María del Pino Marrero Berbel

Texto: IES Arguineguín

(1950)

María del Pino Marrero Berbel nace el 26 de marzo de 1950 en Cartagena. Filóloga, pintora, ceramista, directora y guionista de cine, ilustradora y fotógrafa. Alumna eterna de la Escuela «Luján Pérez». Fue miembro de la revista «La Plazuela de las Letras». Perteneció a la Asociación Canaria de Escritores Canarios «Le Canariens», de la que fue miembro del primer equipo directivo; también pertenece a la A.C.E. (actual Asociación Canaria de Escritores), así como a la de Artistas Plástico Visuales (AICAV). Colaboradora de la Sala Canaria “Leonor Pérez” de la Biblioteca Nacional José Martí de La Habana (Cuba).

En 2021 el Cabildo de Gran Canaria le entrega la Distinción de Hija Adoptiva de Gran Canaria.

Su obra se recoge en diversas antologías y selecciones de poesía canaria y española, así como en numerosos libros colectivos de poesía y narrativa. Ha sido coordinadora y compiladora del libro colectivo de poesía Madrid en los poetas canarios (Ed. Puentepalo, 2010). Su obra ha sido traducida en varios idiomas, entre ellos: chino mandarín, griego clásico y wólof, lengua original de Senegal.

Obra poética: Apoemas del alba escarlata (Ed. Ronda,1984); Cachos (Gráficas Aguañac, 1999); La Grecia que hay en mí (Premio Internacional de Poesía Tomás Morales 1999); Ojos de lienzo (Gráficas Guiniguada, 2002); Los días quebrados (Huerga y Fierro Editores, 2002); Las mil y una (Premio Internacional de Poesía Ciudad de Las Palmas 2005); Código de barras (Asociación Cultural Litoral Elguinaguaira, 2006); Los desiertos extraños (Baile del Sol, 2006); Rojo sobre Negro (Editorial Anroart, 2007); Los caminos del agua (Ediciones Idea, 2008); Mujer y Palabra (Exposición Foto-poemas, 2013); Poemas de Anochecida (2015); Poemas Perdidos (2015); Voces de tinta (2016); Poemas impertinentes (Mercurio editorial, 2020) y Tendido cero (Ed. Punto Rojo, 2020), Mis malagueñas queridas (Centro de la Cultura Popular Canaria, 2021).

Producción narrativa: Relatos de biblioteca (Ediciones del Gobierno de Canarias, 2008); Los relatos del más alto (2008);  Antología de microrrelatos (2008) y Fuga de relatos (Editorial Huerga & Fierro, 2012).

¡Ay, Federico García Lorca! ¡Ay, Federico!

El jinete de la noche viene a por ti, Federico,

baja bordando puñales y canta saetas sin tino.

Lleva una pechera roja, pespuntada de suspiros

y un silencio dando saltos de lentejuelas cosido.

¿Qué sabes tú negra pena sin rematar los zurcidos?

Un torerillo de lunas se prende al verso y seguido

se come el mundo que en su boca

de miel y espuma es molido.

Derramados por las hojas los gitanos se revuelven

y danzan a las cuatro esquinas en un cuaderno

que es entre azul o entre verde.

¡Tablas de multiplicar enjaretan sus espaldas!

¡Ay, cuánto es veinte por mil!

¡Ay, cuánto es mil! ¡Cuánto es nada!

Mis aulagas hilvanando el terrerío, Federico, 

arrinconando matojos, erizándose en la isleña piel 

y amasando desde el lunes al domingo 

cada brizna de ‘pajullo’, cada ocre, cada hierba,

cada licor, cada angustia, cada dolor, cada amigo.

Vengo a por ti, Federico, para sentarme contigo,

para hacer palmas a la marea de la aurora,

y revolcarnos en bulerías y fandangos

con las cadencias de olas tirando al aire suspiros.

Horizonte de palmeras, que recosen el sentido,

mares, vientos y mareas, silencios, ecos, ruidos,

el jinete de la noche viene a por ti, Federico,

viene por ti y por nosotros

por los siglos de los siglos.

[Poema inédito, Tenerife, 1974] Berbel

Coplas canarias a la memoria de Federico, 

edición y compilación a cargo de Javier Cabrera.

Cipris no me prometió nada,

sólo alabó mi hermosura.

¡Oh, Paris, mi juez!

hubiese deseado una verdad inventada

o una mentira incumplida

antes que tu sentencia.

En ocasiones, los dioses juegan con los deseos

y los mortales se afanan con la realidad.

Del libro La Grecia que hay en mí, (1999) Berbel

Te quise tanto, 

niño de ojos azules, 

que te inventé mi padre 

para mirarme en ti. 

El cielo cumple siempre sus promesas.

Hoy tus cuencas sueñan 

con arcoíris remotos. 

Yo, ausente del mundo, 

cierro fuerte mis párpados 

para besarte en ellos. 

Aguardé muchos siglos, muchos siglos 

para encontrarte. 

¡Qué estúpida la vida! 

Mi capitán sin barcos y sin puertos 

esperando el regreso de una hija soñada. 

Ahora soy yo la protectora de tu muerte, 

la guardiana de tu apellido 

que nunca daré a nadie.

Destino –Inédito- 1992. Berbel

Cuando no tengas tino 

ni puedas adivinar recuerdo alguno, 

cuando la artritis ni te soporte 

y el bastón de plata te espere en la desidia 

de cualquier soledad. 

Cuando toda tu isla sea solo, solo un llanto, 

y no puedas ni ahogarte 

en un vaso de lágrimas. 

Cuando quieras recordar, memorizar y recitar 

si mi nombre se escribe con “b” o con “v”. 

Cuando pueda alcanzarte la mano 

en el segundo simple de una respiración… 

No te preocupes, no te preocupes nunca.

Te llevaré volando a las estrellas ciegas.

Crisantemo –Inédito-1992  Berbel

Un homenaje al número7

Siete líneas quebradas 

como las siete lunas de la noche 

del universo siete del sueño de los días, 

del silencio amanecido 

y del sabor de la memoria.

Siete, siete líneas como los versos 

callados, ciegos, suspendidos.

Poemas de anochecida

Me desperté para coser el día

Del poemario inédito ‘Poemas miserables’

Me desperté para coser el día,
dando puntadas cortas al dobladillo de mis pasos,
zurciendo un corazón a base de remiendos
y bordando en las esquinas las iniciales de la felicidad.
Toda la vida haciendo patrones ajustados,
cortando por lo sano, como una buena sastre,
aquello que sobraba y tirando de pespuntes
de las cosas sensatas y emotivas.
Cuánto pude hilvanar sin echar ni una lágrima…
¡Cuánto festón y vainica ciega en las telas sencillas!
Sigo dándole a los pedales de mi máquina Alfa,
sigo enluciendo refajos y talles estrechos,
sigo quemando mis pestañas debajo de un quinqué
y adornando con cintas de colores
circunstancias adversas.
Me he ido convirtiendo en una fina costurera
y guardo finos alfileres y agujas de cabezas de oro,
para que no me hagan daño,
en esa cajita vieja y hermosa,
forrada de tejidos estampados
que conserva el dedal de mi madre.

(2017)

“María del Pino Marrero Berbel es, sin duda, una de las mejores escritoras canarias y mantiene su poesía viva y caliente. Cuando tanto se habla de tendencias en la poesía española de estos años, esta mujer mantiene su voz clásica y reivindicativa también, y con su dedicación demuestra el alto nivel de la poesía hecha en las islas. Ternura, ironía y sentido de lo femenino son algunos de los rasgos de su obra. Por otra parte, demuestra siempre un tono conciliador y generoso en la convocatoria de iniciativas literarias y recitales poéticos, tan frecuentes en los últimos tiempos” (Luis León Barreto, http://blogdeleonbarreto.blogspot.com/2012/10/tres-poemas-de-berbel.html).

“Es de las poetas (entre otras actividades artísticas que realiza), que sabe penetrar en el alma de lo escribe.” (Rosario Valcárcel, en rosariovalcarcel. blogspot.com )

“Inquieta y comprometida, la pintora y poeta ha sabido concebir una vida dedicada a sus dos grandes pasiones, por un lado, la enseñanza de Lengua y Literatura, a la que ha dedicado 43 años y, por otro, la creatividad artística en diversas vertientes, desde la fotografía al cine pasando por la pintura y la escritura”  (Josefa Molina,  https://www.infonortedigital.com/portada/cultura/item/69684-berbel-la-escritura-es-una-forma-de-sentir-de-estar-en-el-mundo)

“En nuestra autora subrayamos la calidad, la solidez y profundidad con que recordamos los preceptos que la doctora Luz Aurora Pimentel estudia en todos los aspectos de la narratología actual. Y para todo lector que desee descubrir el porqué y el cómo de los valores literarios.” (Pavel Lubkov, “Prólogo” Fuga de relatos de Berbel).

María del Pino Marrero Berbel es, sin lugar a dudas, una artista polifacética entregada a la cultura y comprometida con la igualdad; prueba de ello es su poema “Si lo sabré yo”.

Si lo sabré yo

Yo soy la mujer

de todas las mujeres

desde las tatarabuelas de todas mis bisabuelas

hasta las tataranietas de todas mis sobrinas nietas.

Arrastro las cadenas de la rebeldía y la desidia,

arrastro glorias y pesares.

Todas las mujeres caben en mí

y entre todas ellas me han hecho

débil como una inútil y fuerte como una fiera.

Yo soy la mujer  de todas mis mujeres

en esta cuerda que es la vida.

Soy de sueños y cataclismos.

Soy de todas las mujeres que lucharon

para llevarnos a un mundo igualitario y justo,

sus logros son nuestra fuerza:

BE FEMINIST,

MY FRIEND

Nada ni nadie nos hará invisibles

tenemos los ojos del futuro.

Somos grito y empoderamiento, 

y estamos hechas de eternidad y de infinito.

Tengo el alma amorosita

como cielo y como playa,

pues Dios me dio el privilegio 

de nacerme grancanaria.

El patio lleno de helechos

que colgaban desde el cielo,

un bernegal y una talla,

el agua fresca, el silencio.

De mi tía Candelaria

guardo magua y mil recuerdos,

cuando lavaba en la acequia

llena de vida y sueños.

Vete Pinito al pilar

a por agüita fresca 

y ojalá puedas traerme

de la infancia lo que puedas.

Mis malagüeñas queridas, 2021. CCPC

1.Blog de la autora

2.Entrevista a Berbel

3.Berbel, la poeta escribible

4. Vídeo 1

5. Vídeo 2

6. Obra Pictórica

María Jesús Alvarado

Texto: IES Joaquín Artiles

María Jesús Alvarado Benítez

1960

 

 

«Nací en Las Palmas de Gran Canaria en 1960 y pasé mi infancia y adolescencia en el Sáhara, donde mis padres trabajaban como maestros. Estudié Magisterio (Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, 1981), y Psicología (Universidad Autónoma de Barcelona, 1986), mientras trabajaba como maestra en un barrio obrero de Sabadell. Me he dedicado profesionalmente a la docencia y la psicología clínica, pero la literatura ha sido siempre parte de mi vida.

En 1980 entré a formar parte del equipo de Puentepalo, Revista de Literatura y Artes, pero no publiqué mi primer libro hasta el año 2002. Desde entonces, he ido desarrollando simultáneamente la edición literaria (Editorial Puentepalo) con mi propia producción literaria y cinematográfica.

Soy autora de los libros: Suerte Mulana (2002), Extraña estancia (2006), Geografía accidental (2010), Al sur de Zagora (2010), Isla Truk (2011), Sorimba (2012), Grietas (2012), El principito ha vuelto (2015), Soy lo que ves (2018) y Habitación 241 (2019). Y estoy incluida en varias antologías y publicaciones colectivas: Lolita Pluma (2001), Escritos a Padrón (2003), Meridiart (2007), Poesía se escribe en femenino (2008), Poetas canarios en Buenos Aires (2008), El ojo narrativo (2009), Constelación canaria siglo XX (2009), Madrid en los poetas canarios (2010), La llama silenciosa (2012), Poesía canaria actual (2016)…

Durante 2013 y 2014, desarrollé con Ana Cristina Herreros el proyecto “Voces de nuestra isla” para la recuperación y conservación de los cuentos de tradición oral de la isla de Gran Canaria, del que surgió el libro Cuentos antiguos de Gran Canaria (Libros de las Malas Compañías, 2014).

Codirijo la compañía de teatro La Fanfarlo, con la que he llevado a escena las obras: Menos bulto, más claridad y La vida sobre fondo blanco (ambas escritas por Juan R. Tramunt), y me implico en acciones con pespectiva de género, tales como: Juntos, Poesía contra la violencia de género (Festival de Teatro de Agüimes, 2004); No solo marzo (2007); Hijas de Lilith (Colectivo Puntodevista. Las Palmas GC., 2008); Ella (Con T.Correa, en Galería Saro León, 2012), Colectivo Artemisia (2014), etc.

En 2006 creé la productora audiovisual Almacabra. Entre mis trabajos están los documentales La puerta del Sáhara (2006; Premio a la Mejor Aportación Historiográfica en el festival Memorimage-07), La carta de Chadad (2006), Bailando en el tiempo (2009), Pilar Rey, pasión por el teatro (2013), La Ñ viste de negro (2015) y San Mao, la vida es el viaje (2016); así como los cortos: Escobas Viejas (2007; Taller de dirección del Festival de Cine Iberoamericano Ibértigo-07), y Cuando llegue (2013).

Formo parte del Proyecto Bubisher-Escritores por el Sáhara, que fomenta la lectura y el uso del español por medio de la creación de bibliotecas en los campamentos de refugiados saharauis en Argelia.

Me interesa África en general, y de manera especial la literatura africana en español, apoyando de diversas maneras a los autores africanos que escriben en español y participando en foros de literatura y cine africanos.

He sido secretaria de la ACAE, Asociación Canaria de Escritores, y secretaria de redacción de su revista, Insularia. Soy socia de MAV-Mujeres en las Artes Visuales, CIMA-Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales, y Microclima-Asociación de cineastas de Canarias».

 

 

Libros:

  • Suerte Mulana, narrativa (2002).
  • Extraña estancia, poesía (2006).
  • Geografía accidental, poesía (2010).
  • Al sur de Zagora, poesía (2010).
  • Isla Truk, con Maribel Lacave, poesía (2011).
  • Grietas, poesía (2012).
  • Sorimba, novela (2012).
  • Cuentos antiguos de Gran Canaria, con Ana Cristina Herreros, recopilación de cuentos de tradición oral (2014).
  • El Principito ha vuelto, narrativa (2015).
  • Sin decírselo a nadie, poesía (sin publicar).
  • Soy lo que ves, antología poética (2018).
  • Habitación 241, poesía (2019).

Cine:

  • La puerta del Sáhara, documental (2006).
  • La carta de Chadad, corto documental (2006).
  • Bailando en el tiempo, documental (2009).
  • Pilar Rey, pasión por el teatro, documental (2013).
  • Cuando llegue, cortometraje (2014).
  • La Ñ viste de negro, documental (2015).
  • San Mao, la vida es el viaje, documental (2016).
  • María Mérida, hasta que muera mi voz, documental (2020)

 

 

 

  •  

De Extraña estancia (2006)

Ando sola por esta extraña estancia,

sin saber por qué vine, ni cuando me iré.

 

He aprendido en este tiempo

 que solo yo puedo marcar mis huellas, 

que el amor es el más dulce y el más amargo pasatiempo, 

que por nacer mujer el sendero es más difícil, 

y que debo aprender a compartir el tiempo y el camino.

 

Sólo espero que mi rastro sea claro

Y ayude al tránsito de quienes vengan detrás.

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Escribo

Porque es mi manera de estar viva. 

Porque a veces no entiendo por qué 

si tengo tanto miedo, soy feliz. 

Porque escribir el dolor lo calma. 

Y escribir el amor me hace creer en él.

Porque escucho cada día una canción  

que solo suena para mí.

Porque le he dado forma a mi vida, 

y, sin embargo, añoro lugares y personas 

que no conoceré nunca.

Porque la soledad es más bella en un poema. 

Porque puedo conservar los instantes felices 

si el papel los abraza. Y porque tengo derecho

 a desangrarme como más me duela. 

Porque muchas veces no sé cómo decir, 

y así lo digo de algún modo…

 

Escribo porque la vida no es suficiente. 

Y algo tengo que hacer para entender 

qué hago aquí y cómo puedo 

acercarme, versa a verso, a la luz.



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Saludo de hojas secas

y bichos negros, 

antes de abrir la puerta y comprobar

 que todo sigue como siempre,

del mismo color, y esperándonos. 

Repetir el ritual de otras tantas llegadas: 

la palanca, los grifos, deshacer

las maletas, las camas 

preparadas para luego, descorrer

las cortinas y abrir 

ventanas, todas, 

para que entre el perfume

 a mol y a lava 

que trepa desde el mar hasta la casa,

para que todo sea igual 

que la última vez…


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Te pienso desde esta isla árida

Y extensa como mi mediodía, 

Y casi no recuerdo

Cómo ocurrió que empecé a amarte.

 

Me parece oír tu voz 

gritándome silencio 

en cada ola que golpea este abril 

ventoso y frío, 

este abril ciego 

que me obliga a mirarme 

en el espejo de los abriles olvidados.

 

Agoto así este día de extraña luz, 

reconociendo poro a poro 

mi piel nueva, desollándome los pies 

sobre las rocas negras 

para marcar mi huella de sangre

y certezas sobre la arena blanca; 

-cuando suba la marea se teñirá de mí- 

y, oscuro ya, volveré a casa, 

dolorida y cansada 

sabiendo que me esperas 

y que tus brazos puedo creer que soy la misma de ayer, 

y la que nace hoy, y la que aún 

no sé qué seré mañana.


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A mi padre

Venía de la plaza, 

y al pasar por la casa 

me pareció oír tu voz desde la calle. 

El olor a café me abrió la puerta,

y cómo me alegré al ver a todos en el patio: 

Abuelito, sombrero negro, 

sesteando al sol de invierno, 

Tití cantando, entre papeles, 

 

(“… Ay, que niña tan bonita …”)

 

La alegría de Yaya sujetando mi mano

Camino del granero

Por el callejón del colegio,

 

(“… si me la diera su madre…”).

 

Un vaso de agua fresca del tallero

Antes de irme, y al despedirme 

la bendición y muchos besos…

 

Todos se han ido ya barranco arriba.

Y tú con ellos.

Pero queda el cariño, 

y los recueros, 

el olor a café, el callejón, tu voz..

 

Te he dejado unas flores, 

casi tan  lindas 

como las de tu casa. 

Hoy no hace viento

 y vuelvo despacio, 

entre campanas, 

a recorrer el pueblo.



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Apostó por el siempre,

Segura de ganar,

-Amaba como respiraba-

 

Hasta que una chispa inoportuna 

Le quemó la confianza.

 

No jugó nunca más.

Y se alejó del fuego para siempre.

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Qué más da un día que otro

Y, sin embargo, qué vacío

Cuando tu pensamiento pasó de largo

Esta mañana ante mi puerta 

entreabiera. Te esperaba

y no vi que en tu almanaque

falta mucho aún para septiembre, 

que tu tiempo y el mío han perdido el compás, 

que existen para ti otras muchas puertas…

 

Apagaré las velas que encendí 

Desde el alba, 

y brindaré 

con el silencio 

de esta mañana clara 

por tus besos ausentes. 

Después, contigo, 

aliñaré mi pena

con la salsa sushi 

y el día pasará como otro cualquiera.



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…Pobre musa sin poeta

pobre cuerpo sin investimento

pobre mujer sin quien la sueñe.

 

Cristina Peri Rossi

(Estrategias del deseo)

 

Dicen que todo está escrito.

Debe ser verdad.

 

Obstinada, luchó por alcanzar

La cima de un monte ignoto para todos.

Por sentirse plena en la trinchera,

Cuando cesaba el fuego y podía oírse

El parpadeo del tiempo.

Por conseguir acelerar su corazón, encender

su mirada, saberse a la altura de sus sueños…

 

Escribió renglones muy hermosos

    -y lo sé-,

como sólo ella podría escribir.

Pero él nunca entendió su letra, y el tiempo

    -maldito el tiempo-

le ganó la partida.

 

Se encontraron los restos de su amor imposible,

con una breve nota de despedida:

“El cabrón que escribió mi destino

se olvidó de lo único que justifica vivir”.

No me necesites: quiéreme sin más.

Aunque sepas para que te sirvo.


