EDUCACIÓN EMOCIONAL

La educación emocional  ha sido siempre un tema importante para trabajar con los niños y niñas, el control de sus emociones, saber reconocerlas en sí mismo y en los demás, saber controlarlas, así como expresarlas. Con esta situación que nos ha tocado vivir, este tema se vuelve más importante para  poder ayudar a los niños/as  a gestionar  sus emociones.

La Educación Emocional forma parte del eje transversal del currículo de educación infantil. Los niños y niñas necesitan desarrollar habilidades para identificar y gestionar sus emociones al relacionarse con los demás, desarrollar la empatía para dejar el egocentrismo propio de estas edades y la honestidad para expresar sus emociones y necesidades afectivas.

La educación emocional en tiempos del covid-19 se hace más necesaria, más imprescindible y supone un punto de partida para darle la importancia real que tiene, tanto en las leyes educativas, como en la formación en las universidades de magisterio y en orientaciones pedagógicas a las familias.

Los niños y niñas han tenido que adaptarse a muchos cambios en sus rutinas diarias. Han dejado de asistir al colegio donde habían establecido lazos afectivos con otros niños, niñas y adultos fuera de su entorno familiar. Han dejado de asistir a las clases extraescolares que les gustaban y eran un complemento a su educación, no pueden ir a las casas de sus amiguitos, ni celebrar con ellos, días tan importantes como su cumpleaños. No han podido salir al parque y jugar en los columpios… Todas estas situaciones necesarias por la pandemia que estamos sufriendo han tenido consecuencias en nuestros niños y niñas. Pueden estar más activos, con menos concentración para realizar tareas, menos motivados y a medida que pasa el tiempo todas estas emociones han podido agravarse. Es aquí donde el acompañamiento emocional se hace necesario.

Los niños y niñas son más inteligentes emocionalmente que los adultos, ellos expresan sus emociones sin miedos y prejuicios en el momento en que las sienten. Los adultos en cambio, hemos aprendido a reprimirlas por prejuicios, estereotipos, miedos… Por ello, es necesario abrir canales de comunicación emocional en el cole y en la familia.

COMUNICACIÓN EMOCIONAL

Establecer una comunicación emocional con nuestros hijos e hijas lleva tiempo y entrenamiento. «Me siento… porque …  necesito…». No repriman las emociones con prejuicios sexistas como «los niños no lloran o lloras como una nena» «cuando lloras estás más fea, feo». Las emociones no son buenas ni malas, hay que expresarlas para aprender a gestionarlas y canalizarlas. Los adultos también sentimos emociones que nos abruman, tenemos miedos y preocupaciones que los niños detectan por nuestro comportamiento. Si somos conscientes de ellas, podemos gestionarlas para cambiar los pensamientos que las originan por pensamientos positivos que nos lleven a soluciones constructivas. A los niños, igualmente hay que permitirles sentirlas, no reprimirlas para que no llore. Llorar forma parte de los procesos naturales que realiza nuestro cuerpo para sanar. El papel de los adultos es acompañar, sostener y establecer un diálogo donde se pueda hablar de emociones, sentimientos y necesidades. No pidamos a los niños y niñas que no se enfaden, que no lloren … Más presencia y comunicación » Estoy aquí, te escucho, tengo tiempo para ti» nos lleva a la conciencia emocional y a la honestidad. Poner límites en nuestro diálogo » te escucho, te entiendo pero no voy a tolerar que me agredas verbalmente o físicamente. Los niños y las niñas tienen que entender que hay unos límites en la expresión de sus emociones. La tolerancia a la frustración es una habilidad que se desarrolla con unos límites sanos.

Por otro lado, la comunicación se basa en un diálogo, no en un interrogatorio. Normalmente a los niños y adolescentes les molestan los interrogatorios, consiguen justamente lo contrario, que no expresen. El ejemplo es la mejor herramienta metodológica, si queremos que hablen de lo que sienten, tenemos que hablar de lo que sentimos y necesitamos. Si queremos que expresen sus emociones sin agredir, tenemos que expresar las nuestras sin agredir ni faltar el respeto. Todo este proceso implica conciencia emocional y honestidad. A veces es necesario años de entrenamiento, lecturas y terapias para llegar a ese nivel de conciencia emocional.

SIN EMOCIÓN NO HAY APRENDIZAJE

Para que exista un verdadero y significativo aprendizaje debe haber emoción. Por eso, el juego es la herramienta metodológica más potente que existe. Cualquier contenido si lo planteamos como un juego, se adquirirá.

