>

Yolanda Díaz Jiménez

Texto: CEPA Santa Lucía de Tirajana

1949

Yolanda Díaz Jimenez nació en Arucas en el año 1949. La lectura fue su entretenimiento favorito aunque lamenta no haber tenido todo el acceso a ella que le hubiera gustado. Lo que sí tuvo en gran medida fue un gran contacto con la narración oral que, sobre todo las mujeres de su familia le proporcionaron e hizo que descubriera la magia del lenguaje, puerta abierta a su afición literaria. 

Su dedicación a escribir aumentó por su condición de maestra y el desvelo por aprender a enseñar para facilitar a sus alumnos y alumnas el inicio a la lectoescritura, ya que siempre impartió clases en esa franja escolar, asistiendo para ello a cuántos cursos de formación y proyectos metodológicos se convocaban al respecto. Volcó su inquietud en inventar para contar y estimular el interés lector en el aula con planteamientos pedagógicos enfocados a transmitir valores a través de cuentos. Nunca pensó que esos cuentos y poemas se publicaran; muchos, en sus inicios fueron creados solo para el trabajo diario, pero la casualidad quiso que a raíz de obtener el primer premio del concurso “Rescatando La Memoria” el Ayuntamiento de Arucas apoyara su primera publicación a la que han seguido otras, un estímulo para seguir escribiendo. 

Ver sus libros en manos de los pequeños y no tan pequeños lectores lo considera una recompensa y un regocijo inmenso. 

No sólo ha tocado los palos de la literatura infantil, también explora en otros géneros poéticos y narrativos, muchos de ellos sin publicar. 

Ahora, felizmente jubilada, su tiempo lo emplea en leer mucho, cuentear, versear y escribir por puro placer sobre lo que realmente le gusta, quiere seguir imaginando, cazando palabras para crear nuevos textos, vivirlos…

Educar en valores como la integración, la inclusión, el respeto al Medio Ambiente, los contenidos canarios para dar a conocer, amar y conservar la naturaleza están presentes en cualquiera de sus libros. La lectura sencilla y cercana hace las delicias de quien se acerca a sus escritos llenos de pinceladas resilientes, creando escenarios posibles de entretenimiento y a la vez de aprendizajes ligados al objetivo fundamental de educar y reforzar la inteligencia emocional a edades tempranas. Incide en que la POESÍA esté presente en las aulas como estímulo a jugar con las palabras, impulsar el despertar creativo, la riqueza simbólica, aprender a escuchar, sensibilizar y afirmar el mundo interior para saber expresar y gestionar emociones. La cadencia, el ritmo de sus versos son de fácil memoria, como ella dice: “templan el alma”. 

Apuesta por los programas de Animación a la Lectura desde el interés específico del alumnado, sus vivencias y su relación con el entorno más cercano. 

Participa en encuentros escolares, tertulias, colaboraciones editoriales, jurado de concursos literarios, publicaciones colectivas, cuentacuentos, talleres de poesía infantil y juvenil, dinamización de bibliotecas escolares… 

Algunos de sus cuentos y poemas han sido elegidos por la Consejería de Educación para diferentes ediciones de los congresos de lectura y escritura escolar. 

El concurso BiblioZONA que organiza la Biblioteca de Canarias ha elegido en dos ocasiones su novela corta de Episodios insulares, Doramas, como lectura escolar. Es socia fundadora de NACE. 

Ha participado en el Festival de Cuentos de Los Silos, Jornadas Escolares de Lectura Poética, encuentros con escuelas de adultos, veladas poéticas, ( Música y Poesía en la Ermita), así como en otros eventos y citas culturales. Posee una amplia colección de lápices del mundo. 

Ella encuentra tiempo para todo, especialmente el que dedica a su gran pasión que es escribir. 

Biografía de Yolanda contada por ella misma 

Hola, me llamo Yolanda Díaz y estoy encantada de que se hayan interesado por mis escritos y que de paso quieran saber algo más de mi vida, que no es más que la vida de una mujer con vocación de maestra que ha sido feliz transmitiendo su saber a las niñas y niños que se cruzaron en mi senda pedagógica y de quienes tanto aprendí. 

Por si les pica la curiosidad acerca de mi edad les diré que en ese año, además de que en Arucas naciera esta niña, segunda de una familia numerosa cuyos padres se sacrificaron para dar carrera a todos sus hijos en un tiempo en el que nada era fácil, pasaron otras cosas. 