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Nada queda de mí,

salvo un reflejo equívoco

y el eco apagado

de mis sueños rotos.

Nada soy, nada, 

desde las horas negras

de desolación

que oscurecieron mi mediodía.

No es real mi voz, no te confundas.

soy un cadáver que sonríe

a cualquiera que le dé los buenos días;

muerta anónima, sin nadie que amortaje

mi cuerpo y me dé sepultura

sin oración alguna ni palabras amables

que acaricien mi recuerdo;

triste y absurda,

como una lágrima sin ojo que la llore.


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De Geografía accidental (2010)

 

Tiritaña

 

Acaso al soco de la vida

quede lo que no se lleva el vendaval,

las piedras que no caen

cuando el dolor las lanza al vacío,

el tacto del cielo que nos rozó alguna vez.

 

Acaso quede

lo que nos conmovió,

lo que nos permitió volar sobe el miedo y el hastío…

 

Aquello que me hizo arder

permanece seguro al soco de los días, 

y pone rostro a mi tiempo,

haciéndome creer que es importante,

tan sólo por ser mío.


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Corralejo

¿Cómo fallarme 

a mi misma frente a mi?

¿Qué hacer con esta forma de amor?

Berbel

(Código de barras)

 

Hay un tiempo para hacer

lo que uno siente, 

y un tiempo para arrepentirse.

 

Ambos son necesarios.

 

Pero sería deseable no lamentar nada,

tener la seguridad

de haber hecho lo mejor

pensar que hay alguien

que creyó en nosotros alguna vez.


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Guayadeque

(Canción de la acequia)

 

El barranco despierta 

con risas de agua,

hilera de barreños

de espuma blanca 

y brazos al sol, 

batiendo alas.

 

Jabón, laja, jaleo, jauja, jarana…

Riendo va el agua fría, refría,

 de la mañana.

 

Ellas todas cantando, 

ellas todas contando… 

corriendo el agua de risas 

y de lamentos, 

de mañanitas nuevas 

y sueños viejos.

 

Jabón, laja, jaleo, jauja, jarana…

Riendo va el agua fría, refría, 

de la mañana.

 

Y de la acequia a casa 

el corazón va alegre y las manos frías, 

como fría el agua.

Ceretos altos, 

y hasta otro día, Maruca.

Vete con Dios, Rosario.

Jabón, laja, jaleo, jauja, jarana…

Riendo va el agua fría, refría, 

de la mañana.



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Agüimes

 

Todas las paredes de mi casa son luciérnagas, 

saludan a mis ancestros que quedaron entre fuegos y mareas. 

Todas las paredes de mi casa tienen sueños

 de sobrevivir en mis raíces.

Nina Reis 

(Raíces)



Salto los muros

que ellos construyeron 

y camino por las calles 

que los vieron pasar 

como quien pisa 

suelo sagrado.

 

Me hablan entre papeles amarillos

y libros desdentados

y yo respondo con versos de hoy

a su voz de siglos.

 

Nunca se fueron:

 

Permanecen aquí;

haciendo tiempo.


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Orchilla

 

El tiempo, y algo más

Que no sé nombrar 

me han traído hasta aquí. 

¿Debería haber llegado

 a algún otro lugar?

 

El azul lo sabe: 

hoy este es mi sitio.

 

Mis caminos se cubrirán de sal 

y en la orilla del aire,

aunque no esté escrito, 

 

siempre habrá algo más

Las Palmas

 

Llegada la hora, me he alongado a mis ojos, 

sujetándome fuerte a las pestañas, 

para descubrir las avenidas blancas, 

los callejones, las tabernas, 

la canción que se  escapa 

por los ventanales abiertos de los edificios.



Y he vuelto a comprobar 

que no entiendo la letra.

 

Quizás fuera el viento, 

que arrastraba las voces,

o quizás no he aprendido aún el idioma 

de la nueva ciudad en la que ahora 

intento seguir viviendo, 

entre seres extraños con rostros de siempre,  

y voces conocidas

que pronuncian mi nombre con dificultad, 

como si me llamaran por primera vez.

 

Hoy vuelvo a mirar dentro de mis ojos, 

intentando aprender de memoria el callejero. 

 

Tantos nombres nuevos 

para borrar un dolor tan viejo…

 

En la arena caliente, 

junto al lagrimal, 

terminaré de repasar el plano. 

El sol de Las Canteras ya me conoce 

y he comprado a la viejita de Farray 

un búho de la suerte, … por si acaso.



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De Al sur de Zaragoza (2010)

 

Tu casa

 

Traspasé el umbral de tu puerta 

con sigilo, 

con miedo 

a que descubrieras mi osadía. 

Pero no estabas atento y pude 

recorrer las estancias soñadas

como si fueran mías 

desde siempre.

Pisé tus alfombras, 

escuché las historias de tus viejos 

y las confidencias de tus mujeres, 

jugué con tus hijos, 

cuidé del jardín con tus criados,

comí de tu plato, 

cubrí mi cabeza con el velo de tu fe 

y pinté de indigo, azafrán, 

nogal y oro 

las paredes, techos y ventanas 

del palacio…

 

Y en la luz de tus tardes comprobé 

que no se es dueño 

de lo que no se cuida con esmero,

que no se compra el amor 

ni los anhelos, 

y que, a pesar de ti 

y de tu arrogancia, 

cuando yo quiera 

tu casa puede ser mi casa.


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De Grietas (2012)

 

Escapo a menudo 

por las rendijas 

de este cuerpo de tierra 

 

y lo dejo que cante, 

para ahuyentar los fantasmas 

del dolor y de la rabia. 

 

Las fisuras que muestro 

con luz que me araña 

para llegar más lejos. P

 

orque soy de tierra y de agua, 

magma que fluye hacia mi tiempo, 

lajial de luz y de sueños 

esperando un destello 

 

para ser solo de aire.











Fortuna de ser isla:

El universo al alcance de los ojos. 

 

Horizonte que invita.  

 

Y el mar siempre 

abrazando la mirada, murmurando 

al oído su amor 

de agua y sal y luz y azul eterno.



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Diez haikus para un día de lluvia

 

Sol de mentiroso:

Escondido entre grises

Con voz de agua.

 

Se empapa el paso 

caminando entre nubes. 

Gotean los sueños.

 

En la mañana 

se despierta el silencio

y la piel desnuda.

 

La lluvia mansa 

mojándome los versos. 

Ladera alta.

 

Líquenes de oro 

recubren las heridas

de viejas piedras. 

 

Los cardos secos

mojados con tus besos 

me pinchan menos. 

 

Corre más agua,

corre el agua en la acequia, 

corre en mi pelo. 



Barranco abajo, 

mojadas las paredes, 

camino verde.

 

Rotas las nubes, 

se asoma y cae la luz 

sobre la tarde.

 

Y el agua calla 

-memoria de la lluvia-.

Tierra en silencio


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Porque el tiempo es del mar, 

no temo que se pierda mi voz entre las olas

-la voz de mis ancestros en las algas-,

mientras arrastro el trasmallo hasta la costa.

 

¡Buena pesca!

 

Por las rendijas del agua

Los susurros anuncian 

que los besos 

vuelven siempre a la orilla

vuelven siempre los besos, 

en concierto de memoria

y gaviotas.



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De Donde las ascuas duermen (2007-2011)



Viña

Ven a mi surco 

y verás

que todo tiene su hora.

–Lo he aprendido del fuego, 

que espera silente 

bajo esta tierra negra

que se nutre-. 

Ven a mi surco, 

con las manos limpias 

y el alma sosegada. 

Y cávame despacio, 

como si me amaras. 

Pódame con esmero. 

Despampáname toda. 

Azúframe, por si acaso. 

Y espera el verano,

que es el tiempo de recoger, 

para llevarme en tu serón 

hasta el lagar de nubes. 

Aprieta entonces tu corazón contra el mío. 

Bébeme al fin. Saboréame …

 

Sin remedio ya, 

y para siempre, 

serás mío.


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De Sin decírselo a nadie (sin publicar)

 

A qué regresar

 

Porque tengo dentro una ciudad en ruinas

a la que no sé si vale la pena volver…

 

A qué regresar 

después de tanto irnos. 

Qué queda de nosotros 

en este desconsuelo. 

Cuánto miedo tendremos que esconder 

debajo de las calles. 

Qué haremos con el aire 

plegado en las esquinas. 

Dónde crece el silencio 

que abriga nuestras voces. 

Por qué ventano nos veremos marchar, 

en qué paredes dibujaré tus besos,

con qué luz empezaremos el día, 

dónde pisar si el suelo ya no es nuestro… 

Para qué volver, 

si ya nos quedan noches para amarnos, 

ni podemos saber bajo qué escombros 

se ocultan las preguntas.


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REGÁLAME

Regálame una isla donde poder reinar 

con los ojos abiertos. 

Regálame una playa, una montaña, un fuego; 

un lugar donde no tenga miedo, 

donde sepa quién soy 

y vea el rostro del viento. 

Regálame una vida sin daño, 

una arena limpia de malos recuerdos, 

una verdad que no se dé la vuelta 

después de veinte años. 

Regálame un tiempo por hacer, 

una casa sin barrer, 

una noche estrellada, 

palmeras, caracolas, flores 

en la ventana, y una estera pintada 

donde hacer el amor. 

Regálame otro nombre, otra cara, otro cuerpo, 

y la pasión de alguien 

que se alegre de amarme. 

Bórrame este dolor, 

y deja que amanezca 

sin decírselo a nadie…


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De Habitación 241 (2019)

 

Han venido las primas

 

para acompañar, 

para consolar, 

para abrazar, 

para despedirse…

 

-El dolor compartido no es más leve, 

pero se le mira mejor a la cara-.

 

Las islas están lejos, 

pero el océano ha traído hasta aquí 

la fuerza que las une. 

 

Y mientras ellas se atarean 

en un sinfín de amores y trabajos, 

la madre las mira desde un rincón

 y agradece al cielo 

una familia de mujeres valientes

como la suya.

 

Entre la amplia producción literaria de María Jesús Alvarado es fácil hallar muestras del compromiso de la autora en la reivindicación del papel fundamental de la mujer en nuestro mundo. Ese compromiso se plasma también en el terreno personal con su implicación en  tareas de colectivos y movimientos que abogan por la igualdad de hombres y mujeres. En su producción audiovisual también se puede rastrear ese compromiso.

A lo largo de la lectura de poemas y respuestas a las cuestiones planteadas en el vídeo elaborado en el centro -enlaces incluidos en el punto 7 de la propuesta- hallamos la aportación de la autora a la propuesta de lectura «con gafas violetas».

En general, toda la obra de María Jesús Alvarado tiene una mirada muy sensible a la situación de la mujer, tanto hacia dentro como hacia fuera, hacia otras realidades de mujer ajenas a la de la autora. Así, en Extraña estancia hay una parte exclusivamente orientada hacia el tema -titulada “Que por nacer mujer el sendero es más difícil”- en la que se mete en la piel de mujeres de diferentes culturas y situaciones: páginas 51 a 65.

También muchos de los poemas de Geografía accidental tienen una clara mirada de fuerza e independencia de la mujer.

En su poemario Grietas habla, entre otras cosas, de la capacidad de superación y de la fuerza necesaria para ser siempre una misma.

Y en poesía también, por último, los dos primeros poemas de Habitación 241 nos presentan a una mujer valiente y luchadora que planta cara a la inevitable muerte.

Dentro de la faceta cinematográfica, Alvarado es guionista y directora de diversos documentales, entre ellos tres dedicados a tres mujeres especiales de la cultura en Canarias:

  • Pilar Rey, pasión por el teatro  
  • San Mao, la vida es el viaje
  • María Mérida, hasta que muera mi voz

NARRATIVA:

Suerte Mulana (relatos): 

Cruce de culturas canaria – saharaui. Se refleja el tema de la emigración  canaria y la estrecha relación entre ambos pueblos.

Sorimba (novela): 

La historia transcurre en la isla de El Hierro, recuperando para el lector el pasado de las islas, la estrecha relación de los habitantes con el paisaje, las costumbres, tradiciones, vocablos, tantas cosas que hemos perdido y que conviene integrar en el imaginario para saber de dónde venimos.

Cuentos antiguos de gran canaria recogidos por los niños:

Recopilación de cuentos de tradición oral de la isla de Gran Canaria, transmitidos por los abuelos a sus nietos y contados posteriormente por los niños para ser recogidos en este volumen. Cuentos, historias, leyendas de todo tipo para mantener viva la tradición oral de las islas.

POESÍA

En su obra poética hallamos numerosas muestras de la relación de su obra lírica con el entorno de Canarias, bien sea por sentimientos unidos a las islas, por el uso de términos del léxico de Canarias o bien por las referencias a lugares de nuestras islas. En todo ello constatamos que la presencia de Canarias es especialmente significativa en la obra de María Jesús Alvarado.

En la selección de textos que acompaña a la propuesta incluimos algunos de los poemas que reflejan esta relación poética con Canarias y lo canario.

Extraña estancia

Páginas 30, 31, 36, 38, 74, 78.

Geografía accidental

Páginas 12, 13, 20, 27, 28, 32, 33, 38, 55, 57.

Isla Truk

Página 30

Grietas

Prácticamente todo el poemario profundiza en la estrecha relación entre la memoria y el paisaje de las islas y las cicatrices del cuerpo y el alma.

Meridiart

Páginas 81 a 87

La llama silenciosa (Poetas canarios en El Hierro):  

Páginas 88, 89 y 90.

Habitación 241

Poemario intimista alrededor del tema de la muerte. Alusión a las islas en páginas 12, 21, 24.

Enlaces a vídeos elaborados por alumnado y profesorado del IES Joaquín Artiles para respaldar al propuesta de inclusión de María Jesús Alvarado entre las autoras de la «Constelación de Escritoras Canarias»:

Ana Belén Hormiga Amador

Texto: CEIP Narciso Brito

1976

«Creo que no podemos cambiar el mundo, pero sí transformar la baldosa que pisamos»

Ana Belén Hormiga Amador nació en San Cristóbal de La Laguna el 3 de abril de 1976. Desde muy pequeña se aficionó a la lectura, tanto así que escribió su primera poesía entre los siete u ocho años, ella reconoce que “era muy mala”, pero quienes la rodeaban le dijeron que era magnífica y eso la animó a seguir escribiendo. [Resumen] https://dragaria.es/ana-belen-hormiga-libros-dulces/

La lectura y la escritura la han acompañado toda su vida, regalándole “grandes momentos”.

Cuando era pequeña esperaba a que su familia se durmiera para sacar una linterna y leer durante horas. Por el día se escondía en lugares donde no solían buscarla (el cuarto de lavar, la azotea, una vieja caseta que nadie usaba…) para seguir devorando libros hasta que alguien la encontraba. No recuerda ningún periodo de su vida en el que no haya leído. Ana Belén se licenció en Filología Hispánica en la Universidad de La Laguna y realizó estudios de posgrado en la Universidad de Salamanca. Actualmente reside en su ciudad natal, es funcionaria de carrera y lleva más de veinte años trabajando como profesora de Enseñanza de Secundaria Obligatoria en diferentes institutos de Tenerife. García González, D. (11, marzo, 2020). Ana Belén Hormiga Amador. [Archivo de vídeo]

Recuperado de https://youtu.be/QxN3d8oAXXE

Además de ser madre, es escritora de literatura infantil y juvenil y ha elaborado diferentes libros de texto para secundaria y bachillerato. También ha colaborado con el Servicio de Innovación Educativa de la Consejería de Educación y Universidades participando en el proyecto educativo Constelación de escritoras canarias, en la creación de diferentes situaciones de aprendizaje y en la elaboración del curso para familias Introducción a la expresión escrita y creativa.

Hace tiempo se acreditó para fomentar la igualdad. Lleva años formándose en cuestiones relacionadas con este campo. Además, es agente zonal de Igualdad de los centros públicos docentes no universitarios dependientes de la Comunidad Autónoma de Canarias. Compagina esta labor con diferentes actividades culturales en las que participa como ponente. También ha elaborado artículos para revistas y cada año suele realizar numerosos encuentros de autor en los colegios: “Me encanta conocer a quienes me leen, por eso intento ir a todos los coles que me lo piden aunque estén muy lejos o tengan poco alumnado”. 

Gracias a la participación de Ana Belén Hormiga en los diferentes Congresos de Jóvenes Autores y Escritores de Canarias, la escritora ha conocido a niñas y niños de islas como Fuerteventura, Tenerife, Lanzarote o El Hierro.

Reconoce que tiene varias aficiones, pero que hay dos cosas que le apasionan: conversar y escribir: “Hablo mucho, pero hace tiempo descubrí que escuchar es más interesante.” Sus libros sorprenden a lectores de todas las edades porque su literatura está escrita en clave de diversión, humor, emoción y pasión por las palabras. Dos de sus títulos La gallina Balbina y Secretos que pican han sido los libros más vendidos de Canarias en diferentes ocasiones. En ellos se suele hablar de igualdad, porque Ana Belén intenta que en sus obras estén presentes valores que hagan recapacitar a sus lectores. Anónimo (19 de marzo de 2020) Ana Belén Hormiga – Escritores desvelados: microentrevistas desde la biblioteca pública. [Archivo de vídeo] Recuperado de https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=3426068070753819&id=468107803216542

A nivel literario, Ana Belén ha ganado varios concursos literarios y es la autora de varios libros infantiles y juveniles. A continuación, se mencionan las obras de esta escritora canaria que pertenecen al género narrativo.

Hormiga Amador, A.B. (2014). Y colorín, coloreando, este cuento está cambiando. Santa Cruz de Tenerife: Ayuntamiento de Arona

Hormiga Amador, A.B. (2015). Libertad no tiene miedo. Santa Cruz de Tenerife: Ediciones Idea, 2.0 Books



Hormiga Amador, A.B. (2017). La gallina Balbina. Madrid: Editorial Anaya

Hormiga Amador, A.B. (2019). Secretos que pican. Madrid: Editorial Anaya

Hormiga Amador, A.B. (2021). Secretos que hielan. (Madrid: Editorial Anaya)

Hormiga Amador, A.B. (2020). Los despistes de Papá Noel. [Versión electrónica].Santa Cruz de Tenerife: Gobierno de Canarias

Dentro del género lírico ha escrito la siguiente obra:

Hormiga Amador, A.B. (2020). El viaje del abuelo. Santa Cruz de Tenerife: Diego Pun Ediciones

Ana Belén es una escritora incansable, tiene una novela pendiente de publicar; además de una tercera parte de Secretos que pican en desarrollo.

Presentación de La gallina Balbina

Un cuento que, con gran imaginación, un buen cuidado en el ritmo narrativo y agilidad en el lenguaje, sabe atraer a un público de todas las edades, con esa doble finalidad debe tener toda la literatura infantil, la de entretener y la de hacernos reflexionar.

(Domínguez, 2021) Presentación de La gallina Balbina por Cecilia Domínguez Luis. Revista ACL

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Ana Belén Hormiga Amador, la espontaneidad y los símbolos

Ana Belén Hormiga Amador pertenece a una generación de escritoras jóvenes que han irrumpido en la LIJ en Canarias con fuerza y empuje. Filóloga y profesora de Lengua Española en IES jugó con los versos y las palabras desde muy pequeña. Su experiencia con la palabra la ha llevado a encontrar las fórmulas literarias certeras para unir una expresión correcta y cuidada de la lengua con la búsqueda de temáticas y símbolos cercanos y fácilmente accesibles al imaginario infantil y juvenil.

Su prosa y sus versos suenan divertidos, de ritmos ligeros y suaves como una sonrisa. Pero se sumerge en temas y contenidos de profundidad social y humana. La autora no rehúye temas actuales y sociales en sus tramas y en la concepción de sus personajes.

Una gallina, Balbina, con ciertas sonoridades rítmicas, se convierte en símbolo de la igualdad de géneros y, como si se tratase de una maniobra natural e inocente, rompe con los roles y con las convenciones. Transgresión y crítica social desde el planteamiento que adquieren los huevos a las costumbres de la protagonista. Su lectura, concebida como un juego interactivo con los lectores, nos atrapa y nos sumerge en la lucha de Balbina por construir otro mundo.

En Los secretos que pican la autora nos plantea el problema del protagonista cuando tiene que afrontar que en su cabeza vive una familia de piojos. Divertida y desenfada como todas sus obras, convierte lo cotidiano en conflicto literario.

