4. El Batallón de los Granderos de Canarias

Rincón-de-la-casa-del-monte-en-1831-con-una-pequeña-armería-adornando-la-pared

«Seguramente fue Benito un niño a quien extasiaría el relato de las hazañas llevadas a cabo por su padre (como subteniente) y el fallecido tío Domingo (como capellán) actuando con el Batallón de Granaderos de Canarias que se sumó a la patriótica «lucha contra el francés».

»No era para menos. El Batallón fue bendecido por el obispo Verdugo desde el balcón de la Plaza de Santa Ana el 3 de abril de 1809 y despedido dos días después por los isleños en la explanada del Muelle de San Telmo, al son de un himno creado ad hoc, con letra de Viera y Clavijo, y música del maestro de la capilla de la Catedral, Don José Palomino. La acción bélica dejó a la familia, además de los recuerdos enardecidos de los protagonistas, un Diario más que interesante en el que el observador tío Domingo anotó avatares y peripecias, y una data del Ayuntamiento como recompensa: cerca de dieciocho fanegadas de terreno en el Monte Lentiscal» [Texto de Galdós en Canarias]

En aquella finca de los Lirios, muy cerca de la caldera de Bandama, el padre y su tío Domingo construyeron «la casa del Monte». Señorial y de labor a la que llamaron «barranquilla de Dios», en ella se refugió la familia Pérez Galdós durante la terrible epidemia de cólera morbo de 1851, cuando el niño Benito construyó la maqueta de la ciudad medieval, un prodigio artístico para un niño de apenas nueve años de edad, confeccionada a base de materiales reciclados como papel, cartón, madera, piedras, barro, hojas, etc., que aún se conserva (ver Capítulo I: ¿Quién?).