Como les decía, el mundo seguía girando en torno a la erupción del volcán San Juan en La Palma, se creó la OTAN, Einstein publicó su último libro sobre las leyes fundamentales del universo, también nació Richard Gere o Pedro Almodóvar y Jhon Huston ganó el Oscar al mejor director. A los más futboleros les interesará saber que en agosto de ese año se fundó La U. D. Las Palmas.

Curiosidades aparte, mi infancia transcurrió en el paraíso acuático de fuentes, riegos, estanques y acequias donde embarcaba mis fantasías en veleros de papel. Como afirmaba Ana María Matute: “Tal vez la infancia es más larga que la vida” por eso el agua está ligada a mi niñez, a mi memoria, al arrullo del canto de las ranas. Además de las heroínas de mis cuentos, los héroes de mi hermano eran también los míos: Jabato, el Capitán Trueno, Tintín… 

La calle, lugar de encuentros infantiles,carreras y divertimento alimentó la amistad aderezada con los sencillos juegos de entonces: sogas, piola, trompos, yoyós… teníamos jeribilla, había que correr entre los muros, chapotear en los charcos, saltar hogueras, echar cometas al viento, compartir meriendas de pan y plátano sorteando surcos, escondiéndonos… 

Lo que más me gustaba eran los cuentos, leyendas, canciones de mis tías y abuela. Crecí al aire libre oyendo historias contadas al calor de los mayores que llenaron mi imaginación. Para entonces ya percibía el valor de las palabras, sus posibilidades para construir otros imaginarios y el uso que podía hacer de ellas. Coleccionaba las que más me gustaban, una vez reunidas hacía versos e inventaba cuentos y poemas que bullían en mi cabeza alentada por mi abuela, muy cuentera ella. Los guardaba como oro en paño, aunque eran mi secreto, a veces se los endosaba a mis hermanas pequeñas a la hora de dormir, y hasta a mi perro. Y así entre cuento y cuento, versos y más versos creció mi afición a escribir, espacio en el que más cómoda me he sentido siempre. 

Estudié bachiller en el colegio Sagrado Corazón, me chiflaba leer todo lo que caía en mis manos que a decir verdad no era mucho. El hechizo lector era otra forma de mirar el mundo, vivir otras vidas a través de los protagonistas. 

Por insistencia de mi madre estudié Magisterio. Fue una suerte descubrir mi verdadera vocación, era la forma en qué quería proyectar mi vida laboral a la que dediqué treinta y tantos años. Empecé a trabajar muy joven. La experiencia en una escuela unitaria en una aparcería fue maravillosa. 

Lápiz, hoja en blanco y un sin fin de ideas andaban revoloteando en mi transitar por el lenguaje necesitada de valor para sacar a la luz vivencias, sentires, recuerdos, sentimientos, fantasías acumuladas… Deseosas de salir, las palabras se agolpaban en mi mente, atrapadas tal vez por un torrente de emociones, echa un lío sin saber bien cómo alumbrar las historias, pulirlas, desentrañar los entresijos, llegar a un consenso con los personajes, pedirles permiso para darlos a conocer, concederles la posibilidad de que corrieran al encuentro de las páginas de un libro. 

No sé por qué tenía miedo de soltarlos de mi mano, dejarlos solos a su libre albedrío sin la protección del anonimato. 

Por fin encontré la forma de desenredar el laberinto, soltar lastre y, sabiendo que siempre irían conmigo, pude permitir que mis cuentos y poemas volaran por sí solos. Decidí dotarlos de una nueva dimensión lejos de mis dudas y contradicciones, lanzarlos a conocer mundo visitando hogares, aulas y bibliotecas, sobre todo por si lograran despertar alguna ilusión y llegar al corazón de las niñas y niños que encuentren en su camino.

Mira cuantos cuentos cuento 

son todos los que me sé, 

si quieres que te los cuente 

cuenta con que te los contaré, 

contándote mis cuentitos 

la cuenta yo perderé 

de cuántos cuentos te cuento. 

¿Cuántos cuentos contaré? 

RANIRA. 

Una constante en la charca eran los baños de una alpispa, alocada lavandera de patas saltimbanquis y afilado pico que siempre andaba fisgoneando cerca del agua quedándose con toda la movida ranil. Reina del cotilleo se pasaba el día vigilando, contando chismes y rumoreando habladurías. Un día mientras se acicalaba el plumaje entabló conversación con Ranira: 

_ ¡Oye tú, la nueva! Dicen por ahí que nunca hablas de tu pasado, ¿no será qué tienes algo que ocultar? 