Su última producción, El viaje del abuelo, en Diego Pun Ed., es una trama arriesgada y compleja en versos juguetones y sonoros. La palabra se trenza con las sugerentes y poéticas imágenes del ilustrador mexicano Horacio Sierra para, entre los dos, hacernos viajar al universo del niño que vive inmerso en dudas y preguntas. ¿No es, quizá, la literatura una eterna pregunta?

Y en sus interrogantes nos hace viajar al mundo misterioso de la muerte. Por otra parte, nos plantea la tópica y desacertada reacción de los personajes que rodean a un niño con respuestas inadmisibles y poco convincentes. El desconcierto y la necesidad de encontrar respuestas hacen que busque sin parar a nuestro pequeño héroe.

Símbolos, arquetipos y metáforas se mezclan con un lenguaje cotidiano y natural para centrarnos en la mente de un niño que no comprende la partida final del abuelo. Al igual que en la antigüedad clásica aparece el viaje como símbolo de la muerte y nos sorprende con la metáfora final que, aunque divertida, no deja de ser profunda al compararnos la vida y la muerte con la explosión de una carcajada: contradictoria y efímera.

Para Ana Belén Hormiga la literatura y la vida son siempre algo divertido y sugerente, como una aventura en la que nos adentramos, sorteando los tramos de tragedia y de comedia como los antiguos mitos e historias.

Las lecturas de Ana Belén atrapan como lo hacen los cuentos maravillosos; ella, tanto en verso como en narrativa, nos hace volar desde un planteamiento de lo absurdo pero siempre con los pies en el suelo. Altura de conceptos se mezclan con lo cotidiano. Los símbolos extraídos de los juegos infantiles, de la mente alocada de los niños, de los objetos cotidianos nos adentran en conceptos difíciles de entender y de tratar en nuestra sociedad. Los libros de Ana Belén Hormiga nos adentran en temáticas complejas y consideradas tabúes durante mucho tiempo. Todos los temas pueden formar parte del universo infantil, solo hay que saber qué herramientas debemos usar para llegar a su mundo. Las palabras de la autora siempre nos dejan un regusto dulce en los labios, aunque trate sin tapujos los aspectos más crudos de la vida, algo así como una tierna sonrisa ante la adversidad.

Rodríguez Abad, E. (2020) Ana Belén Hormiga Amador, la espontaneidad y los símbolos. Rodríguez Abad, E. (Director). Discurso en el Festival Internacional del Cuento de Los Silos. Los Silos. Santa Cuz de Tenerife.

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Hace unos años, en una Feria del Libro en Tenerife, conocí por primera vez a Ana Belén Hormiga Amador. Antes había descubierto su libro “La Gallina Balbina”. Les confieso que leí la historia de un tirón. Su prosa nos descubría la magia de lo cotidiano con un toque inusualmente ligero que nos daba alas; y nos colocaba ante un espejo cuyas imágenes reconocemos y nos reconocen, e inducía a la reflexión de diversos aspectos de la condición humana: una metáfora de la vida diaria. Todo ello narrado con sentido del humor, ironía y ternura. En esos momentos añoré la escuela, y me surgió un montón de ideas para trabajar sus juegos y los valores que desprendía. Comprendí en seguida las grandes cualidades literarias y pedagógicas de su joven autora. Ese libro definía su prometedora personalidad: la de proponer con su lectura una especie de juego-taller que permitiera la participación e interacción de los integrantes del aula en una serie de aprendizajes transversales a través de la literatura. Aquel libro que leía: “La Gallina Balbina”, de forma sencilla parecía resumir muchas de mis creencias pedagógicas en su narración.

Después conocí otros trabajos de Ana Belén Hormiga Amador, y no defraudó mi primera impresión, muy al contrario aumentó mi entusiasmo porque su quehacer abarca también otras áreas relacionadas con la literatura, la enseñanza y la creatividad; magistralmente trabajadas gracias a su formación y claridad de ideas.

Desde que en el 2014 editó su primer libro “Colorín coloreando este cuento está cambiando” ha editado otros como “Libertad no tiene miedo” (2015) “Secretos que pican” (2019) y “El viaje del abuelo” (2020). En ellos trabaja con habilidad y lenguaje apropiado temas candentes, como es el caso de los piojos, esa epidemia de insectos que parece extinguida; pero que vuelve cíclicamente con virulencia a la escuela. Sus libros permiten a los niños, a través del juego y la lectura comprensiva o figurada, el aprendizaje reflexivo.

Un reconocimiento agradecido y admirado merece su trabajo en la recopilación “Constelación de escritoras canarias” editada en las redes por la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias. Son una selección de biografías críticas literarias, magníficamente realizadas para dar a conocer a una serie de escritoras a un público más amplio y variado.

Mención aparte merece también sus trabajos de lengua y literatura en los libros de textos de Secundaria y Bachillerato en la Editorial Anaya. Me han parecido impecables pedagógicamente y muy cercanos al profesorado actual, que tendrán en ellos una excelente herramienta de trabajo. No es de extrañar pues, que una editorial con tanto arraigo en la enseñanza haya confiado en ella.

Imposible no dejarse cautivar por una autora brillante capaz de mostrarnos otras vías; la de la superación. A veces mediante el humor, otras veces mediante la ternura y la fantasía. En estos tiempos difíciles y complejos, particularmente para el mundo literario y los demás saberes humanistas dentro de la escuela, el reto consiste en actuar desde una perspectiva creativa y armonizar ambos saberes para llegar a los alumnos.

Estoy convencida que Ana Belén Hormiga, se nos convertirá en la gran Maga- Hada que borra nubes de tormenta y cuya magia sabrá solucionar los grandes retos que se le vayan presentando a la escuela. Cultivar la fantasía esperanzadora, y tener la capacidad de sentarse a crear una historia que cautive, con el lenguaje apropiado; y que además deje puntos luminosos de aprendizajes humanísticos, se revela como el don más preciado que se pueda regalar. Y ella nos regala con sus libros la infinita capacidad de las palabras para presentarse en su pequeñez llenas de vida, amor y sensibilidad.

Pepa Aurora Rodríguez Silvera

Escritora y maestra, 2020

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He tenido el privilegio y el placer de compartir con Ana Belén Hormiga, la aventura y la tarea de Educar sobre la Muerte en los centros educativos de Canarias, a través del proyecto Orugas y Mariposas de Colores en los Pupitres de Nuestra Escuela, de la Consejería de Educación, Universidades, Cultura y Deportes. En esa aventura hemos compartido situaciones reales vividas por niños, niñas y adolescentes enfrentados a la dura experiencia de perder a seres queridos.

En esa andadura, he podido ser testigo de su profunda sensibilidad, profesionalidad y compromiso con la tarea de educar de manera integral para la vida teniendo en cuenta la muerte.

Por ello, para mí, constituye un auténtico honor y un regalo de vida, el poder acoger la llegada de este maravilloso libro con palabras de admiración, reconocimiento y agradecimiento. Sé que va a convertirse en una invitación para abrir caminos de reflexión en las aulas escolares. Cuando trabajamos con el profesorado sobre los recursos didácticos que se pueden utilizar para trabajar la muerte y el duelo, aparecen siempre los cuentos, un vehículo de gran utilidad para transportarnos a temáticas complejas como la muerte. Sobre los cuentos se suele decir que, además de ayudar a dormir a los niños y las niñas, sirven también para despertar a las personas adultas y obligarlas a tomar conciencia de cosas que no querían mirar de frente.

Estoy convencido de que “El viaje del abuelo” de Ana Belén Hormiga, va a convertirse en un poderoso recurso didáctico en las aulas centros educativos de Canarias, ayudando a poner luz, conciencia, voz y presencia a la muerte como dimensión necesaria e indisociable de la educación para la vida de todas las generaciones.

Herrera Rodríguez, C. (12 de mayo de 2020). Presentación del libro El viaje del abuelo.

Discurso presentado desde el Proyecto Orugas y Mariposas de Colores en los Pupitres de Nuestra Escuela. Consejería de Educación, Universidades, Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias

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Hace tan solo unos años que Ana Belén Hormiga decidió dedicar más tiempo a lo que ya era una de sus pasiones: escribir historias. Tras alguna negativa, las editoriales nacionales decidieron publicar sus libros. En tan solo tres años sus lectores se cuentan por miles y vende en todo el país.

Informativos Tvc. (4 de febrero de 2019). Fomento de la lectura. Buenos días Canarias. [Archivo de vídeo] Recuperado de https://youtu.be/wP47pMBSCok

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Ana Belén crea el personaje de un niño totalmente creíble, Tonuco, que con su ingenuidad, con su lógica infantil, nos lleva de la mano a través de páginas escritas por alguien que ama y conoce el oficio de escribir.

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Ana Belén, lejos de utilizar el lenguaje pobre, ñoño que a veces se le atribuye a los niños pequeños, consigue un libro lleno de frescura, de frases certeras, con la palabra exacta para que Tonuco describa, sin esfuerzo ni impostación, cada una de sus vivencias y logra que el lector se emocione hasta la risa y llegue a la reflexión más seria acerca de lo poco que conocemos, realmente, a los niños.

Al pobre Tonuco, las cosas se le van enredando; él es el poco afortunado personaje cuyas peripecias harán reír a los lectores, aunque estoy segura, arrancara sonrisas cómplices.

Ana Belén, en la historia que nos cuenta, utiliza un humor tierno y natural para describir escenas y personajes entrañables, que nos resultaran curiosamente familiares.

Lejos de ser un libro con moralina, Ana Belén si nos ofrece un hermoso final que puede dar lugar a la reflexión de los jóvenes lectores.

Este no es tu primer cuento publicado, Ana Belén, seguro que no será el último: gracias por ofrecernos una historia tan viva, tan actual, tan tierna, tan divertida y tan, tan bien escrita.

Suarez, L. (2019). Discurso de la presentación del libro Secretos que pican. Santa Cruz de Tenerife.

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 “Libertad no tiene miedo” es el cuento que ha publicado a principios de este año Ana Belén Hormiga: lagunera, profesora de vocación, madre extraordinaria, además de una escritora creativa y sensible.

Escribir para niños y niñas resulta extremadamente complicado, sobre todo en este siglo XXI. Por ello me parece una labor admirable y necesaria la que realiza esta autora, que inspirándose en sus hijos y a través de su experiencia como docente, crea personajes que sufren transformaciones, se recrean y luchan por lo que desean. Así nace Libertad, una niña que cree en lo que le gusta y en lo que aspira a convertirse: una heroína. Pero, ¿cómo son las heroínas de hoy en día? ¿Qué necesitan para ser auténticas y hacer el bien?

En “Libertad no tiene miedo” niños y adultos recordamos la importancia del esfuerzo, de ponerle imaginación a nuestros sueños, de descubrir lo maravilloso que puede ser el mundo si vivimos y aprendemos en valores… y también en la libertad de ser quienes queramos ser. Esta historia es para compartir en familia pero también es estupenda para reflexionar en el aula; de hecho, Ana Belén y la ilustradora de esta historia (Raquel Hernández) acuden asiduamente a los centros educativos para presentar su libro y realizar distintas actividades a través de la protagonista. ¡Los pequeños/as quedan encantados con la experiencia y se llevan valiosos aprendizajes con ellos!

Álamo, C. (2016). Libertad, una heroína del mundo real. Recuperado de https://losarbolesqueseconvirtieronencuentosblog.wordpress.com/2016/07/26/libertad-una-heroina-del-mundo-real/

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Respeto, diversidad e igualdad con mirada de género en el libro ‘Colorín coloreando, este cuento está cambiando’

La presentación de este cuento de la autora Ana Belén Hormiga se encuadra en las acciones de sensibilización del I Plan Municipal de Igualdad de Oportunidades entre Mujeres y Hombres de Arona (2013-2017).

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A través de este cuento, la autora transmite valores coeducativos, tales como el respeto, la diversidad y la igualdad con mirada de género. De hecho, la idea de la autora es “lograr que las niñas y niños de Arona puedan disponer de un cuento diferente que rompa con los roles y estereotipos asignados a unas y otros”.

Anónimo, (2014). Respeto, diversidad e igualdad con mirada de género en el libro ‘Colorín, coloreando este cuento está cambiando’. Consultado el día 23 de abril de 2020 de http://eldigitalsur2014.homestead.com/2014/Noviembre2014/presentacioncolorinA11-14.html

Hace tiempo se acreditó para la igualdad y lleva años formándose en cuestiones relacionadas con este campo. 

Como se ha mencionado anteriormente sus libros tienen mucho que ver, con cuestiones de igualdad y el deseo de transformar el mundo. Además, en sus obras utiliza un lenguaje inclusivo, donde emplea palabras como: familia, persona, profes…

A continuación, se presentan algunos fragmentos de sus textos para leer con gafas violetas.

– Cocococonciliar parece una palabra inventada para las gallinas – dijo la gallina Remedios-. Tiene un sonido tan parecido a nuestro << cocococo>>.

– Cocococonciliar – repitió la gallina marrón.

– Bien pensado, conciliar es una palabra preciosa – comentó la veterinaria Candelaria-. Creo que todos los seres que viven en este gallinero deben ponerse manos a la obra para lograr conciliar su trabajo con la vida familiar.

– Cocococoooo, me parece una buena idea.

– Cacandelaria, cuéntanos más cococosas, por favor. Así podremos saber cócócócómo pipiensas lograr eso de cocococonciliar – le pidió la gallina clueca.

La veterinaria decidió quedarse un poquito más. Alguien acababa de ofrecerle un vaso de leche con galletas. (Hormiga Amador, A. B. La gallina Balbina, 2017, p.11)

“Balbina y Ale son pareja y limpian la casa por igual, se reparten el cuidado de los pollitos y preparan gusanos para cenar.” (Hormiga Amador, A. B. La gallina Balbina, 2017, p.49)

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La gallina Rosario interrumpió a la veterinaria porque creía que era muy importante comentarle una cosa:

– Espera, espera … Creo que te has equivocado en una cosa.

– ¿En qué?-le preguntó la veterinaria.

– Pues al asegurar que Balbina canta.

– Ja, ja…¡Ni que fuera un gallo! -comentó riéndose a carcajadas el pájaro Coscorrón.

– Eso lo hacen los gallos, no las gallinas – explicó la gallina Rosario.

– ¡Pues no! En ese gallinero, Balbina es la que canta.

– ¿Balbina canta? ¡Sorprendente!¡Miren! Se me están poniendo todas las plumas de punta, hasta las del cogote. – La gallina blanca estaba tan asombrada como el resto.

– Pues…¡Vaya con Balbina! – comento el gallo José.

– En ese lugar a nadie le extraña que sea Balbina la que canta. Es algo normal – les explicó la veterinaria Candelaria -. Ella ganó un concurso de canto de la tele. Y como es la mejor que canta, tiene que despertar a quien esté durmiendo. Piénsenlo, si es la mejor que lo hace… ¿Por qué no va ella a encargarse de este trabajo?

– Visto así… no parece tan anormal – reconoció la gallina Remedios.

– Muchísimos gallos y bastantes gallinas se presentaron a la prueba – les explicó Candelaria – y, a pesar de que estaba muy nerviosa, Balbina demostró sus cualidades. Luego, estuvo en prácticas.

– ¿En prácticas? Cococoooo…¿Qué es eso?

– Después de ganar, tenían que comprobar que era responsable, que no se dormía por las mañanas, que no llegaba tarde… Nadie se ha arrepentido hasta ahora de haberla elegido para despertarlos porque:

Balbina demostró

que para cumplir con la misión,

no hay que nacer gallo,

sino entonar a la perfección.

(Hormiga Amador, A. B. La gallina Balbina, 2017, p.p.66-68)

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– ¡Vamos a decidir quién manda!-ordenó la gallina más joven.

– ¡Yo puedo mandar!- dijo la gallina Rosario ofreciéndose a tomar las riendas.

– Esperen- les interrumpió la veterinaria Candelaria-, las cosas no se hacen así. Hay que llegar a acuerdos, hablar y escuchar, debatir, intercambiar opiniones…

En el gallinero de Balbina

cada mañana

celebran una asamblea,

para llegar a acuerdos

y evitar peleas.

– Entonces…¿No puedo mandar?- preguntó la gallina Rosario.

– No – le respondió Candelaria -. Es mucho mejor someter cualquier cosa a votación.

– Cococooooo, ¡estupendo!, ¡estupendo! ¡Votemos entonces! -dijo la gallina Fefita.

La veterinaria Candelaria les pidió que levantaran el ala quienes quisieran vivir como Balbina y su familia. Casi nadie tuvo que pensarse lo que iba a responder. Por eso, Candelaria comenzó a contar:

-Una, dos, tres, cuatro…¡Veinte alas a favor y ninguna en contra! Esto quiere decir que las cosas aquí van a cambiar muchísimo. Es la mejor decisión que podrían tomar.

En el gallinero de Balbina

respetan a todo el mundo

y les encanta escuchar.

Saben que las cosas mejoraran

bañadas por la igualdad.

– Además, les tengo que contar que la familia de Balbina no está formada solo por gallinas – dijo la veterinaria Candelaria.- Escuchen atentamente y sabrán a qué me refiero: la gallina Balbina convive con otras especies de aves. En eso consiste la diversidad.

– Cloooo, cocococoooo, cooo, ¿diversidad? ¿Qué animal es ese? ¿Tiene plumas la diversidad?

(Hormiga Amador, A. B. La gallina Balbina, 2017, p.p.70-73)

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– Nunca olviden esto, nuestra familia está formada por los seres que nos acompañan en nuestra vida- comentó Candelaria.

– Y no todas las familias son iguales – puntualizó la gallina anciana.

– Es verdad, yo tengo muchísimas crías – dijo la gallina marrón – mientras que la gallina Fetita tiene solo un pollito.

– Pues en la mía, además de mis hijos, hay dos sobrinas y su padre – apuntó la gallina Rosario.

– ¿y cucucucuál es mejor? – preguntó la gallina clueca.

– Cada familia es diferente, las hay grandes y chiquitas, extensas o monoparentales…, pero ninguna es mejor que otra – dijo Candelaria.

– ¿Y quéqué papasaría si en una familia alguien pone un huevo cucucuadrado? – preguntó la gallina clueca -. ¿Lo tirarían a la basura?

– No, todo lo contrario, intentarían superar las dificultades – le respondió la veterinaria.

– ¿Y cócócómo lo harían?

– ¡Dándole cariño!- aclaró Candelaria.

A la gallina Remedios le interesaba muchísimo lo que estaban contando e iba anotando los datos que le parecían importantes en una libreta. Al revisar sus apuntes, se dio cuenta de que tal vez no había entendido bien todo aquello, por eso preguntó:

– ¿De verdad crees que el huevo dejaría de ser cuadrado si le dan cariño?

– No es lo que crea, estoy completamente segura. Ante una dificultad, la familia se une para dar todo su apoyo a quien lo necesite en ese momento- contestó Candelaria.

– Pero…¿cócócómo lo apoyan?

– Hay muchas maneras: abrazándolo, hablando con él, haciéndole compañía…El huevo recibiría tanto calor de quienes le quieren que se calentaría lentamente y podrían darle la forma que quisieran. Recuerden: trabajando en equipo y dando mucho amor se puede cambiar la forma de los huevos y conseguir cualquier cosa que se propongan.

– ¿En serio?- preguntó a coro todo el gallinero.

– Por supuesto, hasta la piedra más dura se derrite con el calor. ¿Quieren comprobarlo?

– Cocococooo…Yo quiero – dijo la gallina clueca.

– Quiquiriquííí…y yo también – se le unió el gallo Olegario.

– Y yo…- apuntaron el resto.

La gallina Rosario vio cómo el gallo empezaba a empollar un huevo grande y cuadrado, y comprobó que un huevo de la gallina Fetita comenzaba a calentarse gracias a las caricias que le daba el pájaro Coscorrón. Pero Rosario estaba preocupada porque, aunque se había asustado la primera vez que puso un huevo cuadrado, les había cogido muchísimo cariño y creía que no existían en el mundo huevos más adorables que los suyos. Por fin, exclamó:

– Yo no quiero que mis huevos dejen de ser cuadrados.

– ¿Cócócómo? – preguntó alguna gallina.

– ¿Has perdido la cacacabeza? – dijo otra.

– Creo que nuestros huevos son especiales, únicos, con personalidad. Cada una de nosotras es diferente, pero nos seguimos queriendo. Pues con nuestros huevos, igual.

– Yo tengo la cresta azul…y me queréis.

– Lo tuyo es distinto, Olegario. Lo que deberías hacer es lavártela.- Y todas se echaron a reír.

