
En esta actividad, los alumnos trabajaron con dos versiones de un mismo paisaje de casas.
Primero, pintaron las casas utilizando solo tonos grises y negros, combinando gris claro, gris oscuro y negro. La intención era representar un mundo sin color, transmitiendo una sensación de tristeza, silencio o monotonía.
Algunas ventanas se colorearon de amarillo, para simular la luz encendida en el interior, un pequeño toque de esperanza dentro de ese ambiente apagado.
Después, los alumnos repitieron la misma composición, pero esta vez pintaron las casas con rotuladores de colores vivos (rojo, verde, amarillo, naranja, etc.). Cada casa se llenó de vida y alegría, mostrando la transformación de un mundo gris en un mundo lleno de color y energía.
Este trabajo se inspira en el artista haitiano Pierre Duval, conocido por pintar las casas de su comunidad con colores alegres y brillantes como símbolo de esperanza, identidad y belleza en medio de la dificultad.
Así, los alumnos reflexionaron sobre cómo el color puede cambiar la percepción de un lugar y transmitir diferentes emociones.







