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CONSTRUYENDO RELACIONES: Mediación y convivencia


Ser social significa formar parte de las redes que nos conectan a unos con otros. Además somos seres culturales que damos sentido al mundo. Las formas más elaboradas de la socialidad que ejercemos dependen de elaboraciones culturales (la democracia y la ciudadanía, por ejemplo), al tiempo que guían el acceso a la cultura. Como seres […]

Autor: «Domingo Rivero Sánchez, IES Vecindario» descargar pdf Descargar pdf. Publicado el Abr 15, 2003 en Convivencia (Revista 6) | 0 comentarios

Ser social significa formar parte de las redes que nos conectan a unos con otros. Además somos seres culturales que damos sentido al mundo. Las formas más elaboradas de la socialidad que ejercemos dependen de elaboraciones culturales (la democracia y la ciudadanía, por ejemplo), al tiempo que guían el acceso a la cultura. Como seres sociales y culturales, con esos dos pilares, estamos insertados en el mundo y con los demás. Si la educación, que es proyecto reflexivamente dirigido, no la pensamos como un instrumento para construir esos pilares de la humanización, la apartamos de dos de sus funciones antropológicas fundamentales.
[Gimeno Sacristán J. (2002). Educar y convivir en la cultura global. Madrid. Morata.]

Secundaria, el discurso pedagógico se ha ido trasladando desde un plano didáctico a un plano social, del debate sobre cómo disminuir el fracaso escolar, los centros educativos ahora buscan la forma de cómo convivir mejor. Quizás, una de las diferencias cruciales para entender este proceso de cambio de discurso educativo, se encuentre en el hecho de que el anterior sistema no tenía una expresa definición de educar en valores para ir construyendo ciudadanía, como lo podemos encontrar en la filosofía educativa que impregna las primeras líneas de la LOGSE (3 Octubre de 1990):

Los sistemas educativos desempeñan funciones esenciales para la vida de los individuos y de las sociedades. Las posibilidades de desarrollo armónico de unos y de otras se asientan en la educación que aquéllos proporcionan.

El objetivo primero y fundamental de la educación es el de proporcionar a los niños y a las niñas, a los jóvenes de uno y otro sexo, una formación plena que les permita conformar su propia y esencial identidad, así como construir una concepción de la realidad que integre a la vez el conocimiento y la valoración ética y moral de la misma. Tal formación plena ha de ir dirigida al desarrollo de su capacidad para ejercer, de manera crítica y en una sociedad axiológicamente plural, la libertad, la tolerancia y la solidaridad.

En la educación se trasmiten y ejercitan los valores que hacen posible la vida en sociedad, singularmente el respeto a todos los derechos y libertades fundamentales, se adquieren los hábitos de convivencia democrática y de respeto mutuo, se prepara para la participación responsable en las distintas actividades e instancias sociales. La madurez de las sociedades se deriva, en muy buena medida, de su capacidad para integrar, a partir de la educación y con el concurso de la misma, las dimensiones individual y comunitaria. De la formación e instrucción que los sistemas educativos son capaces de proporcionar, de la transmisión de conocimientos y saberes que aseguran, de la cualificación de recursos humanos que alcanzan, depende la mejor adecuación de la respuesta a las crecientes y cambiantes necesidades colectivas.

Pero desde el tiempo de esta proclama a la actualidad, las comunidades educativas han tenido que hacer grandes esfuerzos para poder, no sólo ofrecer lo prescrito en ese espíritu socializador de la Logse, sino para poder superar y poder dar respuestas a problemas generados por alumnos/as condicionados por diversos y distintos factores en el ámbito de las relaciones personales en las aulas y en el centro.

Muchos de estos problemas son productos directos emergentes desde unas realidades sociales externas al centro, como podrían ser los siguientes: desestructuración familiar, paro laboral, alto nivel de consumismo, perdida de valores, imposición y dominación de modos de vidas desde los medios mediáticos (TV, radio, prensa, Web, etc…), bajo nivel sociocultural del entorno social, falta de comunicación afectiva, etc.

De esta forma, la educación secundaria emerge no sólo como un sistema que pueda forjar una educación en valores y una ciudadanía democrática, sino que además está condicionada a luchar, a contracorriente contra la influencia desfavorable que mayoría de ellos, menores de edad). Un solo minuto de desinformación mediática hace tambalear procesos educativos que se han iniciado hace años. Este es el gran reto de la educación en un futuro corto: ser una respuesta directa a la edificación de una sociedad más tolerante y democrática.