_¡Hola! _respondió Ranira deseosa de hacer nuevas amistades. _¿Vas a quedarte mucho tiempo?_ siguió hurgando la avecilla colilarga. Y Ranira, que era muy confiada, se sinceró con la astuta alpispa confiándole que en realidad le gustaría quedarse para siempre. 

_ ¿Para siempre?_ gritó alarmada la alpispa_. ¿Para siempre? 

_ Sí, para siempre, porque estoy encantada en mi nuevo hogar. 

_¿Encantada?, ¿has dicho encantada? ¡Oooh sí,! Una princesa encantada, y seguro que también sueñas con ser liberada por un principe enamorado que te lleve al lejano castillo de su maravilloso país. 

_ ,¡Nooooo!, ¡yo no he dicho eso! quiero decir que estoy encantada de estar aquí. _¡ Ja,ja, jaaa, una princesa encantada que espera ser rescatada!. ¡No seas tonta vil batracio! ¿Acaso crees que vas a hacerme creer esa absurda y anticuada historia infantil? 

_ ¡No soy una princesa ni quiero serlo! ¿Entiendes? Tampoco quiero que nadie me rescate. ¡Y no grites que te van a oír! La alpispa… 

VOLINDA 

Subía muy rápido, y allá abajo, extendidas sobre el mar, vio a todas las islas formando el archipiélago, como en los mapas que hay en los libros, aunque en determinados momentos un ramillete de nubes tapaba la más chiquitita. Y seguía subiendo. Subió tan alto que atravesó la atmósfera, cruzó un cinturón de asteroides y fue a caer suavemente en un extraño lugar muy luminoso donde se encontró con otras cometas de curiosas formas, tamaños y colores que le dieron la bienvenida. Aquel lugar no era otra cosa que una estrella con una cola muy brillante que recorría el firmamento dejando un hermoso rastro de luz. Allí iban a parar las cometas que como ella se habían perdido. 

Pasó el tiempo y la Estrella Errante con su espectacular cola brillante, sé acercó a la Tierra dejando caer sobre las dunas de Corralejo todas las cometas que había recogido en su vagar por el espacio, cada una con su trocito de luz estelar. El cielo limpio con su luna radiante se llenó de puntitos luminosos que bajaban centelleando como luceros en la noche. 

Al día siguiente se celebraba, como cada año, el Festival de Cometas y…

Don Lápiz 

Había una vez un lápiz 

afilado y respondón 

que en todo lo que escribía 

quería tener razón. 

Era de buena madera, 

elegante, distinguido, 

era sin duda un buen lápiz, 

pero algo presumido 

Y había una goma rosada, 

de esas que tienen olor, 

paciente, trabajadora, 

borraba que es un primor. 

Esperaba muy atenta 

en la esquina de la mesa 

dispuesta siempre a enmendar 

los errores que a Don Lápiz 

pudiéransele escapar. 

LA BRUJA CELERINA 

Con sus alocadas piruetas en vuelo rasante, Celerina sembraba el pánico entre los usuarios del tráfico aéreo interinsular. Siempre iba acelerada y no paraba de cometer infracciones: tan pronto sobrepasaba los límites de velocidad como hacía un adelantamiento indebido o pasaba de mirar por el espejo retrovisor. En fin, un verdadero desastre. 

Celerina vestía muy moderna y conducía con tacones de vértigo y medias de colores, no llevaba casco porque le gustaba volar con el pelo al viento y escuchaba música a todo volumen con los auriculares puestos. El colmo fue cuando le puso a su escoba un motor de propulsión a chorro. Despegó del Roque Nublo y de golpe se puso en la cima del Teide ahuyentando a los pájaros con el ruido del motor. La DGTE ( Dirección General de Tráfico de Escobas), ante las quejas recibidas, decidió tomar cartas en el asunto y le fue quitando puntos del carné escobero, pero eso poco le importó. Su pasión por la velocidad le divertía a pesar de darle muchos disgustos. Una tarde… 

TENESOYA VIDINA 

Curiosa e inteligente, Tenesoya Vidina aprendía con facilidad de las artesanas tejedoras y alfareras. Una de ellas le regaló una graciosa muñeca de barro, la llamó Xia y nunca se separaba de ella. 

