Tres de nuestros profesores han realizado una movilidad inolvidable al país balcánico. Aunque no nos habíamos encontrado en persona y habíamos preparado la movilidad de manera telemática, a través del correo, el whatsapp y la video-llamada, la experiencia superó nuestras expectativas por múltiples motivos. Además de la belleza del país y la amabilidad de sus gentes, tuvimos la oportunidad de integrarnos en un centro de gran prestigio, en un edificio histórico, y con un personal deseoso de acogernos y de dar respuesta a todas nuestras inquietudes, tanto las que convenimos en nuestro acuerdo de movilidad, como aquellas que se despertaron a medida que conocíamos el centro.
En líneas generales, un aspecto que nos ha llamado mucho la atención de nuestra experiencia en Celje ha sido el hecho de implicar al alumnado en el funcionamiento del centro, la educación se entiende como una comunidad y, en algunos casos, una forma de vida. El alumnado adquiere ciertas responsabilidades como una guardia en la entrada al año, así como su colaboración en la biblioteca o en otros espacios del centro educativo. Además, el hecho de contar con cantina permite crear unos lazos más fuertes entre toda la comunidad educativa.
Por otro lado, el hecho de que el instituto ceda ciertos espacios, como la galería de arte donde realizan exposiciones con artistas eslovenos, hace que el alumnado pueda llevar este sentimiento de pertenencia más allá de los muros del recinto. Todo ello, unido al diferente carácter de los eslovenos, hace que una política de puertas abiertas, donde los alumnos pueden salir libremente, sea posible y deseable.
Así valoran esta experiencia los participantes:
“Si ya el hecho de viajar es enriquecedor por sí mismo, la oportunidad de hacerlo para conocer compañeros de profesión y otro sistema educativo en su contexto, hace del Proyecto Erasmus una experiencia irrepetible. Las ideas adquiridas y la comparativa de los modelos educativos permiten realizar un análisis profundo sobre sus parecidos y diferencias. Ahí radica el verdadero espíritu de esta movilidad, alejar los mitos y las artificiales comparaciones entre sistemas educativos solo en base a leyes y decretos, pues estos (sistemas educativos) no son más que el reflejo de realidades culturales y sociales, que son las que les dan cuerpo, las que conforman su alma”.