Nos han educado de forma que valoramos más las actividades en las que estamos sentados, realizando fichas, más, mejor y nos olvidamos del juego, siendo este mucho más importante para el aprendizaje. Actividades como la dramatización, el baile, la música, las manualidades artísticas, el arte nos conectan con las emociones, con nuestro propio ser.

Las responsabilidades en casa, las tareas del hogar les proporcionan seguridad y estabilidad, hacerles partícipe del menú diario y compartir con ellos recetas. Refuercen sus tareas de casa con elogios positivos» lo has hecho muy bien, cada día lo haces mejor…» Establezcan una rutina y horario para realizar actividades escolares. Prioricen las actividades que impliquen movimiento, expresión oral, bailes, dramatizaciones…Todas estas actividades ayudarán a conectar con sus emociones y sentimientos, propiciando canales de comunicación y afectividad. 

Les propongo una serie de actividades que hacemos en el colegio y que también pueden hacer en familia para trabajar el tema de las emociones y aprender a reconocerlas:

Juego de las parejas (emociones)

Con 6 cartulinas naranjas y 6 amarillas, numeradas del 1 al 6, por la otra cara en las amarillas aparecen 6 emociones diferentes y en las naranjas 6 lugares familiares para los niños/as. Los niños/as deben elegir una carta naranja y otra amarilla rodearla e inventar una historia con la emoción y con el lugar que les tocó.

Juego » Tu cara me dice…«

Con medallas que tengan dibujadas caritas con emociones, se les cuelgan a diferentes niños/as a modo de collar y debe salir a dramatizar su emoción los demás deben adivinar de cuál se trata, a continuación se habla sobre esa emoción y situaciones que hemos vivido y que nos la provocan.

Juego de los conejitos

Este juego lo hacemos con los niños/as de 3 años, en clase en gran grupo formando un círculo, al compás que cantamos la canción y vamos haciendo la mímica. Al llegar a la parte de las emociones nos paramos para hacer la pregunta ¿Porqué se puede sentir así el conejito? Los niños deben decir ejemplos de porqué creen que se siente así.

A partir de este juego disponemos en la asamblea de tres conejitos con las emociones: alegre, triste y enfadado, debajo tienen una zanahoria con velcro adhesivo. Repartimos las fotos plastificadas de los niños/as y con velcro, por turnos se van levantando para expresar cómo se sienten y coloca la foto debajo del conejo que expresa esa emoción, y dicen porqué motivo se siente así.

Canción de los conejitos

Cerquita, cerquita, cerquita (nos acercamos al centro)

Lejos, lejos, lejos (nos alejamos)

Saltan los conejos (saltamos)

Frente al espejo (imitamos que estamos delante un espejo con las manos)

Dan la vuelta y se van. (damos una vuelta)

Cerquita, cerquita, cerquita (nos acercamos al centro)

Lejos, lejos, lejos (nos alejamos)

Comen zanahorias (imitamos comer)

Ñam, ñam, ñam

Todos los conejos

Dan la vuelta y se van (damos una vuelta)

Cerquita, cerquita, cerquita

Alegre

Lejos, lejos, lejos

Lanzan muchos besos (lanzamos besos)

Frente al espejo

Dan la vuelta y se van

Cerquita, cerquita, cerquita

Lejos, lejos, lejos,

Están alegres los conejos (ponemos cara alegre)

Frente al espejo

Triste

Dan la vuelta y se van

Paramos para preguntar: ¿Por qué están alegres los conejos?

Cerquita, cerquita, cerquita

Lejos, lejos, lejos

Están tristes los conejos (ponemos cara triste)

Frente al espejo

Dan la vuelta y se van

Enfadado

Paramos para preguntar: ¿Por qué están tristes los conejos?

Cerquita, cerquita, cerquita

Lejos, lejos, lejos

Están enfadados los conejos (ponemos cara enfadado)

Frente al espejo

Dan la vuelta y se van

Paramos para preguntar: ¿Por qué están enfadados  los conejos?

CUENTOS PARA TRABAJAR LAS EMOCIONES

Hay muchos cuentos que trabajan las emociones, y que nos sirve de recurso para trabajarlas con los niños/as, aquí les dejo unos ejemplos:

“Adivina cuánto te quiero”

“El Monstruo de colores”

“Mamá ,de qué color son los besos mamá”