A Tenesoya le fascinaba el mar, lo perseguía con la mirada desde cualquier punto y todos los días se acercaba a darse un baño. Era una experta nadadora, sin embargo, una mañana que estaba sentada en la orilla, una ola gigantesca le arrebató a Xía de las manos. Nadó contra corriente con todas sus fuerzas sin poderla recuperar. La muñeca de barro se deshizo en los dominios del agua. Frente al mar lloró la pérdida de su querida Xía. Enseguida fue a ver a la alfarera para que le moldeara otra igual. Por más que le rogó no lo consiguió. La alfarera le dijo que el mar se había llevado su niñez, ya no tenía edad para jugar con muñecas, tenía que poner su atención en otros asuntos. 

El día que cumplió quince años, su tío, el Guanarteme, le regaló una diadema de cuero que ella adornó con flores. Su madre hizo ofrendas a Acoràn; gànigos llenos de leche, derramándola, implorando con las manos en alto a las puertas del templo sagrado.

VERSOS CON CHOCOLATE 

Rimados a fuego lento 

en fogones de escritura 

cocinamos los poemas 

aliñados de ternura. 

Rehogamos las palabras 

embadurnadas de miel 

y batimos las historias 

con una pizca de humor 

fundido entre los renglones 

de letras con corazón. 

Cuando están listos los versos 

los servimos calentitos 

con trozos de chocolate 

en milhojas de papel. 

Los puedes saborear 

si te animas a leer. 

PICA Y PICA 

Una pulga saltarina 

desde el título brincó 

a las páginas de un cuento, 

picó el lomo, la portada, 

personajes, argumento, 

picó el margen, los capítulos, 

y las palabras del texto, 

Los puntos e interrogantes 

escaparon del insecto, 

no tuvieron misma suerte 

los paréntesis y acentos. 

Algunas letrillas sueltas 

huyeron del picotazo 

con comas y admiraciones, 

la pulga las persiguió 

por frases e ilustraciones, 

pero no las encontró 

porque ellas se escondieron 

debajo de los renglones. 

Estimada Yolanda Díaz: en primer lugar, quiero agradecerle la dedicatoria del ejemplar de DORAMAS que me ha regalado Pedro Cardona. 

En segundo lugar, deseo manifestarle mi enhorabuena por este libro por dos razones fundamentales: la calidad de la prosa utilizada, muy cuidado el estilo y con una gran capacidad descriptiva; por otro lado, ha sabido reunir en un texto de estas características y dimensiones los testimonios centrales de un personaje tan rico de la historia de Canarias. De nuevo le doy las gracias y mi enhorabuena. 

Las Palmas de Gran Canaria. 5-XI- 2012. 

Francisco Quevedo. Escritor. 

Gracias por crear unos mundos tan bonitos para que yo pueda dibujarlos.

Carla Fernández. Ilustradora. 

Cada vez es más frecuente encontrar heroínas que no se adecuan al formato tradicional del cuento de hadas, cosa que hace a las historias más interesantes, y se utiliza el formato cuento para hacer llegar lecciones de humanidad y tolerancia a los más pequeños. 

RANIRA es una historia, con dibujo simple que ayuda a seguir el texto, a la vez que resulta un canto a la esperanza para lograr que las nuevas generaciones aprendan valores tan necesarios para la vida en común como son la solidaridad, la entrega, la paciencia o el esfuerzo. Valores que, lamentablemente, se están perdiendo en esta época de la inmediatez, el logro y reconocimiento fácil, el excibisionismo social y el consumismo desaforado. 

Elena Santana Guevara. Helsinki, 2019 

Yolanda Díaz es una escritora genuina de nuestra tierra.  La conozco desde hace más de dos décadas en aquellos talleres que impartía en la Fundación Mafre en Arucas, a los que ella era asidua. Pronto descubrí su gran capacidad para comunicar a través de la escritura. Su profesión de maestra la llevó a escribir cuentos como recurso didáctico con una mirada puesta en la motivación al crecimiento personal de sus alumnos y alumnas, contextualizados en el medio natural canario. Tras su jubilación no olvida su tarea de escribir, a la que siempre vuelve. 

Esperamos siga confiándonos gran parte de su producción literaria.

Plácido Checa. Editor. CanariaseBook. 

DONDE LAS MANOS. La lectura de estos versos entra en el cuerpo como dulces prendas que hacen que uno se pare a reflexionar sobre lo que acaba de leer. “habla del bienmesabe como si lo hubiera parido/ con una paz que sabe a caramelo.(dulcera). 

