Olivia Stone, la mirada de una turista en el Lanzarote de finales del siglo XIX.

Olivia Stone llegó a Canarias en 1883, recorrió las siete islas y confeccionó uno de los  libros de viajes más influyentes escritos sobre las islas: Tenerife and its six satellites; or, The Canary Islands past and present, publicado en Londres, en1887, e  ilustrado con 92 grabados hechos a partir de las fotografías que su marido, John Harris, tomó durante los seis meses que permanecieron en el archipiélago.

Roberto Casañas Afonso
Profesor de Medios Informáticos de la Escuela de Arte Pancho Lasso

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1. Europa en el siglo XIX

La revolución industrial contribuye a que, por un lado, en las principales potencias europeas se desarrollen  ansias de expansión económica y conocimiento científico, y por otro, a que muchas de las grandes ciudades europeas se masifiquen.  Londres tiene un millón de habitantes a principios del siglo XIX,  y  surgen problemas sanitarios derivados de la contaminación, la superpoblación y las malas condiciones higiénicas. En este sentido hay que señalar que en la segunda mitad del siglo XIX alrededor de un quinto de la población europea moría a causa de enfermedades pulmonares y el 10% como consecuencia de la tuberculosis, cuyos principales enemigos para la medicina victoriana, eran el frío y la humedad. Por el contrario, los climas donde las temperaturas eran constantes y moderadas, y los niveles de humedad bajos constituían el mejor tratamiento.

En este contexto Canarias, y sobre todo El Puerto de la Cruz, Las palmas de Gran Canaria y La Palma, se convierten en objeto de deseo de Inglaterra, Alemania y Francia. Científicos, comerciantes, invalids (personas convalecientes, en la mayoría de los casos con afecciones pulmonares) y turistas subirán a los nuevos barcos a vapor rumbo a las islas afortunadas. Como apunta Nicolás González Lemus “Viajar a los lugares exóticos en los nuevos buques en mejores condiciones que en décadas pasadas, lograr la evasión de lo cotidiano, poder disfrutar de los placeres y el ocio en los lugares turísticos y health resorts de moda, practicar el nuevo arte que estaba imponiéndose, la fotografía, además de otros placeres de la clase burguesa, constituía uno de los mayores anhelos de los nuevos ricos europeos y americanos.”

2. Literatura de viajes

En el prólogo de Excursiones y estudios en las Islas Canarias, haciendo referencia a la relación entre los británicos y la literatura de viajes, podemos leer: «Los viajes han sido el paisaje esencial en la historia de la literatura anglosajona. Por tal razón, quizá no haya nación en el mundo que proporcionara una literatura de  viajes tan fascinante como Gran Bretaña”, y, “Aunque la fascinación por los relatos de viaje es un tema recurrente en la historia de la literatura anglosajona, sin embargo, en el siglo XIX alcanzó sus cotas más elevadas”.

Y  una de esas cotas en lo que a Canarias se refiere es, sin duda, el libro de Stone, cuya primera edición estaba formada por dos volúmenes. La segunda vio la luz dos años más tarde, en 1889, en un solo volumen. Desde su publicación esta obra se convierte en referencia obligada para todas aquellas personas que tienen pensado visitar el archipiélago.

En las conclusiones del libro de Luis García Pérez  Viajeros ingleses en las Islas Canarias durante el siglo XIX podemos leer: “Con las obras de Elizabeth Murray y Olivia Stone así como con la aparición de las muy diversas guías viajeras en el último cuarto del siglo XIX, especialmente de Madeira and the Canary Islands de Alfred Samler Brown, la difusión turística de estas islas se vio ampliamente mejorada.”

3. Olivia Stone

Olivia Stone llegó el miércoles 5 de septiembre de 1883 al puerto de Santa Cruz de Tenerife con la intención de recorrer las siete islas y elaborar un libro con sus experiencias en el archipiélago, similar al que había publicado en 1882 sobre Noruega: Norway in june. Después de casi seis meses de visita, el sábado 16 de febrero de 1884, deja Canarias rumbo a Madeira, con su cuaderno lleno de notas y un número importante de fotografías en la maleta de su marido John Harris.

