2. Entrevista con el Caballero Audaz (1). La estancia

Galdos en su habitacion de Hilarión Eslava, en Madrid, hacia 1914

Galdós en su habitación de Hilarión Eslava, en Madrid, hacia 1914.

He aquí un cuarto humilde, muy sencillo, casi de estudiante, donde el gran maestro discurre y escribe sus obras. En la habitación hay un sofá, dos butacas, algunas sillas; véanse también dos papeleras con pequeños volúmenes de amigos escritores; un armario de dos o tres tablas llenas de obras de Shakespeare, de Horacio, de Sófocles, de Platón, de Cervantes. Al lado del armario está la gran mesa de pino, más parecida a escritorio de casa de comercio que mesa de escritorio.

Viste Galdós un traje de americana, modesto, camisa de cuello bajo y corbata grande de seda. Es alto, huesudo, fuerte; la color de su piel es obscura, morena; el pelo de su cabeza y bigote –que su barba está pulcramente afeitada– es gris, casi negro aún; sus ojos son de mediano grandor, verdes obscuros, hundidos y escrutadores, y en ellos, quizás mirándolos atentamente, observarás dos sueños: el del poeta y el del hombre de corazón…

En el despacho hay una maquinilla de acero para sacar punta a los lápices que usa Don Benito… un piano… un atril… Su modesto despacho por las noches transfórmase en salón de conciertos y la música de Beethoven, Chopin, Mozar y Wagner hácese por manos de buenos artistas que son sus sobrinos o famosos maestros, admiradores y amigos suyos. Y como Galdós no sale de noche, estas veladas se prolongan hasta las doce cuando se despiden sus amigos y Galdós se acuesta.