Sobre artefactos, sobre simples cacharros vamos a tratar. Tras el pomposo nombre de Tecnologías de la Información y la Comunicación se esconde, en realidad y para la gran mayoría de las personas que trabaja con ellas, un simple PC.

Es verdad que, en el ámbito educativo, la radio, la TV y el vídeo también son relativamente nuevas tecnologías de la información. En oposición, por cierto, a la aún hoy mayoritaria pero oxidada tecnología del libro de texto.

Sin embargo, el ordenador, sobre todo conectado a otros mediante redes (locales, corporativas, Internet), es la herramienta que mejor representa y casi monopoliza el concepto de TIC. Más que nada porque integra y supera con creces a todas las tecnologías de la información anteriormente conocidas.

¿Exceso de entusiasmo? En Occidente el ordenador y la informática son cada vez más una herramienta de producción imprescindible. Y con total seguridad constituyen el recurso técnico básico para el desarrollo de la severamente discutida globalización mundial. Sólo que el movimiento antiglobalización se organiza, se dinamiza, informa y actúa en gran medida gracias a Internet.

Así pues, parece que un cacharro se ha convertido en pieza clave de un conjunto de problemas cuya complejidad trasciende de lejos a la sencillez de su lenguaje de ceros y unos. Sin quererlo, se ha situado en el ojo de un huracán al que nadie puede permanecer ajeno. ¿Y las profesoras y profesores?

Situación de canarias ante las TIC

Según el Consejo Económico y Social, Canarias es una de las comunidades autónomas con menor nivel de innovación tecnológica y de uso de las TIC en las actividades productivas. Al mismo tiempo, España está en la cola de una Unión Europea que tampoco consigue alcanzar a Estados Unidos de Norteamérica y Japón en este terreno.

No es necesario insistir sobre las relaciones de interdependencia entre los sistemas educativos y las sociedades de las que forman parte destacada. De modo que nadie discute el evidente correlato entre la penetración socioeconómica de las TIC y su introducción en la Escuela.

Este concepto es amplio porque incluye la dotación de recursos materiales, la gestión administrativa y académica, o la formación del profesorado. Pero también se refiere a su integración curricular, a su empleo cotidiano en las aulas como instrumento de aprendizaje, de acceso a la información y a la comunicación.

Desde el principio, a mediados de los años ochenta, Canarias ha sido una de las comunidades más activas promoviendo el uso educativo del ordenador. El Programa Ábaco, el Programa de Nuevas Tecnologías, el Proyecto Conocernos Mejor, las aplicaciones informáticas de gestión académica como Gesbup, Gesfp y PINCEL o la creación de la Red Canaria de I+D y todos sus servicios gratuitos dan cuenta de esa actividad.

Un paseo -más bien largo- por los sitios web de todas las administraciones educativas españolas lo corrobora. Y permite apreciar con cierta fiabilidad que, en un panorama bastante heterogéneo, la enseñanza pública canaria no se encuentra entre las que han cosechado los resultados más pobres. Y actualmente es una de las que desarrollan los proyectos más globales y ambiciosos.

Sin embargo, hasta 1997 y aún hoy, el ordenador ha sido y es el recurso didáctico menos empleado en España. El INCE reconoce que todos esos programas y proyectos no han quebrado la hegemonía del libro de texto y los apuntes en las aulas. En Canarias el Proyecto Medusa también considera muy débiles los resultados en cuanto a la integración curricular de las TIC, diseñando un eje estratégico de actuación específico para ella.

Un reto profesional

Probablemente, la mayoría de profesoras y profesores tenemos un PC en casa. Pero también es verdad que mayoritariamente no hemos asumido el reto de tenerlo en el aula. Sin duda, la carencia de los recursos necesarios, responsabilidad de la Administración, es el primer motivo. Sin embargo, no es el único y alguno pertenece sobre todo al ámbito competencial del profesorado.

De cualquier modo, creemos mucho más necesario encontrar razones globales que señalar responsabilidades sectoriales.

