada está relacionada con una novela gráfica que inspiró una serie de Netflix de la que ya te he hablado. Hoy la traigo al blog de nuevo porque da mucho juego… Ya verás.

En la foto inferior tienes los dos volúmenes de la novela gráfica publicada por la editorial Panini Cómics. Su autor es Joe Hill y su ilustrador, Gabriel Rodríguez. Su nombre es Locke and Key. Título homónimo tiene la serie que Netflix estrenó en 2020, cuya segunda temporada verá la luz el 2 de octubre de este año.

Te voy a contar brevemente lo que me sucedió con la serie.

La empecé porque la idea del tráiler me había parecido llamativa. Vi el primer episodio. Después, el segundo. Cuando este concluyó, estaba completamente segura de que estaba basada en una obra literaria. Estaba convencida de que esa trama era demasiado original para… No sé para qué… Pero que, vaya, aquello había salido, seguro, seguro, de la cabeza de un escritor o escritora de ficción (sin desmerecer a l@s guionistas, que también son escritores/as, por supuesto).

Desde entonces, me empeñé en conseguir los libros para la biblioteca del centro y en hacer alguna actividad con ellos.

La serie es de fantasía, intriga y (ligero) terror. Puedes probar a verla, si tienes la fortuna de tener acceso a la plataforma, y te gusta el género. Y si quieres leer la novela gráfica, ya sabes: ya sabes dónde pedirla.

Aviso de que los dos volúmenes del cómic son bastante más inquietantes que la serie. Y, además, los continuos saltos temporales te obligan, como lectora, a estar muy pendiente de la estructura de la narración para no perderte.

Te explico, muy brevemente, el comienzo de la historia para poder lleva a cabo las actividades:

El padre de la familia acaba de ser asesinado por uno de los chicos jóvenes a quienes asesoraba. La madre, con problemas con el alcohol, decide mudarse, con sus tres hijos, a «La casa de las llaves», en Lovecratf (¡imagínate lo que podemos esperar de la localidad con tremendo nombre!), que han heredado y de la que apenas sabían nada. Durante los primeros episodios se ve cómo todos los miembros de la familia están completamente destrozados por lo que ha ocurrido. El que parece que está menos afectado es el pequeño Boden, el hijo menor, a quien las aventuras por toda la propiedad le parecen todo un divertido desafío. Hasta que encuentra la primera llave y descubre que con ella puede… Y hasta ahí puedo contar.

Las llaves, evidentemente, tienen poderes. Algunos alucinantes y otros terribles.

Y ahora vienen las propuestas:

  1. Dibuja y escribe. Dibuja tu propia llave. Puedes inspirarte en las que están al principio de esta entrada, debajo del título. Crea tu propia llave y atribúyele un poder. Explica ese poder a través de un texto narrativo.

Para ello, deberás inventarte unos personajes, a quienes deberás ubicar en un tiempo (¿escribirás en pasado, en presente…?) y un espacio concreto. Y, cómo no, un pequeño relato que sea interesante y en el que suceda algo. Puedes escoger empezar tu historia «in media res». Mejor incluso que un comienzo tradicional.

No olvides que si usas el diálogo entre ell@s, debes hacerlo bien. Hay una entrada en el blog en la que te explico cómo. Te ruego que le eches un vistazo o abras cualquier libro para ver cómo se escriben los diálogos en estilo directo.

2. En la obra salen, entre otras, estas cuatro llaves, es decir, el autor de estas ilustraciones es Gabriel Rodríguez. Obsérvalas bien…

Esta segunda propuesta de actividad tiene, a su vez, dos partes: primero, explica el poder que crees que en la obra tienen estas cuatro llaves y, segundo, imagina cuatro situaciones o momentos de tu vida en las que las utilizarías.

¡Vamos allá!

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