Cuando terminaron las carcajadas, se dieron cuenta de que cada ser vivo del gallinero era diferente al resto. Decidieron celebrar una asamblea para debatir sobre los huevos cuadrados. Muchas familias decidieron que sus huevos volverían a ser iguales que los el resto de las gallinas de todo el mundo. Otras, sin embargo, aceptaron a los suyos y acordaron que no intentaría cambiarlos. Así que hubo quienes gracias al cariño, volvieron a tener sus huevos ovalados y quienes, también con cariño, aceptaron la forma de los suyos.

A partir de ese día, gracias a lo que les había contado Candelaria sobre Balbina, comenzaron a vivir de una manera distinta y dándole importancia a la igualdad, a la corresponsabilidad y a todas aquellas palabras mágicas que existen para que seamos más felices.

Lo que nadie esperaba era que los huevos cuadrados se hicieran famosos, pero ocurrió, y muchas personas de todo el mundo querían cocinar los huevos cuadrados de aquella granja, que por ser cuadrados no se caían de la mesa.

A veces, las diferencias juegan a nuestro favor y lo más extraño puede convertirse en una ventaja. No rechaces nunca lo diferente, porque seguro que cuando lo mires bien, encontrarás en ello algo maravilloso.

FIN

(Hormiga Amador, A. B. La gallina Balbina, 2017, p.p.76-80)

…………………………………………………………………………………………….

Como nadie sabía qué significaba el término << diversidad >>, la veterinaria decidió darles una explicación:

– << Diversidad >> es una palabra importante. Significa que cada ser vivo es diferente al resto y eso es muy bueno. Gracias a la diversidad, somos especiales. ¿Entienden mejor lo que acabo de contar?

La gallina Balbina

convive con gallos,

gallinas cluecas, quícaras

y otras aves de corral.

Estos animales no son iguales,

en eso consiste la diversidad.

(Hormiga Amador, A. B.  La gallina Balbina, 2017, p.81)

…………………………………………………………………………………………….

La veterinaria Candelaria habló muy alto y claro para que pudieran oírla:

– <<Conciliar>> es repartir bien el tiempo para poder trabajar y disfrutar de la familia.

– Coooo, ¿entonces? Coconciliar es poder hacer dos cosas distintas.

– ¡Exacto!- respondió la veterinaria-. Balbina trabaja fuera de casa y tiene tiempo para dedicarse a su familia. La gallina Balbina ha logrado conciliar su trabajo en el gallinero con su vida familiar.

 (Hormiga Amador, A. B. La gallina Balbina, 2017, p.82)

…………………………………………………………………………………………….

Cualquier trabajo se acaba antes, si se hace entre varias personas. Por eso, es mejor que las tareas del hogar se reparten entre todos los miembros de la familia. Si se comparten las obligaciones, entonces hay corresponsabilidad. Gracias a la corresponsabilidad, tendremos más tiempo libre para disfrutar con los seres que viven a nuestro lado.

(Hormiga Amador, La gallina Balbina, A. B. 2017, p.84)

Los orígenes de Ana Belén Hormiga Amador quedan reflejados en todos sus escritos, la escritora canaria, de origen lagunero, incluye el uso del español hablado en Canarias en sus obras literarias, cuyas características más significativas a nivel gramatical son:

– El uso mayoritario de pronombre ustedes en lugar de vosotros.

Tanto en “Secretos que pican” como en “Secretos que hielan” se puede encontrar el uso de usted o ustedes entre sus páginas.

– El imperativo. Por ejemplo:

” – ¡Sígame, Tonuco!”. (Hormiga Amador, A. B. Secretos que hielan, 2021, p.25)

– Ausencia de laísmo, leísmo o loísmo.

En la lectura de sus obras nunca aparecen laísmos, leísmos o loísmo, rasgo característico del español hablado en Canarias.

-Se utiliza el pretérito perfecto simple.

“- Tonuco, ¿qué hiciste?

– No los escondí- aseguré.

– Tonucoooooo- insistió mi abuela.

– Ya no los tengo – traté de explicarle.

– ¿Te los comiste? – El grito de mi abuela despertó a toda la familia.”.

(Hormiga Amador, A. B. Secretos que hielan, 2021, 53-54)

– Los diminutivos -ito, -ita característico de las islas occidentales. Ejemplos:

Paquito, Carmita, nombres de personajes de ambos libros Secretos que pican y Secretos que hielan. Además de, palabras como: muslito de pollo, batita…

– El uso del sufijo -ero, -era.

Las características del español hablado en Canarias a nivel léxico son:

– El uso de canarismos. Por ejemplo: guaguas, folia, agüita…

Domínguez Luis, C. (2021). Presentación de La gallina Balbina por Cecilia Domínguez Luis. Revista ACL. Recuperado de https://revistaacl.com/la-gallina-balbina/

CEP La Laguna. (11 de junio de 2020). Tiempos para la lectura. Ana Belén Hormiga Amador. [Archivo de vídeo] Recuperado de https://youtu.be/HFm2HIFFsxs

García González, D. (11 de marzo de 2020). Ana Belén Hormiga Amador. [Archivo de vídeo] Recuperado de https://youtu.be/QxN3d8oAXXE

Informativos Tvc. (4 de febrero de 2019). Fomento de la lectura. Buenos días Canarias. [Archivo de vídeo] Recuperado de https://youtu.be/wP47pMBSCok

Anónimo (17 de julio de 2018). Ana Belén Hormiga Amador: Los libros nos eligen. Dragaria. Recuperado de https://dragaria.es/ana-belen-hormiga-libros-dulces/

Anónimo (19 de marzo de 2020) Ana Belén Hormiga – Escritores desvelados: microentrevistas desde la biblioteca pública. [Archivo de vídeo] Recuperado de https://m.facebook.com/story.php?story_fbid=3426068070753819&id=468107803216542

Las Ínsulas de Barataria. (2020). Consultado el 20 de marzo de 2020 de Gobierno de Canarias de https://lasinsulasdebarataria.com/album/la-gallina-balbina.html

Radio Televisión Canaria-RTVC. (27 de diciembre de 2020). https://www.facebook.com/RadioTelevisi%C3%B3n-Canaria-RTVCes-188600904655/videos/ana-bel%C3%A9n-hormiga-aborda-en-sus-libros-temas-como-el-acoso-escolar-o-la-p%C3%A9rdida-/893406048129516/ [Actualización Facebook]. Recuperado de www.facebook.com

Canarias es cultura. Gobierno de Canarias. (28 de diciembre de 2020). https://www.facebook.com/CanariasEsCultura/videos/los-libros-de-ana-bel%C3%A9n-hormiga-son-una-aventura-divertida-para-los-m%C3%A1s-peque%C3%B1os/442466623789143/ [Actualización Facebook]. Recuperado de www.facebook.com

Entrevistas

Durante el curso 2020/2021 el proyecto educativo Constelación de escritoras canarias, impulsado por el Servicio de Innovación de la Dirección General de Ordenación, Innovación y Calidad de la Consejería de Educación, Universidades, Cultura y Deportes, se ha visto implementado con ocho vídeos con entrevistas a las autoras que forman parte del proyecto y que actualmente están en activo (Pepa Aurora, Cecilia Domínguez, Elsa López, Isabel Medina, María Padrón, Balbina Rivero, Lola Suárez y Tina Suárez) en los que repasan aspectos relacionados con su obra, la creación literaria, la literatura y la educación, su papel como mujeres creadoras y escritoras, etc. Además, se incorpora un vídeo homenaje a Olga Rivero Jordán, que falleció el 14 de abril de 2021, en el que otras autoras de la Constelación recuerdan su figura y su obra.

Este proyecto se ha desarrollado a partir de la transversalidad y colaboración del Área de Comunicación, del Área de Igualdad y Educación Afectivo-Sexual y del Programa Enseñas del Servicio de Innovación Educativa.

Estos recursos se enmarcan dentro del Plan para la Igualdad y prevención de violencia de género de la Consejería de Educación, Universidades, Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias y han sido financiados con cargo a los créditos del Pacto de Estado contra la Violencia de Género del Ministerio de Igualdad.

Situaciones de aprendizaje

PRESENTACIÓN

El proyecto educativo Constelación de escritoras canarias, impulsado por el Servicio de Innovación de la Dirección General de Ordenación, Innovación y Calidad de la Consejería de Educación, Universidades, Cultura y Deportes, se ha visto implementado con un total de 29 situaciones de aprendizaje: 24 para Secundaria (por cada una de las escritoras) durante el curso 2019/2020 y 5 para Primaria (una de carácter general y otras 4 sobre las escritoras Inocencia Páez, Isabel Medina, Lola Suárez y Pepa Aurora) durante el curso 2020/2021.

Este proyecto se ha desarrollado a partir de la transversalidad y colaboración del Área de Comunicación, del Área de Igualdad y Educación Afectivo-Sexual y del Programa Enseñas del Servicio de Innovación Educativa.

Estas situaciones de aprendizaje permitirán dotar al profesorado de herramientas didácticas que concreten y planifiquen durante el curso el trabajo con esas escritoras y que contribuyan al desarrollo de contextos de aprendizaje, metodologías, agrupamientos y productos que favorezcan la participación del alumnado. En esencia, todo ello debe repercutir en el estudio y divulgación de la vida y obra de estas escritoras, así como en la creatividad del propio alumnado para acercarse a ellas. Igualmente, se podrán concretar en principios de defensa de la igualdad entre hombres y mujeres, una sociedad crítica y la extensión de principios democráticos e inclusivos.

Estos recursos se enmarcan dentro del Plan para la Igualdad y prevención de violencia de género de la Consejería de Educación, Universidades, Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias y han sido financiados con cargo a los créditos del Pacto de Estado contra la Violencia de Género del Ministerio de Igualdad.

PRIMARIA

1º ESO

Prácticas Comunicativas y Creativas (PVY)

  Recursos de la SA

Lengua Castellana y Literatura (LCL)

Cecilia Domínguez SA

2º ESO

Lengua Castellana y Literatura (LCL)

  Recursos de la SA

Prácticas Comunicativas y Creativas (PVY)

  Recursos de la SA

Lengua Castellana y Literatura (LCL)

  Recursos de la SA

3º ESO

Lengua Castellana y Literatura (LCL)

  Recursos de la SA

Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos (EUT)

Lengua Castellana y Literatura (LCL)

  Recursos de la SA

4º ESO

Lengua Castellana y Literatura (LCL) e Historia y Geografía de Canarias (HOF)

  Recursos de la SA

Lengua Castellana y Literatura (LCL)

  Recursos de la SA

Lengua Castellana y Literatura (LCL)

  Recursos de la SA

Lengua Castellana y Literatura (LCL)

Lengua Castellana y Literatura (LCL)

  Recursos de la SA

Lengua Castellana y Literatura (LCL)

  Recursos de la SA

Lengua Castellana y Literatura (LCL) e Historia y Geografía de Canarias (HOF)

  Recursos de la SA

Lengua Castellana y Literatura (LCL)

  Recursos de la SA

Lengua Castellana y Literatura (LCL)

1º PMAR

Ámbito Lingüístico y Social (MBS)

  Recursos de la SA

1º Bachillerato

Literatura Universal (LIE)

Elsa López SA

2º Bachillerato

Lengua Castellana y Literatura II (LNG)

  Recursos de la SA

Literatura Canaria (LCA)

Josefina Plá SA

Literatura Canaria (LCA)

Literatura Universal (LIE)

  Recursos de la SA

Literatura Canaria (LCA)

Digna Palou Cruz

Texto: Covadonga García Fierro

Kenia Martín Padilla

 

Digna Palou Cruz

1927 – 2001

“Tu cuerpo no es tu única riqueza, debes amar lo viejo”

 

 

Tacoronte, 10 de octubre de 1927 – Tenerife, 25 de junio de 2001
La infancia de Digna Palou Cruz transcurre en la casa que su familia tenía en la calle Tabares de Cala, número 20, en San Cristóbal de La Laguna. Su padre, Jaime Palou Pubill, era funcionario de aduanas. Su madre, Digna Cruz Regalado, murió en el parto. Jaime Palou Pubill casó en segundas nupcias en 1930 con Natalia Hernández Hernández, maestra nacional, con quien tuvo a su segundo hijo, Jaime, el único hermano de la poeta, también fallecido.
La Guerra Civil Española estalla a los pocos días de que Digna Palou Cruz cumpliera nueve años. Su padre es detenido el 17 de octubre de 1936 y acusado de rebelión. Pudo salvarse de ser fusilado, pero fue condenado a trece tortuosos años de prisión. Ella solía visitarle a menudo para llevarle comida, medicinas y regalos. Por tanto, pasó gran parte de su infancia y de su adolescencia haciendo visitas a la cárcel. Todo ello repercutió en su desempeño académico: según su libro escolar, cursó estudios desde 1939 hasta 1946 en el Instituto Cabrera Pinto de La Laguna, los primeros años con calificaciones regulares debido a las faltas de asistencia que acumulaba por ir a ver a su padre.
Sin embargo, a partir de la liberación de Jaime Palou Pubill durante el curso escolar 1943-1944, sus calificaciones experimentan un gran cambio, pasando a obtener las mejores notas de todo su bachillerato. Digna Palou Cruz adoraba a su padre, por quien siempre profesó veneración y respeto. Tras su liberación, cuando Digna contaba solo dieciséis años, comienza una etapa de gran felicidad para ella. Obtiene su título de bachiller universitario en septiembre de 1946 y se matricula en el primer curso de Derecho en la Universidad de La Laguna. Conoce al novel poeta Julián Herraiz, con quien se promete, y su padre decide emanciparla en marzo de 1948. No obstante, este será el principio de su tragedia personal.

Nada más emanciparla, su padre abandona a la familia y emigra a Venezuela para iniciar una nueva vida. Y ese mismo año, el 11 de septiembre de 1948, muere Julián Herraiz, el amor de su vida, debido a una enfermedad renal. La pérdida simultánea de su padre y de su amado, sus dos referencias vitales, le provocan una profunda desesperación que la llevará a intentar quitarse la vida, tal como recogen los documentos hospitalarios que aún se conservan.
Tras recuperarse, decide irse sola a Madrid, encuentra allí un trabajo como institutriz y conoce al que será el padre de sus hijos, con quien se casa el 15 de octubre de 1952. El marido de Digna Palou Cruz, Manuel González de Linares y Ruiz de Velasco, era un gran esquiador y montañero: fue miembro del equipo olímpico español de esquí y participó en las Olimpiadas de Garmisch-Partenkirchen en 1936. No obstante, tuvo que formar parte en la División Azul entre 1941 y 1943, volviendo del frente ruso mutilado de un brazo con veintidós o veintitrés años.
Según el Libro de Familia que se conserva, en el momento del casamiento, celebrado en la Sierra de Guadarrama (Madrid), él tenía treinta y un años y figuraba como empleado en el equipo de gestión de la compañía Iberia; mientras que Digna Palou Cruz tenía solo veinticinco años y no figuraba su verdadera profesión, sino únicamente la coletilla “sus labores”.
El primer hijo de la pareja, Juan Manuel, nace en noviembre de 1955. Su hermano, Jaime, dos años más tarde. Durante la infancia de sus hijos, Digna Palou Cruz no quiso trabajar fuera de casa. Se dedicó por entero a la educación de Juan Manuel y Jaime, que nunca fueron a la escuela. Gracias a ella, Juan Manuel pudo hacer el examen de ingreso a los ocho años y empezar el bachillerato dos años antes que la media; entrar en la universidad a los diecisiete y convertirse en diplomático a los veinticinco.
Juan Manuel recuerda a su madre como una mujer muy activa, deportista, extrovertida, alegre y con carácter. Solía vestir con pantalones y llevar el pelo corto a lo garçon, además de conducir el coche familiar ya en los inicios de los años sesenta. Con la perspectiva que ofrece el tiempo, estos recuerdos muestran la singular personalidad de la escritora, que sin duda fue una mujer muy moderna y adelantada a su tiempo en muchos aspectos. Sus deportes favoritos eran la natación, la vela y el buceo. El agua era su elemento favorito.
Siempre tuvo una gran afición por las conferencias, en especial de literatura, historia y arte. Salía a menudo con sus amigas, con las que solía ir al cine y disfrutar de conciertos de música clásica y obras de teatro. Como anécdota, cabe destacar que su afición por el cine era tan grande que tenía localizadas todas las salas de cine de Madrid, además de haber anotado cuáles eran las mejores butacas en cada una de ellas. Otra curiosidad es que le encantaba disfrazarse: de artista de cine, de Charlot, de sirenita, de guerrera africana, etc.
Viajar también era otra de sus pasiones, descubrir la geografía española, sus monumentos, yacimientos arqueológicos y curiosidades. Las excursiones y el contacto con la naturaleza le encantaban, en especial los reinos vegetal y mineral. Coleccionaba fósiles, piedras de formas curiosas, e incluso durante un tiempo se dedicó a montar un herbario profesional.
El hijo menor, Jaime, había nacido con un tamaño más pequeño y una mayor fragilidad, requirió un tiempo de incubadora y era muy enfermizo. Falleció a la edad de seis años de un cáncer de hígado. Esta pérdida golpeó de lleno a sus progenitores, especialmente a Digna, que por tercera vez debía enfrentar la pérdida de un ser tan querido. De hecho, según el testimonio de Juan Manuel, Digna nunca aceptó la muerte de su hijo. Desde 1963 siguieron años muy duros, marcados por la desesperación de Digna y la depresión de su marido, Manuel, ambas patologías crónicas. Más aún, en 1967 aparece su primer poemario, Árbol tendido, inspirado en la dolorosa muerte de su hijo.
Digna Palou Cruz recupera el pulso de su vida habitual a finales de los años sesenta y decide volver a formarse. En 1969 sigue el I Curso de Formación de Narradores de Cuentos Infantiles de la Comisión Católica Española de la Infancia; en 1971 hace el Curso de Biblioteconomía, en la sección de Archivos y Documentación, en el Instituto Internacional; y también en 1971 se matricula en cursos de lengua rusa en la Escuela Oficial de Idiomas. En 1973 se publica su segundo poemario, Nudos, y en 1974 se hace socia del Ateneo Científico, Literario y Artístico de Madrid, en cuyo carné figura, por fin, su verdadera profesión: escritora. Ese mismo año publica su tercer libro, Isótopo 56. Su marido le otorga la licencia marital, quedando con total libertad para disponer de recursos propios y también para firmar los contratos y acuerdos que precisaba para publicar sus libros. Además, también retoma en los años setenta su trabajo como institutriz, con el objetivo de poseer cierta independencia económica.

En 1977 se edita su cuarta entrega poética, Isla de septiembre. Asimismo, se matricula también en el Instituto Italiano de Madrid, donde seguirá durante muchos años los cursos de lengua y cultura italianas. Había estudiado alemán en su juventud y tenía conocimientos de francés, pero ahora adquiere el italiano como segunda lengua. Más aún, Italia y la cultura italiana serán, tras la muerte de su esposo en 1980, un punto de referencia. Viajará a Italia varias veces y encontrará allí de nuevo la alegría de vivir y el amor, esta vez como una experiencia que, a pesar de que no tener continuidad más allá de unos pocos años, le resultará muy serena y enriquecedora. No será hasta 1987 cuando aparezca Rumor de límites, el quinto libro de Digna Palou Cruz.
En cuanto a sus relaciones en el ámbito literario, cabe destacar que llegó a publicar algunos poemas en medios como ABC y Bellas Artes, y mantuvo amistad e intercambio poético con escritores como Gloria Fuertes o Gerardo Diego, su mecenas y gran amigo. En total, cinco poemarios constituyen su producción poética dirigida al público adulto, si bien es cierto que en ellos se intercalan también algunos textos que podrían dirigirse al público infantil, como pequeñas rimas y canciones.
A pesar de residir en Madrid la mayor parte de su vida, cabe señalar que entre los recuerdos de Juan Manuel también está la añoranza que su madre sentía por Canarias. En el salón de su casa de Madrid, había un gran lienzo de El Teide y un timple. Además, siempre se consumía gofio durante los desayunos. En este sentido, siempre se identificó como una mujer canaria. Tras su fallecimiento, que tuvo lugar el 25 de junio de 2001 en Tenerife, sus cenizas fueron esparcidas en el mar de la isla.

 

 

· Árbol tendido (Ediciones Ágora, Madrid, 1967) es el primer poemario de Digna Palou Cruz. Está inspirado en la dolorosa pérdida de su hijo Jaime, que falleció a los seis años a causa de un tumor. Utiliza formas clásicas como la del soneto, y experimenta con la métrica y con la rima, aunque no todos los poemas siguen una estructura definida.

