Al fomentar el conocimiento, respeto, uso y valoración del Patrimonio de Canarias, aportamos un sostén básico para el aprendizaje significativo de nuestro alumnado, que aprende a partir de su propio entorno, además de impulsar su implicación en la valoración de las singularidades canarias. Canarias no puede ser una anécdota en el proceso educativo, sino un marco referencial básico para desarrollar la formación integral de nuestra ciudadanía.

La implementación, en el aula y fuera de ella, de un contexto que al alumnado le resulta cercano y familiar, qué duda cabe, puede retroalimentar la motivación del alumno/a de cara al proceso de aprendizaje porque garantiza mayor grado de empatía y vínculo emocional con esas «fuentes» patrimoniales con las que trabaja.

El Patrimonio, además, contiene un indudable papel educativo en la formación de una ciudadanía crítica que aún está por poner en valor. Fomenta la aproximación crítica a una realidad cambiante, como es la geográfica e histórica de Canarias, la reflexión sobre los logros colectivos de nuestra sociedad, la superación de tópicos, el valor de la interculturalidad en nuestro devenir histórico, etc.