5. El bautizo

El rincón de la portería del convento de San Francisco. Iglesia, portería, espadaña, puerta del huerto y capilla de la Orden Tercera.

A los dos días de nacer, fue bautizado en la cercana iglesia del antiguo convento de San Francisco, incendiada por Van der Does y reedificada posteriormente en el siglo XVII.

La comitiva del bautizo del benjamín de los Pérez Galdós estuvo formada por los padres y hermanos, la abuela y la tía materna, Mamá Concha y Carmen, además de otros familiares, vecinos y amigos. Agrupados en torno a Benitillo que subía la calle Malteses vestidito de blanco en brazos de Teresa Robaina.

Fue su padrino Domingo, el primogénito, que contaba con diecinueve años y que pocos años después emigraría a Cuba para volver casado con Magdalena Hurtado de Mendoza cuando Benitillo tenía apenas 10 años de edad. Ambos fueron muy importantes en la vida de Galdós, sobre todo su cuñada y «madrina», Magdalena, como veremos más adelante.

Mucho tiempo después, Don Benito recordaría el acontecimiento de su bautizo con estas palabras:

[Yo fui bautizado] en la Iglesia de San Francisco, que fue de un convento… Aguarde usted. Voy a decirle una cosa curiosa. Cuando he oído el tañido de sus campanas siempre, he sentido una emoción entre triste y dulce. Su son no lo confundiría con ninguno. Lo distinguiría entre cien que tocasen a un tiempo.

Palabras que fueron parcialmente grabadas en la espadaña, el único elemento que se conserva del antiguo convento de San Francisco, ya que, tras la desamortización de Mendizábal, de 1836, el convento se reconvirtió en cuartel militar y, en el solar ocupado antaño por ambos edificios se edificó posteriormente el actual Conservatorio Superior de Música de Las Palmas.