Yolanda escribe estos versos a las manos y los oficios con calma, paciencia y lucidez. De ahí su austeridad expresiva, su intensidad y su manejo del pulso interior, al margen de estridencias verbales y metáforas intrincadas, su estilo es pausado, sereno, sin presión. Versos limpios, reflexivos, maravillosamente escritos. Por ello felicitamos a Yolanda por este trabajo de madurez, oportuno y de justo reconocimiento a los oficios y a los artesanos y artesanas, al tiempo que recomendamos su difusión y lectura en la convicción de que nadie se sentirá defraudado-a. 

Fragmento del prólogo, Donde las Manos, Ramón F. Díaz Hernández. Profesor de Geografía Humana. Historiador. 

“VOCES DEL MALPAÍS”. Leyendas Canarias” trata de reflejar la importancia de la narración oral para intentar conocer, en parte, algunos detalles imaginados de cómo pudo ser la realidad de aquellos seres que habitaban las islas antes de la conquista, sus costumbres y sus creencias. 

Raúl Gorroño. El Día.2018 

Yolanda Díaz nos fotografía en BIENHALLADAS el alma y el carácter de 45 mujeres, desde Amira hasta Zulema, y una tiene la sensación de que las conoce a todas, de una manera cercana o lejana, pero todas son perfectamente identificables. Por nombrar sólo algunas está Bárbara, la mujer mayor que se enamora de su joven profesor de bailes de salón, o Beatriz, joven emprendedora en busca de créditos para montar su empresa, pero el banco vio un gran impedimento en el color de sus ojos. Otro personaje femenino que calca Yolanda es el de Laura, la cocinera que jamás logró que su marido elogiara sus platos que devoraba con avidez. También aparece Lisa, refugiada en el alcohol para sobrellevar la violencia a la que estaba sometida sin saber donde había dejado olvidada su autoestima y dignidad. Se escondió detrás del mundo. 

Flora Martín. Comunicadora de radio. 

Estimada Yolanda. ¡Qué bárbara y qué listilla la Bárbara! pero menos que Carola que “no quiero, no quiero, pero échamelo al sombrero”. Pues a ninguna de las dos les otorgo el premio por descaradas, se lo otorgo por mi propia unanimidad a Felisa, esta sí que tenía motivos para cabrearse con su marido. Él lo que necesitaba era un machote que le ayudara a plantar papas. 

¡Genial! 

Bruno Rodriguez. Escritor. Abril 2014 

Yolanda enlaza divertidas aventuras con edificantes sugerencias encaminadas a estimular y potenciar un sano desarrollo en la niñez. En este caso hilvana una historia llena de peripecias acuáticas que salpican a los protagonistas en un viaje por los vericuetos de una cueva subterránea con la figura central del MAGO DEL AGUA. 

Lola Díaz Perera. Filóloga.

Su obra se centra sobre todo en textos dedicados al público infantil con cuentos y poemas en los que resalta los buenos hábitos a edades tempranas, sin apartarse por ello de otras formas de comunicación adulta. 

Ha publicado:

● Rescatando la memoria: Tiempos Idos. 

El Patio de mi Infancia, primer premio 2010, del concurso Rescatando la Memoria,un relato rebosante de nostalgia y ternura que nos transporta al tiempo dulce de su niñez. 

Cuentos de Agua, Aire, Tierra y Fuego.(Cam- PDF) 

Doramas (colección episodios insulares) 

Versos con Chocolate (a dúo con Pepa Aurora) 

Todos ellos publicados por el Ayuntamiento de Arucas. 

● Poemas en el Rincón Literario de la revista Tamadaba CEIP Gran Canaria.

Don Lapiz (NACE) 

La Cometa Volinda (NACE) 

● 2ª Edición de Versos con Chocolate (Cam-PDF) 

Ranira (CanariaseBook) 

Voces del Malpaís, Leyendas Canarias, varios autores, (Diego Pun Ediciones)

Misterio Entre Muros, Leyendas Canarias, varios autores, ( Diego Pun Ediciones) 

● El Fósforo Mágico, Cuentos Los Silos, varios autores. 

El Mago del Agua (CanariaseBook) 

● Obra de teatro escolar Desayuno Saludable 

● Algunos de sus poemas han sido musicados por Emilio Vicente Mateu, canciones interpretadas en Concierto de Corales Infantiles por la Coral de La Goleta, dirigida por Luis Peres Rivero. 

Canción Guanchito, el Lagarto Canarión. Música de Andy Marrero. 

Desde su parcela pedagógica, una constante en su trayectoria educativa ha sido siempre defender los derechos que protegen la libertad e igualdad de género desde todas sus variantes. Participar activamente en proyectos literarios y eventos que pongan en valor su avance, se lo toma como una obligación. 