Muchos de los visitantes de la época se limitan a permanecer en los alrededores confortables de los centros turísticos del Puerto de la Cruz y Las Palmas, que sólo abandonan para hacer breves incursiones a los lugares pintorescos del interior de las islas, y regresar, lo más rápido posible, a las comodidades del hotel. Pero Olivia Stone, recorre sin prisas esa “Canarias profunda” que otros ni siquiera imaginan y que ella extensamente describe en su libro.

4. El libro

De las cuatro categorías (informes diplomáticos, textos científicos, guías turísticas y literatura de viajes) que establece  Marcos Hormiga Santana para los textos escritos por visitantes británicos sobre El archipiélago, la obra de Stone se inscribe dentro de la última, pues no la podemos considerar una guía turística.

Charles Edwards en el prólogo de su obra explicaba: «Este libro ha sido escrito para entretenimiento tanto de aquellos que visiten las Islas Canarias como de quienes no lo hagan. «Excursiones y estudios» no atraerán en menor grado a aquellos discretos viajeros que llevan a cabo sus travesías junto al fuego del hogar….«, y, «Por muy agradable que sea el viajar, sobrecogido por la emoción, entre extraños y en tierra extraña, resulta aún más placentero sentarse cómodamente en el sillón de uno, bajo nuestro gris cielo doméstico, y rodeado de rostros familiares.»

Estas palabras son perfectamente aplicables al libro aquí tratado, que tiene su lugar natural en la estantería de una biblioteca, en una casa acomodada de cualquier ciudad europea, más que en la maleta del viajero que recorre las islas. Este espacio vacío en la maleta del viajero, sería ocupado en 1889, por la guía de otro británico: Alfred Samler Brown.

Carmelo Vega afirma que la experiencia de Olivia Stone puede ser considerada como el mejor exponente del viaje fotográfico en esta época.

Como advierte el ya citado Marcos Hormiga, para acercarnos a esta obra debemos tener en cuenta algunos aspectos importantes como son:

a)     Los prejuicios de los viajeros. En la ápoca en la que se concibe el libro: “aún se mantenía en la visión anglosajona la idea de España como un país atrasado económica e intelectualmente: España como un país de actitudes contrarias a la ilustración, una nación defensora del catolicismo recalcitrante, un pueblo ajeno a las revoluciones industriales…”

b)     El conocimiento parcial que tenían de la población autóctona. “…rara vez se comunicaban o se hacían entender por vía oral, y siempre -excepto en el caso de sus guías, los arrieros- se relacionaban con las clases sociales económicamente pudientes del país a las que accedían mediante cartas de presentación.”.

c)      La variación del escopos. “la función original de estos libros ha cambiado con el paso del tiempo ya que las circunstancias bibliográficas e históricas son totalmente diferentes.”

Una nueva perspectiva desde la que mirar esta obra es la que encontramos en el artículo “El viaje como rito…”, donde se analiza el recorrido del matrimonio Stone  en la isla de Lanzarote, tomando como referencia el arquetipo  del viaje del héroe mitológico. En este texto se busca la “identificación de mitos en el paisaje y de rituales en los itinerarios”. “Se analiza pues, el ritual específico que para Lanzarote sigue Olivia Stone, en la búsqueda de los diferentes «paraísos» que puede encontrar en la isla. Para ello deberá pasar gradual y ordenadamente a través de determinadas estaciones, cual viacrucis, en una atmósfera sembrada de una gama más o menos amplia de referentes mitológicos-simbólicos,…”.