 

 

· Nudos (Rialp, Madrid, 1973) es su segundo poemario. En él, la autora desarrolla una poesía existencial, de tono pesimista, de desencanto vital. Con un nuevo lenguaje, ya desprovisto de estructuras clásicas y de rima, con un verso libre más largo y narrativo, la autora reflexiona en torno a la deshumanización del mundo, la desconfianza en las promesas del maquinismo y del progreso técnico, así como en el propio ser humano y en la ciencia.

 

 

· Isótopo 56 (Aldebarán, Sevilla, 1974) es una obra dedicada a Juan Manuel. La poeta vuelve, a través de sus recuerdos, a revivir el proceso de crecimiento y maduración del hijo que sí vivó. Digna Palou no se paraliza ya ante la angustia ni profundiza en el sufrimiento. Por el contrario, el propósito de este ejercicio de volver al pasado, de rememorar, es precisamente tejer un libro lleno de buenos deseos y recomendaciones para alcanzar la felicidad. La poeta tiene conciencia de que el lenguaje de Nudos, caracterizado por el verso libre y la ausencia de rima, es el que desea consolidar aquí, y así lo expresa en estos versos: “Hablarte con sintaxis abiertas, / libres como el mar y las montañas”. Así, a través del verso libre y las formas verbales imperativas, que predominan a lo largo de toda la obra, la escritora orienta a su hijo a partir de la experiencia de su propia vida, le anima a superar los obstáculos y le da orientaciones para ser una buena persona.

· El cuarto poemario de Digna Palou se titula Isla de septiembre (Colección Dulcinea, 1977), y está dedicado a su isla natal, Tenerife. El tema que predomina en la obra es la añoranza del paisaje de la isla de Tenerife, y la propia isla como signo y como símbolo de sí misma, dado que en ocasiones la voz poética se identifica con la propia isla.

 

 

 

· Rumor de límites (Ediciones Torremozas, Madrid, 1987), el quinto y último poemario de la autora, es una obra cuyo eje temático es el desamor. En este libro, encontramos imágenes y versos de una gran belleza, a través de los cuales la autora reflexiona en torno a la naturaleza del amor y describe qué se siente al estar enamorada. No obstante, en ocasiones también hallamos una concepción del amor con tintes neorrománticos, pues el sentimiento amoroso aparece unido a la oscuridad, el dolor, el engaño e incluso la muerte.

 

 

 

 

 

Quizás sea el último poemario de Digna Palou Cruz, Rumor de límites (1987), el que mejor nos permita analizar la concepción del amor de pareja que predominaba en la época en la que fue escrito. Como se puede apreciar, en sus versos encontramos los tópicos o mitos que habitualmente se relacionan con el amor romántico, como por ejemplo la idea de que el amor lo puede todo o que los buenos momentos merecen la pena siempre, a toda costa: “Aquel que ama no mide el tiempo ni la ausencia, / sólo mide el brillo de lo amado y su propia oscuridad”; “Amar es estar herido por lo que se ama / con una extraña dulzura”; “Adivino tus rincones oscuros / donde no puede entrar mi mirada: / son tus monstruos, / monstruos que dormitan en no sé qué brazos, / en no sé qué féretros”. Como se puede observar en estos versos, el amor aparece ligado a la herida, al dolor, e incluso a la muerte.
Lee sus textos

Del poemario Árbol tendido (1967)

Ventana del invierno, tus maderos
se me queman al sol que hoy ha nacido,
ábrete ya, que el aire me ha vertido
raudales de los brotes duraderos.

Nacer, que estaban muertos los primeros
árboles de mi bosque prometido.
Nacer las nuevas ramas y el sentido
de la savia por vasos verdaderos.

Qué goce triste en mí y cómo tengo
la mano florecida de ilusiones
y el alma abierta al rumbo señalado.

Bajo estrellas de ti, contigo vengo.
Mis pies en las inéditas regiones,
de tu sueño que busca mi cuidado.

Del poemario Nudos (1973)

No hay diferencia alguna entre el mar, el árbol y la televisión.
Hay un cordón umbilical
que une ese artefacto con nuestro vientre.
¡Por eso somos geniales!
Como dioses sin piedad,
hemos creado ese amasijo de cables,
de botones eléctricos,
lleno de voz humana,
de nuestra propia imagen,
hecha a semejanza nuestra.
¡La televisión está con nosotros!
Nos tiene ensimismados,
nos entra por los ojos,
los oídos…
y ya solo somos como ella,
amasijo de cables
y de botones eléctricos.

Del poemario Isótopo 56 (1974)

Quiero que te obligues a comprender en lugar de juzgar,
que olvides el instinto de muerte
que obra en nuestra historia,
la técnica que ya llega a un grado de locura,
los dioses muertos y las ideologías extenuadas.
Porque no quiero verte desvalido,
odiando a gritos
o matando en silencio,
acomodado a la mentira ni a la servidumbre.
No trates de rehacer el mundo,
pero impide que el mundo se deshaga,
y no te importe luchar,
sin odios y sin armas,
por ese compromiso.

Del poemario Isla de septiembre (1977)

Estoy ante ti, isla,
como una niña ante el agua,
ante el primer océano que descubrieron
sus ojos no nacidos.
La tierra sobre ti se quiebra,
en los acantilados llenos de golondrinas de mar.
Estoy envuelta en vida.
Un nuevo signo mágico se levanta por todas partes,
se ocultan las golondrinas
y ya no hay prueba de que la noche exista.
Del poemario Rumor de límites (1987)
(1)
Inventaré un verano para ahuyentar el frío,
porque el invierno es una triste soledad para mí.
Inventaré las hojas de los árboles,
el rumor de los sauces,
el graznido de las grises pardelas,
las velas de los barcos distendidas,
la luz sobre mis ojos.
Inventaré delfines
saltando del agua a mi regazo,
y cálidas arenas de prodigiosos soles.
Todo es mucho más fácil que poder
inventarme tus palabras.

(2)
La añoranza es como un trozo de luna
en el agua helada de un pozo.
Y me siento como la piedra sumergida,
lanzada por un niño osadamente
para ver si es profundo.
Esa piedra que se queda para siempre en el fondo,
ahogada.

 

El domingo 31 de octubre de 1993, aparece en El Día una entrevista de la escritora María de los Ángeles Teixeira Cerviá a la poeta Digna Palou Cruz.
En esta entrevista, entre otros aspectos, Digna Palou Cruz habla sobre las que fueron sus primeras lecturas, con predilección por Joaquín Romero Murube y Pedro Salinas. También habla de la enorme emoción que sintió al leer la novela Mararía, de Rafael Arozarena, y de sus años en el Instituto de La Laguna.
Asimismo, se exponen los medios en los que Digna Palou colaboró, como por ejemplo la revista Alaluz, dirigida por Ana María Fagundo, además de otras revistas hispanoamericanas, o los principales periódicos de Madrid: ABC, Ya, Informaciones, El Alcázar y Bellas Artes.
Pero, además, se recopilan algunas de las críticas que se han hecho a la obra de Digna Palou, entre las que destacamos las de Domingo Pérez Minik, Gerardo Diego, M. García Viñó o Guillermo Díaz-Plaja.
Finalmente, cabe destacar que en esta entrevista Digna Palou hace alusión a varios proyectos literarios, concretamente, dos libros de cuentos (Cuentos a Pitusa y Sueños de porcelana) y un poemario que se llamaría Ancla en tierra. Sin embargo, hasta la fecha no se han encontrado libros en prosa entre las pertenencias de la autora. Tampoco se ha hallado ningún poemario inédito con el título Ancla en tierra.

Bibliografía
Palou, D. 1967. Árbol tendido. Ediciones Ágora, Madrid.
Palou, D. 1973. Nudos. Rialp, Madrid.
Palou, D. 1974. Isótopo 56. Aldebarán, Sevilla.
Palou, D. 1977. Isla de septiembre, Colección Dulcinea, Madrid.
Palou, D. 1987. Rumor de límites. Torremozas, Madrid.
Palou, D. 2003. De nardos y brisas. Poesía completa. Ediciones Idea.
Palou, D. 2019. Poesía completa. Edición e introducción crítica de Covadonga García Fierro. Gobierno de Canarias.

Nota:

(1). Las autoras de esta ficha biográfica queremos agradecer públicamente la colaboración de Juan Manuel González de Linares Palou, hijo de Digna Palou Cruz, quien nos ha facilitado la información que contiene esta ficha, además de permitirnos contrastar y corregir datos sobre la autora que, por desgracia, figuran mal en Internet y en numerosos trabajos institucionales y de investigación. Por ejemplo, en la mayoría de las fuentes aparece que su segundo apellido es Rodríguez, o que su hijo Jaime falleció con ocho años. Ambos datos son incorrectos.

Ámbito Lingüístico y Social (MBS)

1º PMAR

  Recursos de la SA

Josefina Zamora

Josefina Zamora. Foto de Poldo Cebrián

Texto: Covadonga García Fierro

“La mirada infinita de Josefina Zamora”
Josefina Zamora Lloret (Alicante, 1920 – San Cristóbal de La Laguna, 2006)

 

 

 

Josefina Zamora Lloret es una periodista y brillante narradora, desconocida en gran parte porque solo llegó a publicar un libro de relatos.
Estudia el bachillerato en el Instituto Pérez Galdós de Gran Canaria. Posteriormente, cursa estudios de Magisterio y se licencia en la primera promoción de Periodismo de Canarias. En 1980, publica la tesina Estudio sobre La Aurora. Semanario de Literatura y de Artes (1847-1848); y en 1994, el único libro de creación literaria escrito por esta autora, La mirada infinita.
El 27 de julio de 1980 aparece en el periódico El Día una entrevista de Ernesto Salcedo a Josefina Zamora. Gracias a este documento, conocemos algunos datos importantes sobre las influencias literarias de la autora y su dedicación a la escritura creativa: “Soy una infatigable lectora y no tengo demasiada exigencia, lo leo todo, desde una receta hasta unas estadísticas, pero mi pasión son los escritores del siglo diecinueve. Escribo desde siempre, aunque nunca lo he hecho de manera continuada […]. He de confesar que, ciertamente, después de escribir, siento una gran paz”. Sobre La mirada infinita, Zamora confiesa: “tengo una colección de cuentos que no sé si alguna vez publicaré y en los que muestro un sentido catastrófico de la vida que no puedo remediar”.
Tanto en esta entrevista como en la nota biográfica de su primera publicación, el exhaustivo Estudio sobre La Aurora (1980), Josefina Zamora hace alusión a su entrega a la literatura. Aquí se anuncia que la autora “en la actualidad prepara un libro de cuentos”. Sin embargo, La mirada infinita no verá la luz hasta catorce años más tarde, razón por la que intuye que la escritura de este libro de relatos fue fraguándose durante mucho tiempo, para dar como resultado un compendio de treinta y seis cuentos atractivos y sorprendentes.
Tras el fallecimiento de la escritora, la inmensa biblioteca privada que atesoraron Josefina Zamora y su marido, el también escritor Ventura Doreste, es donada a la Universidad de La Laguna, donde actualmente se puede consultar el Fondo Doreste-Zamora.

 

Josefina Zamora Lloret dedicó su vida al periodismo. Su actividad laboral se concentra en la revista El Museo Canario y los periódicos El Eco de Canarias, El Noticiero del Lunes, La Provincia y El Día.

 

· Los brazos de Irene, relato de Josefina Zamora, precedido de una introducción de Covadonga García Fierro sobre su biografía:
(Revista Fogal, 2016): https://www.revistafogal.com/2016/07/05/los-brazos-de-irene/

 

· Número monográfico sobre Josefina Zamora, coordinado por Covadonga García Fierro, en la revista Cuadernos del Ateneo (número 33, 2015). Incluye tres artículos críticos sobre su obra y una selección de textos:

http://www.ateneodelalaguna.es/content/view/861/13/

 

 

 

 

Del relato Los brazos de Irene (fragmento)

En mis largos insomnios maldigo el momento en que la conocí: tan apacible, tan segura; recuerdo el momento en que me habló con voz que encerraba la luz y el olor de la miel, con una voz tan indefinible, tan poco sonido, que parecía el roce de una ola moribunda, que te deja la huella de una gota de agua llena de sol, una voz que produce el efecto de esa lluvia suave, dulce, que llena la ciudad de rumor de sol y que te moja sin que te des cuenta; es una de esas raras voces que se oyen más en la piel que en los oídos, es una voz para el tacto.

Josefina Zamora
Foto: Poldo Cebrián

Aquella voz y el blanco resplandeciente de su piel me hechizaron; era, además, muy bella y me escuchaba con tanta atención, casi arrobamiento, con tanta vibración de su ser que, para justificar esta devoción, a mi perfección natural quise añadir la perfección que da la sabiduría y, en verdad, lo conseguí.

Las filosofías dejaron de tener misterio para mí, todo conocimiento que llevara a la perfección del ser humano dejó de serme extraño. Pero también ella subió en la escala de su amor hacia mí, tan sumiso amor que, si no hubiese sido por su perfección, se me habría hecho intolerable. Todos sus gestos eran como su voz: miel. Cuando comes miel, comes luz y olor.

Por la mañana me despedía con un beso tan dulce, tan persistente, que yo notaba que aquel beso formaba parte de algún hechizo, que hacía que toda mujer con quien tratase quedara castrada de todo rasgo femenino para mí.

Al volver me recibía siempre como el agua nos recibe, digo agua y no mar, ni lago, ni río, porque el agua en mar, lago y río se abre para acogerte, te rodea, se cierra a tu alrededor, quizá decir solamente agua tenga el sentido cósmico que tenía aquel beso para mí.

También sientes que ese agua no se entrega del todo, que se reserva una parcela que tú no alcanzas y que pertenece a la región del miedo, es una sensación que apenas dura un parpadeo.

Por el tiempo en que empezó esta historia, yo ya era un cirujano de renombre, pero mi afán de superación hizo que al mismo tiempo que conseguía mi perfección como persona, la consiguiese como cirujano.

Me especialicé en todas las ramas de la cirugía: ojos, piernas, senos, cerebro, no tenían secretos para mi bisturí. Todo esto lo hice sin tener un claro designio de por qué lo hacía. Pero de pronto un ramalazo de luz iluminó mi espíritu, fue un atardecer: estaba yo envuelto en sus brazos, recuerdo el instante vívidamente, le declaré una vez más mi amor, le recordé su promesa de suicidarse después de mi muerte, y al fin se lo pedí. Noté el estremecimiento de todo su ser, sus envolventes brazos se hicieron más posesivos que nunca y dijo… sí. Respiré hondo y, poco a poco, recuperé la serenidad.

Primero fue un pie y era ridículo ver tanta belleza desnivelada, los amigos se extrañaron, ya que nunca había estado enferma: dijimos que fue una motocicleta, este accidente y los sucesivos ocurrían en nuestros viajes. Por aquel entonces yo asistía a muchos congresos de cirujanos, siempre acompañado por mi mujer.

El muñón de la rodilla dio mucha lata para cicatrizar, fue en París. Apenas podía mantener el equilibrio, dependía de mí pero no del todo, yo no quería que usase muleta, prótesis, no me gustaba tocar nada ajeno a su cuerpo.

No sé cómo lo conseguía, pero estaba siempre perfectamente arreglada y la casa impecable, aunque ya habíamos despedido, de común acuerdo, a la cocinera y a la criada; ella porque le dolían las miradas de conmiseración de las dos mujeres, yo por no sé qué extraño sentimiento de defensa.

De Alemania vino ya sin uno de sus muslos y era curioso el esfuerzo que hacía para no caer, el grito tan extraño que daba cuando caía y que nunca pude desentrañar, aunque lo intenté. Ella decía que no gritaba.

Yo retiraba de su alcance todo aquello que le pudiese servir de apoyo: las sillas alineadas a lo largo de la pared parecían esperar a los asistentes a un duelo, pero ella saltaba obstinada hasta llegar a mí con una sola pierna y rodearme con sus brazos de aquella manera absoluta, tenía los brazos tan llenos de amor que yo me sentía desfallecer, a veces se me llenaba el alma de pena por su belleza, por mi amor insaciable y lloraba con lágrimas incontenibles y entonces ella abría enormemente los ojos en un intento de absorber mis lágrimas.

Cuando oía mi llave en la cerradura venía hacia mí como un avestruz con una sola pata, yo veía el aletear de sus brazos, que la hacían mantener el equilibrio. Cuando llegaba hasta mí me envolvía con su abrazo, cuyo olor y suavidad yo no había olvidado, de los que yo estaba impregnado y que me llenaban de una extraña inquietud, que aún no he sabido definir.

Del viaje a la India volvió sin la pierna que le quedaba. Ya, ahora, dependía totalmente de mí: yo la llevaba y traía del baño, y cuando después de bañarla la depositaba en la cama para vestirla hacíamos el amor, no sé si era amarla o poseerla, pero era para mí aquel acto más que respirar.

Al principio, hacer el amor con un cuerpo sin piernas era muy doloroso, pero no podía resistirme; aquella mujer jamás ha perdido para mí la novedad, nunca ha dejado de pasmarme, la ausencia de sus piernas aprisionando mis caderas, el no tener el roce de sus muslos me volvía casi loco y, sin embargo, jamás le dije nada, hasta que me acostumbré.

Su voz se hizo más presente que nunca y más envolvente, aquella voz me pedía las cosas de la vida cotidiana, las cosas del amor, las del silencio y las de la acción, como ya he dicho. Yo vibraba tanto con su voz que me parecía oírla más en la piel que en los oídos. No sé el tiempo que pasamos así.

Todo lo ocurrido sólo era un intervalo antes de emprender la siguiente etapa, lo tenía todo cuidadosamente preparado. La llevé al quirófano, pero al verla allí, dormida ya, se me secó la boca y no pude hacerlo: era el miedo.

Lloré abrazado al cuerpo dormido y me lo llevé ante la consternación de mis ayudantes. Al regreso de Estambul no volví al hospital, ni a la Universidad, conferencias y simposios se acabaron para mí. Me quedé en casa.

Hicimos algún viaje, ella en su silla de ruedas; yo era muy feliz, jamás le pregunté si ella lo era, me bastaba con sentirla feliz. Lo bueno era el regreso, sumirnos en el perfume de nuestra casa, hundirnos en nuestra rutina.

Todos los años, a finales de otoño, llegaba el circo a la ciudad. Una tarde le propuse ir, ante mi invitación palmoteó con alegría infantil. Era uno de esos circos que tienen una mujer barbuda, la cabeza de una mujer que habla, una mujer serpiente y una mujer tan gorda como dos mundos. En los circos, lo extraño, lo monstruoso es siempre femenino y todos están familiarizados con su rareza.

Fuimos al circo todas las tardes de aquel invierno. Nos hicimos amigos de aquella encantadora tropa, sobre todo de un joven muy guapo que cuidaba de los animales, este joven nos colaba en un buen sitio para que Irene, desde su coche de ruedas, lo pudiera ver todo sin llamar la atención. Noté que la voz de luz de mi mujer lo tenía hipnotizado, le preguntaba solícito cualquier cosa: si había dormido bien, si estaba cómoda, el calor, el frío, los viajes; ella le miraba divertida pidiéndome, con la mirada, permiso para contestarle y al ritmo de su voz por las mejillas del muchacho se deslizaban unas inocentes lágrimas.

A mí me divertía comprobar que, a pesar de los años, aquella voz de miel todavía seducía. Tuve un ramalazo de celos, cosa que me enfureció por su incongruencia y durante muchos días dejamos de salir. Nos quedamos en casa, yo la amaba tan apasionadamente, sin darme cuenta de que era una obsesión.

Después del baño ya no la vestía, la quería tener sin nada que no fuera yo, sus brazos me seguían enloqueciendo, la total sumisión con que me envolvían, a veces, me hacía llorar, pasaba largos ratos con ella sobre mis rodillas acariciándola una y otra vez, sintiendo su piel bajo mis dedos, una y otra vez, sumergido en un estado de no ser, que era, como todo lo que venía de ella, una delicia.

Supe que el circo ya se había marchado y volvimos a salir.

Todavía me encontraba con mis viejos alumnos que me saludaban con cariño y respeto, yo siempre supe que aquellos jóvenes culpaban a Irene de mi jubilación.

Es evidente que no puedo exculparla. Aquel año nos amamos desesperadamente, nos parecía que apurábamos los últimos momentos de su vida.

A finales del verano empecé a sentir los primeros síntomas de esta enfermedad que me está deshaciendo.

