7. Epidemias de fiebre y cólera

Retrospectiva del barrio de San José.

Retrospectiva del barrio de San José donde se originó la epidemia de cólera morbo de 1851. Al fondo la Iglesia de San José en mitad del paseo o antigua carretera de Telde.

Dos brotes epidémicos se produjeron en la isla a mediados del siglo XIX: durante el primero, de 1847, se cerró el colegio de San Agustín, que por entonces estaba en una casa de la calle Santa Clara, propiedad del doctor Déniz (hoy la calle lleva su nombre). Por ese motivo, el colegio se trasladó al ex convento de San Agustín, que era un edificio higiénico, más grande, bien ventilado y a la orilla del mar.

Más terrible aún fue la epidemia de cólera morbo de 1851, que causó auténticos estragos en la ciudad y obligó a muchas familias a mudarse a los campos, como fue el caso de los Pérez Galdós, que se trasladaron temporalmente a la finca de los Lirios en el Monte Lentiscal. Fueron varias las causas esgrimidas sobre el origen de esta plaga venida por mar y que causó más de dos mil muertos en una ciudad al extenderse rápidamente por barrios y suburbios debido a la falta de condiciones higiénicas en las que vivía la población en aquellos tiempos.

Cuentan que aquel terrible episodio dejó una profunda huella en el espíritu del futuro escritor, pues años después, Galdós describía en dos de sus Episodios Nacionales la tragedia del cólera: en El Terror de 1824 y en Zaragoza, y quizás recogiera en ellos algunos de los recuerdos que pervivieron en su mente de aquel trágico año en su isla natal.

Hasta aquí los acontecimientos importantes que pudieron quedar marcados en el niño y el joven y que pudieron influir bastante en su obra posterior. Veamos a continuación cómo era el pequeño mundo insular de Gran canaria entre 1843 y 1894, última vez que Don Benito volvió a su ciudad natal.