5. En Lanzarote.

En unos años en los que la sequía castigaba a las dos islas más orientales, estos viajeros son recibidos con abundante lluvia en el muelle de Arrecife. Los autores dejaron constancia de ello en la primera imagen del libro que hace referencia a Lanzarote “Muelle de Arrecife tras la lluvia”. Desde el  23 hasta el 30 de enero de 1884 recorrerán la isla a lomos de camellos. El itinerario no difiere demasiado del que podría hacer un turista actual. Visitan la cueva de los verdes, John fotografía a su mujer sentada junto a la entrada del tubo volcánico, antes de entrar a recorrerlo. Suben hasta Haría, siempre  acompañados de su guía. Llevan cartas de recomendación que le proporcionan una alimentación más variada y un mejor descanso, además del acceso a algunas de las personas más influyentes de la isla.

En Teguise hay un fotógrafo que John no duda en ir a visitar y del que da una breve descripción, aunque sus métodos le parecen anticuados. Los Stone dan gran importancia a la fotografía como sistema de documentación. Como demuestra el texto recogido por Carmelo Vega en su Derroteros… “La memoria», escribió Olivia M. Stone en 1885, «suele jugarnos malas pasadas y transcurriendo el tiempo, ¡quién podría recordar los caminos, veredas y escenas de una década anterior a no ser por la cámara fotográfica y sus verídicas lentes!

En Yaiza también son bien recibidos y se desplazan hasta uno de los lugares más emblemáticos de la isla: Timanfaya. No dejan constancia gráfica de su paso por el volcán, en cambio sí lo hacen de Yaiza y de las playas de Papagayo, a las que califican de auténtico paraíso.

6. Conclusión.

A pesar de la subjetividad de la mirada de cualquier viajero de cualquier época, el texto y las imágenes de Tenerife and its six satellites… son una de las mejores ventanas por las que podemos imaginarnos como era la vida de nuestros compatriotas en el último cuarto del siglo XIX. Olivia Stone fue una de las primeras autoras en valorar y reconocer el encanto de unas islas orientales que estaban lejos del lugar ideal de descanso que buscaban los viajeros de la época y que tan bien representaba el paisaje del norte de Tenerife o la ciudad de Las Palmas.

No encontramos mejor forma de concluir este breve repaso al viaje de los Stone que estas palabras de la autora sobre Lanzrote: ¡Qué desgraciada, despoblada e indigente es Lanzarote, pero, también, que amable! No existe ninguna entre las siete islas por la que sienta más cariño”.

Bibliografía

Díaz Almeida, Francisco Luciano; Martel González, Francisco; Naranjo Cigala, Agustín; Murcia Suárez, Macarena (1993): El viaje como rito: Olivia Stone en Lanzarote. Un ensayo de geografía de la percepción. Boletín Millares Carlo. Nº12. Centro Regional Uned, Las Palmas de Gran Canaria.

Edwardes, Charles (1888): Rides and studies in the Canary Islands. T. Fisher Unwin. Londres. (Edición en castellano. (1998): Excursiones y estudios en las Islas Canarias. Cabildo Insular de Gran canaria, Las Palmas de Gran canaria.)

García Pérez, Luis (2007): Viajeros ingleses en las Islas Canarias durante el siglo XIX, Ediciones Idea.

González Lemus, Nicolás (2007): Clima y medicina. Los orígenes del turismo en canarias. Ediciones Idea, Santa Cruz de Tenerife.

Stone, Olivia (1887): Tenerife and its six satellites; or, The Canary Islands past and present. Londres. (Edición en castellano, (1995): Tenerife y sus seis satélites, Cabildo Insular de Gran Canaria, Las palmas de Gran Canaria.)

Vega de la Rosa, Carmelo (2002): Derroteros de la fotografía en Canarias (1839-2000), CajaCanarias y La Caja de Canarias.

Hormiga santana, marcos (2004): La visión anglosajona sobre Fuerteventura y Lanzarote (dentro de XI Jornadas de Estudios sobre Fuerteventura y Lanzarote. Tomo II.  Cabildo Insular de Fuerteventura y Cabildo Insular de Lanzarote, Puerto del Rosario.

 

�lm�NNpH redactarse el presente artículo, no se había publicado la convocatoria que sustituirá al programa anterior, por lo cierta información aquí presentada puede variar ligeramente.

 

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