Puntual, con los últimos días del otoño, llegó el circo y empezamos a ir. El muchacho de las cuadras vino alegre a saludarnos, yo lo retenía con una conversación anodina.

Irene tomaba parte con su voz de miel intemporal, que electrizaba al joven, para el que yo desaparecía. Irene me interrogaba con la mirada, ante mi despliegue de amabilidad para con Paolo. Yo sabía que aquello la intrigaba, pero cuando estábamos solos jamás me preguntaba nada. Impaciente porque la situación que yo quería provocar no avanzaba, porque el joven se limitaba a reprimir sus lágrimas ante mi esposa, le propuse que viniese a casa como mayordomo, como hombre de confianza, pero el joven no aceptó, me dijo que necesitaba de los caminos para vivir.

Avergonzado, confieso que utilicé una estratagema para doblegar la resistencia de Paolo, que así se llamaba el gañán del circo, y durante varios días dejamos de asistir a las funciones. A veces, desde mi ventana veía acercarse a Paolo a la puerta de nuestra casa y alejarse sin pulsar el timbre. Al fin, una tarde, me presenté yo solo en el circo.

El muchacho, solícito, se interesó por Irene, le dije que se encontraba bien, pero que la lesión de mi espalda me impedía sacarla, que habíamos renunciado a algunas de nuestras pequeñas alegrías. Paolo, en seguida, se ofreciço a llevarla al circo un poco antes de que empezara la función, que el tiempo que tenía libre, después de atender a las fieras, nos lo dedicaría. Acepté muy agradecido. Así empezó la conquista de Paolo.

El primer día que vino aquel gañán a casa. Verán que, aún ahora no puedo reprimir mis celos: dijo que le daba miedo bajar a Irene en la silla, los dormitorios están en el piso alto, bajó primero la silla y subió por Irene, ella me miró desolada cuando el muchacho la cogió en sus brazos, le rodeó el cuello con el mismo gesto envolvente, con la misma entrega posesiva con que rodeaba mi cuello. Hice un esfuerzo para no gritar, estaba tan furioso que puse alguna excusa y los dejé ir solos.

Al mediodía siguiente vino Paolo, dispuso la mesa en el comedor, donde hacía tiempo que no comíamos, bajó a mi esposa en brazos, noté que el joven temblaba más que yo. Nos sirvió la comida que yo había preparado, ella le daba las gracias muy gentil y yo terminé por pedirle que compartiera nuestro almuerzo.

Irene no me ayudó a convencerlo, él se sentó con nosotros y un vaso de vino hizo que perdiera su timidez y nos contara anécdotas del circo. No nos habló de su vida, rehuía la mirada serena de ella, hablaba dirigiéndose a mí con tanto agradecimiento en todo él, que llegó a impacientarme.

Cuando dejó cocina y comedor en orden, cosa que despertó nuevamente mis celos y que, sin embargo, le agradecí, la llevó al sillón junto a la chimenea, noté que aquel gañán respiraba casi tan hondo como yo; los ojos de la mujer nos miraba serenamente, aunque me pareció observar, y conozco tan bien esos ojos, que tienen el color de la miel de su voz, una chispa de ironía. ¿Había una nota de desafío en el envolvente movimiento de sus brazos? Me acerqué y la besé apasionadamente, ella trasladó sus brazos a mi cuello y me besó con su beso tan nuevo siempre para mí. El gañán se despidió perplejo.

Paolo venía todos los días a la hora de la comida. Irene ya estaba arreglada y él la bajaba con los brazos de ella anudados a su cuello.

Tuve nostalgia de mi bisturí, añoré el olor del quirófano y maldije el lejano día en el que tuve miedo, pero ya mis dedos estaban agarrotados.

 

Estudio sobre La Aurora. Semanario de Literatura y de Artes (1847-1848), tesina de Josefina Zamora (1980).
La mirada infinita, único libro de relatos que la autora llegó a publicar (1994).

Lengua Castellana y Literatura (LCL)

4º ESO

Nivaria Tejera

Texto: Mari  Nieves Pérez Cejas

(1930 – 2016)

“En el barranco tenemos que escondernos. Allí está el hoyo, el guardian, la neblina. Nos haremos los muertos. Ven, más al fondo, más, más al fondo.”

 

 

 

Nivaria Tejera nace en Cienfuegos (Cuba) el 30 de septiembre de 1930, hija de madre cubana y padre canario. Muy pronto su familia se traslada a España y es en las Islas Canarias donde transcurre su infancia y donde les sorprende la guerra civil. Su padre, de ideas liberales y de izquierdas, es encarcelado hasta que en el año 1944 se produce su liberación y la familia regresa a Cuba. De nuevo en la isla de su nacimiento, Nivaria empieza a escribir y a publicar poesía en las más prestigiosas revistas cubanas de los años cuarenta y cincuenta, entre las que se encuentran Ciclón y Orígenes.
En 1949 publica su primer libro de poemas Luces y piedras y, diez años más tarde, se edita en Cuba su novela más conocida: El barranco. Un año antes, en 1958 había sido publicada en Francia; sin embargo, tendrán que transcurrir treinta años para que sea editada en España, concretamente en 1989. Esta novela en la que la autora narra su experiencia infantil sobre la guerra y sobre el doloroso encarcelamiento de su padre, es considerada por el hispanista francés Claude Couffon la primera novela escrita en castellano sobre la Guerra Civil y las cárceles franquistas. Asimismo, representa, de toda la creación literaria de la autora, el texto que mayor éxito ha obtenido, sobre todo en Francia, país en el que se considera una obra de culto, hecho que permitió que el resto de su obra se publicase allí con regularidad y en sellos de prestigio.
En 1971 su novela Sonámbulo del sol es galardonada con el Premio Seix Barral de Biblioteca Breve. El jurado que le otorga tal distinción está integrado por los siguientes nombres: Luis Goytisolo, Juan Rulfo, Pedro Gimferrer y Juan Ferraté.
Además de su labor como escritora, Nivaria Tejera trabajó para el gobierno cubano. De 1959 a 1965 fue Agregada Cultural en París y Roma, hasta el año 1965 en el que fija su residencia en París. Es la propia Nivaria Tejera la que decide renunciar a su puesto diplomático enviando una carta al ministro de exteriores de Cuba. Años más tarde, en una entrevista para el periódico El País, afirmaría lo siguiente: “Mi trabajo como agregada cultural consistía en casi nada, obedecer consignas, hacer propaganda rodeada de monstruos vigilantes.”
Ausente durante mucho tiempo de la atención de la crítica, la obra de Nivaria Tejera ha empezado a ser rescatada del olvido en los últimos años. En marzo de 2008 se organiza un coloquio literario sobre su obra en el Hunter College-CUNY de Nueva York, coordinado por María Hernández-Ojeda, en el que participan críticos de Estados Unidos y Latinoamérica. Ese mismo año participa en Valencia en el IV congreso internacional sobre creación y exilio, donde recibió un reconocimiento especial a su trayectoria.
Asimismo, en el año 2010 la editorial andaluza El Olivo Azul reedita El Barranco, acercándola así a los y las lectoras.
Nivaria Tejera fallece en París el 6 de enero de 2016.

 

 

 

Fragmentos de su novela El Barranco:

 


Aquí cuando llueve la tierra se pone tan arrugada y triste que da espanto. Uno no sabe a dónde mirar, tiene la impresión de que el aire va a faltar. Además la entrada se pone fangosa y los pajaritos no pueden volar debido a la fuerza de Ja lluvia que les impide abrirse paso. (Mamá y tía no podrán traer a Chicho.) Aunque el agua entre las hojas parece levantar un gran pájaro que golpea, pero que es monótono y nega a herir los oídos. Luego cesa la lluvia y el viento recorre los tejados de zinc y uno siente su peso en la cabeza Me gusta entonces mirar hacia abajo en un barranco vecino y pensar que papá no estuvo allí entre los objetos podridos que el viento mueve; que nunca estuvo allí muerto. Corro donde el está y lo contemplo durante mucho rato con placer, «papá está libre, a pesar de todo esta libre», hasta que lo digo en voz alta. (Porque él parece que todavía ignora esto, como si alguien le prohibiera estar libre, y por eso se esconde más. Al menor ruido se mueve a todos lados, como si lo llamasen las ventanas las paredes de madera al crujir o el retrato de abuela que mira desde su sitio. Luego se tranquiliza y me sienta en sus muslos, apoya su mentón en mi oreja, y se queda pensativo. Yo escucho que papá respira como un reloj y da horas temerosas en mí.)

página 104


No entiende. He tratado de explicarle, pero mamá no entiende que para mi es vergonzoso cargar con el paquete de víveres desde la tienda hasta casa. Allí hay que pedir una y otra vez las cosas y rogarles que echen un poco más de azúcar y preguntar por qué el precio del jabón ya no es el mismo siendo la cantidad la misma, para luego saber explicarle a ella, y esperar a que arranquen los cupones de la libreta de racionamiento y por último ponerme colorada y tartamudear y torcerme las uñas contra el mostrador antes de confesarles que esto lo pagaremos después, la otra semana, y que lo atrasado, la entrante, la que sigue, y ver que ellos ponen mala cara y me hacen esperar dejándome para la última, porque habrá que busca; el folio que corresponde a esa cuenta tan larga. «Es natural que vayas, niña, yo no puedo ir», dice mamá cada mañana, y para eso me despierta una hora antes de irme al colegio. Y durante esa hora yo sufro, y sufro por la noche antes de dormir pensando en esa hora en la tienda, aguardando temerosa un momento en que nadie mire para acercarme al tendero y agarrarme con fuerza al mostrador, empinada todo lo que pueda, para decirle mi secreto, esa larga mentira de todas las semanas, y decirlo sin que se oiga, para que los demás no miren, y hacerle creer a un mismo tiempo que yo no sé que es una mentira, que esa cuenta no podrá pagarse hasta que transcurran muchas semanas y papá esté libre de nuevo y viva entre nosotros. (Me parece que ésa es la única manera de que él viva, porque estando allí, en la prisión, está muerto, muerto) Yo quiero explicárselo todo a mamá, explicarle que ir a la tienda me hace pensar en no ir más a la tienda y a su vez esto me da vergüenza porque siempre habrá que ir y en el trayecto me ven los otros niños y se ríen, siempre se ríen de que yo pueda cargar esos cartuchos, los más sucios, que son los que me dan; y también a veces las papas las envuelven en un saco que está roto y las papas se caen en el trayecto. Por todo esto, como la cara se me esconde detrás de los bultos, los chiquillos me dicen el mote de «cara de cartucho, cara de saco», hasta que lloro con el rostro apretado contra los víveres.

página 122


Tía trajo a Chicho enfermo de difteria. Está hinchado y es terrible verlo tener ese dolor, sin quejarse. En un día se le ha hecho una arruga desde la frente hasta la nariz. De vez en cuando grita y se araña, por lo que hay que atarle las manos. Entonces se queda quieto, quieto, y nada de él se oye. «Hermanito». Luego el médico prohibió que me acercara «porque esto es contagioso». La hinchazón le ha cogido los ojos escondiendo sus pupilas. Creo que está ciego. Cuando lo dejan solo voy hasta allí, le desato las manos y lo arrullo bajito, hasta que él se abandona. Entonces su arruguita hace una señal de volverse más suave y yo entiendo que él todavía está vivo. Pido a Dios que reparta eso que le duele entre los dos. Mamá dice: «no es posible, no es posible», y no suelta ni un minuto las medicinas que él no quiere tragar. Papá Chano, el médico, no sale del cuarto. Como no habla, yo pienso que es difícil salvarlo. Le toma el pulso, lo tantea, prueba a abrirle la boca con dos arcos y a que beba de los pomos de medicina. Pero Chicho babea y da un chillido, siempre el mismo, y marca más la arruga. Debajo de su hinchazón nadie sabe si él duerme o si está yéndose.
Chicho se fue. Aunque vigilamos toda la noche. Lo supimos porque de pronto ya no fue un bulto, sino que empezó a hundirse, a consumirse. Ahora ya no respira. Pienso cuánto habré de extrañarlo. «Hermanito, si nunca te conocimos, si nunca hablaste».
Tía está doblada sobre el banco y se cubre los ojos con el pañuelo. Ya están cansados de llorar. Mamá se ha quedado tiesa, tiesa, al fondo del espejo. En su barriga está Chicho dormido, dormido desde que nació. (Ves, mamá. Ahora te pareces a ese niño pálido.)
En la ventana es de noche todavía. Abuelo ha regresado. No quiso ponerse a llorar sin estar papá. El trae la noticia. Papá no está en Faife. Esta mañana lo llevaron al campo de concentración a trabajar forzado y lo han incomunicado. «No es posible, no es posible. Santiago debe estar aquí, hay que enterrarlo». Y mamá mueve con su cabeza las palabras y llora. Papá no puede oírla.

Recuerdo aquel gatito que enterré, lo recuerdo bien. (Hermanito, no puedes andar lejos; tú nunca podías irte muy lejos cuando te perdías. Querías tú perderte? Papá no podrá venir a verte, debes saberlo, no vendrá más. El sí está lejo&todo el tiempo ya,, igual que si estuviese muerto y más que tú, porque no pensamos que es así y lo esperamos siempre. Ni él ni tú volverán. Puedes oírme, ahora que todavía no hemos abierto el cuarto, que no te has enfriado y nadie se atreve a cerrarte los ojos?
Han entrado muchos vecinos. Mamá tiene un ataque. Es la primera vez que la veo así. Tía la calma dándole golpes en la cara. A ella sólo le tiemblan las quijadas. Abuelo me lleva hasta la cocina a traer agua y acariciándome los hombros y dándome golpecitos, me invita a ser valiente, para los próximos domingos paseos hasta el mar, en tranvía.
Ahora disminuirá de cupones la libreta de racionamiento.

página 128

Es en caravana como hay que ir al Campo de Concentración. Conté treinta y luego cuarenta personas. También había cinco perritos, muchos niños. Chicho faltaba y nadie se daba cuenta, pues no era allí donde faltaba, sino en nosotros. Ya mamá no lo cargaba y era igual que si le faltase un brazo, una pierna (ellos que siempre eran uno). La empujaban de un lado a otro y fue necesario llamarla y llamarla para que no se extraviase. Todos hablando a la vez formaban un murmullo extraño con fatiga. Yo pregunté a abuelo el significado de «campo de concentración». El no supo explicarme, pero recordé cuando yo estudiaba cerca de papá que él me revolvía el pelo con la mano diciendo: «concéntrate, lee con atención, concéntrate». Y luego me besaba el cuello, agregando: «hasta aquí debes llegar», señalándome el final de la página, y otra vez repetía la misma palabra: «concéntrate». Pero no creo que aquello que no comprendí sea igual que esto que no comprendo. Esto es un camino largo en la misma dirección, que no llega hasta el cuello, que no llega al final de nada, que no se sabe a dónde llega.
Llevábamos caminando más de una hora por aquella tierra empinada, con un par de guardias relevándose en cada curva y así hasta Los Rodeos, para que no nos desviásemos, como si nos hiciese falta otra cosa que acabar de llegar. Además, toda aquella bulla a la vez porque todos querían saber lo mismo. Y mamá se tocaba el pecho con fuerza, como si se registrara al quedarse atrás. Y yo no entendía que aquello se llamase ir al «Campo de Concentración», que se llamase así a caminar de aquel modo, apreta- dos y miedosos de llegar y también de no llegar. Al descubrir el campo me di cuenta de que no era igual a un día de visita a la prisión para estar con papá; allí no conocimos cuál es su dormitorio, ni hay manera de acercarse nunca como entre las rejas del locutorio. Era la hora en que regresaban de trabajar. Venían sudorosos y cruzaban al otro lado de un sendero enfangado. Entre papá y nosotros había anchas ver- jas con púas y también todo el fango por donde pasaban unas carretas, rodeadas de largas varas, que tiraban bueyes y caballos. Fue difícil vernos porque no les permitieron detenerse. Los perros ladraban. Yo me apreté a las púas, de tal modo que cuando quise saludar a papá con la mano, solté sangre. Debajo de los árboles y entre el bulto de las carretas y la distancia, su cara y el azadón que llevaba al hombro se parecían. Y mamá se parecía a las verjas, y abuelo se parecía a los caballos porque reconoció sus albardas y dijo: «son mis albardas». Yo no supe qué hacer al verlo y le indiqué por señas que Chicho no pudo venir. Luego imaginé sus piernas cansadas y me dije que hoy no hubiera podido cargarme.

página 131

Allá marchan los camellos en fila enorme, camino de la montaña. Encorvados desde el África. Pare- cen riscos. Van a paso lento, mirando al suelo sin cesar. Pero vienen del desierto y traen las vejigas fuera. Allí almacenan el agua para las jornadas lar- gas, por donde no hay ni una aulaga que les sirva de alimento. La aulaga es una planta que da flores y espinas grandes. «El aire es aburrido, la arena es un misterio», pensarán ellos. De sus hocicos rosados parece salir una fuente y a la vez un desierto. «Estos dromedarios», dice abuelo, «son más duros que mi paleta.» Y es un acontecimiento, entre los camiones de guerra y los árboles, mirarlos desaparecer a lo lejos, siempre más a lo lejos, hasta donde sus patas de piedra lleguen, transportando armamentos, trans- portando sus jorobas. Si descansan un momento en su marcha serena los curiosos se sientan alrededor de sus zancas. Entonces ellos levantan el hocico, alto, como queriendo rehuir el olor del grupo. Yo aprovecho y los miro; tienen paz, comen espinas, son viejos y están conformes; siguen adelante sin saber otro camino ni otra labor. Pienso en el interior de sus gibas, en sus desiertos. Adentro de ellos son como una noria: tendrán un escondite de agua y también barquitos de papel y arañas de largo cuello como molinos de viento que les dan frío.
Me alejo imaginando si yo fuera un camello: un desierto, una aulaga, todo lo que ellos tragan para convertir en silencio.

página 142

Volvíamos del cementerio y al doblar la esquina por donde el camino deja de ser piedras y humo de entierros recientes, me puso contenta ver un circo instalándose. Pero estaba triste porque la tumba de Chicho, que no es de mármol como las otras sino un montoncito de tierra, estuvo mal cuidada desde la última visita (para eso le damos dinero al que se encarga de limpiarla). Además, como había llovido, estaba enfangada. Sólo unas mariposas amarillas re- voloteaban alrededor con timidez; y en un surquito de agua, cerca de las margaritas que allí han crecido solas, se bañaba un pájaro. Esto me hizo pensar que era agua de muerte y no de lluvia. Estando allí me dieron ganas de aplastar con los pies esa parte baja del cementerio que nos tocó y que da siempre la impresión de hundirse, a ver si se acaba de hundir. También me dieron ganas de sembrar un níspero por ver si echa raíces y crece frondoso y la tumba no luce así, tan vacía entre las otras, como si Chicho no estuviera debajo. Aunque dudo mucho que esté. Mientras mamá y tía lloran yo imagino que él no está allí. Aunque seguramente esto es debido a que no vi cuando lo metieron dentro.
No muy lejos hay un panteón parecido a una mansión de muchos pisos, que pertenece a una so- ciedad de enterradores. «Descansando allí es posible no estar del todo en la tierra -me explicó tía – pero la mensualidad es elevada para nosotros.» Afuera, encima del celador brilla un letrero de bronce: «CA- BEN MIL.» Una vez entré para ver si se estaba mejor y luego he seguido entrando a robarme flores, pero todo es tan blanco allí que da miedo. Sólo que puedo robarme flores nuevas del color que prefiera, y clavar- las luego por los tallos sobre Chicho escarbando un poco la tierra húmeda. Entonces parece que han subido desde el fondo.
El cementerio es pequeño y estrecho. Al entrar esta mañana, el campanero explicaba a su amigo que pronto sería necesario ampliarlo sobre las malezas exteriores a los muros, diez metros cuadrados hacia el norte y siete hacia el sur. (Yo no quise pensar con este cambio adonde iría a parar Chicho.)
A veces las varas de piñón con que lo hemos rodeado y los pinos vecinos suenan como si fueran mástiles y uno recuerda el mar. El campanero tiraba de una cuerda, interrumpiendo con su rudeza aquella música. Un tamtam duro, que p e momento se volvía ligero «doblaba» despidiendo a alguien. «Ya no hay donde poner tanto estiércol», dijo. Y añadió que para colmo, arriba de la porquería había que formarles aquella brisa celestial, dándole sin descanso a la cuerda, para adormecerlos bien y que no molestasen de noche. Luego, mientras seguía tirando de la cuerda como de un trapecio, le aconsejó al amigo que se largara porque todavía iba por el tercero y que eran ocho. «Yo creo que se mueren más de una vez, los muy bichos.»
Sentí asco del viejo pero no dije nada. Cuando Chicho entró a ocupar su puesto, todo fue más silen- cioso. Como hoy llovía, y aunque me dejaron afuera con abuelo yo me di cuenta de que no hubo campana porque el campanero no había llegado aún. Y todo fue tan simple.
Es lamentable que tenga que haber cementerios. Pero también es razonable que los haya, pues no van a dejar los cuerpos descubiertos en cualquier sitio.
A la postre todo es razonable. Todo debe ser del modo que es.

