3. Los inicios de Benito Pérez en el dibujo

La Historia General de las Islas Canarias, de Viera y Clavijo, “ilustrada” por Benito Pérez.

«La Historia General de las Islas Canarias», de Viera y Clavijo, “ilustrada” por Benito Pérez.

Cuenta Teo Mesa que desde muy pequeño, con solo cuatro años, ya demostró  una destreza innata para la plástica a través de los monifatos (figuras de papel recortadas con tijeras, según el expresivo vocablo canario). Entre ellos destaca el ya comentado del marinero Chirino y otros recortables de procesiones religiosas que «Benitillo» iba pegando en las paredes de los patios de la casa natal.

El doctor Marañon, que guardaba el primer paisaje hecho a lápiz por Benito cuando tenía dieciséis años de edad, también comentó la gran afición de Galdós por la pintura y el dominio de la técnica que demostraba.

Para Sáinz de Robles, la gran pasión del joven Benito «era el dibujo… para lo que cualquier superficie era apta. Las guardas y los márgenes de los libros de texto, las paredes encaladas, los zócalos de baldosines aljofifados [fregados con un paño], los marcos de las ventanas, los lienzos de las puertas, el revés de las tapas de los pupitres, presentaron muestras de su arte… Paisajes con nubes oscuras y montañas, escenas de pesca, portadas de iglesias monumentales, alquerías casi idílicas con bestezuelas domésticas, pajarracos exóticos… Y también le gustaba ejercitarse en el retrato».

Aunque se cuenta que Galdós asistió a las clases de dibujo de la cercana academia de pintura del Gabinete Literario, no sabemos a ciencia cierta si recibió formación académica en dibujo o pintura, así que debemos suponer que en este campo del Arte también fue Galdós autodidacta, pues talento no le faltó desde muy pequeño y siguió dibujando mientras tuvo vista suficiente para hacerlo.