En el IES Vecindario, Santa Lucía de Tirajana, el Claustro y el Consejo Escolar lleva años fraguando una línea de resolución y de seguimiento de toda esta problemática. En este centro educativo a igual que muchos otros, se viene elaborando una Cultura, desde la cuál podamos dar respuestas a estas necesidades socializantes del alumnado. En un principio, hace ya años, partíamos en la búsqueda de respuestas contemplada por la normativa administrativa y, si bien, siempre se generaba un diálogo inicial, en muchas ocasiones sólo sabíamos responder desde una línea punitiva-sancionadora. Pero la experiencia, esa sabia maestra, nos ha abierto los ojos y hemos tomado conciencia de que esta línea no soluciona los problemas de interrelación en todas las situaciones de crisis del clima escolar.

Después de un proceso de culturización de la convivencia, hemos empezado a descubrir que los conflictos o el malestar son innatos al ser humano; cualquiera puede observar lo difícil que es la concordia y la paz a lo largo de la historia de la humanidad.

Hemos aprendido que la naturaleza humana no es mala en sí, como reflejan muchos pensadores, pero además hemos descubierto que la educación es una herramienta que pueda valer para evitar que se conviertan en malas personas aquellos/as que están precondicionados a tal fin, por todos los factores ya mencionados.

De esta forma si observamos nuestro historia como comunidad educativa, nos será fácil descubrir un estilo paciente y educativo de escuchar, de comprender, de atender, de orientar, de asesorar a muchos/as jóvenes que han transitado por estas aulas. Aunque en muchas ocasiones nos apretase un refuerzo visceral, no nos hemos descuidado en crecer como una comunidad educativa y social que cree en todo lo que hasta aquí se ha comentado. El esfuerzo de esta comunidad educativa ha valido la pena, pues aunque aún crecemos y mejoramos en todo este ámbito de la convivencia, podemos estar orgullosos deser un centro con mucha empatía afectiva y social, donde el alumnado se siente considerado y valorado, entendido y comprendido. No hay alumno/a que no desee estar entre nosotros por no encontrar ese clima de empatía.

Actualmente, en Diciembre de 2002, seguimos generando cultura y construyendo relaciones. No hemos parado de hacerlo desde hace unos años, con cursos de formación con Manuel Segura, con Rita Ojeda, con el Proyecto Atlántida y al integración del centro al mismo, con la incorporación de medidas de mejora del clima en el RRI, con el desarrollo de Proyectos de Mejora de Centros, con la creación de un Gabinete de Mediación para la resolución de conflictos, con la dinamización de actividades en torno a una sociedad más justa, más solidaria (derechos humanos) y, esos quizás gracias, dicho sin ningún tipo de sarcasmo, a las dificultades y los conflictos que nos permiten crecer en una mejora del clima y de las relaciones interpersonales.

Por tanto, creemos que no hay ninguna fórmula concreta que pueda eliminar esos niveles de dificultades, sólo se puede insistir generando una cultura que innove y busque mejoras mediante nuevos recursos, estrategias e instrumentos de resolución de conflictos.

Ahora nos estamos acercando a la Mediación y, si bien tenemos ciertas expectativas y dudas, si comprendemos que es una forma de seguir creciendo culturalmente en la resolución de conflictos y en la mejora del clima de convivencia.

Hemos tenido unas jornadas formativas en Osorio, ese maravilloso espacio natural, durante tres días, en un fin de semana, del 29 de Noviembre al 1 de Diciembre y, allí nos sentamos a iniciar los pasos para constituir un Gabinete de Mediación.

Éramos seis padres y madres, seis alumnos y alumnas, y ocho profesores y profesoras dispuestos a aprender todo lo preciso en conflictividad y mediación. En pocos días, tras la presentación y la aprobación de esta medida, y su integración en el RRI, por el Consejo Escolar y el Claustro, el Gabinete hará su presentación a toda la comunidad en el mes de Enero de 2003.

Somos conciente que esto no implica la desaparición total de la conflictividad pero si aporta una mejora de la convivencia y nos permite seguir creciendo de forma integral como una comunidad educativa democrática. Por todo ello, a pesar de las incidencias y de los conflictos, debemos estar contentos, orgullosos y satisfechos de nuestro esfuerzo comunitario y colectivo.

DICIEMBRE 2002

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