11. Amores y amoríos

Doña Emilia Pardo Bazán y Don Benito.

No fue Don Benito partidario de casamientos. Así lo manifestó cuando un periodista le preguntó en 1910 por sus amores de juventud, y este le respondió tajante:

«Ese es un aspecto de mi vida que no tiene nada de interesante. Nunca sentí la necesidad de casarme, ni yo puse empeño en ello».

Capítulo especial merecería la relación de mujeres con las que tuvo una prolongada relación sentimental, empezando por Sisita, su prima cubana, llegada a Las Palmas en 1850 y que, según sus biógrafos, fue el gran amor de juventud de Galdós (El gran amor de Galdós, la novela de Santiago Gil, habla de ello), y el motivo por el que su madre decidió enviarlo a Madrid para acabar con una relación que a ella no le gustaba.

Ya en Madrid, Galdós tuvo una intensa vida amorosa. Los primeros son años turbulentos de mucha acción e intensa vida nocturna, por lo que nos vamos a centrar en los años posteriores a 1873 cuando Galdós decide dar un cambio radical en su vida para dedicarse intensamente a la literatura con la publicación de los primeros Episodios Nacionales.

Encabeza la lista de sus amores de madurez una joven de 18 años llamada Juanita Lund Ugarte, a la que conoce en Santander en 1876. Galdós tenía 33 años y la toma como referencia para hacer el retrato de la protagonista de su novela Gloria.

Hacia 1880 conoce e inicia una relación con Lorenza Cobián, una joven de 29 años exmodelo de pintores, atractiva e inculta, tanto que Galdós se preocupó de que aprendiera a leer. Lorenza Cobián era asturiana y residente en Santander. Algunos estudiosos de la obra de Galdós la han identificado con la dinámica Leré, de su novela Ángel Guerra.

Hacia 1886 comienza una relación nueva, pero de signo contrario, ya que Emilia Pardo Bazán es una mujer de 35 años, aristócrata y escritora importante. Don Benito se sintió atraído por su personalidad, su cultura, su obra literaria y su actitud progresista en defensa de la liberación de la mujer y su papel social, y la Literatura. Esta intensa relación generó muchísima correspondencia entre ambos, conociéndose las cartas de Doña Emilia por estar publicadas, pero no las de Don Benito, que desaparecieron en el Pazo de Meirás. Esta mujer está presente en dos obras de Galdós: La incógnita y Realidad.

En 1891, estando de paseo por Madrid, conoce a Concha Ruth Morell, una atractiva joven de 26 años (Galdós tenía 48) elegante, simpática y de espíritu inquieto, a la que recomienda como actriz. Con ella mantiene una tortuosa relación durante más de diez años. Ella quedaría representada en Tristana y, años más tarde, en Misericordia.

En 1892 ve actuar en el Teatro de la Comedia de Madrid a una joven actriz de 24 años llamada María Guerrero, y se siente fascinado por sus cualidades personales y su gran talento para el arte de la interpretación. La relación amorosa se transforma en amigable cuatro años más tarde, cuando María Guerrero se casa con un empresario teatral.

En 1906 tenemos noticias, por la correspondencia, de una nueva relación de Don Benito con Concha Catalá, una joven actriz de 25 años. Tenía Don Benito 63 y había sido diagnosticado de cataratas, una enfermedad que terminó por acarrearle la ceguera unos años más tarde.

A finales de 1906 aparece en su vida Teodosia Gandarias, una maestra de 44 años viuda y sin hijos. Esta mujer inteligente, madura, culta y con vocación docente va a proporcionar a Galdós una de sus etapas amorosas más equilibradas, sobre todo después de los años agitados vividos con Concha Morel, la enfermedad y el suicidio de Lorenza Cobián y la complicada ruptura con Emilia Pardo Bazán. Teodosia Gandarias quedó representada por Cintia Pascuala en El caballero encantado, Ateneida en La razón de la sinrazón y Floriana en La Primera República.