Desde el Programa Enseñas, del Servicio de Innovación Educativa, les informamos de esta actividad que se ha organizado en colaboración con el Proyecto Cultural de Desarrollo Comunitario de la Aldea.

El próximo día 25 de febrero de 2021, de 12:00 a 14:00h y en modalidad telepresencial, el profesorado perteneciente a 100 centros educativos de todo el archipiélago tendrá la oportunidad de unirse por videoconferencia en una novedosa acción formativa con la que se inaugurará el Espacio Museístico del Carnaval

Esta actividad está pensada preferentemente para el profesorado referente de la coordinación del Eje Temático 5: Patrimonio Social, Cultural e Histórico Canario de la Red InnovAS, si bien podrán inscribirse y asistir al acto el resto del profesorado, siempre y cuando queden plazas libres. 

Confirmación de asistencia a través del siguiente formulario de Google: pinchar aquí (la inscripción se realizará por riguroso orden de llegada).

La acción educativa se desarrollará como un pilotaje previo de una experiencia más ambiciosa que se llevará a cabo el próximo año con el alumnado de todas las islas, con  la realización de visitas virtuales a los demás espacios museísticos del proyecto, como son: La Gañanía, La Escuela, El Almacén de Tomates, La Tienda de Aceite y Vinagre, El Molino de Gofio, La Zapatería, La Barbería, La Medicina Rural, El Centro Alfarero, La Música, La Carpintería o La Herrería. El profesorado y el alumnado de Canarias podrán conocer de primera mano nuestras tradiciones, siguiendo la premisa de que la cultura tiene que estar al alcance de todos en estos tiempos de pandemia.

EL CARNAVAL EN LA ALDEA

«… Lo tradicional era ir de casa en casa vestidos con ropas viejas, pidiendo huevos para hacer tortillas de carnaval. Era rara la casa donde no se preparaban tortillas de plátano, de calabaza o sólo de harina de trigo de la tierra».

Además, las personas informantes recuerdan que se solía vestir a los niños de cabras o de machos cabríos, llevándolos por el pueblo con las cencerras, cuernos de cabras y los collares puestos, a modo de ganado. Una persona mayor ejercía de pastor. También aparecían personajes vestidos de diablo y, en otros casos, se ponían un rabo de palma al que le prendían fuego.

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