6. Se forja un artista

Maqueta ciudad medieval fabricada por Benitillo cuando tenía 8 años en la Casa del Monte. Familia Pérez Galdós.

Al ser el menor, el pequeño Benitillo creció entre los mimos de las mujeres de la familia, lo que fue un estímulo muy importante para el desarrollo de sus capacidades artísticas:

  1. La música, practicando el piano con su hermana Manuela como «profesora».
  2. El dibujo practicándolo con cierto arte en los muros y paredes, además de recortar papeles con las tijeras, destreza en la que llegó a alcanzar un notable reconocimiento el día en el que dibujó y recortó la silueta del roncote [marinero] Chirino, el novio de su niñera Teresa, y la colgó en el zaguán para diversión de la familia y vecinos, admirados del gran parecido entre el recorte y su modelo.
  3. La construcción de maquetas como la de una ciudad medieval culminada por una catedral gótica que construyó en la casa del a finca de Los Lirios, en el Monte Lentiscal.
  4. La literatura, cuando, sentado en las rodillas de su padre, escuchaba las historias sobre la Guerra de la Independencia contadas por su progenitor, quien junto a su hermano Domingo que había participado en ella enrolados en el batallón de Granaderos Canarios. Seguramente este fue el germen de los futuros Episodios Nacionales.

Así recordaba Don Benito este importante episodio de su infancia, cuando ya tenía 67 años, durante una entrevista con El Bachiller Corchuelo que apareció publicada en la revista Por esos mundos en 1910:

Mis padres me mimaron muchísimo: ¡cómo era el menor!… y mi naturaleza fue enfermiza. Me crie malucho siempre… Padecía unos catarros que me ponían a la muerte… fui de desarrollo tardío… aquí en Madrid fue donde me curé y me desarrollé muy deprisa.

Yo era muy reservado y muy curioso… pero, a veces, era también muy distraído… Mis entretenimientos desde pequeño fueron la música y el dibujo.

Ya en los tiempos del colegio tuve una colección muy grande y variada de estampas y cromos, entonces no se conocían las postales. Y como tenía mejor gusto que mis compañeros de colegio, me llevaba siempre las mejores, las más artísticas. Mi colección de estampas era la mejor del colegio… Yo entonces me figuraba que tenía un tesoro…