De entre ellos destacan: 

Perdone Que No Me Calle, con el relato Y Ahora Qué (Centro de la Cultura Popular Canaria) 

Bienhalladas. Coeditado a tres voces.(Edt.Ganiguete) 

Donde el Mar. (CanariaseBook) 

Mujeres 88 ( AOC)ç 

En Arucas, para el Día de la Mujer, pronunció las siguientes palabras: 

Artistas, pensadoras, emprendedoras, mujeres escritoras ha habido siempre, sin embargo han sido objeto de largos silencios a través de la historia. Bocaccio ya sentenciaba que la mujer “es ajena al arte”. 

Se les ha tenido en cuenta y mencionado poco a pesar de tener méritos para ello y querer, seguramente desde siempre, eliminar diferencias por razón de sexo echando de menos el reconocimiento que cada una de ellas debió recibir en su tiempo. El acceso de la mujer a la literatura o a cualquier posición relevante ha sido lento, escaso y desigual, no se les ha escuchado. El inconsciente colectivo, aunque cada vez en menor medida, ata a la mujer al àmbito doméstico, prejuicio del que tanto se quejó Emilia Pardo Bazán.

El talento y la creatividad, el derecho a expresarse son inherentes al ser humano, sea hombre o mujer. 

Tal vez hemos pecado de ser demasiado autocríticas, reservadas o faltas de la confianza necesaria, por eso un estudio analiza el porqué ocho de cada diez mujeres hoy día creen que su talento no está socialmente reconocido. También es verdad que otras han sido verdaderas heroínas, se han lanzado al desafío, han hecho valer su trabajo abriendo caminos a sus sucesoras. Algo o mucho han cambiado las cosas, aunque no lo suficiente, según en qué ángulo nos situemos. Reconocer también que muchos hombres se han aliado a la causa sin ese antiguo recelo de pensar que se les gana terreno, temer absurdas comparaciones o entrar en competitividades productivas o intelectuales. 

De todas formas ahí las tenemos, las que estuvieron, las que están y las que han de venir. Es nuestro deber recordar a aquellas mujeres olvidadas, admirarlas, agradecerles, agasajarlas, difundir y poner en valor sus obras… 

El talento femenino ha estado, está y estará en cualquier manifestación de la vida social y cultural. Bravo por todas. 

¡Hagámonos visibles! 

ADELA 

Su amplio bagaje cultural le vino dado por su afición a la lectura auspiciada por su abuelo materno, un aristócrata venido a menos que sólo pudo salvar de la ruina su magnífica y voluminosa biblioteca en la que ella perdía la noción del tiempo. Ya en la adolescencia, con una sensibilidad y creatividad desbordante, Adela compuso sus primeros versos. Al cabo del tiempo, animada por su profesora, le confió sus poemas. Esta, orgullosa del buen uso que su alumna más aventajada hacía del lenguaje, los leyó al resto de la clase elogiando su calidad literaria. Ese fue el comienzo de su tormento. 

A la salida le llovieron las ironías, burlas y descalificaciones de sus compañeros y, paradójicamente, lo más triste, también de sus compañeras que le pusieron de mote “La Becker». Fue mucho el dolor y la impotencia ante el duro rechazo. Desde entonces, aunque no dejó de escribir decidió ocultar su vocación, tuvo miedo, nunca se atrevió, sufrió lo indecible palpando la soledad de no poder compartir el noble deseo de expresar sus sentimientos. 

Vivía en un pueblo de cerrado pensar, de costumbres recatadas, rígidas, época gris de velo y misal. Difícil derribar parapetos invisibles en aquel mundo que parecía estar orquestado solo para hombres. 

Adela sabía de su innato talento, era consciente de la valía de su potencial narrativo, de sus argumentos para contar su propia vida y la de las mujeres de su familia: la de su abuela paterna, madre soltera en un entorno arcaico, la de su hermana mayor, detenida por sus ideas, sometida a abusos y torturas para que confesara el paradero de su amante anarquista, la de su madre, trastornada por el abandono de su marido poco antes de ella nacer. Quería sobre todo escribir sobre su realidad, la que le tocó vivir, por eso y porque suponía un reto y un escape ante la cerrazón de los demás, lo hizo a escondidas. Prolífica, aparcó sus escritos en una gaveta bajo llave que siempre llevaba consigo. 

Años más tarde, con mucho éxito, su nieta dio a conocer el grueso de su producción, bellas historias tanto tiempo silenciadas. 

Todas estaban firmadas con un seudónimo.