11. La casa editorial «Obras de Pérez Galdós»

Casa editorial "Obras de Pérez Galdós".

Casa editorial “Obras de Pérez Galdós” en la calle Hortaleza de Madrid.

Galdós publica La Fontana de Oro, su primera novela, en 1870, gracias al mecenazgo de «su madrina». En aquellos tiempos las editoriales no publicaban libros de escritores poco conocidos, y menos aún si no tenían garantizadas las ventas necesarias para costear la edición y dejar algún beneficio económico a la empresa. Lo normal era que los autores le pagaran a las imprentas o editoriales la edición de sus obras. Y eso fue lo que pasó con las primeras obras de Galdós

Tres años más tarde, cuando Galdós preparaba la edición de la primera serie de los Episodios Nacionales en 1873, fue adelantando fragmentos de los mismos en una revista de «modas y labores femeninas», llamada La Guirnalda, cuyo propietario era Miguel Honorio de la Cámara, un tinerfeño residente en Madrid desde 1860.

Con Cámara, su amigo canario, firmó un contrato editorial que resultó catastrófico desde el principio, pero que durará hasta 1897 tras un largo pleito en el que Galdós terminó recuperando los derechos de autoría sobre los libros, de los que se había adueñado su editor. Y escarmentado por los engaños que los editores y distribuidores les estaban haciendo en las liquidaciones de ventas de sus libros, decidió convertirse en su propio editor.

Para ello alquiló un amplio local en la calle Hortaleza donde instaló la oficina editorial con dos empleados: el fiel Gerardo Peñarrubia y su sobrino José Hermenegildo. Pero la nula vocación empresarial de Don Benito, unida a la escasa preparación empresarial de su sobrino, no facilitó el éxito de la empresa y, pasado un tiempo, Don Benito negoció con la editorial Hernando la edición y distribución de sus obras.

Así comenta Galdós la recuperación de los derechos sobre sus obras: «El reconocimiento de la propiedad de mis obras fue para mí un indudable triunfo. Disuelta la sociedad, el laudo me imponía la obligación de abonar a mi contrario una parte bastante crecida de la liquidación por anticipo que mi socio me había prestado. Por tal concepto tenía yo que pagar a toca teja ochenta y dos mil pesetas. […] y viéndome dueño de mis obras, resolví establecerme como editor de ellas en el número 132 de la calle de Hortaleza, piso bajo. Dio comienzo con esto una nueva etapa de mi existencia literaria El considerable desembolso que tuve que hacer para liquidar las resultas del pleito obligóme a sacar de mi caletre los elementos necesarios para salir del paso. Como el trabajo no me arredraba, al contrario, era mi mayor delicia, acometí la tercera serie de los Episodios Nacionales.…». (Memorias)

Y cuenta Ortiz-Armengol, su biógrafo, que «al tiempo que se instalaba en este local comercial con grandes esperanzas, el escritor tomó en alquiler, hacia 1897, un nuevo domicilio, en la calle de Alberto Aguilera número 46, en el barrio de Argüelles, muy cerca de donde vivía Concha Morell y a dos pasos de la casa de su sobrino José Hurtado de Mendoza, Don Pepino.