página 154

Fragmentos de la novela Sonámbulo del Sol
Fragmento 1
LA CALLE la ciudad la habana el amigo su forzado disponer de un tiempo la calle el tiempo creándote desenmascarándote con su sospecha y su suspenso… el vedado corriendo rectilíneo en pendiente que asciende del mar a otras rectas que descienden al mar la calle la guagua que te aleja a ninguna parte hacia la misma caótica arquitectura de intemperie… el desempleo es ya un trabajo el empleo del tiempo eso el amigo la calle la ciudad la nada la nada el agotamiento regularizado por el sol por las horas por las esquinas de esquina a esquina de trago a trago contemplando el hermoso cubo de hielo dentro del vaso imaginándose uno dentro del vaso congelado flotando sobre el jaibolito sobre el pacífico mar muerto del tiempo

Fragmento 2
«cómo no chico blanco y negro la verdá (blanca y negra) la verdá eh que si me ayudaran un poco pueh me hago millonario peseta a peseta ¿tú sabeh? porque aquí hay oro en cantidá en cantidá dondequiera lo que pasa eh que no se ve pero te hundeh un poquito no importa por qué lado de toda la ihla y aquello eh el fenómeno el oro ehtá ahí y reluse reluse…»
sus taponeos van y vienen vibran como los pañuelos de un mago y el blanco y el negro de los zapatos (de la verdad) van cobrando ondas y relieves espejismos sombras de un lago alteradas por el golpe de la piedrecita
«lo que pasa es que se necesitaría un equipo bien preparado con trajes de goma y glugluglu hasta el fondo porque todo está allá abajo y quién sabe si al ladito mismo del malecón quién sabe… lo que pasa es que los americanos se lo llevan todo, más de lo que pueden… pero ellos no saben lo que hay aquí escondido… con sus ojos azules y amarillos se encandilarían viejo se encandilarían…»

 

 

“Nivaria Tejera nos cuenta como poeta, sin retórica y sin énfasis, esta dolorosa experiencia infantil, logrando el milagro de restituirnos los seres y las cosas tal como pueden ser percibidos por una sensibilidad infantil: atmósfera más que descripción; cortos diálogos, pequeños cuadros netamente perfilados, personajes fragmentarios o episódicos cuyos rasgos se afirman mientras que otros permanecen ocultos en la sombra. Su prosa densa está sembrada de imágenes asombrosas, nunca gratuitas (…) Este pequeño libro está en la línea de los grandes libros”.
Geneviève Bonnefoi en la revista Les Lettres Nouvelles sobre la novela El barranco

Tanto en El barranco como en este otro libro, Espero la noche para soñarte, revolución, lo que distingue la escritura de Nivaria Tejera es una insobornable voluntad poética, que es la que cruza los libros y marca su personalidad para convertirla en una referencia de primera magnitud cuya lectura recomiendo muy vivamente a aquellos que consideren que la escritura es un rasguño, una señal en la tierra. Son dos libros conmovedores cuya escritura es una apuesta del alma, no la búsqueda de fijar ningún nombre en el calendario, sino de fijar en una pared imaginaria una mirada verdaderamente inolvidable.
Juan Cruz, periodista y escritor

Toda su obra insiste en su vertical postura sobre el exilio, con una voz nítida y ácida, intolerante con la demagogia, las manipulaciones políticas y el oportunismo intelectual.
Roger Salas, escritor

«A pesar del papel relevante que este texto ocupa en las letras hispanas, la crítica -excepto en Canarias- no ha rescatado El barranco del limbo literario en el que se le ha emplazado durante casi cincuenta años».
María Hernández Ojeda, filóloga y profesora del Hunter College de Nueva York

“Ignoro cuál será la suerte en Francia de este maravilloso relato. Considero que es el libro más sutil, más delicado, más verdadero que he leído desde hace mucho tiempo. Él me trae la más terrible de las acusaciones contra la guerra: la de una niña sola entre las ruinas. Inseparable del año 1936, documento más real que tal o cual historia que pretenda contarla, yo sé que este libro no abandonará ya mi biblioteca”.
Robert Sabatier, escritor francés, para la revista Le Temps des Hommes sobre la novela El barranco

 

HERNÁNDEZ-OJEDA, María (2009). Insularidad narrativa en la obra de Nivaria Tejera: Un archipiélago trasatlántico. Madrid: Editorial Verbum.

HERNÁNDEZ-OJEDA, María (2012). Canarias, Cuba, Francia: los exilios literarios de Nivaria Tejera. Madrid: Editorial Torremozas.

Daniel García Pulido, “A propósito de la novela “El barranco” de Nivaria Tejera”, Revista semanal de El Día, 3 de noviembre de 2013.
A propósito de la novela «El barranco» de Nivaria Tejera

Antonio Álvarez de la Rosa, “Nivaria Tejera: la escritura como ambición”, ACL.
Nivaria Tejera: la escritura como ambición

Paula Cabrera Castro, “El barranco de Nivaria Tejera: la Guerra Civil española a través de los ojos de una niña”, Universidad de La Laguna.
El barranco de Nivaria Tejera: la Guerra Civil española a través de los ojos de una niña

Novela El barranco de Nivaria Tejera

 

 

 

POESÍA

• Luces y piedras (1949).
• Luz de lágrima (1950).
• La gruta (1952).
• Alba en el niño hidrópico (1954).
• Innumerables voces (1964).
• La barrera fluídica o París escarabajo (1976).
• Rueda del exiliado (1983).
• Martelar (1983).
• Huir de la espiral (1987).

NARRATIVA

Nivaria Tejera escribió las siguientes novelas:
En 1959 ve la luz en Cuba su primera novela El barranco, cuyas páginas caminan por la ciudad de La Laguna, una ciudad contaminada por la guerra del 36. Sonámbulo del sol es el título de su segunda novela, que en 1971 recibe el prestigioso Premio Biblioteca Breve. En 1987 se publica Huir de la espiral y cuatro años después, en 1991 la novela Espero la noche para soñarte, Revolución, obra que se alza como finalista del Premio Plaza y Janés de ese mismo año. En 2015 se publica en Francia su última novela Trouver un autre nom à l’amour.
Todas sus novelas se publicaron como traducciones al francés antes de la edición en castellano de sus versiones originales.

Lengua Castellana y Literatura (LCL)

4º ESO

  Recursos de la SA

Chona Madera

 

 

Texto: Kenia Martín Padilla

ASUNCIÓN MADERA

(1901-1980)

Nadie sabe por qué lloran los poetas.

 

 

Asunción Madera nació en Las Palmas de Gran Canaria, en una familia acomodada. Residió temporalmente en Madrid y en Málaga, donde permaneció hasta 1979, cuando regresa a su isla. En su obra se refleja el dolor de la muerte, pues tuvo la mala suerte de sufrir la de su madre y sus dos hermanas. Firmaba sus obras con el hipocorístico Chona, que era como le gustaba que le llamasen.

Además de escritora fue periodista y colaboró con diarios del archipiélago como El Eco de Canarias, La Tarde o El Día. También participó en revistas literarias, como Mujeres en la isla, Mensaje o Gánigo. Su labor como escritora hizo que ganara el premio de poesía Tomás Morales.

 

De El volcado silencio
MI SUEÑO

Mi sueño –que ya no es sueño
porque no es un sueño de nadie-
pronunció un profundo “no”
y se me quedó en la calle.

Mis ilusiones se fueron
a desandar los caminos
que emprendieron jubilosas,
sin contar con el destino.

Bellas ilusiones; sueños;
¿Dónde estáis?
Soledades han quedado
convertidos;
y yo, en medio de ellas
como el muerto
entre los cirios.

VENCIDAS MIS REBELDÍAS

Vencidas mis rebeldías
heme toda mansedumbre.
De tanta renunciación
llevo el corazón sin lumbre.
¡Ay, la espera
de las horas no llegadas!
¡Ay, los días
y su yunque, y la verdad
que truncó mi fantasía!

Llorando voy por mis sueños,
que solo sueños tenía…

NADIE SABE…

Nadie sabe por qué lloran
los poetas.
¡Nadie sabe, nadie sabe…!
El llanto en los demás
justifícanlo: sus duelos.
Ellos: porque vuela el ave;
porque ayer fue el mar de seda;
porque sonó dulce el clave
y se hizo polvo de oro
la luz en la rosaleda,
o porque unos ojos bellos
le miraron con bondades…
Nadie sabe por qué lloran
los poetas.
¡Nadie sabe, nadie sabe…!

ESTAS MANOS

Estas manos que nunca
taparon a un hijo,
ni lavaron nunca
sus carnes rosadas,
se duelen de haber nacido
para nada.
Mi madre en mí queda
como obra truncada.
¡Qué pena por ella!
Yo hubiera querido
prolongar su savia;
pero a veces digo, para mi consuelo
¡nadie por mi culpa llorará su duelo!

De Mi presencia más clara

EL SILENCIO

El silencio
es el inmenso palacio
por el que ando despacio.
El silencio
(que no tiene barreras)
nunca me dice: Espera.

El silencio,
que no es primavera,
ni es verano,
ni otoño,
ni es invierno siquiera,
que no es nada –para tantos-
constituye mi encanto.

El silencio
no me tiene por rara.
Es mi mejor amigo,
mi palabra más clara.

CANCIÓN DE LOS NIÑOS TRISTES

A María Teresa Madera de Suárez Franchy

Por los niños tristes mi canción se viste.
Por todos los niños sin madre acunados,
yo, madre de todos los desheredados.
Yo tengo los besos de las madres muertas
para sus caritas de nardo cuajado.

A mí sus miradas, sonrisas t/ sueño.
A mí, todo el llanto —de ignorada causa—.
A mí, manecitas que pedís caricias.
Yo tengo el calor del nido deshecho,
y mi pecho, anchura por todos los pechos.

A mí, bienamados:
los niños de nieve,
los niños rosados,
los niños morenos y demás colores.
Los niños son flores.
Por eso los hay tan varios en raza.

Todos, todos, todos,
venid a mi lado.

Por los niños tristes mi canción se viste.
Por todos los tristes y desheredados.
i Venid!
¡Yo tengo el calor del nido deshecho,
y mi pecho, anchura por todos los pechosl

De Las estancias vacías

OTRA POSIBLE EN TI

(Carta que quizás no leas…)
Sé que pudiste ser otra. Tu espíritu
desencantado, silencioso ya,
nacía espera, nada desea.
(¡Tanto fue el rigor dispuesto para ti,
contrario a tu enorme ternura!)
¿Qué podría hacerse?
(¡A mucha pena te tocó vivir)
Sé que hubieses sido otra sin
esa carga.
Otra posible en ti hubiesen conocido
los tuyos, los demás.
Sé que a veces hablas a solas y protestas
y gimes
por verte inútil a ti misma,
doliéndote de tu auténtico ser,
exiliado del tiempo,
hundido en ese mar terrible del que
no se vuelve, del que nadie regresa… Sí,
fantasma de él has sido,
de la tú imposible.
Sé que por eso mismo
la arropaste en lo más íntimo tuyo,
en tu yo infranqueable,
y por tan oculta en ti
crees que nadie sospecha su existencia.
Aun con todo la aman,
porque sin darte cuenta transparentas
la otra,
la que nadie ha visto y sin embargo
por esa intuición que descubre
el trasfondo de tanta apariencia,
la piensan,
ven tras de ti,
conocen.
Incontables veces he pensado en tu yo
sin tiempo;
en los que, como tú, sin el suyo pasaron.
Consuélate.
Apenas hay quien diga: «yo vivo
plenamente». Sí, apenas quien
pueda decirlo. Quien lo diga…

De Los contados instante

SEÑOR ¿POR QUÉ TRAS TANTOS SIGLOS TODAVÍA…?

«Un poco de esperanza, que ya empieza
a doler, tan sostenida».
LUIS LÓPEZ ANCLADA

¿Por qué, Señor, por qué en la tierra el odio
desde que el hombre fue, posó su planta?
A veces oscura luz habítale los ojos,
y como ves, no es como esperabas.
(Gravitóme en el alma honda tristeza,
acaso de otro mundo enamorada…)
Sólo el mal parece a su voluntad sujeto
que el bien, echa en olvido.
¿Por qué mirarse en tal rencor erguidos
y ese no poder verse, como hermanos?
Si levantada ciudad, ya destruida
por ese eterno Caín: bíblico hermano.
Hermano en quien nació, brotó la envidia.
(Oh la terrible simiente, vengadora
de un mal, que sólo en ella fructifica
y hoy como ayer, el pecho le devora).
Qué, con la misma mirada fugitiva
que huye a la luz —que avieso lo delata—,
no advierte que la sangre fratricida,
el sol —más que él, compasivo—, la seca a besos:
que de piedad, en besos se desata.
(Jamás me libraré de esta tristeza,
que un día y otro en mí, va renovada).
Señor, ¿por qué tras tantos siglos, todavía…?
Dales la facultad de ver más claro.
Recuérdales tu Ley —Ley sin querellas—,
que nada como el amor centra la vida
ni más triste, que el despojo… de ella.

De Continuada señal

TIEMPO PRESENTE

QUIEN fuera brisa, o árbol fuera. Sin esta constante angustia.
Sin este frecuente derrumbamiento de ánimo.

Demasiado porosa
la retícula
de nuestra sensibilidad,
impregnando va nuestro espíritu,
de la que hoy azota el mundo.

¿Por qué tanto buscado dolor?
¿Tanto destruirse los unos a los otros,
en este breve respiro que la vida es,
que somos?

¿Volverá el hombre a saber del inmenso bien
que supone la paz?

(Lejos de su fundamental origen,
ha olvidado que es el amor el que lo hace nacer).
Jamás se valoró menos.

Jamás la vida, tan fuera de su órbita; con apenas afectivas
raíces;
con tanta inquietud,
ha atravesado continentes enteros.
Ha cruzado tantos mares.
Ha cargado con tan terrible dolor
las ondas del espacio.
(«Y tu angustia, que me importa tanto»).
PARA SABER MÁS

Toda la obra de Chona Madera se estructura en una forma libre, sin abandonar, casi nunca, ese lejano rumor de la rima asonante, que suena, en sus versos, como la canción de un mar abierto —¿el de sus islas?— que nos comunica tantas cosas humanas, universales, que son de ahora y de siempre. Sebastián de la Nuez. Prólogo a Obras completas.

Tazón inmenso es su corazón, en él se puede beber siempre la limpieza de la intención y la fluidez de la palabra clara. Así es este vaso, deja que en sus bordes se pose el aire cuando pasa, el agua cuando cae, el polvo cuando cruza. Gracián Quijano. Prólogo a Continuada Señal.

Lejos de construir una preciosidad barroca, Chona Madera ha ido levantando, verso a verso, en la sucesión de los días, su edificación sobria y sólida. Luis Benitez Inglott. Prólogo a Las estancias vacías.

La porción de vida vislumbrada en la poesía de Chona Madera lo dice todo contra ese mundo que se empeña en que las mujeres, para llevar un existencia plena, deben casarse, tener hijos, criarlos, y perderse a sí mismas en un abismo de deberes sociales y domésticos. Saro Díaz. Prólogo a Antología Poética.

 

 

Datos biográficos:
http://www.guiadegrancanaria.net/memoriainsular/2001/personajes/chona_madera/chona_madera.html

http://www.mdc.ulpgc.es/cdm/ref/collection/aguayro/id/1837

Enlace a su obra digitalizada:
Obras completas: http://www.mdc.ulpgc.es/cdm/ref/collection/MDC/id/70716
Las estancias vacías: http://mdc.ulpgc.es/cdm/singleitem/collection/MDC/id/44127
Los contados instantes: http://www.mdc.ulpgc.es/cdm/ref/collection/MDC/id/44018
Mi presencia más clara: http://www.mdc.ulpgc.es/cdm/ref/collection/MDC/id/72581

 

 

 

En los versos de Chona Madera se observa que se trató de una mujer que se alejaba del rol de género dominante en su generación. En aquel entonces, se concebía que las mujeres debían su existencia a ser madres y ocuparse de las labores del hogar. Como puede leerse en su poema “Estas manos”, Chona Madera no tuvo hijos:

Estas manos que nunca
taparon a un hijo,
ni lavaron nunca
sus carnes rosadas,
se duelen de haber nacido
para nada.
Mi madre en mí queda
como obra truncada.
¡Qué pena por ella!
Yo hubiera querido
prolongar su savia;
pero a veces digo, para mi consuelo
¡nadie por mi culpa llorará su duelo!

Tal y como expone la crítica Saro Díaz (en el prólogo de su Antología Poética), Chona Madera, en cambio, dio a luz unos magníficos versos. En su obra permanecerá por siempre su savia y su genética.

 

 

Los críticos incluyen su producción literaria dentro de la poesía de posguerra. Sus versos tienen carácter elegiaco, pues muchos se dedican a la muerte, y se aprecia en ellos la religiosidad de la autora. Algunos poemas son de corte social, mientras que en otros habla de su mundo interior y sus sentimientos.
Sus obras son: El volcado silencio (1944)
• Mi presencia más clara (1956)
• Las estancias vacías (1961)
• La voz que me desvela (1965)
• Los contados instantes (1966)
• Continuada señal (1970)
• Mi otra palabra (1977)
En el año 1979 se publicaron sus Obras completas y en 2003 se publicó una Antología Poética con una selección de poemas.

Lengua Castellana y Literatura (LCL)

4º ESO

  Recursos de la SA

Isabel Medina

Texto: Ana Belén Hormiga Amador

1943

«Quiero estar viva cuando que me muera»

 

 

 

Isabel Medina es una poeta, narradora y dramaturga natural de Hermigua, La Gomera.
Cuando tenía tres años, su familia se trasladó a Tenerife. Por eso, Isabel Medina pasó su niñez en Güímar. En este lugar creció mientras se acercaba a la literatura para descubrir a los grandes maestros de todos los tiempos: Dante, Dostoievski, Shakespeare, Cervantes… Su lectura le proporcionó grandes momentos, pero también provocó que rompiera los cuentos que hasta ese momento había hecho y no volviera a escribir. La futura artista se desanimó pensando que no podría aportar nada nuevo a la literatura, porque ya todo estaba escrito.
Más tarde, Isabel Medina estudió Magisterio y ejerció durante varias décadas en colegios de La Gomera, Charco del Pino, San Isidro y Granadilla. Gracias a eso, se dio cuenta de que apenas existían cuentos canarios para su biblioteca escolar, así que decidió escribirlos ella misma. De esta manera nació una de las escritoras más prolíficas de Canarias. Pronto vería la luz su literatura para personas adultas. También poemas que han musicalizado Taburiente, su hija Marisa Delgado Medina, Verode o Taller Canario de la Canción; libretos para óperas y un sinfín de creaciones en las que resulta tangible su formación artística y cultural. Precisamente por ello, fue candidata por votación popular al premio Canarias de Literatura en 2015 y en su pueblo, Hermigua, hay una calle que lleva su nombre.
Isabel Medina es una escritora comprometida con la igualdad y la defensa de los derechos de la humanidad. En sus obras pueden percibirse estos ideales. Además, lleva años participando en diferentes eventos culturales tanto en Canarias, como en la Península, Cuba, Sudamérica o Nueva York, donde fue invitada a la 8 Feria del Libro Hispano/Latino, en octubre de 2014.

Recientemente Isabel Medina ha tenido que enfrentarse a un gran reto: afrontar un grave problema de visión. A pesar de esto, la autora no ha dejado de escribir y está a punto de comenzar una nueva novela.
Isabel Medina es una persona muy activa que emplea parte de su tiempo en participar en diferentes tipos de actos culturales y artísticos: recitales, presentaciones de libros, elaboración de prólogos…

 

 

Disfrutemos de un fragmento de una de sus novelas:

La hija de abril

Te asombras, tú que no lo has vivido, pero es así: de pronto se te derrumba el edificio, y entonces no tienes más remedio que revolver en tus propios escombros, y desde esa profundidad visceral y confusa, bucear en busca de luz, de un poquito de luz, que pedir más es demasiado.

