Dulce Díaz Marrero

Texto: IES Marina Cebrián

1953-1978

La poeta Dulce Díaz Marrero (1953-1978) nació en Santa Cruz de Tenerife y falleció de forma prematura, a la edad de veinticinco años, en el sur de la isla, en un accidente de tráfico. Desde pequeña se sintió atraída hacia la literatura, especialmente, hacia la poesía, por lo que pronto se convirtió en una lectora voraz.

En la década de 1970 comienza a asistir a distintos clubes juveniles urbanos, como el desaparecido Club Joven 70, en los que se reúne con otros jóvenes y amantes de la cultura que, con el tiempo, desarrollarían distintas trayectorias vinculadas a las artes, como por ejemplo, los escritores Roberto Cabrera, Olga Rivero, Jesús R. Castellano, Nicolás R. Kolia y Félix Francisco Casanova; el músico Hugo Westerdahl; o el profesor de arte Ángel Mollá Román, entre muchos otros. 

En 1975, gana el 2.º Premio Matías Real de Poesía, convocado por el periódico La Tarde. Además, poemas suyos fueron publicados en las revistas Nuevos caminos, Menstrua Alba y Aquel viejo Noray. Su primera lectura pública de textos propios tuvo lugar en el I Congreso de Poesía Canaria (1976). En esos años entabló amistad con otros escritores, como los venezolanos Alejandro Oliveros y Reynaldo Pérez Só.

En relación con el contexto en el que vivió la autora, tal como afirma Iván Cabrera Cartaya (2019), «a finales de los sesenta y comienzos de los setenta, el cine era francés; y la música popular que escuchan los jóvenes, norteamericana. Flotaba en el ambiente una incomodidad, un malestar que los empuja a comprometerse socialmente […] y a violar las normas […], mediante aquel lema vital que proclamaba “sexo, drogas y rock and roll”».

De esta forma, para comprender su obra, es necesario situarnos al final de la dictadura franquista, en el ocio nocturno de aquella época donde la influencia cultural de los Estados Unidos, especialmente en la música, impregnaba con sus ansias de libertad los textos de los jóvenes poetas. El rock, el Mayo del 68, la Beat generation, las manifestaciones a favor de causas sociales como la del pueblo saharaui, la apertura hacia otras culturas y la influencia del turismo, así como el deseo de romper las reglas, serán algunos de los acicates de la poesía de Dulce Díaz Marrero.

Su único poemario publicado apareció de forma póstuma, en 1987, con el evocador y rebelde título Fin de la ley, y en él se incluye también un relato breve. 

Tras su fallecimiento, autores como Eliseo Izquierdo, Fernando Garcíarramos o José H. Chela dedicaron varios artículos periodísticos y poemas a la escritora. 

A continuación, referenciamos las diferentes ediciones que se han realizado, hasta el año 2023, de la poesía de la autora:

Díaz Marrero, D. (1987). Fin de la ley (edición de Ricardo García). Editorial Sosa Campos. Santa Cruz de Tenerife.

Díaz Marrero, D. (2000). Fin de la ley (edición de Roberto Cabrera). Editorial Baile del Sol. Santa Cruz de Tenerife.

Díaz Marrero, D. (2003). País nuevo: Poesía completa (edición de Roberto Cabrera). Editorial Baile del Sol. Santa Cruz de Tenerife.

Díaz Marrero, D. (2022). El ser de Dulce. (ed. Antonio Arroyo Silva). Colección Poesía en Línea. Editorial BGR (on line).

ANTOLOGÍAS COLECTIVAS

Poemas de Dulce Díaz Marrero aparecen en la siguiente antología colectiva:

Casanova de Ayala, F. (1989). Los mejores poemas de ayer y de hoy. Centro de la Cultura Popular Canaria, Santa Cruz de Tenerife.

BIBLIOGRAFÍA SOBRE LA AUTORA

Cabrera Cartaya, I. (2019). «Dulce Díaz Marrero, perdida y encontrada». En Veinte escritoras canarias del siglo XX (eds. Yasmina Romero Morales y Alba Sabina Pérez), pp. 373-383. Ediciones La Palma, Madrid.

Hernández Quintana, B. (2008). Diccionario de escritoras canarias del siglo XX. Ediciones Idea, Santa Cruz de Tenerife.

«País nuevo»

Héroe de las Montañas Rocosas,

¿dónde habitarás ahora,

con tu capa de estambre 

y tus costumbres de lechuza?

Escúchame:

Mientras mires el mapa girador 

detenlo en el punto de un lago

que no tenga vuelta.

Encontrarás el cubo de basura,

restos de la miel,

y perderás el lamento 

entre colonos hippies

que hacen dulce el agua

con algas de marihuana.

No dejes que la luna

cambie otra vez su tamaño

y ven pronto a mi país.

«Vivimos en unas islas» 

A la derecha de España, en un recuadro.

Tenemos un cielo artificial

preñado de estrellas hoteleras.

¿Y qué importa la miseria

si nuestros árboles fructifican

cigarrillos de importación,

magnetófonos, cassettes?

Compañeros, sonriamos.

¡Qué bien el subdesarrollo sonriendo!

Olvidémonos de luchas, de libertades,

del odio de cuatro siglos 

reconcentrado y caliente.

¿Para qué?

Tenemos sol todo el año

y un plátano cada día, por lo menos.

«Composición» 

Suburbios de papel pintado, delicia

en los bordes secretos

del áureo y tierno ramaje

de tu especie.

Pero no comprarás el parecido liviano

de tu cuerpo, ave y mujer, 

sin bailar el juego de su música

en el aire.

VER AMANECER la noche

cuando todo es justa soledad,

hacer el recuento de lo que piensas

y amar simplemente

los objetos derramados

será todo lo que hagas cuando

empieces el recorrido de la luz artificial.

Dado que Dulce Díaz Marrero escribe sobre el ambiente de la noche, podemos encontrar en su obra determinados poemas en los que retrata ciertas atmósferas, no libres de violencia hacia la mujer, como ocurre en este poema sin título:

ELLOS, los que son

van embutidos en el cascarón de la noche

con capas de vampiros y largas cadenas

de pelo rizado

metiéndose en los bares 

donde moran gatos negros

y en los prostíbulos más obscenos

violan a doncellas y adoran el misterio

de una mujer cordobesa.

«Deletreando Canarias: Dulce Díaz Marrero». Biblioteca de Canarias. Gobierno de Canarias. Disponible en: https://youtu.be/dULOZGE3Tro [Consultas: 25/04/2023].