Y más importante construir alternativas sólidas a nuestros problemas que acudir a soluciones superficiales. Por ello, pensamos que estar al día no es una finalidad en sí misma n i un factor de motivación con suficiente entidad. Pero sí lo es saber que el ordenador, y muy especialmente la Red, ofrecen muchas oportunidades para mejorar sustancialmente nuestro trabajo.

Al margen de nuestro enfoque pedagógico, las TIC agilizan y potencian la producción y uso de medios de control y evaluación de la enseñanza y del alumnado. Simplifican y amplifican la búsqueda, selección, elaboración y empleo de estrategias de enseñanza. Y nos permiten como nunca en la historia la comunicación y colaboración profesional.

Probablemente, la mayoría de profesoras y profesores tenemos un PC en casa. Pero también es verdad que mayoritariamente no hemos asumido el reto de tenerlo en el aula.

Frente a esto, la desmotivación y el desinterés son muy comunes entre muchos jóvenes y niños. Y quizá bastantes profesores tampoco estamos satisfechos con nuestros logros: la mayoría del alumnado aprende muy  poco y olvida muy pronto.

Pero no es sencillo abandonar la seguridad del libro de texto y los apuntes. Una de las dificultades fundamentales para practicar métodos alternativos a la enseñanza tradicional reside en contar con suficientes recursos (estrategias, información) adecuados, fiables y accesibles. Ese es el problema de los métodos globalizadores (como los centros de interés, los proyectos de trabajo o los de investigación) que las TIC resuelven sobradamente.

De modo que el libro de texto y la enseñanza tradicional vienen frenando la integración curricular de la informática. Sin embargo, ésta es una formidable palanca para dar el salto, para enseñar de otras maneras más integradoras, contextualizadas, significativas y capacitadoras del alumnado, y también del profesorado. En este punto, las TIC nos sitúan frente a una importante disyuntiva profesional. Pero hay otras probablemente más trascendentes.

Una encrucijada social e histórica para canarias

A escala mundial, el acceso a las TIC se está convirtiendo en un factor clave para la reproducción de la desigualdad de clase y de género. Estos dos fenómenos sociales fundamentales afectan al tratamiento educativo de dichas tecnologías. Pero, al mismo tiempo, éste puede contribuir a un descenso de esas desigualdades.

En Canarias la gran mayoría del alumnado de la enseñanza pública pertenece a las clases populares, en una sociedad donde casi el 19% de las personas vive bajo el umbral de la pobreza y otro 16% se encuentra muy próximo a esa frontera. Por tanto, la mayoría de nuestros alumnos y alumnas ve prácticamente limitadas al entorno escolar sus posibilidades de acceso a las tecnologías de la información.

Su capacitación socioeconómica dependerá en buena medida de su conocimiento y dominio de las TIC. Sin embargo, también lo hará su formación como ciudadanos críticos que las emplean en su favor. La Escuela y el profesorado canarios somos, pues, un elemento clave en la ampliación o disminución de nuestra desigualdad social. ¿Qué haremos?

Pero, en segundo lugar, más del 65% del profesorado de la enseñanza no universitaria canaria es femenino. Por diversas razones, las mujeres siguen siendo una minoría entre quienes emplean el ordenador y la informática. A pesar de sus enormes posibilidades para la promoción social de las féminas, hasta ahora la brecha digital se configura como un factor relevante de desigualdad entre hombres y mujeres.

Esta situación condiciona y compromete seriamente cualquier iniciativa para llevar el ordenador al aula. Y más si consideramos que los procesos de formación e innovación requieren una ocupación extraordinaria. ¿Será esto compatible con que nuestras compañeras de trabajo dedican a las tareas domésticas el doble de tiempo que los hombres? Una nueva disyuntiva.

¿El ordenador como la panacea para acabar con las desigualdades sociales? En absoluto, un simple cacharro no da para tanto. Lo fundamental reside en los problemas, las necesidades, los intereses, las conciencias y las actitudes de los seres humanos.

Por eso, los setenta y dos millones de euros que se gastará la Comunidad Autónoma en los próximos seis años para introducir las TIC en la Escuela, mejor o peor empleados, siempre serán insuficientes. Hace falta un compromiso colectivo que va  más allá de cualquier inversión financiera. Ese sí mueve montañas, el ordenador sólo ayudaría bastante.