Disfrutemos leyendo algunos de sus poemas:
Siempre nos quedará París
De Los ojos de la lluvia

Lloviznaba dulcemente sobre Orly
cuando el avión aterrizó sin estridencias.
Un otoño suave acariciaba
la piel de la ciudad y tú acariciabas mis manos
mientras me mirabas
como si fuese la última vez que el mundo
daba vueltas sobre sí mismo.
Las hojas de los árboles amarilleaban el suelo
después de que la brisa besara tu rostro
y las manos del tiempo rodearan mi cintura
y acariciaran tu pelo sin importarles nada
la seriedad de monasterio que tenía la Gioconda,
envidiosa, seguramente, de tanto amor desmesurado
de tanta risa a deshora y de tantas canciones en francés.
A ti te sorprendió, lo recuerdo,
el inesperado concierto que nos regaló Cortazar
en la última esquina de los Campos Elíseos.
Sabíamos que Julio se había quedado
una eternidad entre París y tú.
Nos hizo gracia que el Sena estuviese
harto de tanta desmesura a flor de agua
de tanto beso apresurado deleitado degustado
por los amantes anónimos o reconocidos
o maltrechos que bajo los puentes del río
levantaban las faldas a la noche
y hacían el amor en sus orillas.
Siempre nos quedará París, dijiste,
como en la vieja película.
Siempre nos quedará París, te dije,
mientras me ovillaba a tu cuerpo
y el Árbol de los Suspiros recogía anhelante
el último beso de la noche.
Qué maravilla, qué maravilla…
es una lástima que nunca hayamos estado en París.

La especie

De Los ojos de la lluvia
Nacemos desnudos y frágiles
y a pesar de nuestra innegable soberbia
somos el animal más desvalido
del planeta.

Tardamos siglos en bajar de los árboles
abrir un hueco a la semilla
caminar erguidos
o mirar de tú a tú al otro que nos mira.

Pergeñar una caricia
amamantar un deseo más allá del
instinto primigenio fue un avance
que conmovió a los leños de la hoguera.

Regalar un suspiro al viento
de la tarde
o acariciar con la mirada
seguramente hizo cambiar el curso de los ríos.

Hoy como ayer
como antes de que midiéramos el tiempo
el amor nos desnuda frágiles
e indefensos.

Tengo miedo de que me pueda caer
del abismo de tus manos
Yo, tan desnuda, amor, tan indefensa
como el primer día.

 

 

– La filóloga Covadonga García Fierro realizó un estudio sobre el poemario Los ojos de la lluvia. En él afirmaba:

En sus poemas, la autora introduce numerosas referencias artísticas y culturales… que, como en el poemario anterior, han marcado la vida de Isabel… Isabel Medina cultiva una escritura directa, cuya sencillez formal alimenta el disparo certero de cada verso… Un conjunto de imágenes muy bien construidas verbalmente, y portadoras de una gran belleza… Sin duda, se trata de imágenes poéticas reveladoras de una enorme sensibilidad. La sensación que le queda al lector después de leer Los ojos de la lluvia es de absoluta satisfacción. Isabel Medina ahonda en temas universales como el amor, el paso del tiempo, el recuerdo, el origen del cosmos o el misterio del destino. Y es especialmente interesante el punto de vista que asume la autora para hablar sobre el rol que históricamente se ha identificado con la mujer y con lo «femenino». Isabel Medina construye con palabras un mundo poético de imágenes llenas de narratividad. Un poemario redondo, cuya progresión temática invita a ir de un texto al siguiente; y al que identificamos, enseguida, con la ya inconfundible voz de su autora.

-La historiadora Sandra Ferrer publicó en su blog en 2016 una reseña sobre la novela Olympe de Gouges. La libertad por bandera:

Escrito por la poeta, narradora y dramaturga canaria, Isabel Medina, la novela sobre Olympe de Gouges es una historia preciosa, muy bien documentada. Una manera muy amena y entretenida de conocer la historia más personal de esta feminista de la Revolución Francesa. Olympe de Gouges. La libertad por bandera es una novela histórica muy recomendable.
-El escritor Tomás M. Galán escribe sobre la novela Olympe de Gouges, (Nueva York, 2016)
Oh, Dios, qué bello fragmento, pasaje. Desde que te conocí, que leí aquel libro de tu autoría, Isabel Medina, sentí el proceso de rendición del lector frente al texto. Voy a resumir el efecto de este bocadillo literario: sensacional. Me recuerdas que no es solo la pasión y vocación, es visión y búsqueda de la verdad para compartirla. Gracias. Solo tengo que adquirir tu novela y darle gracias a la vida por saber que vives. Las mujeres y los demás seres libres me están transformando.

-El catedrático y escritor Justo Sotelo, publicó en Facebook en 2017 este comentario sobre su encuentro con Isabel Medina:

Una de las mejores escritoras canarias y, por tanto, españolas… Sus ganas de vivir, de escribir, de seguir siendo feliz… Hablamos de lo difícil que es escribir bien o, dicho de otra forma, de lo complicado que es ser «escritor» de verdad, con ese misterio inefable que te acompaña a todas partes, incluso en lo más cotidiano de la vida. En su opinión la literatura no tiene que basarse en la «catarsis» personal del que escribe, sino nacer del conocimiento y la objetividad, y a ser posible de la felicidad. Esa es la mejor manera de acercarse a la belleza y a la idea de lo universal. Vivimos tiempos excesivamente relativistas, asegura, que pronto pasarán de moda. Y solo quedarán las obras intemporales y técnicamente buenas.
De vez en cuando me gusta tomarme un café con escritores de verdad.

 

 

 

Isabel Medina es una autora que apuesta por la igualdad y trata de fomentarla a través de sus escritos.

  • Un ejemplo claro lo constituye este poema infantil en el que se aborda la corresponsabilidad en el hogar:

El enfado de Sara
De La princesa vagabunda

Un día por la mañana,
era lunes, me parece,
cuando Sara, arrebolada,
llegó a clase disgustada.

“¿Qué te pasa, Sarita?”,
preguntó la señorita
Pepi, ya se sabe,
la profe de Naturales.

“Es que estoy muy disgustada
-dijo Sara arrebolada-.
Me he enfadado con mi madre
por algo muy importante”.

……….

“Es que mi madre me dice
que antes de venir a clase
tengo que hacer de antemano
la habitación de mi hermano”.

Sara, y no era antojo,
Tenía enfado en los ojos.

“Y mi hermano es mayor,
ya le salen espinillas,
se pone pantalón largo,
se afeita con maquinilla”.
…….

“¿Pues…sabes lo que te digo?
-dijo Pepi, disgustada”.
Que si tu hermano pretende
tener comida y criada,
una novia que lo quiera
y no dar un palo al agua,
dile, te lo digo yo,
que no sea un dinosaurio,
que se meta en la cocina,
en la ropa y en su cuarto.
Que las mujeres criadas
hace ya tiempo que están
trabajando y estudiando
hasta en la universidad”.

Y Sara, y no era antojo,
No tuvo enfado en los ojos.

  • En 2016 vio la luz el libro en español Olympe de Gouges: La libertad por bandera (previamente se había publicado en francés).
    Isabel Medina crea en esta obra una biografía histórica novelada centrándose en la mujer que redactó la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana. Olympe se considera la precursora del feminismo. La autora rescata el personaje para hacer un recorrido por la revolución francesa.
    En la revista Mundo Crítico. Literaria y de Pensamiento Crítico apareció en 2016 esta reseña en la que se explica la mirada con “gafas violetas” de la autora:
    Cuando uno estudia o lee acerca de la revolución francesa no se da cuenta de hasta qué punto lo que está aprendiendo es una historia de hombres… contada por hombres. Por eso una novela como la que ha escrito Isabel Medina y que publica Izana editores ya es, de partida, meritoria: porque ayuda a poner el foco sobre una mujer que también fue protagonista de uno de los momentos de cambios más importantes de Europa.
    El siguiente fragmento pertenece la novela. En él, encontramos a Olympe de Gouges que espera dentro del calabozo a que la ejecuten en la guillotina.
    Llovía. Llovía insistentemente sobre París. El manto negro del cielo se preñó de millones de lágrimas que caían voluptuosas desde el techo del mundo, a sabiendas de que los ojos del mundo se habían clavado como punchas de fuego en la Francia revolucionaria.
    Era el día 2 de noviembre de 1793 cuando Olympe de Gouges se dejó caer, como quien se desprende de un viejo vestido, en el jergón de una celda de la Conciergerie, su cárcel ya por poco tiempo. Por una rendija de luz humedecida brillaban los ojos de la guillotina. El silencio, después de tanto alboroto, chillaba en sus oídos decidido a dejarse oír. Ya no eran los gritos, ni los aplausos, ni los insultos, ni su deseo inconmensurable de hablar, explicar, decir… cuando ya todo estaba hablado, explicado, dicho… decidido. Era verdad que nada podía cambiar la historia que se había empantanado en un charco de sangre.
    Pero sus oídos levantaron la voz para recordarle la sentencia que, momentos antes, había leído uno de los miembros del tribunal que la había juzgado. Le hubiera gustado romperla como había roto un viejo borrador de su primera comedia, pero aquella sentencia, aunque era real, no podía tocarla, ni leerla, ni olerla… solo escucharla desde el ahogado grito de sus oídos que, aún tapándolos, se empeñaban en hablar:
    …Tribunal extraordinario, en París, según decreto de la Convención de 10 de marzo de 1793, año II de la República… el jurado ha deliberado que Marie Olympe de Gouges ha atentado contra la soberanía del pueblo en unos escritos de los que es autora… por lo que el jurado la condena a pena de muerte, que se deberá ejecutar en un plazo de veinticuatro horas… de conformidad… con el artículo… de la ley… 29 de marzo. Bienes confiscados por la República.
    … la verdad, que no tiene nada que ver con lo que esta farsa de tribunal ha dictado, tal vez porque la sentencia se había escrito mucho antes de que subiera a la tribuna; por eso no sirvió de nada que abriera mi corazón y se lo enseñara a los miembros del jurado y a toda aquella gente que se había reunido allí para verme, para ver a una mujer que había defendido su derecho a la palabra, su derecho a subir a la tribuna, a subir al cadalso si hiciera falta. Ellos jamás van a tolerar que una mujer indique el camino. Es un acto de soberbia imperdonable.
    Pero ella era Olympe de Gouges, feminista y republicana, la mujer que se atrevía a dar discursos, a escribir comedias, a dictar pasquines… La mujer de estado que había luchado por Francia como lo habían hecho pocos hombres; ella, Olympe de Gouges, tenía que saber lo que estaba pasando en el lugar más tenebroso del mundo. Y a ese lugar, precisamente allí, había llegado su pequeña hija Julie. Y no había duda de que era ella; Julie estaba a su lado y la llamaba, y la acariciaba, y el mundo entero se había oscurecido ante su presencia inconmensurable.
  • En el poema No quiero ser tu media naranja la autora desmonta uno de los grandes mitos del amor romántico: el de la media naranja. Al hacerlo, defiende que la mujer es un ser independiente, autosuficiente y completo.

No quiero ser tu media naranja
De Los ojos de la lluvia

SI ME QUIERES, amor, quiéreme entera
porque no voy a partir en dos
el mascarón de proa de mi barco
ni a buscar la mitad de mí en el arcano de tu cuerpo.
Despierto en la tierra de nadie
donde vive la melancolía y pongo en hora al sol
redondo como una fulgurante bola de fuego
para que te devuelva entera la mañana.
No busques
no quiero saber nada de tus secretas obsesiones
ni de las carencias que te han crecido en el calendario
de las horas
no me pidas a mí lo que te falta
porque no se escribe así el menú de nuestros besos.
Quiero que llegues a mí entero como una naranja
redondo como un pensamiento capaz como un deseo.
Y yo misma,
que no me atrevo a hacer el balance de mis deudas
ni a contabilizar la multitud  de mis carencias
te ofrezco mi ser entero como una naranja
redondo como un pensamiento capaz como un deseo.
Por eso, atrevida, saludo al sol cada mañana
lo pongo de despertador en la cabecera de tu cama
y me sumerjo desnuda en el río de sangre de tus venas
para llenar de flores el ojal de tu camisa
porque no quiero ser tu media naranja
si me quieres, amor, quiéreme entera.

  • La filóloga Covadonga García Fierro realizó un estudio en el que hablaba sobre el poema No soy hija de Eva. En él afirmaba:
    “El destino que cultural e históricamente se ha ido construyendo específicamente para la mujer. Y es que, a medida que avanzamos en la lectura, encontramos una crítica –a veces más sutil, otras veces más abierta y feroz– a ese empeño de distinguir entre el destino del hombre y el destino de la mujer, irremediablemente madre y, según el mensaje bíblico, pecadora que sucumbe a la tentación y trae los males a la Tierra”
    Disfrutemos leyéndolo:

No soy hija de Eva
De Los ojos de la lluvia

Ni me concibieron en lejanos paraísos.
Yo, mujer,
recuerdo aún el segundo cósmico
en que me puse en pie y miré de tú a tú
la casa sin techo de la noche.
[…]
Yo, mujer,
útero, pecho, barro donde los hombres
amasaron la forma.
Fuera del refugio de las cuevas
la multitud atravesó barrancos y desiertos
llegó descalza a las villas y ciudades
y subió sin permiso a los rascacielos del aire.
Y yo, mujer,
cargué con el pesado fardo de un burka
me arrastré por caminos de ignominia
y parí hijos cuando los falos en tormenta
violentaron mi carne y lapidaron mis sueños.
Y aprendí a olvidarme, a hacerme cosa
mientras los siglos parían revoluciones
que desviaban el curso de los ríos
y torturaban el color inocente de una rosa.
Tal vez ahora
que tu voz me llama por mi nombre
seré capaz de amar mientras se enciende al fin
la casa sin techo de la noche.

Escuchemos varias canciones infantiles creadas para promover la igualdad:
• En “La graja Maruja” aparece una graja que quiere ser arquitecta y lucha por alcanzar este sueño: https://www.youtube.com/watch?v=PC-7PZ5te68
• Track 6 del disco «Del Teide al Roque Nublo» de Marisa Delgado Medina. Letra: Isabel Medina, Música: Marisa Delgado. Editado por el Centro de la Cultura Popular Canaria y el Cabildo de Tenerife. Grabado y mezclado en Estudios Manzana. Canarias 1991

 

 

-Consulta la web de Isabel Medina: http://www.isabelmedina.es/

-Disfruta con la escena del segundo acto de la ópera Olympe: https://www.youtube.com/watch?v=xWtmWmQ7AnI

-Escucha a Isabel Medina recitando el poema octavo del disco Antología de Isabel Medina en su propia voz, editado por el Centro de la Cultura Popular Canaria en colaboración con el Cabildo Insular de Gran Canaria.
https://www.youtube.com/watch?v=7HUP5uXCun4&t=23s
– Escucha el poema 1 del disco Antología de Isabel Medina en su propia voz. Producido por el Centro de la Cultura Popular Canaria en colaboración con el Cabildo Insular de Gran Canaria. Fotografía José Torres. Grabado y mezclado en Estudios Manzana, Canarias 1991 https://www.youtube.com/watch?v=0jyCXdDFxss
Canciones:
-Escucha a Marisa Delgado Medina cantando “Adivina lo que es”. Letra: Isabel Medina, Música: Marisa Delgado Medina. https://www.youtube.com/watch?v=Iz0jS0iIMuc
-Escucha Track 8 del Libro-Disco “El Tesoro del pirata Cabeza Perro”. Letra: Isabel Medina, Música: Marisa Delgado Medina. Publicado por Anaya con la colaboración del Ayuntamiento de Güímar y el Área de Medio Ambiente y Paisaje del Cabildo de Tenerife. 1ª Edición Mayo 2007 https://www.youtube.com/watch?v=UAqQfccXoZk
-Escucha “La canción de la lluvia”. Track 11 del disco «Del Teide al Roque Nublo» de Marisa Delgado Medina. Letra: Isabel Medina, Música: Marisa Delgado Medina. Editado por el Centro de la Cultura Popular Canaria y el Cabildo de Tenerife. Grabado y mezclado en Estudios Manzana. Canarias 1991 https://www.youtube.com/watch?v=c6_ekaY2ytw
-Escucha esta canción infantil “La nube y el sol” Track 10 del disco «Del Teide al Roque Nublo» de Marisa Delgado Medina, Letra: Isabel Medina, Música: Luis Morera. Editado por el Centro de la Cultura Popular Canaria y el Cabildo de Tenerife. Grabado y mezclado en Estudios Manzana. Canarias 1991 https://www.youtube.com/watch?v=ZW88EG06Jec
-Escucha esta canción infantil: Track 3 del disco «Del Teide al Roque Nublo» de Marisa Delgado Medina. Letra: Isabel Medina. Música: Marisa Delgado Medina. Editado por el Centro de la Cultura Popular Canaria y el Cabildo de Tenerife, grabado y mezclado en estudios Manzana. Canarias 1991https://www.youtube.com/watch?v=TSPuyDS2cT4

 

 

 

La producción literaria de Isabel Medina es extensa. Ha escrito más de treinta obras pertenecientes a diferentes géneros y temáticas. Así, ha cultivado la novela, la poesía, teatro, el ensayo e incluso, tres libretos para óperas.
Novelas:
La hija de abril, Algaida, Anaya, 2003.
La libertad y tú, Ediciones Idea, 2008.
El secreto de Sofía, Ediciones Idea, 2010.
Los cuadernos de Marta (Volumen 1), Idea, 2010.
Los cuadernos de Marta (Volumen 2), Idea, 2011.
Olympe de Gouges, La liberté pour bannière, editorial L’Harmattan, 2015 (novela publicada en francés qe un año después se editará en español)
Olympe de Gouges La libertad por bandera, IZANA Editores, 2016.
Obra poética:
Gánigo de ausencia, Centro de la Cultura Popular Canaria, 1982.
Chácaras de silencio, Centro de la Cultura Popular Canaria, 1986.
Antología poética, Cabildo de Tenerife y Centro de la Cultura Popular Canaria, 1991.
Tara, poemas y canciones, Centro de la Cultura Popular Canaria, 1995.
Las sandalias de la Luna, col. Micromeria, editorial Idea, 2009.
Los ojos de la lluvia, Ediciones La Palma, 2016.
Ensayo:
Iniciación a la Literatura Canaria, Centro de la Cultura Popular Canaria, 1986.
Obras infantiles y juveniles (narrativa, poesía y teatro)
Cuentos Canarios para Niños I, Centro de la Cultura Popular Canaria, 1983.
La canción del Alisio, Cabildo de Tenerife y el Centro de la Cultura Popular Canaria, 1990.
Cuentos Canarios para Niños II, Cabildo de Tenerife y Centro de la Cultura Popular Canaria, 1991.
Teatro Canario para los más jóvenes, Cabildo de Tenerife y Centro de la Cultura Popular Canaria, 1992.
Cuentos Canarios para Niños III, 1994.
Viaje fantástico por las Islas Canarias, col. El Volcán, Anaya, 1996.
Alizulh. El mundo mágico de las leyendas canarias, col. El Volcán, Anaya, 2000.
Piel de Luna, col. El Volcán, Anaya, 1999.
De parte de don Quijote, col. El Volcán, Anaya, 2000.
El Corazón de la Montaña Roja, Área de Medio Ambiente de Tenerife y Centro de la Cultura Popular Canaria, 2003.
El misterio de la Montaña Roja, Cabildo de Tenerife, 2004.
Perdidos en la Montaña Roja, Cabildo de Tenerife, 2004.
La sirenita Mary Paz, col. El Volcán, Anaya, 2004.
La princesa vagabunda y otros poemas, col. El Volcán, Anaya, 2006.
El tesoro del pirata Cabeza Perro, Cabildo de Tenerife, editorial Anaya, 2007.
El guardián del malpaís, Cabildo de Tenerife, editorial Anaya, 2007.
El pirata Pata de Palo, CAM-PDS, 2008.
Granadilla y el Caballero Tiempo, Idea, 2009
El secreto de Sofía, Ediciones Idea, 2010.

Isabel Medina es la autora de los libretos de tres óperas, cuya música pertenece al compositor y académico don Francisco González Afonso:
• La leyenda de Guayota.
• Baralides.
• Olympe.

Lengua Castellana y Literatura (LCL)

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